Los últimos charrúas

Textos y Documentos
Portada Pueblos Originarios Secciones Pueblos Originarios Facebook Pueblos Originarios Twitter Pueblos Originarios
Los trabajos de Dumoutier 

Si bien los estudiosos oficiales, a excepción de Larrey, dejaron pasar la ocasión de un análisis interesante, algunos investigadores se mostraron más ávidos y, aunque las informaciones que nos trasmitieron no satisfacen totalmente nuestra curiosidad, sería injusto no rendir homenaje a su buena voluntad. Tuve ya ocasión de citar algunos de estos artículos en las páginas precedentes. Se los encontrará reproducidos al final de esta memoria, a pesar de los detalles a menudo ociosos que ellos encierran, para que el lector no tenga que acudir a periódicos poco conocidos o poco accesibles al extranjero.

Me hace falta citar el trabajo más importante que provocó la llegada de los Charrúas. Es la obra de Dumoutier, el antropólogo que tomó parte de la expedición de Dumont d'Urville, a bordo del Astrolabe y de la Zélée, de 1837 a 1840. Mi ilustre predecesor en el Museo, el profesor E.T. Hamy, conservó preciosamente en su biblioteca las notas manuscritas de Dumoutier sobre los Charrúas, después de haberlas hecho encuadernar. Estas notas me fueron confiadas por su hija, la Sra. Pommier, a quien tengo que expresarle mi más vivo reconocimiento.

Lo cierto es que Hamy tuvo la intención de publicar y comentar esos documentos, por lo que registró los archivos de la Academia de Ciencias y copió los datos que estaban allí consignados.

De estas búsquedas, que yo hice también por mi parte, resulta que el manuscrito de Dumoutier está inédito solo parcialmente. Toda la primera mitad fue, en efecto, publicada en una revista olvidada hoy en día, como la ciencia a la que ella estaba consagrada, el Journal de la Sodeté phrenologique de París (París, 1833, tomo II, pp 74-102), bajo el título Consideraciones frenológicas acerca de las cabezas de cuatro Charrúas. Dumoutier era un frenólogo entusiasta. En una frase que debía terminar la parte impresa de su memoria, pero que no fue insertada, proclama su fe en la ciencia creada por Gall:

"Si se confrontan las conclusiones que mis honorables colegas han deducido de las observaciones que se han brindado, y si se comparan los hechos que ellos han relatado a los que yo acabo de exponer, no es evidente que entre los pueblos salvajes, y tomando a los Charrúas como ejemplo, como entre los pueblos civilizados, las manifestaciones afectivas, intelectuales y morales están constantemente en relación con el desarrollo de las partes cerebrales correspondientes, si bien no se puede negar la influencia que las circunstancias exteriores pueden ejercer sobre el carácter en distintas épocas de la vida. No obstante, éste será la expresión de la organización cerebral y, sean cuales fueran las desgracias o los elogios a los que se ve expuesto un individuo o una población, la organización cerebral vendrá siempre a declararse a favor o en contra de los juicios que puedan hacerse, y la verdad se aclarará a la luz de la frenología".

Es cierto que las observaciones de Dumoutier serían más positivas de no estar completamente dominadas por esta fe, pero es necesario tomarlas como son y consolarse pensando que, si el autor no hubiera sido precisamente un frenólogo, se habría quizá contentado, como los miembros de la comisión académica, en observar la reacción de los salvajes a los acordes de la orquesta de la ópera.

Comparé cuidadosamente el manuscrito con el texto publicado, y no encontré entre ellos más que dos leves diferencias que anoté. Dumoutier había igualmente señalado:

"Agregar a la prueba que ellos (los Charrúas) han aprendido el español y el portugués después de su cautividad". Esta adición no fue realizada.

A pesar del aviso en que termina el artículo del Journal de la Sodeté phrenologique de París, no parece que la continuación haya sido jamás publicada. Al menos, todas mis búsquedas no me lo han permitido descubrir. Además, no parece que Dumoutier haya redactado la continuación, a juzgar por el estado del manuscrito. Se trata, en efecto, de notas a menudo sin hilación unas con otras, escritas sobre trozos de papel de dimensiones variadas, que han debido ser escritas a medida que efectuaba las observaciones, y que Dumoutier dejó sin coordinar. El Sr. Hamy las dividió, antes de hacerlas encuadernar, bajo diferentes títulos: "Fragmentos sobre los Charrúas", "Polémica contra Virey acerca de los Charrúas", "Fragmentos', "Notas etnográficas", "Notas frenológicas", "Notas tomadas de Azara".

