Tihuanacu. La cuna del hombre americano.

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plusTihuanacu. La cuna del hombre americano. Arthur Posnansky (1945)

Presentación

Exordia Rerum (Introducción)

Prólogo

Los pobladores del altiplano interandino en tiempos prehistóricos.

I. (Metalurgia)

II. (Hábitat)

III. (Lengua)

IV. (Períodos culturales)

V. (Primera época)

VI. (Segundo y Tercer período)

VII. (Cataclismo)

VIII. (Últimos períodos)

Los pobladores del altiplano inter-andino en tiempos prehistóricos.
II.

Casi todas las regiones del altiplano actual, que en aquellos remotos tiempos salían cual islas y orillas de los grandes lagos, estaban por aquel entonces densamente pobladas, como lo demuestran los millones de metros de "Andenes agrícolas" que llegaban hasta donde hoy se encuentran los nevados.

N. del A.: "Bóveda falsa"

Bóveda falsa se llama ahora en la arqueología americana un sistema constructivo rústico que, entre otras construcciones, se usaba en los templos y palacios de la isla del Sol y de la Luna, en que formaban el techo o piso superior por medio de lozas o piedras planas que se adelantaban por filas sobre el ámbito que se había de cerrar, lo mismo se hacía en las consecutivas filas superiores hasta que quedaba sólo un hueco que era cerrado por una gran loza plana.

Naturalmente, para que las lozas no cayeran, se ponía del lado externo de cada fila, pesadas piedras, asentando los intersticios con barro y cuñándose todo.

Aquellos seres humanos habitaban en una especie de cuevas que cavaban ellos mismos en el suelo y que techaban con paja o con lozas planas y barro, formando "bóveda falsa."

También en las tres posteriores épocas de Tihuanacu, aun emplearon los habitantes de esta metrópoli como vivienda el mismo sistema de habitaciones subterráneas como hemos de ver más adelante en el segundo tomo de la presente obra.

Todavía hoy, en un lugar llamado Kollana, situado a unas cuantas leguas río abajo de la ciudad de La Paz, puede verse un resto de verdaderos Khollas, de los cuales se tratará más adelante, que usaban viviendas o habitaciones semejantes debajo de algunas de las más antiguas chozas.

En Tihuanacu, que en sus tiempos era una enorme península del gran lago glacial, hallóse a una profundidad considerable debajo de unas construcciones, en un estrato muy inferior a los monumentos, esto es, en el montículo que más tarde formó la base del cerro artificial de Akapana, fragmentos de un esqueleto de una época extraordinariamente remota que debe haber pertenecido a uno de los primeros habitantes de la región lacustre.

El cráneo en cuestión es fósil (N. del A.: El cráneo se halla en el Museo Nacional de Bolivia y se describe en la presente obra. Ocupa una vitrina especial y está marcado No. 1.) y fue hallado, por consiguiente, en el estrato más antiguo de la cultura sudamericana. En otro capítulo que trata únicamente de la antropología de las razas del altiplano, nos ocuparemos detenidamente de este interesante hallazgo, tan importante para la morfología del hombre en América. Indubitablemente pertenecía, según investigaciones hechas, a un individuo que fue un antiquísimo predecesor de aquella raza que más tarde levantó los portentosos monumentos de Tihuanacu.

Que el cráneo se fosilizase debido a condiciones químicas favorables de su ambiente, así como también la circunstancia de que fuera hallado a una profundidad muy grande correspondiente al estrato de cultura más antigua, en el que se encuentran, en otras partes, igualmente, esqueletos de una fauna extinguida, (N. del A.: En este mismo estrato geológico, en la margen del Río Desaguadero, fue hallado un cráneo de Toxodon, descrito y clasificado por el doctor Manuel Liendo. Véase la literatura al respecto. El cráneo se halla ahora en el Museo Nacional de La Paz.) es la mejor prueba para documentar su enorme edad. Debe de ser, sin tomar en consideración los hallazgos argentinos (Nota: Se debe referir al Hombre Fósil Argentino de Florentino Ameghino), uno de los más antiguos cráneos humanos que se han hallado en la América del Sur. Su forma es típica de los Khollas y a pesar de que está deformada desde la infancia, demuestra una evolución muy adelantada, no poseyendo, por supuesto, ninguna señal teromorfa notable.

Como ya se ha hecho notar en el primer capítulo, no es necesario en manera alguna que los cráneos humanos, aun siendo muy añosos, tengan siempre aquellas señales primitivas características que, en los cráneos diluvianos de Europa, hacen que sean considerados como muy antiguos.

El altiplano andino alberga ahora descendientes directos de dos grupos, uno dolicocéfalo y el otro braquicéfalo que, según las investigaciones hechas por el autor, deben haber constituido los habitantes más antiguos de esa región.

Parece que más tarde una gran parte de los autóctonos de la cordillera, ha migrado y también fue trasplantada a varios otros puntos, yendo quizás como jefes delegados o Mitiamayos de la gran metrópoli de Tihuanacu a provincias, puesto que muchos de aquella raza, especialmente del tipo braquicéfalo (Khollas) se encuentran también diseminados, en gran número, en las sepulturas más alejadas, como por ejemplo, en Paracas, Pachacama, Chimú, Rimac, Callejón de Huayllas y otros lugares más al norte, así como también en el sud, en los sepulcros de Urmiri, Asnapujio, Cota, Tocarji, Vicicza, en la región de Atacama y valles de Calchaqui.

