Tratado de Tordesillas. 7 de junio de 1494

Textos y Documentos
Portada Pueblos Originarios Secciones Pueblos Originarios Facebook Pueblos Originarios Twitter Pueblos Originarios
Por el Tratado de Tordesillas de 1494, España y Portugal se dividieron un mundo desconocido. Una línea trazada de polo a polo, 370 leguas al oeste de las islas de Cabo Verde era la frontera, la parte oriental correspondía a Portugal y la occidental a Castilla. Se dividía tanto el mar como la tierra; el tratado influiría en la configuración de América del Sur.
LinkTratado de Madrid.
13 de enero de 1750.
LinkTratado de San Ildefonso.
1º de octubre de 1777.

La línea cortaba el territorio sudamericano dejando reservado a Portugal el extremo oriental, la mitad del actual territorio brasilero, las dificultades para determinar el límite, los portugueses lo extendieron hacia el oeste. El Atlántico Sur que correspondía a Portugal, podía ser atravesado por los barcos castellanos en sus viajes al Nuevo Mundo.

A continuación los fragmentos principales del tratado, y más abajo la bula papal que lo confirma y aprueba:

... Los dichos procuradores de los dichos señores rey y reina de Castilla, de León, de Aragón, ... etc., y del dicho rey de Portugal y de los Algarbes, etc., dijeron:

Que por cuanto entre los dichos señores sus constituyentes hay cierta diferencia sobre lo que a cada una de las dichas partes pertenesce de lo que hasta hoy día de la fecha de esta capitulación está por descobrir en el mar océano, ... consintieron:

Que se haga y asigne por el dicho mar océano una raya o línea derecha de polo a polo, del polo Ártico al polo Antártico, que es de norte a sur, la cual raya o línea e señal se haya de dar e dé derecha, como dicho es, a trescientas setenta leguas de las islas de Cabo Verde para la parte de poniente ... Y que todo lo que hasta aquí tenga hallado y descubierto y de aquí adelante se hallase y descubriere por el dicho señor rey de Portugal y por sus navíos ... yendo por la dicha parte de levante, ... que esto sea y quede y pertenezca al dicho señor rey de Portugal y a sus subcesores para siempre jamás. Y que todo lo otro, así islas como tierra firme, halladas y por hallar, descubiertas y por descubrir, que son o fueren halladas por los dichos señores rey y reina de Castilla y de Aragón, etc., y por sus navíos, ... por la dicha parte de poniente, después de pasada la dicha raya, para el poniente o al norte (o) sur de ella, que todo sea y quede y pertenezca a los dichos señores rey y reina de Castilla y de León, etc., y a sus subcesores para siempre jamás.

Item, los dichos procuradores prometen y aseguran, en virtud de los dichos poderes, que de hoy en adelante no enviarán navíos algunos los dichos señores rey y reina de Castilla y de León, etc., por esta parte de la raya a la parte de levante, aquende la dicha raya, que queda para el dicho señor rey de Portugal, a la otra parte de la dicha raya que queda para los dichos señores rey y reina de Castilla y de Aragón, etc., a descubrir y buscar tierra ni islas algunas, ni a contratar, ni rescatar, ni a conquistar de manera alguna ....

Item, por cuanto para ir los navíos de los señores rey y reina de Castilla, de León, de Aragón, etc., desde sus reinos e señoríos a la dicha su parte, allende la dicha raya, en la manera que dicho es, es forzado que hayan de pasar por las mares de esta parte de la raya, que quedan para el dicho señor rey de Portugal, por ende es concertado y asentado que los dichos navíos de los dichos señores rey y reina de Castilla y de Aragón, etc., puedan ir y venir y vayan y vengan libre, segura y pacíficamente, sin contradicción alguna, por los dichos mares que quedan por el dicho señor rey de Portugal, ....

... Antes por esta presente capitulación suplican en el dicho nombre a nuestro muy santo padre, que su santidad quiera confirmar y aprobar esta dicha capitulación, según en ella se contiene...

Bula Ea quae pro bono del Papa Julio II. 24 de enero de 1506

Confirma y aprueba el Tratado de Tordesillas de 1494:

1. Julio, obispo, siervo de los siervos de Dios. A los venerables hermanos el Arzobispo Bracarense y el obispo Vicense, salud y bendición apostólica.

