Relaciones de Pedro López. Segunda Parte.

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Relaciones de Pedro López (1540 -1570)

Presentación

Primera Parte: Rrelazion hecha de las tierras, hislas, tierra firme del Piru que su magd. tiene conquistadas y pobladas despañoles hasta el año de mill y qui°s y setenta.

Segunda Parte: Relazion del alzamyto de Gonzalo Pizarro y de las guerras que con el marques don Diego de Almagro tuvo.

Segunda Parte: Relazion del alzamyto de Gonzalo Pizarro y de las guerras que con el marques don Diego de Almagro tuvo.

El Perú fué descubierto i conquistado por el Marqués don Franc° Pizarro y por el Marqués don Di° de Almagro, el qual título les dió Su Mt. del Enperador Carlos nro. Sor. por conquistadores y descubridores de aq'llas tan rricas tierras como an sido; tanbién les dió la gouernazión dellas por tres vidas y mandó que se rrepartiese todo lo conquistado entre los dos. Cupo al Marqués Pizarro dende la ziudad de Quito hasta la ziudad de Arequipa y al Marqués Almagro dende Arequipa a Chile. Sobre esta partizion destas tierras sobre ser unas más rricas que otras uvo discordia entrellos. Los de Chile dieron batalla al Marqués Pizarro después de muchas demandas y rrespuestas; murió en ella don Di° de Almagro, matáronle cautelosamente por ser bueno y honbre no sospechoso de malizias. Tenía un hijo que se llamaua como el padre don Di° de Almagro, el mestizo, el qual hera de diezisiete años. Dióle Pizarro por aio a, un valeroso cavallero el qual se l1amava Ju° de Herrada, traíalos consigo el Marqués Pizarro en la ziudad de los rreies. Estando el Marqués en las casas rreales en la plaza, el Ju° de Errada, aio de don Di°, tenía hecho amigos de los soldados de Chile, atravesó la plaza con las espadas desnudas y los mantos al brazo dando bozes «Chile, Chile», y ansí sentraron por palazio; subieron a lo alto; el Marqués con zinco u seis cavalleros questavan con él se pusieron en harma, entre los quales esta va un amigo deste aio de don Di°, que fué poderoso para que no zerrase la puerta de la sala; subió arriba y a poco rrato se puso el mestizo a la ventana y corredor de palazio que sale a la plaza, con la cabeza en la mano dando bozes: «Biva el rrei, caualleros de Chile, que muerto es el tirano».

Hizieron sus escuadrones, rrecojiéronse seiszientos honbres debajo de su estandarte. En este tienpo el Marqués auía inbiado a Hdo. Pizarro su hno. a España a informar a Su Mt. de lo pasado y a G° Pizarro, el otro hno., a la conquista de la Canela, el qual fué avisado del hecho y muerte de su h°. Salió de la jornada con quinientos honbres; hizo en la ziudad de San Franc° de Quito y en la ziudad de Trujillo otros qui°s.; elijio por su Maese de Canpo a Franc° de Carvajal, soldado viejo de Italia, y Capitanes al Capitán Ju° de Acosta y al Capitán Ju° de la Torre. Vino en seguimiento del mestizo, el qual se auía rretirado hazia el Cuzco. En conclusión, después de auer pasado algunos rrencuentros y batallas, en la ultima fué muerto y desbaratado el ejerzito de don Di° en los quales rrencuentros y batallas uvo grandes cosas, las quales no quiero dezir por no me detener. En este tienpo Su Mt. avia proveido por Visorrei del Perú a Blasco Nuñez Vela, un cavallero de Avila a que pusiese en paz estas divisiones. Halló muerto al Marqués Pizarro y a don Di° el mestizo, y a Gonzalo Pizarro en el Cuzco con mill y qui°s. honbres. El Visorrei fue rrezibido en la ziudad de los rreies del Presidente y Oidores quen ella avia, notificó ziertas provisiones, no muy gustosas para los vez°s. y a Gonzalo Pizarro llama por editos, publicándolo por traidor. Los Oidores y Presidente de la Audienzia dieron mandamiento, después de sus consultas, al Capitán Myn. de Robles, para que prendiese al Visorrei Blasco Nuñez Vela, al qual prendió y los Oidores le mandaron llevar a la isla de Solar, ques dos leguas dentro de la mar; a cabo de quatro dias determinaron de inbiarle preso á España, el qual entregaron al Capitán Gerónimo Zurbano. En el camino, sobre el puerto de Paita, ziento y ueinte leguas de la ziudad de los rreies, el Visorrei preguntó al Capitán Zurbano si sabía lo que hazía en llevar preso a un Visorrei inbiado por Su Mt. al Perú, el qual le rrespondió quél no le llevava preso, quél hera servidor de Su Mt. y que a sus ministros les avia de servir ansimismo. Visto este buen comedimit° mandó le echasen en tierra los quales lo hizieron ansí, Saltó en Paita, puerto, el qual sestuvo allí algún dia. Fué avisado G° Pizarro, que ia hera llegado a la ziudad de los rreies; ynbió a su Maese de Canpo Carvajal con duzientos soldados en alcanze y seguimit°. dél, el qual fué en su seguimitt°. asta el rrio Caliente, q' son quatrozientas y cinquenta leguas. Fué el más bravo alcanze que se a uisto en el Perú: escapóse sólo a uña de cavallo.

