ZRÕARÃ NÊBURÃ. Literatura Oral Emberá

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plusZRÕARÃ NÊBURÃ. Historia de los antiguos. Literatura Oral Emberá

Floresmiro Dogiramá.
Compilador: Mauricio Pardo.


Presentación. Reconocimiento

Preámbulo

Introducción

I. HISTORIAS DEL PRINCIPIO

1. El Agua

2. El Pájaro Luna

3. La Hermana del Carabí

4. El Diluvio

5. El Hijo de la Pierna

II. HISTORIAS DE TRUENO

6. El Trueno (Versión 1)

7. El Trueno (Versión 2)

III. HISTORIAS DE CUÑADOS

8. El Rey Gallinazo

9. Los Puercos de Monte

10. La Nutria

11. La Garza Vaca

12. El Cuervo

IV. HISTORIAS DE JAIBANAS

13. El Tigre

14. El Trueno Jaibaná

15. Auka

16. El Jaibaná Narîbamia

17. Ventura

18. El Tigre Mojano

V. HISTORIAS DE GUERRA

19. Los Burumía

20. Los Jurá

VI. HISTORIAS DE CIMARRONES

21. Los Cimarrones (Versión 1)

22. Los Cimarrones (Versión 2)

23. Los Cimarrones (Versión 3)

VII. HISTORIAS DE ANIMALES

24. La Sierpe

25. Los Osos

26. El Ñeque y el Tigre

Léxico

20. Los Jurá (Contaba el abuelo Domingo Chamorro. Narrador Alipio Rojas.)

linkLéxico  

En Dubasa hacia arriba no vivían cholos y en la parte abajo tampoco, pero bastante abajo, en una parte que le dicen La Caimanera por Pepé, en esa parte sí vivían muchos emberá y los cunas vivían en las Calles, una parte que le dicen las Calles.

En esos tiempos monteában la gente de Pepé, Sandó, para el otro lado monteaban por la parte de Torreidó, cabecera Bembá.

En ese tiempo se perdió un emberá. Entonces ellos decían que se había perdido, pero no sabían que los jura comenzaron a comerlos, los mataban y los comían. Ellos hallaban por allá bastante arriba de la selva, en las quebradas a los emberá labrando champa, entonces los mataban con las flechas y se los comían. Entonces eso estaba oculto y ninguno se daba cuenta cómo se perdía la gente.

Pero así de tanto en tanto, hasta que se dieron cuenta que eran los jurá que se estaban comiendo a los emberá.

Entonces una vez salió un cacique a un paseo para arriba a las Calles y el cacique se desapareció.

Entonces ya la gente se enfureció sobremanera, pues era raro que se perdiera la gente así, porque no venía a la casa y allá arriba había otro contrario que era el jurá. Entonces la gente ya hacía así, en el largo tiempo, se fueron, como había un emberá que era ombligado con posaí, ese que llaman zorra los negros. Y un segundo cacique que había ahí dijo:

- Hombre usted que es ombligado de zorra porqué no va a revisar a ver por dónde halla la cabeza del cacique y de otros clientes que se han perdido por aquí.

Entonces el ombligado de zorra dijo que él sí se atrevía. Entonces se fue a verlo y se fue de noche, oculto y entró adonde los jurá y ellos dormían en la cañabravera, en las hamacas. Fue viendo cerquita, cerquita, y uno de los jurá se paró y se meó en la espalda de él pero él hacía como que estaba muerto pero estaba vivo, viendo, contando a la gente cuántos eran. Entonces hasta que volvió a la casa y dijo:

Hombre, la gente no son bastante, no.

En esa época la gente no sabían contar sino no que iban contando así, uno por uno. Por ejemplo este tiene tantos dedos, en los pies, en los dedos de la mano también, entonces iban tomando como cuenta. Ellos calculaban en los dedos.

Una comisión se fue a recoger gente, a cabecera Pepé, a Quibdó, a Munguidó en el sitio Rastrojo, al río Quito, a Lloró.