2. Aquellas cosas que por el bien de la paz y la tranquilidad son concluídas por concordia entre cualesquier personas, especialmente entre reyes católicos, para que no corran el peligro de nuevas controversias, sino que permanezcan perpetuamente firmes e inquebrantables, cuando nos es pedido, de buen grado las robustecemos con el apoyo apostólico.

3. Así pues, presentada recientemente a nosotros de parte de nuestro carísimo hijo en Cristo Manuel, rey ilustre de Portugal y de los Algarbes, una petición en la que se refería cómo en otro tiempo, después que por la Sede Apostólica había sido concedido a Juan, rey de Portugal y de los Algar-bes, de clara memoria, que al mismo Juan y al Rey de Portugal y de los Algarbes que a la sazón fuere, le fuese permitido navegar por el mar Océano, o buscar las islas y puertos y tierras firmes en dicho mar existentes y retener para sí las descubiertas, y prohibido a todos los otros, bajo pena de excomunión y otras entonces expresadas, para que no se atreviesen a navegar por tal mar o a ocupar las islas y lugares en el mismo descubiertos, contra la yoluntad de dicho Rey; como entre el citado rey Juan, de una parte, y nuestro hijo carísimo en Cristo Fernando, rey ilustre de Aragón, entonces de Castilla y León, de otra, hubiese surgido pleito, controversia y causa de disputa sobre ciertas islas llamadas Antillas, descubiertas y ocupadas por el rey mencionado, las mismas partes, deseando salir al paso de estos pleitos, controversias y disputas, y que la paz y la armonía florezcan y se fomenten entre ellos por el bien de sus súbditos, vinieron a cierta buena concordia, pacto y composición, por la cual, entre otras cosas, quisieron que, respectivamente, fuese lícito a los reyes de Portugal y los Algarbes, y a los de Castilla y León, que a la sazón fueren, navegar por el dicho mar desde ciertos lugares a otras ciertas partes, entonces expresadas, y descubrir y ocupar nuevas islas, y retenerlas para sí, según más ampliamente se dice que se contiene en cierto instrumento público anteriormente concluído.

4. Por lo cual, por parte del expresado rey Manuel, nos fué humildemente suplicado que añadiésemos a dicha concordia, pacto y composición la fortaleza de la confirmación apostólica, para la más firme subsistencia de la misma, y que nos dignásemos por benignidad apostólica proveer oportunamente otras cosas en lo referido.

5. Nos, pues, que deseamos intensamente que la paz y la concordia florezcan entre cualesquiera personas, y principalmente entre las que brillan con la dignidad real, no teniendo noticia cierta de las cosas referidas, inclinados a tal suplicación, mandamos a vuestra fraternidad por Letras apostólicas que vosotros o uno de vosotros, si eso es así, la concordia, convención y composición dichas, y todas y cada una de las cosas contenidas en dicho instrumento, en cuanto a aquel conciernen, y las deducidas del mismo por consentimiento de ambos Reyes, con autoridad nuestra, cuideis de aprobarla y confirmarla, decretando que tenga perpetuamente vigorosa solidez, y supliendo todos y cada uno de los defectos, si acaso alguno incidió en la misma.

6. Por tanto, si por vosotros, a tenor de las presentes se realizase la confirmación y aprobación mencionada, como queda expuesto, haced que dicha concordia sea observada inviolablemente, y que aquellos Reyes gocen pacíficamente de la concordia y de la expresada confirmación y aprobación de la misma, no permitiendo que ellos entre si o por cualesquier otros sean indebidamente molestados, reprimiendo a los contradictores con nuestra autoridad, sin dar lugar a apelación.

7. No obstante cualesquiera constituciones y ordenaciones apostólicas contrarias, o que a los mismos Reyes, o a cualesquiera otros, conjunta o separadamente, se les concediese por la Sede Apostólica que no podrán incurrir en entredicho, suspensión o excomunión por Letras apostólicas que no hagan plena y expresa mención palabra por palabra de tal indulto.

8. Dada en Roma, en San Pedro, en el año de la Encarnación del Señor de mil quinientos cinco, el nueve de las kalendas de febrero, año tercero de nuestro pontificado.

Tu navegador no es compatible con esta aplicación. Por favor visita este enlace para bajar el archivo pdf.

Digitalización del Archivo General de Indias. Existen dos originales, en castellano se conserva en el Arquivo Nacional da Torre do Tombo (Lisboa), en portugués en el Archivo General de Indias (Sevilla ).