Tauro, Escorpio y Orión

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Constelaciones Guaraní

Las regiones del cielo donde se localizan las constelaciones occidentales de Tauro, Escorpio y Orión, aparece prácticamente en todas las etnias indígenas brasileñas, y servían también como calendario y orientación.

Costelación de Tauro

Constelación de Tauro

Las Pléyades

Las Pléyades son un aglomerado de estrellas jóvenes, azules localizadas en la constelación de Tauro, a simple vista, lejos de iluminación artificial y sin Luna, podemos ver siete de estas estrellas, por lo que también son conocidas como las "siete hermanas".

Dice la mitología griega que las Pléyades, las siete hijas de Atlas y Pleione, al ser perseguidas por el guerrero Orión, pidieron auxilio a Zeus, quien les otorgó refugio en el cielo. Alcyone (Eta Tauri), estrella de magnitud 2.9, es la mas brillante de las hermanas; las demás son Maia (20 Tauri), Asterope (21 Tauri, una estrella doble), Taygeta (19 Tauri), Celaeno (16 Tauri), Electra (17 Tauri) y Merope (23 Tauri). Al extremo Este del cúmulo se encuentran Atlas y Pleione, el padre y la madre de las siete hermanas. Entre 1938 y 1970 se observó que Pleione es una estrella variable que arroja cáscaras de gas al espacio.

Desde el interior del cúmulo las siete estrellas tienen una magnitud aparente de -5 o -6, siendo mas brillantes que Venus o cualquier estrella que podamos ver en la noche.

Costelación de Orión

Constelación de Orión

Constelación de Escorpio

Antares es la estrella más brillante de Escorpión, teniendo magnitud igual a 1,22; su nombre significa la rival de Marte, debido a la su color rojizo.

En Persia, Antares era una de las cuatro "Estrellas Reales", una de las guardias del cielo y, en aquella época, indicaba el inicio del otoño. Ella representa el corazón de Escorpión.

El nacer heliaco de Escorpión ocurre aproximadamente en el día 22 de diciembre (solsticio del verano), su nacer anti-heliaco en el día 15 de mayo y su ocaso heliaco en el día 15 de noviembre, aproximadamente.

La constelación de Escorpión nace y se pone siempre en el mismo lugar del nacimiento y puesta de Sol del verano. Entonces, ella constituye una visualización de la trayectoria diurna del Sol en el día del inicio del verano sirviendo, además de calendario, para orientación.

La asociación de estas constelaciones con el movimiento del Sol, puede ser explicada por el hecho que sus direcciones de nacimiento y ocaso coinciden con las direcciones de nacimiento y ocaso más relevantes del Sol durante un año, los solsticios y los equinoccios.

En el más antiguo de los zodíacos egipcios conocidos, el de Dendenah, la constelación de Tauro, está asociada a Osiris, dios de los muertos en el Nilo.

Las Pléyades están situadas próximas a la eclíptica (distante sólo cuatro grados). De ahí que, ellas son, frecuentemente, ocultas por la Luna, ofreciendo un bello espectáculo, especialmente para astrónomos amadores sin equipamientos sofisticados, pues esas ocultaciones pueden ser observadas a simple vista. Ocasionalmente, ocurren también ocultaciones de las Pléyades por los planetas de nuestro sistema solar.

La constelación de Tauro fue la primera definida por los babilonios, que la hubieron utilizado para marcar el inicio del año, pues el Sol, en el equinoccio de la primavera en el Hemisferio Norte, en 4000 a. C., se localizaba con esta alineación.

El año comenzaba con el nacimiento matinal de las Pléyades en la primavera (nacer heliaco); el invierno tenía inicio con su desaparición vespertina en el otoño (ocaso heliaco). La aparición de las Pléyades en noviembre, al anochecer (nacer anti-heliaco), era saludado con La Fiesta de los Muertos. Pueblos de la Antigüedad, como los caldeos y hebreos, daban al mes de noviembre el nombre de Pléyades.

El nacer heliaco de las Pléyades ocurre, aproximadamente, en el día 05 de junio y su ocaso heliaco en el día 30 de abril.

El aglomerado estelar de las Pléyades siempre nace y se pone en el mismo lugar del nacimiento y puesta de Sol en el invierno. Entonces, él constituye una visualización de la trayectoria diurna del Sol en el día del inicio del invierno sirviendo, además de calendario, para orientación.

En la constelación de Tauro encontramos, también, otro bello aglomerado estelar: las Híades. Aldebarán, la estrella más brillante de la constelación de Tauro, es conocida, desde la antigüedad, como el ojo del Toro. Aunque Aldebarán quede en la dirección de las estrellas de las Híades ella realmente no pertenece a ese aglomerado estelar. Las otras estrellas de las Híades, distribuidas en forma de la letra V, representan la nariz del Toro. El nacer heliaco del aglomerado de las Híades era asociado, por los griegos antiguos a la estación de la lluvia, de ahí su nombre que significa "llover". Existe mucha similitud entre la mandíbula de la constelación de Tauro de los griegos y la constelación de la mandíbula de Anta de los indios brasileños. Por ejemplo, para los Tupí y los Guaraní la mandíbula de Anta era formada por Aldebarán y las Híades.