Y llegó la gente a practicar un entrenamiento a en Pepé. Entrenamiento de ellos era con flechas copetarra que es plana en la punta, esas flechas le pega en el ojo o en el cuerpo pero no entra sino que lo deja verde a uno. El golpe es durito siempre. A lo último no fue con copetarra sino con flechas de verdad, con lanzas. El diente de la flecha era con hueso de mico, de mono, de esos huesos que son duros como hierro, que nunca se doblan. Cuando ya estuvieron bien entrenados, ellos trataban de aprender a agarrar las flechas, ellos agarraban la flecha con el cabello, porque en esa época usaban el cabello largo. Envolvían la flecha con el pelo, con el pie, con el brazo, con la cabeza las desviaban. Cuando ya estuvieron prácticos se fueron por el día subiendo en canoa y se toparon los jurá. Se dieron flecha todo el día y toda la noche, ya cuando amaneció, los jurá fueron reculando hacía arriba. Se fueron yendo hacia arriba y los emberá atrás, atrás, atrás, fueron dándole, fueron dándole, llegaron adonde ahora queda Puerto Olivia, y ahí siguieron dándole, por la orilla en esos chuscaleros, hasta que llegaron a la boca de Dubasa siguieron hacia arriba unos varios y otros siguieron Baudó arriba.

Cuando llegaron a la boca de Ancosó, vieron un brazo del cacique que estaba guindado y poniendo una seña tenía tres flechas atravesando la paleta del cacique, ahí fue donde las gentes se pusieron más en condición de pelear y como con más rabia. Porque ya de verlo que el cacique estaba traspasado con la flecha, era seña de que querían pelear más. Entonces siguieron atrás, atrás, hasta que llegaron a una parte que le dicen la Beringuera, ahí estaban otro par de costillas atravesadas con tres flechas, entonces siguieron atrás otra vez, hasta que llegaron a la boca de Catrú. Cuando llegaron por ahí estaba un pie atravesado con tres flechas. Siguieron atrás, atrás, atrás. Ellos como que no iban caminando de la rabia, pero caminando mismo iban de ver que a su cacique lo habían matado así. Llegaron a la boca Chirrincha y vieron otro brazo traspasado; entonces con más rabia entraron a la gente para arriba, pero como el río Dubasa es muy correntoso, no sabía la gente palanquiar117 porque en ese tiempo la gente vivía en río manso, la gente como que vivía era a canalete pero en esa parte el río Chirrinchao, Endeudó, Cuisisí, son las partes mas cerrentosas que hay en Dubasa.

Entonces llegaron y fueron siguiendo así hasta que llegaron a la boca dé Ocasira y ahí vieron la cabeza del cacique con tres flechas atravesadas en la lengua. Entonces dijeron que esa era una seña para que no hablaran más, para que dejaran de hablar de una vez.

Siguieron hacia arriba y en la boca de Jancapiragua y ahí se les acabó la comida, que era po, que ahora decimos pokurá que es maíz tostado y molido.

Entonces regresaron a su tierra otra vez, a Pepe, en el sitio en que habían comenzando su entrenamiento. Vinieron a hacer un lonche, las mujeres estaban en condición de hacerlo. Todo el mundo iba haciendo su lonche, su po, haciendo toda clase de lonches, pero que fueran balsudos los lonches. Siguieron detrás hasta que llegaron otra vez al sitio en el que estaba la cabeza del cacique. Al otro día siguieron, se pusieron encamino, llegaron a cabecera de Dubasa a un sitio que se llama Bidúazromá118.

Bueno cruzaron esa cabecera, Bidúazromá y cruzaron a Nauca, en cabecera de Nauca durmieron, al otro día siguieron atrás. en la trocha, asta que llegaron a cabecera de Nuquí. Cogieron río abajo, y cuando llegaron a la playa de Nuquí, los jurá iban embarcados saliendo por donde quedan unos morros mar afuera, y de aquí de las orillas mandaban unos flechazos, pero las flechas no llegaban allá donde iban ellos, porque en esa época las flechas eran como más docilito. Entonces la gente corrían ahí como loco para alcanzarlos, pero que va! como no era nada, en Nuquí no había nadie, ningún indio vivía ahí. No habitaba nadie.

