Chaná-Timbú: Cosmología y Funeraria

Cosmogonía de los Pueblos Originarios
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Cementerio de Baradero

En el año 1615, parcialidades Chaná y Mbeguás, fueron reducidas en Santiago del Baradero (Pcia. de Buenos Aires), una misión franciscana que fundara Hernandarias.

Su cementerio -que excavara Salvador Debenedetti, exhumando 14 entierros asociados con objetos depositados como ajuar fúnebre- se ha preservado y en el año 2010 se inauguraron unas serie de murales sobre paneles. En el de la foto, "Cosmogonía aborigen" se representan escenas cotidianas, y el jaguar temido y admirado.

Es poco conocida la concepción del mundo de estos grupos.

Se sabe de la importancia de los chamanes. Según el padre Pedro Lozano practicaban un canibalismo ceremonial, vinculado a los ritos de iniciación de los jóvenes, que a partir de ese momento podían pintarse el cuerpo. Los hombres perforaban el labio inferior, para sujetar el tembetá, símbolo de virilidad.

También se habla de su idolatría por la la palmera, que cuidaban como objeto de culto.

Se cortaban las falanges de los dedos, expresando el dolor por la pérdida, así lo contó Lopes de Sousa en su "Diario de navegación": "Cuando muere alguno de ellos, según el parentesco, así se cortan los dedos: por cada pariente una articulación; vi que muchos viejos no tenían más que el dedo pulgar".

Campana del litoral

Las enigmáticas campanas del litoral. Una interpretación era su utilización para cubrir un pequeño fuego que se ponía al lado del difunto.

Funeraria

Enterraban a sus muertos en túmulos en las cercanías de sus aldeas y a orillas de los ríos.

Lopes de Sousa se refiere a uno de ellos: "Mientras andaba por tierra en busca de leña para calentarnos fuismos a dar en un campo con muchos palos clavados y redes que hacía un cerco, el que me pareció a primera vista una trampa para cazar venados y después vi muchas cavidades oscuras que estaban dentro de un cerco de redes; vi entonces que eran sepulturas; todo cuanto el muerto tenía lo ponían sobre la tumba. Las pieles conque andaban cubiertos, las mazas de palo (macanas) y azagallas de palo tostado, las redes de pescar y de cazar venados, todo estaba en torno de la sepultura. Había aquí unas treinta tumbas."

Había enterratorios de primer grado, colocándolos en posición de descanso o en cuclillas. También secundarios; cumplido el proceso de putrefacción de las partes blandas, tomaban los huesos para pintarlos con ocre y grasa, y enterrarlos acompañados de su ajuar.

En algunos grupos, los ritos funerarios concluían con la plantación de un ombú y la colocación de plumas de ñandú en el lugar de inhumación. A él retornaban periódicamente para llorar a su difunto.