Hasta ahora en ninguna de las excavaciones practicadas en el Altiplano por las diversas comisiones científicas, se ha dado la importancia merecida a la profundidad y al estrato en que se efectuaban los pocos encuentros de restos humanos. Solamente observando esto, se puede reconocer el orden cronológico, o mejor dicho, la época a que pertenecen los restos de objetos de la cultura material hallados. En las cavernas y debajo de rocas salientes que se hallan en las alturas del valle de Vilcanota, existen restos humanos y artefactos que sin duda son de un período muy remoto, los cuales servirán más tarde como útilísimo e importante material para futuras investigaciones antropológicas.

Los pobladores prehistóricos del altiplano y sus alrededores, al igual que los del laberinto de islas y orillas del gran lago, eran sin duda Khollas y Aruwakes que hablaban distintos idiomas y llevaban diferentes nombres tribales. Varias razas, sub-razas y tribus, como por ejemplo Yunguyos, Lupacas, (lupi-jaques), Taracos (tara-jaques), Pacasas, Huancas, Karankas, Yunkás, Puquinas, Urus, Chipayas, Callaguayos, Chankas, y en el sud los Calchaquíes (calcha-jaques), así como una multitud de otros grupos, de los cuales cada cual hablaba dialectos de las lenguas matrices, aymara, kheshua y aruwak, poblaban este enjambre de islas y las faldas de las cordilleras; (N. del A.: Boletín Soc. Geogr. 63. 1941. Págs. 55-59. Posnansky: Un limite geográfico entre Khollas y Aruwakes en Bolivia.) lugares que en aquel tiempo, por el buen clima que existía, estaban cubiertos de fértil vegetación y favorecidos pródigamente por la naturaleza.

Más tarde dominó en estas regiones, indudablemente, la raza Kholla que era más evolucionada, más fuerte e inteligente y que, si bien no en gran número, sometía a las hordas "Aruwakes" imponiendo como lengua general su propio idioma: el aymara, que más tarde se cristalizó, es decir, evolucionó en algunos territorios, siendo madre de un nuevo idioma: el khesua. En diferentes regiones se han conservado hasta el presente, algunos fragmentos de los antiguos idiomas, especialmente el aruwake, usados anteriormente y que, entremezclados con el idioma kholla, aparecen actualmente como dialectos regionales.

El hombre prehistórico vivía en el altiplano junto con la fauna que en parte está extinguida y en parte degenerada. Los vestigios más remotos de esta fauna se encuentran en muchos puntos, entre ellos en los aluviones de Ulloma, sitio que en antiquísimos tiempos era una península del gran lago andino.

Los restos de los remotos antecesores de algunas tribus que vivían en las islas de los lagos andinos, tendrían que ser buscados allí; especialmente en esa península cubierta entonces como toda la región, de una vegetación frondosa y eso en sitios que aun hoy no están denudados por las torrenciales lluvias y fenómenos eólicos.

Como demostraron algunos hallazgos que se hicieron en este territorio, con motivo de unas excavaciones muy superficiales, vivía ya en el pleistoceno, y quizá más tarde aún, una fauna actualmente extinguida, cuyos restos semi-fósiles se hallan con frecuencia en dichos parajes.

Cuando algún día los estratos geológicos sean sistemáticamente investigados y examinados, seguramente se encontrarán más vestigios de aquellos grupos primitivos, de los cuales, como hemos hecho notar, un cráneo típico está reproducido y descrito en un capítulo posterior. (N. del A.: En el Museo NI. de La Paz (Bolivia) hallase un cráneo encontrado en Tarija junto con animales extinguidos. Véase Antropología y Sociología de las Razas andinas. La Paz, 1937.)

Es de suponer que el habitante prehistórico escogió como morada ese lugar tan apropiado para establecerse en él, por estar circundado en su mayor parte por agua, no sólo para obtener refugio de las fieras que poblaban la tierra firme, sino también para estar alerta contra las hordas enemigas, especialmente las del Este. En Europa, edificaban ciudades lacustres (Pfahlbauten) por análogos motivos.

Una de estas grandes comarcas circundada en gran parte por agua —de mejores condiciones para la vida y la cultura que las demás— era aquella en cuya parte baja reposan las célebres ruinas de Tihuanacu, y muchas otras cuyas serranías contenían los metales apreciados por ellos, y cuyas planicies se prestaban para los grandes cultivos; pudiendo así con sus productos agrícolas y los abundantes peces del lago, alimentar fácilmente grandes masas humanas. Es claro que esta península, de mejores condiciones que todas las demás, y que se hallaba unida a la tierra firme, fue asimismo escogida por el grupo más evolucionado y más inteligente: los Khollas, y sirvió más tarde para edificar la gran metrópoli religiosa y política de Tihuanacu.


Los pobladores del altiplano inter-andino en tiempos prehistóricos.
Los pobladores del altiplano inter-andino en tiempos prehistóricos.I. (Metalurgia)

Los pobladores del altiplano inter-andino en tiempos prehistóricos.III. (Lengua)