Bolvióse deste rrio Caravajal; el Visorrei llegó a la ziudad de Poparan, adonde estaua por Gouernador don Seuastian de Venalcazar; díjole su suzeso y dióle aiuda para boluer adonde Su Mt. le avia mandado, quera a la ziudad de los rreies por Visorrei. Hízolo ansí el Gouernador; juntó la jente que más pudo que fueron mill y duzientos honbres. En este tienpo G° Pizarro fué avisado de lo quel Visorrei y el Governador hazían. A la entrada del uerano bajó con su jente, que eran quí°s. arcabuzeros, duzientos ynfantes, ziento de a caballo con seis vanderas. En este interin el Capitan Di° Zenteno auia hecho canpo contra G° Pizarro en Potosí; ynbió contra él a su Maese de Canpo con seiszientos honbres y él caminó con la demás jente a la ziudad de Quito. Llegó a siete de maio del año de (testado: zinquenta y tres) quarenta y siete y pasó al rrio de Mira, ques ocho leguas de la ziudad de Quito más hazia la Governazión, adonde nos esperó algunos días. Fué avisado el Visorrei por sus corre dores cómo nos esperava en aquel paso. Con todo eso caminamos hasta ponernos a vista del enemigo, al qual ynbió Blasco Nuñez Vela un mensajero que se viniese al rreal servizio y quél le perdonaría todos los agravios que se le auían hecho. Respondió quél no deservía al rrei, mas castigava a los que mal le querían hazer a él o a sus vasallos. Con esta rrespuesta marchó el canpo rreal asta ponernos sobre las barrancas del rrio de la otra parte. Hazia la ziudad de Quito estava el tirano hecho fuerte en unos andenes y paredones que allí están. Acometimos otro día a pasar el uado; defendiéronlo con daño nro.; dijo el Visorrei a los pláticos de aq'lla tierra que qué horden ternía pa. poder pasar por otro vado de menos peligro que aquél. Avisáronle que por lo alto, ocho o seis leguas más arriba se podría descabezar el rrio. Hízolo ansí: aq'lla noche marchó lo más alto q' pudo y caminámosla toda. Otro dia a las nueue horas llegamos a la ziudad de San Franc° de Quito. En este interin, dos horas después de auer nosotros salido fué avisado el tirano de nro. camino. Alzó su canpo [y] fué marchando a meterse en la ziudad y ya nosotros estávamos dentro y descuidados quen todo aquel dia no pudíe llegar el enemigo. Llegaron nros. corredores, avisaron al Visorrei cómo el tirano venía por el valle de Añaquito legua y ma de la ziudad; salimos con nro. canpo al encuentro a rrezibille. En el mismo valle, dos millas de la ziudad, nos encontramos el un canpo con el otro; llevaua el Visorrei zien arcabuzeros y el tirano qui°s. De la pa rruziada que nos dieron no quedó casi jente de la nra. a caballo, entre los quales murió el Visorrei Blasco Nuñez Vela y otros muchos. [La batalla] fue rreñida; duró dende las doze del dia hasta las tres horas de la tarde; lleuamos lo peor. Fuimos tratados los rrindidos como si estuviéramos en tierra de moros u con otra jenerazion que no fueran españoles. Allí dió paga el tirano a sus soldados: dióles a duzientos y a trezientos ducados de horo en polvo; vi a algunos soldados q' lo echavan a bolar diziendo pese a tal por qué nos a de dar tan poca paga.

En este tienpo llegó el Maestre de Canpo Caravajal con tanta vitoria como su jeneral: avia desbaratado a Di° Zenteno y avido gran despojo. Llegó con trezientos honbres; acordaron de se ir todos a la ziudad de los rreies de donde avian salido; dexaron por Justizia Maior en su nonbre al Capitán P° de Puelles, el qual después de salido el tirano le mataron los servidores del rrei alzándose en servizio de su Mt.

Fue avisitado (sic) Gonzalo Pizarro que Su Mt. abia proveido al Licend° P° Gasca para el Perú y que venía con jente de guerra contra él, el qual se aperzibió ansí por mar como por tierra; ynbió al Jeneral P° de Inojosa y al Capitán Melchor Verdugo y al Capitán J° Al° Palomino con qui°s. honbres a Panamá a rrezibir la jente del rrei y q' les estoruase el paso y les quemasen las naves que hallasen en el puerto porque no pudiese pasar jente contra él de España. Ansí lo hizieron: llegaron al puerto de Perico ques una legua de Panamá; hallaron en él seis naves quel Presidente ter (sic) Gasca tenía aperzibidas pa pasar al Perú con su jente. Con su llegada del Gasca y del Jeneral Ynojosa tuvieron algunas demandas y rrespuestas en las quales se vieron el Presidente y el Jeneral. El Presidente Gasca le mostró los poderes que de Su Mgd. Lleuaua y los perdones y firmas en blanco pa hazer las mds. quél quisiese, el qual como las vió y conozio el yerro con que avia andado y andava, entró en consulta con sus capitanes y fueron de parecer le diesen larmada y se rredujezen al rreal servizio. Hiziéronlo ansí: una mañana amanezieron las naues quitados los estandartes y vanderas del tirano y puestos los de Su Mt. Ansí le entregó las naves y armada q'n su poder tenía. Uvo gran rregozijo y alegría en la ziudad de Panamá. Llegó en este tienpo el Licendo. P° Ramirez de Quiñones de Nicaragua, con qui°s honbres en servizio de Su Mt. De aquí despachó el Presidente Gasca a la Governazion de Velarcazar, avisar al Gouernador de su ida y questuviese a punto con la más jente que pudiese.

