Tiwanaku: Expansión. Ciudades Satélites

Culturas Originarias de América
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linkCultura Tiwanaku
Al sur del lago Titicaca, las serranías de Achuta al norte y Quimsachata al sur, envuelven el territorio donde nació y creció la cultura Tiwanaku.

Hasta el año 100 d. C. el sitio fue una aldea más entre muchas otras de la región. Las culturas Wankarani en el altiplano de Oruro, Chiripa en la orilla sur del lago Titicaca y Pukara en el norte de la cuenca, lideraban entonces el desarrollo cultural en el altiplano. Entre el año 100 y 400 d. C., comenzaron la construcción de las primeras estructuras monumentales, y cuando el señorío de Pukara se extinguió en el siglo III, ya habiendo absorbido las culturas Wankarani y Chiripa, Tiwanaku emergió como la suprema potencia del lago.

Para el año 500 d. C., extendió el fenómeno urbano a ciudades satélites -al sur del Titicaca-: Ojje, Lukurmata, Pajchiri y Khonkho Wankane, todas repitiendo su arquitectura: plataformas aterrazadas, patios hundidos y monolitos; y comenzaron a enviar colonos a las tierras bajas situadas a ambos lados de los Andes y a constituir enclaves comerciales en zonas alejadas.

Al oriente de los Andes colonizaron el valle medio de Cochabamba (Bolivia). Hacia el occidente: los valles de Azapa (norte de Chile), el valle medio del río Caplina (al sur de Perú, en la actual Tacna), y el valle de Moquegua (sur de Perú). También establecieron un importante contacto comercial en San Pedro de Atacama.

En puntos intermedio hubo ciudades fortaleza, como Konchamarka, en el valle de Yaco (Bolivia).

Hacia el año 800 d. C., el estado altiplánico estaba en la cumbre de su desarrollo político y económico y en condiciones de proporcionar seguridad, tecnología y gestión administrativa. Entonces aumentó la escala y complejidad colonizadora, el Imperio abarcó territorios del sur del Perú, norte de Chile, el altiplano boliviano, y algunas localidades del norte argentino.

Gradualmente comenzó a declinar, hasta desintegrarse en el siglo XII, al parecer por circunstancias vinculadas a una larga y aguda sequía.

Cuenca del Lago Titicaca

Sur del Lago Titicaca

Ojje

Situada en la península de Copacabana. Entre sus construcciones se destaca el Templete de Chukuperkha (del aymara: "pared entrelazada, o del silencio"). Tenía 123 metros de largo por 83 de ancho. En la actualidad está prácticamente enterrado y sólo se observan los muros superiores, que se estima llegaron a los tres metros de alto.

Hacia el sur del Templete, se encuentra una escultura realizada sobre una gran roca -hoy caída- con cabeza de un puma y cuerpo de serpiente, que se dice dirige su mirada hacia el complejo arqueológico de Tiwanaku.

El sitio presenta presenta terrazas de cultivo de factura tiahuanacota. Ruinas y objetos arqueológicos se encuentran bajo el agua.

Pajchiri

Situada en un valle al norte de Tiwanaku. Estrechamente vinculada con Lukurmata -a 8 kilómetros- con los que realizaban la explotación agrícola de Pampa Koani. Como las principales ciudades regionales, contaba con plataformas, patios hundidos y monolitos; se estima cobijó a unos 10.000 habitantes.

Los campesinos residían en viviendas de adobe y paja, sobre montículos diseminados en los campos de cultivo.

Una red de caminos comunicaba los asentamientos de Pampa Koani, y a éstos con Tiwanaku.

Lukurmata

Situada en el valle -Pampa Koani- surcado por el río Katari. A 8 kilómetros de Pajchiri, ambas comunidades construyeron un gran número de "camellones" o "sukakollos", plataformas de cultivo de alta productividad.

Entre sus ruinas se destacan los vestigios de un Templo similar al Kalasasaya de Tiwanaku.

Fue una urbe secundaria, de administración regional, que sucumbió cuando la capital colapsó.

Tiwanaku

Las serranías de Achuta y Quimsachata, envuelven el valle donde la cultura Tiwanaku nació. El mítico sitio -antiguamente conocido como Taypikala ("Piedra del Centro")- fue el centro administrativo y ceremonial.

Las ruinas permiten observar la maestría de sus arquitectos. Las construcciones fueron diseñados con trazos sencillos y majestuosos, con orientaciones estelares precisas. Contaban con redes de agua y convirtieron duros terrenos en areas productoras de cultivo.

En el artículo "El sitio de Tiwanaku", podés conocer detalladamente el sobrecogedor lugar.

Khonkho Wankane

El sitio de Khonkho Wankane en la región de Machaca, unos 30 km. al sur de Tiwanaku, registra vestigios de estar ocupado desde el año 200 a. C; hacia el 500 d. C. se produjo su anexión al Tiwanaku, que ya por entonces era un centro urbano y ritual prestigioso.

