Relación acerca de las antigüedades de los indios

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plusRelación acerca de las antigüedades de los indios. Fray Ramón Pané

Introducción

I: De dónde proceden los indios y de qué manera.

II: Cómo se separaron los hombres de las mujeres.

III: Que Guahayona, indignado, resolvió marcharse, viendo que no volvían aquellos que había mandado a recoger el digo para lavarse.

IV: Guahayona partió con todas las mujeres.

V: Cómo volvieron después las mujeres a la isla llamada Española, que antes llevaba el nombre de Haití, y así la llaman los habitantes de ella; anteriormente, ésta y las otras islas se llamaban Bouhi.

VI: Cómo Guahayona volvió a la mencionada Canta, de donde había antes sacado a las mujeres.

VII: Cómo volvieron las mujeres de la isla de Haití, que ahora se llama la Española.

VIII: Cómo hallaron medio de que fuesen mujeres.

IX: Cómo cuentan que fue hecho el mar.

X: Cómo los cuatro hijos gemelos de Itiba Tauvava, que murió de parto, fueron juntos a coger la calabaza de Yaya, donde estaba su hijo Yayael, que se había convertido en pez, y ninguno se atrevió a tamarla sino Dimivan Caracaracol, que la descolgó y todos se hartaron de peces.

XI: De lo que aconteció a los cuatro hermanos cuando iban huyendo de Yaya.

XII: De lo que piensan acerca de andar vagando los muertos; cómo son éstos y lo que hacen.

XIII: Del aspecto que dicen tener los muertos.

XIV: De dónde procede esto, y lo que les hace estar en tal creencia.

XV: De las observaciones de estos indios buhuitihu; cómo profesan la medicina, enseñan a los indios, y en sus curas medicinales muchas veces se engañan.

XVI: De lo que hacen dichos buhitihus.

XVII: Cómo se engañan a veces estos médicos.

XVIII: Cómo los parientes del muerto se vengan cuando han tenido respuesta por medio de las bebidas.

XVIII Bis: Cómo saben lo que quieren, por lo que queman, y cómo cumplen su venganza.

XIX: Cómo hacen y guardan los cemíes de madera o de piedra.

XX: Del cemí Buyayba, del que dicen que cuando hubo guerras lo quemaron, y después, lavándolo con el jugo de la yuca, le crecieron los brazos, le nacieron de nuevo los ojos y creció de cuerpo.

XXI: Del cemí de Guamorete.

XXII: De otro cemí que se llamaba Opiyelguoviran, que lo tenía un hombre principal de nombre Cavavaniovava, que tenía muchos vasallos a su mando.

XXIII: De otro cemí llamado Guabancex.

XXIV: Lo que creen de otro cemí que se llama Faraguvaol.

XXV: De las cosas que afirman haber dicho dos caciques principales de la isla Española; uno de ellos Cacivaquel, padre del mencionado Guarionel; el otro, Gamanacoal.

XXV Bis: Cómo salimos para ir al país de Maviatúe, yo, fray Ramón Pané, pobre ermitaño, fray Juan de Borgoña, de la Orden de San Francisco, y Juan Mateo, el primero que recibió el agua del santo bautismo en la isla Española.

XXVI: De lo que aconteció con las imágenes, y del milagro que Dios hizo para mostrar su poder.

 
Capítulo XIV: De dónde procede esto, y lo que les hace estar en tal creencia 

Hay algunos hombres que practican entre ellos, llamados bohutis, los cuales hacen muchos engaños, como más adelante diremos, para hacerles creer que hablan con los muertos, y por esto saben todos los hechos y los secretos de los indios, y cuando están enfermos les quitan la causa del mal, y así los engañan, como yo lo tengo visto en parte con mis ojos, bien que de las otras cosas conté solamente lo que había oído a muchos, especialmente a los principales, con los cuales he tratado más que con otros; pues éstos creen en tales fábulas con mayor certidumbre que los otros, porque, lo mismo que los moros, tienen su ley expuesta en canciones antiguas, por las que se gobiernan, igualmente que los moros por la escritura1. Cuando quieren cantar sus canciones, tañen cierto instrumento que se llama mayohavau, que es de madera, cóncavo, fuerte y muy delgado, largo de un brazo, y ancho de medio brazo; la parte donde se toca tiene la forma de tenazas de herrador, y el otro lado semejante a una maza, de modo que parece una calabaza con el cuello largo. Este instrumento que ellos tañen hace tanto ruido que se oye a distancia de una legua y media. Al son de éste cantan sus canciones, que las saben de memoria; lo tocan los hombres principales, que aprenden a manejarlo desde niños, y a cantar según su costumbre. Pasemos ahora a tratar de otras muchas cosas acerca de las ceremonias y costumbres de estos gentiles.