Este Presidente Gasea sienpre fué, después quentró en el Perú, de buena fortuna. Ansimesmo, por algunas personas amigas dél, Pizarro fué avisado del suzeso de su harmada. Aperzibióse de artillería y jente para le rrezibir y no dejalle desenbarcar en el Callado (sic) y puerto de los reies. El Gasca se enbarcó él con toda su armada a tantos de Setienbre del año de mill y qui°s y quarenta (sic). y salió en el puerto dho. de Panamá; llegó con la más bien ida que se a visto a la ziudad de los rreies; visto el Pizarro algunas malas voluntades quen algunos auía y que no le era lízito esperarle en los rreies, antes quel armada llegase se rretiró por horden y consejo de su Maese de Canpo Caravajal. De aí a pocos dias se desenbarcó el Gasca con su jente. En este medio estava G° Pizarra en el valle de Jauja. Después de auer llegado a la ziudad de los rreies y rrezibido por el Licendo. Zepeda, Presidente de la Audienzia Real y por los demás vez°s. presentó sus papeles q' de Su Mt. traía; rrezibiéronle en nonbre de Su Mt.; no hizo justizia de ninguno aunque pudiera de muchos.

Reformó su jente, sacó la más q' pudo de la ziudad; fué en busca del enemigo. Llegado que fué el rreal canpo al valle de Jauja, yal tirano se auía rretirado. Aquí nos juntamos los que con el Gouernador don Seuastian de Venalcazar yuamos con el rreal canpo y nos metimos debajo del rreal estandarte. Holgóse mucho el Licendo. Gasca con este socorro. Ofreziósele de parte de Su Mt. gratificarle los servizios que le auían hecho y el socorro que auía dado a Blasco Nuñez Vela. Hízolo al rrevés de lo que le prometió, porque a ninguno que bien sirvio en aq'llas guerras dió otro pago por contentar a los tiranos y devió de ser nezesario ansí por pazificar la tierra, aunque plega a Dios no lo aia pagado en el otro mundo.

Salimos del valle de Jauja a los ocho [dias] que allí llegamos. Llevó mill y uchuzientos soldados. Caminamos hazia el Cuzco; en todas las partes y rrios y pasos estrechos nos echava enboscadas y nos hazía mucho daño el enemigo. Llegamos al balle de Abancay ques diez leguas de donde el tirano avía hecho alto, el qual paso nos defendieron y quemaron las puentes. Por la mejor horden que se pudo tener se hizieron otras más abajo del rrio por donde lo pasamos.

Pizarro avía enzarcado su canpo en el valle de Zaquizaguana, en un sitio fuerte hechas sus trincheras y fosos por delante, guardado por las espaldas de una sierra alta, por donde él pensó estava más seguro. Una mañana amaneziónos formados nros. escuadrones sobre el enemigo. Como él nos vió en este puesto se aparejó a la batalla, puesta su jente en horden, y zierto, si no fuera por los soldados de Di° Zenteno questauan con el tirano, a los quales tenía en su canpo rrendidos después que le desbarató en Guarina, creo y es ansí que nos desbarataran por nro. desorden, porque los bisoños en enpezando que enpezamos acá a bajar en deshorden los enemigos hazían rrumor bolviendo las fuerzas que tenían hechas para las tomar por rreparo. Pasando de la otra parte los nros. pensaron que huían y enpezaron a dezir a bozes: «vitoria que huien» y quien más podía más presto bajaua sin horden. Suzedió que los rrindidos a el tienpo a carrera de cavallo feroz enpezaron a pasar, el pm° que hizo el camino fue Garzilaso de la Vega en un caballo vaio, de suerte que sin rriesgo ni rre[ñ]irse casi nada la batalla, los desbaratamos. El Maese de Canpo Carabajal salió huyendo y después fue preso y castigado. G°. Pizarro y sus caualleros con él, armados de todas sus armas en sus cavallos, fueron los que se estuvieron quedos, a los qales. llegó D° Zenteno, que conozía al Pizarro y se apeó a él con mucha cortesía y el Pizarro se apeó ansimismo y juntos mano a mano se fueron adonde estavan las tiendas y el Gasca se auía apeado. El Diego Zenteno llevó al Gonzalo Pizarro al Presidente Gasca, el qual le enpezó a hablar pensando se poder disculpar con él; el Gasca rronpio la plática y le dijo: «¿Cómo, señor Pizarro, en un paño de tan fina lana caer una tan mala mancha?». Enpezóse a disculpar. No le quiso más oir; mandóle llevar de delante de sí: llevóle Diego Zenteno a su toldo u tienda. Aquí el Gaca (sic) de cordero manso que era hablando a todos nosotros, con el bonetillo en la mano y aun debajo del sobaco, se bolvió bravo i como un león mandó a la ora fuese cortada la cabeza a G° Pizarro y buscado Carabajal y se hiziese justizia de los Capitanes.