Creo que el Sr. Hamy no tenía interés en publicar este conjunto bastante incoherente, de donde ya extraje los detalles relativos al parto de Guyunusa. Pienso que él quiso, más bien, contentarse con destacar los hechos interesantes que habían sido anotados por un observador fiel, que había escrito bajo una de sus notas:

"Habría podido embellecer este cuadro de la vida de los Charrúas, y de hablar de sus costumbres. Preferí ser fidedigno ante todo y no hablé de nada que no hubiera visto o de lo cual no me hubiera asegurado por preguntas a las personas que habían permanecido en esos territorios ".

Veamos ahora lo que dice Dumoutier acerca de cada indio en particular:

"El primero (de los salvajes) es el cacique Vaimaca, apellidado Perú, de edad aproximada de 54 años. Su estatura es como máximo de cinco pies (162 cm., aproximadamente). Por sus anchos hombros y las formas pronunciadas de sus brazos y su cuerpo, se reconoce que debe estar dotado de una gran fuerza ".
"A través de la severidad de sus rasgos, se ve que tiene impreso sobre su aspecto un aire de bondad, y si bien su edad y los reveses volvieron su carácter más sombrío que cuando era joven, la sonrisa viene aún a colocarse en sus labios algunas veces ".

"El desarrollo de las partes anteriores de su cerebro prueba que las facultades intelectuales no están por debajo de aquéllas que son necesarias para gobernar a los hombres, a lo que dedicó toda su vida"

"Según varios informes, la conformación de su cabeza se acerca mucho a la que tenemos bajo nuestros ojos. El gran volumen de todos los órganos de la base de los hemisferios y el del cerebelo indican que, como éste, Perú fue un hombre capaz de grandes acciones ".

"Algunos hechos de su vida harán conocerlo mejor:"

"A los aproximadamente 30 años fue elegido jefe de su tribu por asentimiento general; muchos actos de bravura lo hicieron merecer es honor..." (Aquí, Dumoutier reproduce los detalles bibliográficos del folleto de de Curel).

"Actualmente poco comunicativo, desdeña responder a las preguntas de pura curiosidad. Más o menos indiferente a las miradas de los visitantes, no desciende jamás de su dignidad personal y se sumerge siempre en una meditación profunda bajo el aire más indolente, poniendo en movimiento dentro de su cabeza grandes pensamientos".

" Aquéllos que no veían en él más que a un salvaje tosco, abrumado por la ignorancia, al considerar el desarrollo de los órganos situados en las regiones superiores y anteriores de Perú, y que compararon, según los datos frenológicos, el volumen de las masas posteriores del cerebro en relación a las partes anteriores, no tardaron en reconocer cómo él pudo aprender a hablar bastante bien las lenguas española y portuguesa, cómo se ocupaba sin cesar de sus niños y de los individuos de su tribu destruida ".

"Ellos reconocieron, en fin, un ilustre cautivo que perdio todo, trono, ejército, familia y patria. Las insignias del cacique eran un cinturón de cuero con pequeños círculos también de cuero ".

Veamos ahora el inventario de las heridas o rastros de accidentes relevados en el cuerpo de Perú:

"Cicatriz de cerca de 10 pulgadas de la herida de un sablazo recibido en 1832. Fractura de la décima costilla izquierda. Fractura del radio izquierdo en la unión del tercio superior con los dos tercios inferiores, oblicua y con una ligera deformación con curvatura hacia adelante. Exostosis de casi 18 líneas (36 mm) de extensión en altura y de 6 líneas (12 mm) de saliente, situada un poco por encima de la mitad de la cresta anterior de la tibia derecha".

Los informes sobre Senaqué no son menos interesantes:

"Edad aproximada 52 años, muerto en París el 26 de julio último. Era el médico del cacique de la tribu. Su estatura era de cinco pies con dos o tres pulgadas (167 a 170 cm.). Circunferencia (de la cabeza): 20 pulgadas (54 cm.). Fue moldeado después de su muerte; el aspecto de su figura parecía apenas alterado. Era por naturaleza delgado y grande. El ancho de su cráneo, por encima de las orejas, es una prueba de lajusteza de las observaciones de los frenólogos. Se sabe que este hombre, como todos los de su tribu, era de un temperamento muy cruel. Después de su llegada a Francia, todas sus costumbres fueron las de una persona enferma y mustia. Su temperamento era bilioso-sanguíneo. El tinte de su piel era más oscuro que el de sus compañeros. Estaba cubierto de honorables cicatrices de las cuales algunas eran rastros de heridas muy profundas. Se sabe, en efecto, que luego de la última guerra, Senaqué fue atravesado por una lanza cuyo hierro paró sobre una de sus últimas vértebras dorsales, y fue dado por muerto en el campo de batalla. Debió dejar su cura a los esfuerzos de la naturaleza; la alteración orgánica que siguió trastornó sin duda sus funciones esenciales y esto fue la causa de su muerte luego de una larga agonía ".

