Colo Michi Co

Sitios Arqueológicos y Arqueoastronómicos. Pueblos Originarios de América
Portada Pueblos Originarios Secciones Pueblos Originarios Facebook Pueblos Originarios Twitter Pueblos Originarios
LinkÁrea Cultural Patagonia
Colo Michi Co se encuentra sobre la Cordillera del Viento, próximo a la localidad de Las Ovejas, en el Departamento Minas, de la Provincia del Neuquén, al noroeste de la Patagonia Argentina.

Su nombre es un vocablo mapuche que significa "Aguada del gato pardo", con referencia al manatial cercano.

Es un sitio de arte rupestre, realizado hasta el año 500 de nuestra era, por tribus nómades predecesoras de los pehuenches. Sobre más de mil rocas, se han contabilizado hasta el momento 2.800 grabados.

El área de concentración es de unos 184 metros (norte-sur) por 275 (este-oeste), con una superficie total de 50.000 metros cuadrados. Si incluimos el área de dispersión que llega hasta la margen sur del río Colo Michi Co, la superficie del yacimiento es de 16 hectáreas.

Los bloques son alóctonos, ubicándose en el lugar por un proceso natural; todos tienen la misma composición y pertenecen al mismo tipo de roca formada hace 62 millones de años: la diorita.

Los tipos de grabado corresponden a las modalidades de grabado por piqueteo, por incisión y por abrasión. Se destaca un estilo peculiar de bandas de varias líneas paralelas, llamado "estilo de paralelas". Las líneas se quiebran de trecho en trecho conformando un conjunto que da la apariencia de figura dentada.

Los motivos en general son geométricos, algunos parecieran representar animales y astros.

El descubrimiento

La disposición y formas dieron origen entre los lugareños a una leyenda sobre la existencia de una ciudad subterránea donde seguirían viviendo los descendientes de los Incas, refugiados allí para escapar a la invasión española.

Un minero de Andacollo de nacionalidad húngara llamado Bela Veiko, emprendió la tarea de encontrar la entrada a ese mundo subterráneo. Una piedra plana con un dibujo en forma de escalera y otra con una flecha, interpretó que eran las marcas de la dirección a seguir. Así encontró dos bloques verticales con una tercera encima, como el marco de una puerta. Allí encontró otra piedra plana, pero esta vez con una flecha hacia el pie de las piedras. Convencido que ahí estaba la entrada, quiso localizarla usando dinamita. Sólo logró hacer destrozos en las piedras grabadas, y luego mentalmente alterado deambuló por los cerros, con un péndulo en sus manos.

El episodio trascendió y Robledo Bruzzone, el director de una escuela de Tricao Malal junto al historiador Gregorio Álvarez decidieron ir al lugar para comprobar el hallazgo; corría el año 1944 y a partir de ese momento el sitio comenzó a ser estudiado.


Fuentes:

http://www.carlosalbertojuarez.com.ar/espanol/arterupestre

http://www.rionegro.com.ar/arch200003/s14g01.html

http://www.fcen.uba.ar/prensa/educyt/2000/ed110b.htm