En ese tiempo en Chorí, Tribugá, no había gente, no había gente en las playas. Entonces se fueron siguiendo así por las playas, como loco así andando pero con más rabia porque como al cacique lo habían matado y como que hasta le habían comido una parte de las carnes.

Entonces siguieron así por la orilla, cruzaron por bocana de Tribugá que es tan ancho, con una balsa de esas que llega en la resaca, en cualquier balsita así, fueron cruzando al otro lado, se cruzaron a la playa de guachalito, luego cruzaron a la boca de Chorí y cuando cruzaron a la boca de Chorí venía otra tropa de la boca de Jurubidá, buscando como a la boca de Chorí.

Entonces ahí se dieron el tope. Entonces dijeron los que iban de Chorí para allá entonces le decían, muchachos llegaron nuestros enemigos. Y ahora sí en condición dijo el cacique, porque aquí a lo mejor los matamos o nos matan.

Y fueron dándole, fueron dándole flechazos, eso era uno mío y uno suyo pero nada que le daban a nadie.

Como después de media hora dándole flecha y no caía nadie, entonces ya se convenció la gente que esos eran los otros emberá que se habían subido por el Baudó. Entonces al que estaba ombligado con zorra le dijo el cacique:

Tú que eres tan guapo y tan veterano que no le tienes miedo a nadie acércate allá pues.

Yo sí no tengo que ver nada, bien si me matan, pero ahí están ustedes que son mis guardias.

Ve! Fue siguiendo, fue viendo, fue viendo a otras islas que estaban, entonces se paró y dijo:

Hombre, cómo le parece hombre - y se abrazaron con el ombligado de zorra.

Hombre ya nos íbamos a matar nosotros siendo de los mismos.

- Y ahora qué?

- Entonces ahora hay que labrar una canoa de un palo de laño119 a irnos ahí.

Pues ustedes es que ven, mi gente.

Y luego regresaron de nuevo a su tierra, a Pepé. Vinieron a hacer su lonche. Luego hicieron bastante lonche, bastante, bastante, para irse ahora si de verdad, hicieron bastante lonche.

Hicieron su lonche, su equipaje, y regresaron otra vez al sitio donde habían labrado el bongo120 de lano. Entonces siguieron atrás, fueron atrás y durmieron en la ensenada de Utría. Al otro día siguieron a la punta Uina, donde hoy es Bahía Solano. Al otro día siguieron por la costa y llegaron a Piñita. Al otro día siguieron y llegaron a Borojó. Al otro día siguieron, llegaron a Patajoná, cerca de Cabo Marzo. Al otro día entraron a Coredó. Al día siguiente siguieron y entraron a Jurado, y los jurá de ahí se habían ido con los otros. Se fueron y llegaron a punta Ardita, luego al Cedro y de ahí llegaron a Mono, luego a Pitalito, luego a Cocalito, luego a Guayabo, al otro día a Jaqué. Al otro día llegaron a punta Brava, al otro día a Caracol. Ahí se fueron a Playa muerto, ahí a Sambú, fueron siguiendo, siguiendo y nada que veían a los jurá.

La gente se perdió de ruta y llegaron a Dokarra121, como dicen los viejos. Llegaron á Dokarra y hallaron gente chiquitica, muy chiquitica la gente y avispaditos, unos con los brazos mochos, otros con las patas mochas, otros con la nariz mocha, otros con un solo ojo, otros con la cabeza mocha pero hablando, y así habían de muchas clases diferentes, pero eran chiquitos. Entonces llegaron esos viejos allá con cuatro lanchas.

Llegaron allá y bueno, todo el mundo le decía:

- Hombre, llegó mi papá.

El otro le decía.

- Este es mi papá.