"Su fisonomía difería de las informaciones sobre los otros Charrúas. Sus ojos estaban más oblicuamente dirigidos hacia arriba y afuera, su mirada, sombreada y abatida. La tristeza y el dolor estaban impregnados en las arrugas profundas que cruzaban su frente oscurecida".

"Durante su cautiverio fue notorio que él era el menos comunicativo, sea por efecto de la enfermedad que lo minaba o por la tristeza que tenía, en vistas a que él guardaba un silencio melancólico sobre los acontecimientos pasados y, cuando miraba a alguien, no era más que con la esquina del ojo y a escondidas ".

"Desdeñoso, veía todo con un aire de menosprecio y una suerte de indiferencia que proviene de la apatía; como todos los de su raza, tenía como acto de honor el manifestar la más perfecta impasibilidad".

"Hablaba poco; respondía lenta y difícilmente ".

"No era más el jefe altivo de marcha noble y fiera, o el guerrero oculto a las miradas de sus enemigos por la posición horizontal de su cuerpo sobre su caballo lanzado al
galope. No era más el curandero de palabras mágicas, expulsando al espíritu negro o al bitchio de la pierna dolorida de su Rey. Era un héroe pronto a expirar de dolor y sin lamentos, después de haber afrontado cien veces la muerte y las miserias de la vida en el campo ".

''Llevaba con orgullo la insignia de su conocimiento médico, que consistía en un cinturón de cuero pintado de distintos colores ".

"Él apreciaba la hora que venía después que el sol estaba alto".

Los testimonios recogidos sobre Tacuabé, que parecía haber sido el más acogedor de los tres indígenas, son menos numerosos y a menudo, anecdóticos:

"Tacuabé construyó un violín que él mismo tocaba. Hacía algunos acordes sobre su guitarra y parecía amar el hacer música ".

"Tacuabé no sabe cómo colocarse para saltar; no sabe abalanzarse, no tiene jarretes".

"Después de un día, jugaba con el volante con una destreza destacable, como si él lo hubiera hecho durante toda la vida ".

"Coloreó las figuras".

"Tiró su gato al fuego, para divertirse con sus sufrimientos ".

"Se burla de todos los visitantes ".

"La imitación es una de las facultades más activas de Tacuabé. Yo lo oí remedar la voz de las personas que iban a visitarlo, burlándose de ellos, en relación con todo, como por ejemplo, imitando el gesto de una persona que agarraba su binocular para mirarlos".

"El sentido metafórico combinado con el espíritu alegre le es fácil y de uso común. Por ejemplo, se lamentaba un día de que habían ido muy pocos visitantes y quería hacerles comprender que había recibido pocos beneficios. Entonces, él sacó su cuchillo de la vaina y, dándole vuelta, como no cayó más que una pieza de veinte, miró al cielo que estaba puro en ese momento, diciendo: "Oh, hoy el tiempo no está bello pues nada ha caído del cielo! Habiendo salido de mi monedero una moneda, recomenzó a mirar el cielo y dijo riendo: "Aún faltan cuatro horas antes de la puesta del sol; el cielo comienza a estar hermoso". Su compañero Perú, que no había dado el sentido correcto de sus palabras, miró el cielo también, y viendo que estaba sereno pareció asombrado. Entonces Tacuabé, y también su mujer, se pusieron a reír indicando con el dedo el lugar del cielo de donde la pieza había caído".

En lo que concierne a Guyunusa, las notas más interesantes de Dumoutier se refieren a su parto, que ya reproduje. Las otras observaciones no tienen gran importancia:

"La cabeza de Michaela es subida en altura ".

"Ella es menos diestra (con el volante que Tacuabé); es más indolente ".

"Michaela sabe cantar y se acompaña de su violín ".

"Su hablar es dulce".

"Las mujeres llevan collares".

"Las mujeres Charrúas y las de los gauchos tienen la costumbre de andar desnudas y no se cubren más que las partes genitales, pero dejando desnudos sus senos. Michaela era de esa costumbre antes de embarcarse, pero los marineros y otros miembros de la tripulación, que no dejaban de mirarla y de hacerla sujeto de todas sus bromas, hicieron nacer en ella el sentimiento de vergüenza, y entonces ella comenzó a cubrirse con su manto ".