Orión, el gigante cazador, es una de las constelaciones occidentales más conocidas por los nativos, principalmente por las famosas "Tres Marías" que forman su cinturón. Tres Marías son constituidas por las estrellas Mintaka, Alnilan y Alnitak, con magnitudes 2,50, 1,80 y 2,0, respectivamente. Mintaka está situada sobre la línea de Ecuador Celeste. Así, Tres Marías pasan en el cenit de los lugares situados en la línea de Ecuador Terrestre.

El nacer cósmico de Tres Marías ocurre en el día 20 de noviembre y el ocaso heliaco el día 05 de junio, aproximadamente.

Tres Marías siempre nacen y se ponen en el mismo lugar del nacimiento y puesta de sol en los días de inicio del otoño y de la primavera. Entonces, ellas constituyen una visualización de la trayectoria diurna del Sol en los equinoccios sirviendo, además de calendario y orientación.

Las otras estrellas brillantes de la constelación de Orión, con sus respectivas magnitudes, son Betelgeuse (0,92), Rigel (0,34), Bellatrix (1,70) y Saiph (2,00). Ellas forman un trapecio en cuyo centro se encuentran las Tres Marías. En esta constelación también se encuentra la Gran Nebulosa de Orión, visible a simple vista, cerca de Tres Marías.

El origen de la constelación del Escorpión debe asociarse a las sequías y a las plagas que asolaban Egipto cuando el Sol se encontraba en aquella región del cielo. Desde la antigüedad, esta región del cielo fue representada por los griegos, latinos, árabes y persas por la figura de un escorpión. El equinoccio del otoño, en 3.000 a. C., se localizaba en esa constelación.

En general, los indios brasileños llamaban de Cobra Grande la región donde se encuentra parte de la constelación de Escorpión. Ella era considerada opuesta a las Pléyades, pues cuando las Pléyades están naciendo en el lado este, el Escorpión se está poniendo del lado oeste.

Para los indios Taulipang, de la familia lingüística Caribe, habitantes de Roraima, las Pléyades tienen importancia en la determinación de las estaciones del año, indicando el tiempo de los trabajos del cultivo. Cuando desaparecen en el lado oeste comienza la época de las lluvias, de la abundancia de alimentos. Reapareciendo en el lado este, anuncia la estación seca. Se puede hablar, entonces, de un año de las Pléyades.

No hay dudas que los indios brasileños elaboraban sus calendarios por Las Pléyades y el mejor ejemplo de eso son las observaciones hechas por los Indios Bororo. Los Salesianos relatan que cuando el aglomerado estelar de Las Pléyades aparecía en el horizonte este, antes de la aurora, cerca del día 5 de junio, los Bororo celebraban un ritual llamado "quemando los pies de Las Pléyades", pues sabían que luego de Las Pléyades, venía el Sol. Esta ceremonia, con todos participando, consiste en bailar y cantar en vuelta de un gran fuego, representando el Sol que es saltado en ciertos momentos de la celebración. Así, los Bororo simbólicamente queman los pies de Las Pléyades con la esperanza de disminuir el progreso de ese aglomerado estelar y así prolongar más la estación de la sequía, que es el tiempo más productivo para sus subsistencias. Aparentemente, los Bororo relacionaban íntimamente Las Pléyades con la estación seca, aunque esta estación normalmente comience en mayo.

Para los Barasana, del noroeste de Brasil, el nacer anti-heliaco (o cósmico) de Las Pléyades, a mediados de noviembre, marcaba el fin de las lluvias y era anunciado por el canto del Triste Pia, pájaro migratorio que llegaba de Estados Unidos y de Canadá en esa época año. En el final de abril, cuando Las Pléyades desaparecen en el horizonte occidental a la puesta de sol (ocaso heliaco), ellas marcan el comienzo de las lluvias pesadas en esa región. Las estrellas de la constelación de Tauro, próximas a Las Pléyades, son colectivamente conectadas a la estación de las sequías de diciembre a la marzo y son descritas como seres buenos. Esa asociación es coincidente con su ligación al periodo del año cuando la comida es abundante y cuando muchas visitas y fiestas ocurren en la región. Este también es el tiempo del Sol de verano. Con el reaparecimiento de Las Pléyades, al oscurecer, a mediados de noviembre las lluvias comienzan a disminuir y llega la estación seca, iniciando un nuevo ciclo.

Las estrellas próximas a la constelación de Escorpión son relacionadas a la estación de las lluvias, de abril a noviembre. Ellas son descritas como seres malos, una asociación que es coincidente con su ligación al periodo del año cuando la comida es escasa, la vida social es reducida y las personas están propensas la enfermedades. Este es el tiempo de invierno, que es oscurecido por las nubes de la lluvia.


Fuentes:

http://fisica.ufpr.br