Aquí hizo Di° Zenteno como los caualleros deven hazer teniendo a los enemigos en su poder, y fué que abiéndole dado el Pizarro a este tres batallas canpales y teniéndole año y medio en una cueua, adonde estava ascondido y padezido mill trauajos que honbre pudiera sufrir, bió al causador dellos y le hizo la cortesía y la honrra que pudiera hazer a quien le uviera hecho mucho regalo y merced. Fué el Diego Zenteno al Presidente a rrogalle le llevasen preso a la ziudad del Cuzco questava zinco leguas de allí; no lo quiso hazer sino que a la hora le cortasen la cabeza. Bístese de luto él, sus criados y amigos, y fué al Gouernador quen su tienda estava a dezirle que no quería el Gasca sino que allí se hiziese el castigo. Pidió G°. Pizarro confesor con gran ánimo, el qual confesó el Padre Frai Luis de Oria, franc°, gran teólogo. A este tienpo tenía el Zenteno hecho hazer el est[r]ado con un paño de terziopelo bordado de horo y dos almohadas de lo mismo y una cruz de plata con un Xpo. cubierto con un velo y muchas hachas de zera ensendidas. Acabada la confesión pidió de beber; Diego Zenteno con su mano le sacó un plato de peras en conserua y le hizo comer una, y después, con su mano, lechó a beber. En todo este tienpo jamás se vió al Diego Zenteno los ojos enjutos, lo qual no tenía G° Pizarro sino con la grabedad que sienpre. Lleuáronle al lugar donde auía de ser degollado. Abrazó y besó en el carrillo a Diego Zenteno, agradeziéndole las mds. que le hazía por los daños quél le auía hecho; díjole en secreto le encomendaua a Doña Franca su hija (sic) el cual la tomó a su cargo y la ynbió después en España a su hermano con quien se casó y le dio grandes rriq'zas q'l Pizarro dixo al Zenteno dónde las tenía. Ansí se despidieron los dos, q' Jos q' uíamos q'dauamos afizionados al Diego Zenteno por su gran bondad que quando estas últimas palabras dixo Pizarro al Diego Zenteno finales de despedida se le enternezían al Pizarro y se le incheron los ojos dagua. Hincóse de rrodillas en el estrado q' le tenían hecho y pidió una ymajen de Nra. Sra. de la qal. él era devoto: tomándola con las manos le suplicaua fuese interzesora para con su hijo y después tomó el cruzifijo adorándolo y pidiendo a Dios perdón de sus pecados. Bolvió al verdugo hecho esto, y le dixo: «haz lo que te an mandado»; tomó con la mano la barua alzándola y mirando azia el zielo. El verdugo se hincó de rrodillas ante él pidiéndole perdón, el qual le dixo q' no le rnandauan cortar la cabeza por delante sino por detrás, q' ansí lo dezía la sentenzia. Diego Zenteno mandó al verdugo que no hiziese nada hasta q'l bolviese que yua a hablar al Presidente, del qual alcanzó fuese degollado como cauallero y así fué hecha justizia dél. Murió con gran arrepentimit°. de sus pecados, pidiendo a Dios perdón. Fué cubierto luego con otro paño negro; mandó el Gasca le llevasen la cabeza y la pusiesen en el rollo o picota del Cuzco y fue ansí hecho sin admitir rruego de naide para lo dejar de hazer. Fué enterrado su cuerpo en el Cuzco en la Capilla de Nra. Sra. de la Md., adonde ansimismo está enterrado el Marqués don Diego de Almagro. Hizieron allí en aq'l ualle do fué la batalla justizia de algunos capitanes, entre los quales fueron el capitán Ju° de Acosta, el Capitan Ju° de la Torre, y a los demás que no eran tan culpados inbió presos al Cuzco q' son zinco leguas de Jaquijaguana.

En este tienpo se ponía gran dilijenzia en buscar a Carvajal, el Maese de Canpo, el qual como salió huyendo de la batalla se metió por unas ziénagas fuera de camino, solo en una mula. Apeándose della, como zinco leguas del canpo, por unos espadañales se metió esperando la noche; fué visto de un honbre, criado de un cauallero que se llama Antonio de Quiñones, su labrador, el qual se llegó a él y le conozió y dijo que quién auía venzido la batalla; rrespondióle quel Presidente Gasca; rogóle q' le tuviese secreto hasta q' viniese la noche y le trajese algo de comer; dióle una cruz de zinco esmeraldas, q' valían más de zien mill ducados y otras zinco piezas q' lleuaua en una bolsa de poco menos valor por q' le tuviese secreto como digo; el villano hizo lo q' devía a quien hera. Dijo iua por comida y asegurarle si le avían visto alguno, que se estuviese quedo hasta quél boluiese; caualgó en una iegua y a todo el más correr q' pudo fué a Jaquijaguana y dió aviso al Presidente de cómo le dexaua y adónde; holgóse mucho dello: ynbió cinquenta honbres con la más presteza q' pudo. Tardaron en ir y bolver el labrador y los caualleros menos de quatro horas. Estas cosas hazían con gran dilijenzia. Llegaron adonde el Carvajal estaba y lleváronle preso. Llegaron a Jaquijaguana a dos horas de noche; aq'lla noche se confesó, a la mañana le leieron la sentenzia, la qual fué que fuese arrastrado y hecho quartos por traidor. Oióla con gran denuedo y con ninguna muestra de couardía; llegaron a lo poner en una rrastra para sacalle. Dijo muchas grazias y chistes y con una última palabra, quando se metía en ella: «Cuna quando chico, cuna a la vejez, para esto nazí, de morir avía». Antes desto el Capitan D° Zenteno se llegó a él y le dixo «Señor Carvajal, ¿conózeme V. Md.?» con buen zelo pa. le servir, como hizo con G° Pizarro i aun con él después. Respondióle: «cómo quiere V.M. que le conozca, q' no me acuerdo averle visto sino por las espaldas», motejándole de averle huído sienpre. Díjole más si auía algo en qué le servir, que lo haría muy de ueras tan bien como cualquiera her° de los suios; rrespondióle el Carbajal que si le podía dar la vida; díjole q' no, que solo al Sor. Presidente le tocaua hazelle md. de justizia; rrespondióle q' pues no le podía dar la vida, q' pa. qué se le ofrezia, q' no podía nada, pues al presente él no auía menester otra cosa. Hizieron justizia dél; cortáronle la cabeza, acudió el Di°. Zenteno no le hiziesen quartos.