Y les preguntaban

Qué hay de mi mamá? Qué hay de mis hermanitos?

Por nombre los fueron llamando pero ellos sin saber que clase de gente era. La gente de verlo así pues se asustaron. Pensaron:

Esta qué clase de gente es. Dicen que son mis hijos, yo no sé cuándo vino mi hijo acá.-Entonces les decían:

Papá, usted no se puede acercar a nosotros porque usted hiede mucho. Usted hiede como a muerto.

Entonces la gente se asustó cuando les estaba diciendo que ellos hedían mucho así. Esperaron apartaditos de lejitos, por ahí.

Entonces les dijeron:

- Papá usted mismo piensa en su corazón, en su pensamiento, que va a ser mi hijo así, un mochito así, no, sabe que en realidad usted dice que no es mi papá, sin embargo yo le voy a decir que sí es mi papá. Usted en tal día tuvo contacto con mi mamá, fulana de tal, y mi mamá fue a lavarse al río, entonces eso, eso que se lava, entonces estos mochos, estos brazos mochos y todo eso es porque lo comen las sardinas, los cangrejos, comen los sábalos, los jojorros, así en fin. Eso es que nosotros venimos a parar acá porque venimos de su mismo cuerpo. Eso que abortan, cuando las mujeres salen en embarazo, así con cualquier hombre por ahí todo escondidito, entonces comenzaron a matarlos con golpes o con otra cosa, entonces la criatura comienza a abortarse.

Entonces le dijo que eso también era malo, entonces comienza a darles consejos:

- Es malo matar, es malo mezquinar la comida, es malo matar una presa y no darle al vecino, eso es malo porque esa carne que ustedes ven allá, eso es lavado del pecado que envían del cielo. Nosotros tenemos mucho pecado, entonces comienzan a lavar como con una agua limpia, eso se bota, como botar en la casa al suelo, entonces al botar al suelo comienza ya a multiplicar como venado, tatabro, pavón, y así, cosa así, entonces que eso era malo, mezquinar.

Entonces ya los viejos quedaron así chiparoncitos, todos asustados porque ya decían que era malo matar al otro, porque ellos venían matando jurás. Entonces ellos se asustaron.

- Hombre, nosotros matando a nuestros hermanos que era jurá también.

Y así... a cada cual lo llevaron así a paseo, así a que se pasearan así en su casa, así. Entonces dijo uno, el más grandecito.

- Ustedes, papá, mañana se van para su país.

Allá en Dokarrá, la gente, esos chiquitos que están allá todos mochitos, todos con su nariz mocha, esa gente decía:

- Papá de por dios, que ustedes no se peinaran en el río, porque ese pelo que va agua abajo, aquí se vuelve es un carrá, un choibá, un epavé122. Y nosotros así mochitos, tuquitos, nos damos muy duro para trozarlos, porque si no los trozamos el mar se inunda, todas las cordilleras.

Ellos se quedaron así diciendo que los pelos del cuerpo así tampoco se arrancaran123 porque ese es un choibá durísimo para hacharlo acá. Que no se sacaran los piojos en el río porque los piojos allá se vuelven en serpientes , Nusí y es posible que se los comen a ellos.

Decía el más grandecito de los dokarraces:

- Ustedes se van mañana para su país otra vez. Pero eso sí, ese genio que llevaban así, que mataban al otro así injustamente porque todo el mundo no fue que mató al cacique, sino que fue uno, pero era malo, hasta el más justo iban matando, hasta los más chiquitos, así mujeres que no tenían razón.

Entonces echaron un poco de consejos que esa gente quedaron fue admirados.

Ustedes mañana se van y le lleva este perrito que se llama kusikito.

Un perrito lanudo, con unos ojos grandes y una orejitas paradas que parece una lechuza. Entonces decían:

- Este es como brújula, a donde marca la trompita de este perro, es la tierra de ustedes y a donde no marque o llore, ustedes van perdidos de ruta. Lo segundo es que ustedes van a oír de mañana o pasado una bulla, una bebezón de gente como emberá, borrachos gritando ahí, dicen que:

- Arrime, que arrime, que venga a tomar chicha, arrímese con toda confianza.