Ubicado inmediatamente al norte del Río Jach'a Jawira ("Río Grande", tributario del Desaguadero), ocupaba dos terrazas artificiales, el montículo Khonkho, y el Putuni -más pequeño, al norte de aquel-.

Hay un templo semisubterráneo, una gran estructura rectangular que pareciera copia al de Kalasasaya en Tiwanaku, sistemas de drenaje y expresiones escultóricas. Habría contado con unos 10.000 habitantes, la mayoría habitando en aldeas periféricas.

Se destaca la presencia de tres monolitos, con un iconografía particular -grabados de serpientes, cóndores y rayos-:

  • Wila Kala ("Piedra Roja"), tuvo 5,38 metros de alto, hoy se encuentra partido en dos.
  • Jinchun Kala ("Piedra con Orejas"), similar en forma y contenido al anterior.
  • Tata Kala ("Padre Piedra" o "Piedra Monje"), de 5,10 metros de alto por 95 cm. de ancho. Hoy una pieza central para los rituales contemporáneos de comunidad.

El arqueólogo boliviano Max Portugal Zamora (1907-1983), escavó el sitio, dejando sus estudios al respecto en numerosos artículos.


Valle de Moquegua

Valle de Moquegua

Geoglifo en Omo, en forma de "8"

Geoglifo en forma de ocho.

Omo

Hacia fines del siglo VI d. C., los colonizadores del altiplano, se asentaron en la cuenca del río Osmore, al sur del Perú. A unos 300 kilómetros de la capital, en elevaciones entre 1000 y 2000 metros; en lugares abiertos y expuestos, cerca de manantiales. Los Huaracane asentados en el lugar compartieron el valle, en relación aparentemente pacífica.

Kero Vaso

Izquierda: Kero de madera con una cabeza águila rodeada con rayos.
Arriba: Vaso-retrato.

Omo -nombre de la principal aldea- es la denominación dada a los primeros colonos tiwanaku. Se calcula vivieron unas 500 personas en construcciones sencillas de cañas, postes y pieles. Se ha detectado un recinto para libaciones rituales.

Los colonos de la fase Omo mantenían una estrecha relación con el altiplano, empleaban cerámica y textiles del estilo tiwanaku; separados por diez días de caminata del lato Titicaca, mantuvieron un fluído intercambio de mercancías.

Cerro Baúl

Durante el proceso de colonización tiwanaku -en su fase Omo-, hacia el 650 d. C., llegaron al lugar migraciones de la cultura Huari (Wari), que traspasando sus límites tradicionales del sur de Arequipa, implantaron un enclave en Moquegua.

El cruce parece haber sido hostil. Los Wari escogieron el lugar más inaccesible de la región: El Cerro Baúl, elevación de 600 metros sobre el valle, con escarpadas laderas que restringen el acceso. Sobre su amplia mesa construyeron la ciudadela principal, eligiendo para asentamientos menores terrenos que facilitaban su defensa. Siguieron su arquitectura tradicional, adaptando las construcciones a las irregularidades del terreno, diferentes a las de superficies planas de los tihuanacotas. La ciudadela puede haber albergado unas 500 personas y otras 2 mil estar repartidas en las aldeas secundarias.

Un pequeño templo y varios asentamientos sin muros defensivos, construidos por los Omo al pie del cerro, sugiere que hubo un período de convivencia pacífica.

Cerro Baúl pudo haber sido un centro comercial, o más probablemente un límite de los Wari para frenar la expansión de Tiwanaku, de hecho los indicios arqueológicos muestran una ocupación menor, con escaso contacto, menor aún a la de los agricultores Huaracane de las inmediaciones.

Hacia el año 800 d. C., se produjo un gran incendio intencional, toda la cerámica finamente decorada fue encontrada rota, al haberse lanzado contra los techos de paja ardientes. Tal vez producto de un regreso de los colonos Tiwanaku, o de la destrucción de los Wari al abandonarlo. Los colonos tiwananku, ahora en la fase Chen Chen, regresaron en mayor número, mientras su cultura alcanzaba su máxima extensión política y económica.

Cerro Baúl, es reverenciado en la actualidad y desde los tiempos de los colonos de la fase Omo, como huaca o lugar sagrado.

Maqueta del Templo de los Tres Patios

En una tumba saqueada de los alrededores se encontró una piedra tallada que replica en miniatura parte del diseño del Templo de los Tres Patios, evocando las “maquetas” arquitectónicas del sitio de Tiwanaku.

Chen Chen

A finales del siglo VIII d. C., el estado Tiwanaku, en el esplendor de su desarrollo político y económico, aumento la escala y complejidad de la colonización en Monquegua, iniciando la fase conocida como Chen Chen.

Los colonos de esta época, construyeron sofisticados sistemas de riego para sus cultivos de maíz, frijoles, calabazas,etc. que enviaban a la capital de Imperio.

Geoglifo de un camélido.
Vaso retrato.

