Chaquén

Dioses y Personajes Míticos. Pueblos Originarios
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Chaquén

Chaquén y en segundo plano Nencatacoa.

Detalle del mural "Teogonía de los dioses chibchas". Hotel Tequendama. Bogotá.
Obra del pintor, escultor e historiador colombiano Luis Alberto Acuña Tapias (1904 -1994).

Chaquén velaba los linderos de los campos de cultivo. A su cargo además tenía la custodia de los puestos en las procesiones y fiestas y el castigo a los adúlteros fugitivos.

En los primeros meses del año, los muiscas celebraban sus fiestas agrícolas "en las cabas de sus labranzas", esto es, en los límites de los sembrados; se realizaban bajo su protección rituales para lograr buenas cosechas.

Las fiestas de la cosecha alrededor de los lindes de los sembrados eran propiciatorias para la fertilidad agrícola. Así las cuenta Fray Pedro Simón: "En ellas bailaban en grupo y asíanse de las manos hombres con mujeres, haciendo corro y cantando canciones, ya alegres, ya tristes, en que se referían las grandezas de los mayores, pausando todos a una y llevando el compás... al son de unas flautas y fotutos... tenían en medio las múcuras de chicha, de donde iban esforzando a los que cantaban otras indias que estaban dentro del corro, que no se descuidaban de darles de beber. Duraba esto hasta que caían embriagados y tan excitados a la lujuria con el calor del vino, que cada hombre y mujer se juntaba con el primero o primera que encontraba, porque para esto había general licencia en estas fiestas aún con las mujeres de los caciques y nobles". A Chaquén se le ofrecían los adornos de la borrachera y de las fiestas, con toda la plumería que usaban en ellas y en las guerras.

Chaquén castiga a Tintoa y a Sunuba

Chaquén también se encargaba de castigar a los fugitivos del delito de adulterio, como ocurrió a Tintoa y Sunuba. Joven y valiente guerrero era Tintoa; se enamoró de la bella Sunuba, esposa principal de un príncipe. Cuando el marido de Sunuba marchó a la guerra, el nombró a su amante como guardián. El pueblo se enteró y expresó su disgusto por tan reprochable conducta. El príncipe se enteró a su regreso y decidió castigarlos. Los amantes huyeron para escapar al castigo, burlándose así de su señor y de las leyes. Ya el dios Chaquén sabía donde estaban. Los castigó entonces convirtiéndolos en vegetales: a ella en una especie de junco llamado “fijiza” condenada a vivir cerca del agua de los pantanos y a él en carrizo o “sune” obligándolo a permanecer en tierra seca, separándolos hasta el final de los tiempos.


Fuentes:

http://www.sinic.gov.co