Y llego una burrumia124 que llega a pegarse en el cuerpo, y a lo que golpea el cuerpo hace una seña como al cántaro. Entonces les dijeron que cuando hiciera el burrumia una seña que golpeara el cuerpo y echara al cántaro, era porque había chicha ahí.

Entonces ellos como ya habían referido así ya, se daban cuenta que era chicha que había, entonces, bueno muchachos, a agarrar la chicha cuanto puedan. Ahora sí tomaron, había chicha fuerte, había chicha dulce, de toda calidad. Bueno a esos botes los taquearon bien taqueaditos de chicha, de puro cántaro de barro.

Durmieron ese día, al otro día siguieron, también otra gente, bulla, como bebiendo gritando, era abeja de miel, la abeja de miel golpeaba el cuerpo también e iba al cántaro. Entonces les habían dicho que cuando golpeara la abeja de miel, lo golpeara a uno y fuera al cántaro, era porque había algo ahí. Entonces fueron a asomar ahí y era miel que había.

- Muchachos aquí a agarrar miel a lo loco. Últimamente, bueno, que no quedé ni uno, pero ve, ahí quedó bastante miel todavía, esa gente se cansó de echar miel al bote y ahí siguieron. Más allá también otra gritazón de gentes gritando:

- Arrime!!

Cuando llegaron habían era un poco de perros pero de distinta calidad, pero ahí había un perro más grande todavía, ese como que era el cacique. Sin amo esos perros ahí pero un pueblo inmenso de puros perros. Entonces esos perros venían como a acariciarlo a uno y lloraban iiii iiii, que fueran al fogón. Y estaba la barbacoa de carne! Había distinta clase de carne, puerco de monte, guagua, de toda calidad de comida. Bueno esa gente comió y hasta llevaron carne por cantidades.

Aquí sí muchachos, no es de más, si nosotros comenzamos a hacer caso lo que dijeron allá, pues ya acá si es mal rumbo.

Al otro día la gente llegó también, otra bebezón de gente, pero esos eran sapos, chochora, y un bote no hizo caso. Al ver como se volvían, con mucho cuidado regañaba el jefe, que no fueran a ver porque se iban a volver animal. Entonces siguieron, pasaron eso, allá adelante otro, a ese sí, un bote voltió a ver y se volvieron fue lagartos y sapos.

Allá arriba otro día también otra bulla, y un bote asomó adonde estaban haciendo la bulla y se volvieron fue gusanos, culebra, se volvieron eso.

Al otro día también hallaron otros que no hicieron caso, así es que llegaron a su país, a su tierra, dos botes nada más, porque salieron cuatro y dos se volvieron animales.

Llegaron dos botes a su país, en quince días llegaron a la parte donde se habían embarcado o sea en Chorí. Se saltaron en Chorí; el perro cuando saltaron andaba dando la vuelta, amaneció y no anocheció.

Siguieron a su país, a Pepe, y la gente cuando llegó, llegaron todos sucios, canosos, viejitos ya llegaron,y ahí varios preguntaron:

Cómo fue nuestra familia?

- La familia? Ve! se han vuelto gusanos, sapos, lagartos, culebras, toda esa gente se quedó vuelta animal. Y la gente lloraba, otros se habían muerto, las mujeres, los hijos y así en fin. Y ahora por el momento ya no existe la pelea de los jurás y los emberá.


Notas:

117 Impulsar la canoa con una pértiga o garrocha.

118 Traduce Pichinde grande.

119 Un árbol de tronco muy ancho y alto, produce lana en sus frutos.

120 Un bote.

121 Tocarra: Literalmente la raíz del río.

122 Árbol de gran tamaño.

123 Los emberá se depilan el vello corporal.

124 Mosquitas que buscan la chicha y las frutas.

 

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