Antes de su fin llamó al Arzobispo don Franc° (sic) de Loaisa y le dijo le trujese o mandase venir aq'l labrador que auía dado notizia dél, el qual le trujeron ante sí y le dijo e! Carvajal, en presenzia del Arzobispo y de otros muchos cavalleros «Villano: como [no] hiziste lo que te mandé, buélveme el premio que te dí; pues no unpliste conmigo, dáselo aquí a su Señoría Rma. para q' haga algún bien por mi ánima». El qual declaró allí las piezas q' eran. El se disculpó diziendo q' no era tal. El Arzobispo con alguna cólera y más cudizia echó mano del labrador y le dijo q' le prometía, si luego a la ora no dava lo que Carvajal dezía, de hazerle ahorcar y para maior temor ponelle, mandó llamar al verdugo. Visto esto, el villano se desabrochó y sacó del seno las esmeraldas y cruz, las quales después quiso auer el Presidente, y por estar en poder del Arzobispo disimuló con ellas, y tanbién entiendo que para sacarlas de su poder fuera tan malo y tan travajoso como fué conquistar a Pizarro, según con sus palabras y codizia las defendía.

Este Carvajal fué honbre de grandes hechos de guerra; venzió zinco batallas canpales; dió muchos rrenquentros contra los servidores de Su Mt.; hizo grandes crueldades: ahorcó mujeres, frailes, clérigos, comendadores de todo jénero de horden; a ninguno perdonava que a su señor enojase, q' sólo de los hechos destos tiranos se podría escriuir un gran libro, el qual. creo sescrivirá algún día.

Vivió este tirano tiránicamente tres años y m°. Fenezió como dho. tengo. Hízose el castigo, ahorcaron y echaron a galeras mas de qui°s. honbres; quitaron haziendas de los que hallaron culpados. Hízolo mal el Gasca con los seruidores de Su Mt.: dejólos a todos pobres, y a muchos de los que fueron contra Su Mt., q' se le pasaron, les dió lo que tenían y más mucho, por manera quél lo que nos quitava a nosotros se lo dava a ellos. A todos contentaua: con palabras [a] los servidores del rrei y a los enemigos con obras. Ganó este Gasca el maior premio de honrra que a ganado honbre en aquellas partes. Trajo a Su Mt. tres millones de horo y plata y muchas esmeraldas y perlas. Dióle Su Mt. en rreconpensa de lo que le auía servido el Obispado de Palenzia y de Sigüenza. Plega a Nro. Sor. que con los obispados no se aia ido al infierno por lo quen el Perú hizo con los conquistadores que tan bien le avían servido.

Este apaziguó el Perú con palabras y el bonete debajo del sobaco y no con harmas. Por éste se puede dezir que le ualieron las letras más que a otros valerosos las armas. Apaziguó el Perú; bínose a la ziudad de los Reies y tras él venimos mill honbres, que a cada uno nos avía dho. nos daría de comer y quen el rrepartimiento jeneral que dejaua hecho nos dejaua de come a todos; esto dezía a cada uno por sí.

Desta manera fenezió y fué castigada esta tiranía y rreduzida al rreal servizio toda la tierra del Perú. Hízose el castigo de la manera que dho. tengo, el qual senpezó y acabó en la ziudad del Cuzco, el año de mill y qui°s, y zinquenta y uno (sic) y desta suerte aurán fin todos los que contra su rreal Mt. se rreuelaren.

Teniéndolos a todos con palabras, esperando por horas nos daría gratificación de nros. servizios, enbarcó el tesoro y su casa; quando amanezió yua ya a la vela. Valióle estar la mar de por m°. que según ví voluntades y que cojosos (sic) fuera, otro alcanze como el q' Carvajal dió a Blasco Nuñez Vela, porque fué grande ynumanidad quitarlo a los que lo merezían y darlo a los tiranos.

Suzedióle llegado a Panamá que avían llegado allí los Contreras, hijos del Gouernador de Nicaragua P°. de Contreras, los quales venían alzados. Auían muerto a un obispo y a otros muchos, los qales. Contreras traían trezientos honbres consigo. Venían divididos: la mitad por el rrio de Chagre y la otra mitad por el camino de las Cruzes, los quales venían ya en demanda del Gasca, y dividiéronse desta manera porque no se les pasase el Gasca. Tomaron el tesoro quel Gasca llevaua por el rrio y salieron a Panamá. El Gasca con sus letras fué avisado: desmintió el camino; dió horden quen el Nonbre de Dios matasen los que allí avían quedado y en Panamá los vz°s. de la ziudad mataron a todos los demás, q' no escapó sino R° de Contreras, el hermano maior del qal. no se sabe sies muerto u bibo. Cobró el tesoro sin que se le perdiese un rreal. Fué más venturoso quel judío sabido. Enbarcóse allí con el más próspero tienpo del (tachado: despaña) mundo y fue en breve tienpo a España. Este es el fin y suzeso desta guerra.

Fenezida esta, dentro de tres años, se alzó otro cauallero contra el rreal servizio, el qal. se llamaba don Sebastián de Castilla, hijo del conde de la Gomera: mató al Jeneral P° de Inojosa, que fué el que dió el armada al Gasca, el qual estava por Correjidor en Potosí.