Los testimonios etnográficos de orden más general anotados por Dumoutier, fueron en parte utilizados para la redacción de la primer parte de su trabajo. No retuvo más que algunos hechos nuevos:

"Ellos (los Charrúas) son generalmente sucios y como casi todos los negros, exhalan un olor muy fétido".

"Son muy sobrios en su vida habitual excepto porque ellos son muy ávidos de bebidas espirituosas"

"Pueden soportar con gran resignación las más grandes privaciones, ya que, por ejemplo, se los vio pasar sin comer durante cuatro días, recorrer una distancia de cien leguas y devorar enseguida un cuarto de novillo o de vaca joven".

"Les gusta mucho el tabaco y comen nuestras frutas con placer".

"Errantes, nómades, pasan casi toda su vida a caballo. Viven bajo carpas llamadas toldos, que combinan de lugar cada vez que sus manadas consumen la hierba de los pastizales donde están establecidos ".

"(Tienen) agujas (e) instrumentos de pesca. El lazo y las bolas los llevan colgados en las ancas ".

"(Tienen) carcaj (y) flechas".

"Les gustan los colores chillones ".

"Los juegos de destreza, de azar... son sus pasatiempos ordinarios ".

"Es presumible que los juegos de cartas y de la taba no sean anteriores a la invasión de los europeos, y Tacuabé mismo los habría aprendido de los gauchos que lo educaron, lo que podría quizá llevar a creer que ellos juegan a la taba con las mismas combinaciones que nosotros; como nosotros carecíamos de tabas ellos se sirvieron de pequeños guijarros redondos o de piedras que redondeaban frotándolas con las manos ".

"En cuanto a sus naipes, algunos se parecían a los nuestros y sobre todo, a los usados por los españoles pero, además, hay algunos con signos que nos son totalmente extraños; están hechos con pedazos de pieles deshechas en las que afeitaron los pelos y sobre los que ellos pintaron colores por el mismo procedimiento que usan para pintar su chilippi (sic) (manto) ".

"Tienen otros juegos: el que consiste en saltar con un hueso de caballo".

"Ellos indican el camino por el color del terreno, o de lo que se encuentre, vegetales, rocas, o todo tipo de accidentes ".

"Reconocen por el rastro de su paso... qué animal pasó, su edad...".

"Su lengua, si bien poco rica en expresiones, no deja de ser enérgica y armoniosa".

"Los salvajes de esta parte de América tienen en general una tendencia muy marcada a lo milagroso; se sabe con qué prodigalidad ellos se dedican a dar sermones, poner epítetos y cuan ingeniosos son para hacer enérgicas observaciones sobre los grandes fenómenos de la naturaleza, de los objetos del mundo exterior, de los actos de los animales que habitan en sus bosques, o de sus analogías más remarcables. Sus expresiones no son suficientes para enunciar sus pensamientos y, como nuestra gente de pueblo, cuando quieren hacer un razonamiento importante, usan algunas expresiones usuales que desvían de su sentido vulgar para darles un sentido vago e indeterminado; de allí la utilización entre ellos de expresiones metafóricas más o menos justas, según que sus facultades de reflexión sean más o menos ejercitadas y su juicio más o menos exacto ".

"Cada objeto o cada individuo tiene, en su lengua, un nombre propio; tienen también nombres comunes, y en fin, todos los elementos de una lengua completa. Para dar una idea de su riqueza, indican a menudo por un nombre distinto al exterior y al interior de un objeto. Así, hablando de su manto de piel, ellos denominan quillapi a la parte que queda por fuera y chilipa, la superficie que toca su cuerpo. Dicen, por ejemplo, que hay que extender en el suelo el quillapi para cubrirse con la chilipa. Es el mismo objeto, del cual cada superficie que tiene un uso distinto lleva un nombre propio ".

"Cada individuo tiene un nombre propio y, a menudo, nombres comunes ".

"Su numeración es decimal; cuentan con los dedos ".

"(Ellos) marc(an) los días con una raya sobre un palo".

"Entre ellos el celibato no es común y los casamientos son precoces. La mujer tiene un solo esposo, pero son libres de cambiarlo. Mientras son madres, se creen obligadas a la constancia, a menos que su niño muera; entonces, ellas pueden de nuevo variar su elección ".

"(Ellos son) polígamos. No se unen entre hermano y hermana. El adulterio es apenas castigado por algunos golpes de puño ".

"La sífilis no les es conocida".

