Máscaras

Cosmogonía de los Pueblos Originarios
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Las máscaras son representaciones de potencia y equilibrio entre el hombre y la naturaleza, intermedian entre el mundo de los dioses y los hombres.

Son el enlace con los antepasados y los mitos del grupo; en el contexto ritual son un ente creador de orden en contraposición al caos.

Flor de Taperigua

En la cultura chané las utilizan solamente en la Ceremonia del Arete. Consideran que siendo una fiesta a la que concurren los vivos y los muertos, estas impiden que las personas sean dañadas por algún pariente ya difunto que, por añoranza, intente raptar el alma de uno de los seres queridos. A esta intención precautoria se añade el carácter lúdico de impedir que los participantes sean descubiertos en su verdadera personalidad.

La razón de ser de una máscara es que será habitada por los espíritus. Si el espíritu a ser representado no logra plasmarse en la imagen de la máscara, ésta carecerá de fuerza. El ritual que la use será poco eficaz, y las plegarias y ofrendas no alcanzaran todo su significado ni sentido.

Las usan exclusivamente los hombres y tienen tres opciones:

El historiador santafesino Hipólito Guillermo Bolcatto, nos cuenta: “Los chané son creadores de originales máscaras que usan en la fiesta anual de la cosecha del maíz, cuya fecha coincide parcialmente con nuestro carnaval, pues tiene comienzo dos semanas antes y termina dos o tres semanas después. Los rasgos más salientes de ese carnaval consisten no sólo en el simple uso de la máscara, sino también en el sentido mágico-religioso que éste tiene. La máscara chané lleva el nombre genérico de aña-aña (aña: espíritu, muerto, demonio).

Para construir su máscara, el joven chané debe internarse en el monte, solo, provisto de un hacha, un machete y un cuchillo, en busca de un samóu (Palo borracho). A veces debe recorrer varios kilómetros hasta encontrarlo. Una vez cortado el árbol, con su tronco confecciona varias máscaras, valiéndose del machete y el cuchillo. La madera del samóu recién cortado es blanda y muy fácil de tallar. Este trabajo debe realizarse en la soledad, secretamente, para que llegado el momento de usar las máscaras nadie pueda reconocer a su portador.

El trabajo posterior se efectúa solamente por medio de un cuchillo, comenzándose por excavar el hueco que será luego la porción en que se introduzca (sólo en parte) la cara de quien la use. Un tipo de máscaras se configura como una cabeza de animal o de rostro humano; otras se componen de dos cuerpos o porciones diferenciadas aunque talladas en el mismo y único bloque de madera. Las que se utilizan durante todo el tiempo del carnaval representan a jóvenes y se denominaban aña tairusu (joven). Se caracterizan por tener una prolongación en forma de pantalla por encima de la cara, llamada hanti (Hanti: cuerno, asta), por lo que a estas máscaras se las conoce también con el nombre de aña hanti.

Cada individuo construye tres de estas máscaras, con distintos dibujos en el hanti, para usar a lo largo del día. La máscara que se usa por la mañana lleva dibujado o calado un sol. Al mediodía se usa otro modelo, que suele llevar una pequeña visera tallada en la misma madera, para resguardar la vista. Los motivos decorativos del hanti de estas máscaras son muy variados y consisten en flores, animales, figuras humanas o simples dibujos geométricos, calados o pintados.

Cuando comienza a caer el sol, el joven chané usa otra máscara, ya sin visera y cuyo hanti lleva dibujadas o caladas figuras asociadas con la noche, tales como murciélagos, estrellas, etc.”.