En la ziudad del Cuzco, a siete de diziembre del año de zinquenta y seis (sic), en la ziudad del Cuzco estaua por Correjidor Jil Ramírez de Aualos, el qual hera inbiado por la rreal Audienzia, Presidente el dotor Quenca y Oidores, los quales por horden de Su Mt. le mandaron quitase el seruizio personal a los vz°s. de la dha. ziudad, sobre lo qal. entraron en sus consultas y fueron de acuerdo todos los vz°s. de se juntar un día en casa de Ju° de Pancoruo. vz° de la dha. ziudad. Hiziéronle ansí; en la consulta elijeron por Procurador Jeneral al Capitán Franc° Hernandez Girón y ofrezieron cada uno parte de sus posibles. Uvo algunos que prometían para este negozio quarenta mill ducados y otros más y otros menos: AI° de Mesa ofrezió quarenta y cinco mill. Con este acuerdo, con gran secreto y silenzio se salieron de la casa del monipodio y se fueron a sus casas. Tiniendolo por hecho detuviéronlo algunos días aunque pocos. En este m° tienpo uvo algunos que se arrepintieron de lo hecho; dieron notizia al Correjidor, el qal. esperava tienpo para prender a Franc° Hernandez Girón y los demás y fué avisado dello el Jirón y don P° de Cabrera, q' heran de quien colgava ya aquel negozio. Don P° se salió del Cuzco. Franc° Hernandez esperava oportunidad de tienpo pa hacer su hecho. Los vz°s. ya se havían salido todos afuera, aunq' las firmas que avían dado tenía Franc° Hernandez bibas, las quales inbio el Marq's de Cañete a Su Mt. a España. No se perdió un peso de aq'llos que auían prometido pa la guerra que no lo cobrase Su Mt. de los que para contra él lo auían prometido.

Una noche, en una zena que Franc° de Loaisa dio a todo el pueblo porque se avía casado y velado aq'l día, en la qal. zena se juntó el Correjidor y los demás cavalleros vz°s. y muchos soldados y muchas señoras, serían las nueve de la noche después de ayer acabado la zena, estando comiendo fruta de sartén entró Franc° Hernandez con treze amigos harmados y las caras cubiertas. En la sala auía bien más de duzcientos honbres: derribaron las capas y las harmas en las manos enpezaron a dar en los que zenando estavan. Diziendo: «Libertad, Jirón», llegaron a la cabeza de mesa adonde estava el Correjidor, el qual estava sin armas; junto a él estaba el Capitán Ju° Al° Palomino, el qual como les vió venir sobre el Correjidor para le matar, puso mano a su espada y capa. Hizo tanto que auidó a meter en una rrecámara al Correjidor y uno de los tiranos dió al Capitan Palomino quatro o zinco golpes de partesana de los quales murió. A esta hora las mujeres y los honbres a matar las candelas el factor Ju° de Salas tomó una vela de zera en las manos y púsose de pie sobre la silla porque no se la matasen, y con esto uvo sola esta luz, aunq' después se enzendieron muchas, que nos hizieron mucho provecho para que todos no nos matásemos.

En este tienpo el tirano Girón estava a la puerta de la rrecámara, rrequiriéndole que se le diese, si no, que pondría fuego a la casa y los quemaría a todos. Visto esto el Correjidor y las lástimas y bozes que oía tomando seguro de Franc°. Hernandez que no le mataría se puso [en] sus manos, al qual inbió preso a su misma casa con Diego Gauilán y Al°. González, dos de los treze que con él entraron. Lleváronlo y entregáronlo a doña Menzia su mujer. Aq'lla noche hizo su escuadrón; amanezieron en la plaza setezientos soldados en escuadrón en favor del tirano.

A cabo de quatro o zinco dias, juntos los mas vz°s. desta ziudad y el Correjidor con ellos, les dijo la causa por qué avía hecho aq'llo, q'jándose de algunos que se auían huído aquella noche; dijo al Correjidor q' bien vía claramente que le merezía la muerte, que no se la q'ría dar, mas que hiziese de sí lo q' quisiese y se fuese a la ziudad de los rreies, adonde estava la rreal Audienzia, el qual se lo agradezió mucho, queriéndole besar las manos por la md. Le suplicó le diese una mula o cavallo de los que tenía y le avían tomado, el qual le pidió la memoria de toda la rropa, cauallos y mulas q' tenía; diósela. Mandó el Jeneral Franc° Hernández, que ansí se intituló, se lo trajesen todo ante sí, lo qual fue ansí hecho. Lo mandó vender en la almoneda: sacóse dello nueve mill castellanos. Dióle Franc° Hernández dos cavalgaduras en q' lo lleuase; ynbio con él al Capitán Piedrahita con treinta arcabuzeros, q' a él y a su dinero los llevase sesenta leguas de la ziudad, para que pudiese ir en salvo, lo qual fue ansí hecho.

El rreal canpo, en este medio tienpo, estava ya avisado y puesto en horden para lo q' les fuese menester, y mandado juntar de las provinzias todas las más jentes que avía en la ziudad de los rreies. El tirano, en este tienpo el tirano (sic) avía salido con su eanpo para la ziudad de los rreies por el camino de la Sierra. Ynbio un capitan suio, llamado Tomás Vazq'z, por el camino de los llanos y q' de camino pusiese en su servizio la ziudad de Arequipa, lo qal hizo con ziento y treinta honbres, hestando por Jeneral Jerónimo de Villegas. Con fazilidad y pocas muertes entró a la ziudad y la tomó y puso en su servizio. Hecho esto bolvió a su camino atravesando la Sierra por los Lucanas y en la ziudad de Guamanga halcanzó al Jeneral tirano, con el qual se fué en conpañía hasta el ualle de Jauja. Lleuaua en su canpo mill y zien honbres, los quatrozientos arcabuzeros.

