Cosmos Mocoví

Cosmogonía de los Pueblos Originarios
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El cosmos mocoví esta formado por tres planos:

Universo mocoví

Los planos del mundo están interconectados a través de un gigantesco árbol: Nallagdigua. Concebido a veces como un camino, un río, un torbellino e incluso por Nayic (la Vía Láctea). Los pi'xonaq (chamanes) lo recorren en sus sueños, pactando con las entidades que lo habitan.

El plano celeste, proveedor de casi la totalidad del agua -lluvia- es primordial para la abundancia de bienes y recursos. En la Vía Láctea (Nayic) se encuentran las constelaciones mocoví que están asociadas a los relatos míticos y forman parte del camino que debe transitar el chamán para pactar con los seres poderosos.

Las estrellas -"Huaqajñi", en general femeninas- son manifestaciones cuyo poder está relacionado con su brillo.

El Sol es femenino: Ra´aasa y la Luna, utilizada para medir el tiempo, masculina: Shiraigo.

Consideraban a la Venus matutina (Nete'ese) y a la Venus vespertina (Virse) como dos objetos diferentes y femeninos. El término latantec -"estrella que se mueve"- identificaría a los demás planetas.

Los humanos del plano terrestre no son los únicos seres dotados de intencionalidad. Con el nombre de "poderosos" se conoce al conjunto de seres con una alta cuota de poder (quesaxanaxa); ellos estructuran el mundo mocoví, son los "dueños" que conceden o no el acceso a los recursos. El hombre debe pactar con los poderosos dueños de todos los ámbitos, para la curación de enfermedades, la obtención de agua, la caza, recolección, etc.


Fuentes:

Cuando la naturaleza habla: sanciones y señales cosmológicas entre los mocovíes del Chaco Austral. Alejandro Martín López. UBA / CONICET