"No tienen ningún sentimiento filial; el niño ignora quién ha sido su padre y éste no comparte con su compañera los cuidados que el niño necesita. Sin embargo, conserva para su progenie algunos regalos, pero las ideas que lo llevan a esto están más basadas en las ventajas materiales que pueden resultar que en el amor puro a los niños desprovisto de todo cálculo e interés ".

"Perú hablaba seguido de sus niños y de su familia, que extrañaba".

"Respetan la vejez".

"Bajo el mismo techo se reúnen todos los individuos de una misma familia. El padre es el jefe, y como cada niño debe participar en la prosperidad común, tan pronto como puede prestar el menor servicio, es utilizado ".

"Viven en familia y hacen gran sociabilidad entre ellos".

"Las atenciones y los pequeños cuidados son raros y no se observan más que en el amor. (Son) susceptibles de unirse a personas extranjeras ".

"Todo el resto (de la tribu, excepto el cacique y los jefes de guerra) está confundido en una sola clase ".

"Tienen leyes y derechos ".

"Tienen días festivos que se repiten cada año en la misma época, la de la venta de sus productos".

"La gravedad de la mutilación (entre las mujeres) es una marca ostensible de los diversos grados de su dolor y, como ellas, los hombres tienen que dar prueba de su valentía y se las practican ellos mismos ".

"Se pintan el cuerpo de diversos colores y se hacen incisiones en ciertas épocas del año; las cicatrices que resultan son las marcas de honor".

"Son idólatras y creen en la existencia del alma. Admiten la existencia de un espíritu superior al que ellos rinden homenaje. Hablan de un gran espíritu ".

"En sus funerales practican algunas ceremonias piadosas".

"Se acuerdan de todo lo que la tradición les ha enseñado acerca de lo que han sufrido sus antepasados por parte de los primeros conquistadores de América. Cuando un indio joven alcanza la edad de la razón, sus padres le cuentan la historia de la conquista y las atrocidades de los españoles (hechos que son más o menos exagerados por la imaginación de los narradores y por vía de la tradición) ".

"Son naturalmente poco comunicativos y su disimulo ha podido inducir a errores cuando sólo se los observa un momento ".

"Son entusiastas, exaltados y muy despiertos en todos sus movimientos cuando están animados, fantásticos".

"Son embusteros, perezosos en exceso, apasionadamente ladrones, y es muy difícil de sustraer a sus rapacidad lo que ellos desean ".

"Consideran que es su deber el devolver mal por mal".

"Se creen obligados imperiosamente a vengar los ultrajes recibidos por su padre; la palabra venganza es la última cosa que un hijo oye pronunciar a su padre a la hora de su muerte. Jamás puede soportar el yugo de la civilización. La venganza y el espíritu de represalia se observan también entre las mujeres ".

"Nada es más horrible que las atrocidades que cometen cuando están embriagos; el más ligero pretexto excita su cólera ".

Las notas de Dumoutier están acompañadas de varios dibujos sin leyenda.

Uno de ellos, trazado a lápiz, representa sin ninguna duda los naipes de los indios Charrúas. Cada color comprende diez cartas; no hay más que tres colores que están simbolizados. Una nota indica que la última carta de la sexta hilera corresponde al rey. Es evidente que es lo mismo para las últimas cartas de la segunda y la cuarta hilera, siendo el orden, idéntico para cada color.

A juzgar por los dibujos, este juego charrúa deriva del juego europeo, pero, cosa curiosa, está a la vez influenciada por los modelos franceses y por los españoles. La primera y la tercera series corresponden a los "oros" y "bastos" españoles; los signos de la segunda serie parecen ser "diamantes". Por el contrario, la estilización de los signos y de las figuras son ciertamente una concepción charrúa.

Se tienen muy pocos estudios, de mi conocimiento al menos, sobre los juegos de cartas indígenas de America. Solo conozco sobre este tema un trabajo de Jiménez de la Espada que no he podido consultar, y un artículo de Leotardo Matus Z.

Los otros dibujos del manuscrito de Dumoutier representan el contorno de un pie trazado a tinta y personajes dibujados a lápiz. No tengo ninguna idea de lo que significa el primero, ni de quién es la obra. El segundo es, con toda seguridad, obra de Tacuabé, en parte porque él era de todos los indios el que tenía mayor curiosidad por las cosas europeas, y por que Dumoutier nos dijo que él había pintado las figuras. Veo en estas figuras un ensayo hecho por el joven Charrúa para representar a los visitantes, de quienes gustaba de burlarse.


Capítulo anterior Siguiente capítulo

Fuente:

Los últimos Charrúas. Prólogo y traducción: Mónica Sanz. Edciones de la Plaza. 2.002