ZRÕARÃ NÊBURÃ. Literatura Oral Emberá

Textos y Documentos
Portada Pueblos Originarios Secciones Pueblos Originarios Facebook Pueblos Originarios Twitter Pueblos Originarios

plusZRÕARÃ NÊBURÃ. Historia de los antiguos. Literatura Oral Emberá

Floresmiro Dogiramá.
Compilador: Mauricio Pardo.


Presentación. Reconocimiento

Preámbulo

Introducción

I. HISTORIAS DEL PRINCIPIO

1. El Agua

2. El Pájaro Luna

3. La Hermana del Carabí

4. El Diluvio

5. El Hijo de la Pierna

II. HISTORIAS DE TRUENO

6. El Trueno (Versión 1)

7. El Trueno (Versión 2)

III. HISTORIAS DE CUÑADOS

8. El Rey Gallinazo

9. Los Puercos de Monte

10. La Nutria

11. La Garza Vaca

12. El Cuervo

IV. HISTORIAS DE JAIBANAS

13. El Tigre

14. El Trueno Jaibaná

15. Auka

16. El Jaibaná Narîbamia

17. Ventura

18. El Tigre Mojano

V. HISTORIAS DE GUERRA

19. Los Burumía

20. Los Jurá

VI. HISTORIAS DE CIMARRONES

21. Los Cimarrones (Versión 1)

22. Los Cimarrones (Versión 2)

23. Los Cimarrones (Versión 3)

VII. HISTORIAS DE ANIMALES

24. La Sierpe

25. Los Osos

26. El Ñeque y el Tigre

Léxico

22. Los Cimarrones (Contaba el abuelo Lucasúniga Dogiramá)

linkLéxico  

Un cholo tenía tres hijos y tenía un camino para montiar. Un día se fueron los dos hijos menores recién casados a montiar. Amarraron el chingo y se fueron hasta donde terminó la trocha y siguieron para encima, cuando oyeron una quebrada y fueron a mirar cuando escucharon como picando damagua130.

- Esa va a ser gente, vamos a ver.

Y se fueron. Atisbaron y salieron al frente de una casa y había dos muchachas jóvenes picando damagua, tenían la paruma131 colorada, y en la casa había una viejita.

Los cholos se devolvieron para su casa pero no le dijeron nada al viejo.

Después de unos días volvieron a buscar a las muchachas jovencitas, se fueron con sus chaquiras, sus manillas de plata y bien pintados, cogieron la lanza y se fueron.

Amarraron el chingo y caminaron; cuando llegaron estaba sonando como tonoa.

- Vamos a ver - Decía el mayor.

Pero el menor no quería ir.

- Vamos a asomar.

Y vieron a las dos mujeres brincando132, las dos solas y la vieja.

Vamos para allá - Decía el mayor.

Yo no voy, esa gente nos mata.

El mayor si se salió a la playa y la vieja lo llamó:

- Venga sobrino, suba para la casa, aquí no hay gente, apenas estas muchachas.

Dejó la lanza y la bodoquera en el monte y pasó la quebrada. Y ya iba a llegar cuando se levantó un tigre debajo de la casa. La vieja bajó con un palo y lo regañó.

Entonces el cholo subió, ahí tenían dos porongos133 llenos de guarapo. Decía la vieja:

- Ay, usted porque no vino con más gente, nosotras estamos solas, mi marido murió hace unos días.

Y déle guarapo.

Y no habrá mas gente? Nosotras estamos solas.

Y borracho dijo:

Sí, mi hermano está aquí al otro lado.

Llámelo que venga.

Y fue y lo llamó, y subiéronlos dos, y déle guarapo.

Y decía la vieja:

Hombre, ustedes porqué no cogen a mis hijas .

Y ahí mismo las mujeres les echaron mano, cada una a uno.

A poco les dieron de comer puerco de monte ahumado y déle guarapo. Y decía la vieja:

Aquí no llega gente, nosotras hace rato salimos del pueblo y necesitamos marido para tener gente.

El menor no tomaba bien pero el mayor sí se pegó una borrachera. Llegó la hora de dormir y cada cual se acostó con su mujer. Y ya quedaron dormidos, cuando de noche se despertó el menor y oyó cantando debajo de la casa. Y preguntó a la mujer:

Quién está cantando. No dizque aquí no llegaba gente?

Qué va hombre. Ese es mi papá muerto, que está borracho, cantando debajo de la casa.

Ahí duraron como quince días tomando.

Y las mujeres dijeron:

- Ya esa carne esta vieja, vamos a buscar para comer fresco. Buscaron la lanza y la bodoquera, dijeron a los hombres:

- Ustedes quédense aquí, vamos a buscar puerco y mono.

Y los hombres dijeron:

Nosotros vamos también!

No, ustedes quédense, nosotros vamos a ir lejos.

No, nosotros vamos también, nosotros caminamos ligero.

Bueno, ustedes verán si van a caminar ligero.