En este valle ynbió un Capitán de corredores, Salvador de Lezana, con sesenta honbres, al qal. desbarató y prendió el Capitán Lope Martín, Capitán de Su Mt. que le salió al encuentro de una enboscada y hizieron justicia de todos los q' bibos q'daron. Esta fué la primera pérdida deste tirano, el qal. sabida esta nueva del desbarato de su Capitán mudó camino y se bajó por otro camino del que . . . . . . bajó por el valle de los Olleros y en el valle de Pachacama, que s quatro leguas de la ziudad de los rreies, halló el rreal canpo que lo estava esperando, digo en la azequia questá entre la ziudad y Pachacama. A vista un canpo de otro estuvieron zinco días, trauándose algunas escaramuzas. El tirano no osava acometer al rreal canpo; parte . . . . . .de la artillería q'n él teníamos. Hordenó traer muchos bueies mansos y otros animales escuzados del canpo, a los quaes de los cuernos y horejas puso muchas cuerdas enzendidas y a la ma noche partió con su ejército hecho en dos partes y este ganado y bueies en m° por que entendiesen queran arcabuzeros para quen ellos disparase la artillería, y las mangas de la una y de otra parte lleuauan las querdas secretas para en hauiendo los bueies después de disparada la artillería acometieran a nro. canpo.

Venida la noche un eavallero llamado Di° de Silva, cuñado de Franc° Hernández Jirón, se le huió de su canpo y fué a dar aviso al nro. y dijo la orden q' tenía pensada y de la manera que venía; aperzibióse nro. rreal canpo de suerte que no uva efeto cosa de las q' ordenadas trujese. Antes que fuese de día se volvió a rrecojer . . . . . su fuerte aunq' con alguna pérdida de algunos soldados q' se le pasaron aq'lla noche al rreal servizio a los qales. perdonó Su Mt. Heran Jenerales por el rrei el Arzobispo don Franc° (sic) de Loaisa y el doctor Quenca, entre los qales. uva grandes discordias y estuvo el rreal canpo por se perder. En este tienpo el tirano perdía mucha jente porq' se le pasava cada hora. Acordó rretirarse por los Llanos antes que del todo le dejasen; perdió en este Pachacama seiszientos honbres q' al rreal servizio se pasaron. Con quatrozientos pocos más q' le q'daron se rretiró hasta un valle que se llama Villacurí, adonde hizo alto esperando a los nros. en una montaña, treinta leguas de la ziudad de los rreies.

Pusieron por Jeneral, por amor de estas discordias, a Pablo de Meneses, de Talavera de la Reina, el qal. cavallero governó sienpre bien. Ynbio por corredor jeneral como lo era a el Capitán Lope Myn., el qual salió con trezientos honbres, los mejor aderezados q'n el canpo avía, y el Jeneral con uchuzientos yva a su paso. En el valle de Chincha hizimos alto, adonde nos dio pestilenzia: en el canpo murieron veinte mill indios de nro. servizio.

De aquí se acordó se siguiese al tirano por la orden que avían salido. Salió Lope Myn. con los trezientos honbres de a cavallo; el tirano le hechó corredores pa le zebar. Visto por nro. corredor Jeneral los enemigos, partió con más furia y presteza quera menester. Los corredores del tirano yvanse deteniendo por llevarlos tras sí, sin ninguna orden. Cada uno procurava de aguijar más su cavallo. Sin esperar horden de guerra entraron por donde el tirano tenía puesta la enboscada y pasauan adelante. Desta suerte entraron de los trezientos los duzientos y ochenta de los qales, honbres no q'do a vida q' no muriese en la guerra peleando u despues a sus manos.

Aquí se rrehizo el tirano de muchas armas y cavallos que tenía bien menester. Murió el Capitán Lope Myn. por esta deshorden y hizo mucho daño en nro. canpo. No contento el tirano con esta vitoria, salio con todo su canpo al nro. El Jeneral Pablo de Meneses, aunq' estávamos descuidados por tener los corredores delante y ayer poco espazio dende q' fuimos avisados de los q' bolvieron huiendo de los nros, hasta q'l tirano llegó, q' fue al alua, antes q' esclareziese, tuvo su jente en horden y los rrezibimos lo mejor q' pudimos. Hiziérennos mucho provecho quatro piezas de canpo q' lleuáuamos, las qales. fueron parte para q'l tirano no nos acometiese tan de golpe y sin miedo como venía. Caminó aq'lla noche, por hazer lo q' digo, honze leguas de camino malo de arenales. Fuénos forzado rretirarnos hazia Chincha, adonde auía q'dado otra parte del canpo con los Oidores y Arzobispo, q' nos parezió bastavan ochuzientos honbres pa. desbaratar a quatrozientos q'l tirano lleuaua y fue al rrevés, de suerte q'l tirano boluió a proseguir su camino, y nro. canpo el Presidente y Oydores se rrecojieron a la ziudad de los rreies, y lo mismo hizo el Jeneral.

