Funeraria Muisca

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La muerte había sido creada por los dioses como el paso de un estado a otro. La vida y la muerte estaban representadas en un camino con dos estaciones, a la primera se llegaba con el nacimiento, a la segunda con la muerte.

Momia Muisca

Momia de un sacerdote hallada en Pisba, data de finales del siglo XVI cuando los españoles dominaban el territorio; este entierro tradicional muestra la resistencia muisca a la aculturación.

Cementerio de Guatavita

Entrada a la cueva utilizada como cementerio en Guatavita.

Cementerios Muiscas: Nuevos hallazgos

En el 2.007 se encontró un cementerio con más de 1.500 túmulos en Usme, sur de Bogotá. En la foto hallazgos del 2.010.

Fray Pedro Simón interpreta las ideas muiscas sobre la muerte:

“… Estos indios esperan el juicio universal, por tradición de sus mayores, diciendo que a la muerte han de resucitar y vivir después para siempre en este mismo mundo, de la suerte que ahora viven porque entienden haber de permanecer siempre en este mundo de la manera que ahora lo vemos. Que las almas son inmortales y que cuando salen de los cuerpos (que solos mueren) ellas bajan al centro de la tierra por unos caminos y barrancas de tierra amarilla y negra, pasando primero por un gran río en unos barcos o balsas de telas de araña… Allá tiene cada cual provincia sus términos y lugares señalados, como acá, donde hallan hechas labranzas, porque en esto no hacen diferencia…”

La inhumación de los muertos con sus pertenencias, comida, bebida, vestidos y telas y, a los destacados socialmente, con sus criados y esposa, se explicaría en la creencia en que el estado nuevo es la repetición simbólica del antiguo.

El fin de la vida producía una especie de arreglo de cuentas; el individuo que estaba a punto de morir era acompañado por sus familiares y lo asistían en este trance.

Algunas crónicas afirman que los caciques eran enterrados bajo tierra, en bóvedas, envueltos en mantas muy finas, previo tratamiento de una resina llamada mocoba, empleada para embalsamar y prolongar la conservación del cuerpo. Los cadáveres reposaban junto con sus joyas, armas, comida, poporo y mochila con el ayo. Junrto a él, enterraban a sus principales mujeres y sirvientes, los cuales eran adormecidos y embriagados para no sufrir la angustia de su muerte.

Momificación

Ampliar imagenLa técnica de momificación era de carácter artificial. Los órganos internos eran extraídos y la cavidad del abdomen y tórax rellenada con piedras preciosas, objetos de oro y algodón; luego el cuerpo era sometido a un proceso de secamiento, suspendiéndolo sobre el calor de una hoguera. Después envueltos en mantas finas de algodón los colocaban en templos o cavernas secretas junto a su ajuar.

La momificación está asociada a los individuos de alto estatus o personajes destacados de la comunidad, como caciques, sacerdotes y guerreros. Simón señala que a los principales se les momificaba, se colocaba en cuevas y ofrendaba majestuosamente con oro, esmeraldas puestas en ojos, narices, boca y ombligo. Fernández de Oviedo cuenta el empleo de los cuerpos momificados de guerreros, llevados alzados en las guerras, para que su presencia transmitiera valentía a los vivos.

Las ceremonias de duelo posterior a la muerte variaban según la región y la clase social del muerto, las tumbas se adornaban con un completo ajuar funerario conformado por los utensilios o prendas que caracterizaban al personaje en vida, vasijas con provisiones de maíz, chicha y otros alimentos, adornos, mantas, armas y herramientas. La riqueza de cada individuo en vida se reflejaba en la que acompañaba al difunto en su última morada.

En ocasiones importantes se realizaban reuniones durante los seis días después del entierro y a veces varios años después, para el aniversario, con grandes fiestas donde se consumía chicha y se masticaba coca; el cadáver alcanzaba su pureza y el espíritu llegaba a su destino: la otra vida; los duelistas entonces regresaban a su vida normal.

Había "muertes buenas", cuando el deceso era producido por enfermedades o accidentes que ellos conocían, y "muertes malas" cuando la causa era ignorada o resultado de los castigos recibidos por la trasgresión a las normas establecidas.

Las urnas funerarias, eran de cerámica doméstica reutilizada, en general albergaban los cadáveres de niños pequeños, aunque también hay asociaciones con adultos.

Recientes hallazgos (2.007), como la gran necrópolis (30 hectáreas) de Usme, sur de Bogotá, permitirán un mayor conocimiento de las costumbres funerarias muiscas; se han encontrado evidencias de fosas ovales y circulares, enterramientos en urnas funerarias, sepulcros individuales y colectivos, y otros que señalan desmembramientos y sacrificios humanos.


Fuentes:

http://www.difusionacademica.com/index.php?