Cogieron las armas y se fueron todos. Las mujeres iban adelante quebrada arriba, hasta que los hombres se quedaron atrás.

Llegaron a la boca de una quebrada y ahí estaban sentados.

- Ustedes porqué se demoran?

- No, es que ustedes caminan muy rápido.

Y así los iban dejando y las mujeres los esperaban y los hombres corriendo. Más adelante toparon mono.

Las mujeres dijeron que iban de a dos cada una y flecharon con la bodoquera y cada uno mató dos y siguieron el camino a buscar puerco. Más adelante los toparon. Las mujeres dijeron que iban de a dos cada una y tiraron con las lanzas y cada una mató dos.

Y ustedes muchachos cuántos van a matar?

- Mas que sea uno.

Ahí andaba el tigre con ellos y le dijeron que no fuera a matar bastantes, que matara dos no más

Cada uno de los hermanos mató dos, entonces mataron diez por todos y le dieron uno al tigre.

Los muchachos se echaron cada uno dos puercos al hombro y las mujeres de a dos y medio. Cuando los hombres llegaron a dónde habían dejado los monos, ya las mujeres venían subiendo de vuelta de la casa. Y ellas se llevaron los monos, tres cada una y los hombres se echaron uno cada uno.

Mas abajito volvieron las mujeres.

- Ustedes hasta ahora vienen por aquí?

Y ahí las mujeres se echaron los puercos y los hombres quedaron con los monos. Más abajito ya venían de vuelta. Y las mujeres se echaron los monos y llevaron a los hombres de la mano.

Cuando llegaron a la casa ya la mujer vieja había preparado toda la carne y durmieron.

Al otro día comieron carne ahumada sin sal. Ahí pararon como un mes. Y la vieja decía:

Cuando ya tengan hijos yo quiero ir para donde ustedes, porque no quiero volver más al pueblo.

Cuando esas mujeres iban a buscar leña les decían a los hombres:

- No, ustedes quédense aquí.

Pero ellos las acompañaban.

Al mes ellos dijeron:

- Nosotros vamos a ver a mi papá y a mi mamá y venimos dentro de un mes.

- Bueno, para esa fecha vamos a tener guarapo.

Cuando llegaron a la casa toda la familia estaba llorando. Y les contaron todo. Ahí tenían sus mujeres y ya tenían hijos.

Y se pasó el plazo.

Después del plazo se fueron a ver. Y fueron poniendo cuidado si sonaba tonoa, porque ellas habían dicho que si se pasaba el plazo se iban para el pueblo.

Cuando fueron saliendo, todo silencio.

Cuando llegaron encontraron el rastro fresco y en la punta de la escalera una cruz de bija134señalando para arriba.

Ahí fueron siguiendo el rastro, en cada boca de quebrada encontraban la seña hasta que las encontraron sentadas.

- Ay, ustedes porqué no vinieron en el plazo, se demoraron dos semanas, mi mamá ya está allá, ustedes se tienen que devolver si no nos matan a todos porque esa gente no quiere que de afuera sepan donde están. Si no los matan a ustedes nos matan a nosotros y a mí mamá.

- Vamos. No importa, vamos para el pueblo con ustedes.

Se fueron y ahí donde cayeron escondieron la bodoquera. Y siguieron con la lanza hasta la orilla del pueblo. Las mujeres dijeron:

- Bueno, ustedes esperen aquí, nosotras venimos con la sábana de damagua.

Ahí esperaron un rato. Oían el ruido de las muchachas jóvenes chapaleando en el río, al rato hubo silencio y ellas vinieron y los llevaron tapados con la sábana y subieron a la casa.

Ahí se acostaron en la cama y la vieja estaba ahí.

- Ay sobrinos, ustedes me van a hacer matar, ya mañana me muero, si no hubieran venido pero ya que vamos a hacer, ustedes ya están aquí. Al rato latió un perro hacia la cabecera del pueblo. Unos hombres vinieron a buscar las mujeres por lo que habían llegado solas, y tanteaban a uno de los hombres que estaba vestido y decían los que venían:

- Ah, ustedes jodidos.

Los muchachos tanteaban a los que llegaron y tenían el brazo lleno de pelo. Esos eran los bravos que comen gente.

De madrugada ellas les dijeron que se fueran. Ellos cogieron su lanza y se fueron por el camino y ya amaneciendo cogieron la bodoquera y corre, llegaron a la casa abandonada, llegaron al chingo, trozaron el bejuco.

Cuando llegaron a la mitad de esa recta en el río, salieron los bravos silbando, diciendo que esperaran.

Ellos venían bajando con río correntoso y llegaron a donde la familia, ahí se corrieron para abajo a donde los otros cholos y no volvieron a ir más para allá.


Notas:

130 La damagua es la corteza de un árbol que se usa como colchón, cuando se arranca se golpea para ablandarla. A esto se denomina "picar".

131 Falda.

132 En la manera tradicional las mujeres bailan brincando en fila.

133 Ollas de barro.

134 Achiote.

 

Anterior Siguiente