 

Capítulo XV: De las observaciones de estos indios buhuitihu; cómo profesan la medicina, enseñan a los indios, y en sus curas medicinales muchas veces se engañan 

BehiqueTodos o la mayor parte de los indios de la isla Española tienen muchos cemíes de diversos géneros. Unos donde tienen los huesos de su padre, de su madre, de los parientes y de otros sus antepasados, los cuales están hechos de piedra o de madera; de ambas clases poseen muchos; hay algunos que hablan; otros que hacen nacer las cosas de comer; otros que hacen llover, y otros que hacen correr los vientos; todo lo cual creen aquellos simples ignorantes, que lo hacen los ídolos, o por hablar más propiamente el demonio, pues no tienen conocimiento de nuestra Santa Fe. Cuando alguno está enfermo, le llevan el buhuitihu, que es el médico2; éste es obligado a guardar dieta, lo mismo que el doliente, y a poner cara de enfermo, lo cual se hace así para lo que ahora sabréis. Es preciso que el médico se purgue también como el enfermo, y para purgarse toma cierto polvo llamado cohoba, aspirándolo por la nariz, el cual les embriaga de tal modo que luego no saben lo que se hacen, y así dicen muchas cosas fuera de juicio, afirmando que hablan con los cemíes, y que éstos les han dicho de dónde provino la enfermedad.

 

Capítulo XVI: De lo que hacen dichos buhitihus 

Cuando van a visitar a algún enfermo, antes que salgan de su casa toman hollín de los pucheros, o carbón molido, y con él se ponen negra toda la cara, para hacer creer al enfermo lo que quieran acerca de su dolencia. Luego toman algunos huesecillos y un poco de carne, y envolviendo todo aquello en algo para que no se caiga, se lo meten en la boca, estando ya el enfermo purgado con el polvo que hemos dicho. Entrado el médico en casa del doliente se sienta y todos callan; si allí hay niños los echan fuera, para que no impidan su oficio al buhitihu, no quedando en la casa sino uno o dos de los más principales. Estando ya solos, toman algunas matas del gueyo, anchas, y otra hierba, envuelta en una hoja de cebolla, media cuarta de larga; la de las matas de gueyo es la que toman todos comúnmente; amasada con la mano la reducen a pasta, y luego se la ponen en la boca por la noche, para vomitar aquello que han comido, a fin de que no les haga daño. Entonces comienzan a entonar el canto mencionado, y tomando una antorcha beben aquel jugo. Hecho esto lo primero, después de poco tiempo se levanta el buhitihu, va hacia el enfermo, que está solo en medio de la casa, como se ha dicho, le da dos vueltas, como le parece; luego se lo pone delante, le toma por las piernas, le palpa los muslos y de allí hasta los pies; después, tira de él fuertemente, como si quisiera arrancar alguna cosa; va a la puerta de la casa, la cierra, y habla diciendo: "Vete luego a la montaña, o al mar, o donde quieras", y da un soplo como si despidiese una paja; vuelve de nuevo, junta las manos, cierra la boca; le tiemblan aquéllas como si tuviese frío; se las sopla; aspira el resuello, como cuando chupa la médula del hueso, y sorbe al enfermo por el cuello, el estómago, la espalda, las mejillas, el pecho, el vientre y por otras partes del cuerpo. Hecho esto comienza a toser, y a poner mala cara, como si hubiese comido alguna cosa amarga, escupe en la mano y saca lo que ya hemos referido que se puso en la boca en su casa, o por el camino, sea piedra o hueso o carne, como ya se ha dicho. Si es cosa de comer dice al enfermo: "Has de saber que tú has comido una cosa que te ha producido el mal que padeces; mira cómo te lo he sacado del cuerpo, donde tu cemí te lo había puesto porque no le hiciste oración, o no le fabricaste algún templo, o no le diste alguna heredad". Si es piedra dice: "Guárdala muy bien." Algunas veces, por estar cierto de que estas piedras son buenas y ayudan a parir a las mujeres, las tienen muy custodiadas, y envueltas en algodón, las ponen en cestillas, y les dan de comer lo mismo que a ellos; igualmente hacen con los cemíes que tienen en casa. Si algún día solemne llevan mucho de comer, ya sean peces, carne, pan o cualquier otra cosa, ponen todo en la casa del cemí, para que coma de ello el ídolo. Al día siguiente, llevan toda esta provisión a sus casas, después que ha comido el cemí. Y así les ayuda Dios, como el cemí come de aquello, ni de otra cosa, porque el cemí es obra muerta, hecha de piedra o de madera.

 


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Notas:

1 Fernández de Oviedo, Historia general de las Indias, libro V, cap. I: "En esta isla [Española], a lo que he podido entender, sólo sus cantares, que ellos llaman areytos, es su libro o memorial que de gente en gente queda de los padres a los hijos, y de los presentes a los venideros.”

A continuación describe cómo se hacían estas danzas, y se recitaban los areytos.

2 Fernández de Oviedo, Historia general de las Indias, libro V, cap. I, los llama huhitís: " Tenían ciertos hombres entre sí, que llamaban buhití, que servían de arúspices o agoreros.”

El P. Las Casa, Apologética, cap. CXX, los denomina behiques y bohiques.