En este tienpo, estando haziendo el castigo el Mariscal don Al° de Alvarado en Potosí sobre el alzamit°, de don Seuastián de Castilla, supo este alzamit°. Hizo la más jente q' pudo: sacó de Potosí mill y zien hombres, el qual inbió abisar a la Audienzia rreal cómo bajava con canpo. El Jeneral Pablo de Meneses proveió q' con el Capitán Juan de Saavedra, vz°. del Cuzco, fuesen trezientos honbres a socorrer al Mariscal, los quales fuimos por la Sierra, diferente camino del q'l tirano lleuaua. Hallámosle duzientas leguas de los rreies, holgóse con nosotros, mas pesóle del desbarate nro. q' del socorro q' le iva, que le parezía a él podría allanar todo el Perú con la jente q' de Potosí avía vajado, El tirano q'dava atrás más de ziento y veinte leguas hazia los rreies. Atravesamos luego Arequipa; en los Lucanas hallamos corredores del tirano; fuimos en su seguimit°, hasta el valle de Chuquinga adonde hallamos el canpo del tirano formado y en un muy fuerte sitio, en un valle hondo, zerca de un rrio. El Mariscal asentó su canpo enzima de los altos de aq'l rrio. Estuvimos sobrél tres días; en este tienpo se nos pasó el Capitán don Luis (sic) de Pineda, Capitán de a cauallo del tirano y nos dio rrelazión de los pocos q' heran y por dónde les podíamos entrar sin rriesgo y q' serían trezientos y ochenta honbres; nosotros héramos por lista mill y trezientos honbres de guerra q' podían tomar armas. Vista la poca pujanza del tirano, con su gran sobervia del Mariscal otro día por la mañana mdo. bajar nro. canpo en orden al Capitán Myn. de Robles con ziento y zinquenta arcabuzeros q' acometiese por zierta parte q'stava algo más peligrosa, el qal. lo hizo con rriesgo, q' de la pa. rruziada o carga q' le dió el tirano le derribó más de ochenta, sin ellos rrezibir ningún daño, porquestavan de buen puesto cubiertos de una barranca. Ansí bajó todo el más canpo y en poco espazio cantamos vitoria; tuvímosla por zierta y fué por entender hera muerto el tirano y no fue ansí.

El día de la batalla el Capitán Ju° Al° Badajoz pidió de md. al tirano le dejase entrar en la batalla con sus harmas y q' él se q'dase en su lugar en el escuadrón q' tenían hecho, q' serían zien honbres y los demás tenían rrepartidos en los pasos por donde nosotros avíamos de bajar, aunq' en este tienpo ya estavan todos juntos mezclados con los nros. Un soldado de los del tirano, q' se llamaua Perales, disparó el arcabuz y dió al Capitán Ju° Al° Badajoz, pensando hera el Jeneral y todos los tenían ansí entendido, porq' tenía sus harmas y peleaua en su cavallo, este cantó vitoria: «Muerto es el tirano y io le maté». Con esta boz desmaiaron algun tanto los enemigos. A este tienpo el tirano Franc° Hernández, visto casi su perdizion cavalgó en un cavallo rrosillo descuuierta la cabeza y rrostro animando a los suios diziendo q' allí estava, q' adónde estava el ánimo de sus leones. Acometiéronnos como duzientos honbres juntos. Los nros. teniendo el negocio por hecho, andavan hurtando y saq'ando los toldos de los enemigos. Con este desorden y con aver herido a nro. Jeneral en el rrostro con una pica se salió afuera de la batalla, enpezaron los suios a desmaiar y perder el canpo q' avíamos ganado y ansí cantó el tirano vitoria y fué de veras más zierta q' la nra.

Huímos; perdimos en esta batalla setezientos honbres, la flor del Perú. Vinímonos a la ziudad de los rreies huiendo, sin esperar ni socorrer Capitán a soldado ni padre a hijo, con esta pérdida llegamos a la ziudad y visto q' si esta guerra se dejaua algo olvidar se rreharía el tirano q' ia tenía dos vitorias y muchas armas y cavallos y muchas otras rriq'zas q' auía auido en los despojos, tomó el Jeneral Pablo de Meneses y don P° Puertocarrero, su Maese de Canpo, este negozio mui de veras y hizieron jente: juntaron mill y seiszientos honbres; salimos en su busca por el camino de la Sierra, llegamos al Cuzco adonde avía salido y dejado allí las justizias por él.

Salímosle siguiendo; ya en este tienpo tenía el tirano mill y duzientos honbres, los mill españoles y los duzientos negros. Alcanzámosle y esperónos en Pucará, sitio muy fuerte; asentóse nro. canpo dos millas u tres de su fuerte: hízose alguna fuerza en contorno de nro. rreal. A los ocho días de nra. llegada le dimos la batalla, la qal. no tuvo efeto porq' se rretiró a su fuerte y pasáronse al nro. rreal canpo en este día los más de sus capitanes del tirano: pasóse el Capitán Tomás Vázq'z, gran honbre de guerra, el Capitán Di° Gavilán, el Capitán Piedrahita, el Capitán Mateo del Saz, con otros muchos soldados dejaron al tirano con poca jente, aunq' en fuerte sitio. Acordó con los pocos q' le avían q'dado rretirarse aq'lla noche. Tenía consigo a doña Menzia, su mujer, la qal. dejó encomendada al Capitán Ruy Barba q'stava preso en su canpo. Salió aquella noche con ziento y ochenta onbres y su Maese de Canpo, el Licendo. Alvarado, con otros tantos, en dos partes, y fué Dios servido divididos por diferente camino. Aportó al valle de Jauja adonde fué alcanzado y preso.

Por quién y cómo y de la manera q' fué muerto y el Capitán q' lleuó esta vitoria y del suzeso de don Al° de Alvarado, Mariscal y Jeneral del ejérzito de Potosí, y de cómo murió loco y de otros tres alzamit°s. y tiranos q' después deste a avido . . . . de dar rrelazión por falta de papel y aun por falta de tienpo.

Quando V. M. aia leído esto y quisiera ver lo demás q' falta, mandándomelo haré como soi obligado i con aq'llas veras q' la rrazón me obliga a servir a quien tanta md. de contino a mí da [ya] los españoles q' por esta estraña tierra pasamos de continuo ha hecho i azen cuia muy Illustre persona nro. Sor. guarde.

Finis