Arriba: Geoglifo de un camélido.

 

Izquierda: Vaso-retrato de un personaje con gorro de cuatro puntas

El sitio -hoy muy deteriorado-, ha sido conocido por muchos años como un cementerio Tiwanaku, alrededor de 13.000 entierros en fosas simples y tumbas cilíndricas con revestimiento de piedra, rodean el principal asentamiento Chen Chen, a 1,5 km al suroeste de la actual ciudad de Monquegua.

Construyeron un monumental complejo ceremonial y administrativo -el único en su tipo encontrado fuera de la cuenca del Titicaca-, consistente en tres partios que se escalonabanen dirección a una pequeña colina hacia el este, en un desniven de 6 metros a lo largo de los 120 metros que la componen.

Primero se entraba al patio más bajo -el más grande, de 42 x 57 metros-, donde se especula celebraban las ceremonias de mayor concurrencia. Subiendo al sureste, se encontraba el patio medio, de 20 por 37 metros, enmarcado por tres murallas de adobe y un muro más alto de piedra. A través de una escalinata empinada se ingresaba al recinto superior -34 x 36 metros-, un espacio probablemente reservado a la elite.

La capital altiplánica debe haber estado intimamente involucrada en el gobierno de Chen Chen, y su derrumbe hacia el año 1000 d. C. arrastrado su caída.

Personaje tallado en madera Azapa y Tacna

Hacia el año 500 d. C., empezó a expandirse hacia los valles más cálidos y de menor altitud de la vertiente occidental de los Andes. El valle de Azapa -a unos 270 km. al suroeste de Tiwanaku- fue uno de los primeros lugares; la colonización se realizaba con el traslado de familias completas, conocidas como "Cabuza", quienes se asentaron en los valles más aptos para el cultivo, y paulatinamente fueron asimilando a las poblaciones existentes. En el valle medio del río Caplina -en la zona de la actual ciudad de Tacna-, se realizó un proceso similar.

En caravanas de llamas -tardaban unos diez días en llegar- enviaban al Tiwanaku productos típicos de los valles del Pacífico: maíz, frijoles, zapallos, calabazas, y productos del mar que intercambiaban con pueblos costeros.

En los ajuares mortuorios se detectaron que las diferencias sociales de Tiwanaku, se repetían en las colonias. Se han hallado numerosos objetos textiles, cerámicos y de madera, del particular estilo tihuanacota -aunque de calidad inferior-; no grandes asentamientos, ni edificios públicos.

San Pedro de Atacama

Al contrario que en los valles de Moquegua -sur del Perú- y el de Azapa -norte de Chile-, la evidencia de la influencia de Tiwanaku en San Pedro de Atacama está caracterizada únicamente por la existencia de artefactos portátiles de estilo Tiwanaku y por la falta de sitios residenciales o ceremoniales del mismo estilo.

Objetos comercialesHacia el siglo V el oasis de San Pedro de Atacama, al pie del volcán Licancabur, era un centro de trueque de los más variados productos. Convergían rutas de caravanas de llamas provenientes de la costa del Pacífico, el desierto central, las selvas orientales, los valles del noroeste argentino, y desde el Tiwanaku.

La capital altiplánica esta separada por una travesía de alrededor de un mes y medio (700 km.) y el lugar era estratégico para acceder a los recursos mineros que faltaban en su ámbito.

El cobre era uno de los productos más requeridos en la red de tráfico atacameño, al parecer las tablas para aspirar alucinógenos fueron el elemento ideal para conseguir el intercambio. Existía un lenguaje ritual común entre San Pedro y Tiwanaku, que facilitaba los contactos comerciales: compartir primero una experiencia alucinógena y luego hablar de negocios.

En la parafernalia inhalatoria, exquisitamente tallada en madera, las imágenes sagradas del Tiwanaku, fueron introducidas en la sociedad atacameña.

Había pequeños asentamientos y paraderos en la ruta entre ambos puntos, como una cueva cerca de Pulacayo - al sureste del salar de Uyuni- que contiene una muestra de los objetos que transportaban; se encontraron entre otros: gorros de cuatro puntas, cestos en forma de keros, tazones para libaciones rituales, pectorales de cobre, y tablas alucinógneas.

Para mantener las buenas relaciones, los jefes atacameños eran colmados de regalos: túnicas, cerámicas y otros finos objetos decorados con la iconografía del Tiwanaku. Estos presentes otorgaban prestigio a quienes lo recibían y generaba la obligación de mantener el flujo de piedras semipreciosas y metales hacia Tiwanaku.

Konchamarka

En un cerro sobre 4.026 metros sobre el nivel del mar, Konchamarka domina aún el valle de Yaco, en Loayza, Bolivia. La fortaleza tihuanakota, construida entre el año 500 y 900 d. C., muy mal conservada, muestra rastros de su particular construcción.

La diferencia entre la base del cerro y la meseta, es de más de doscientos metros con flancos muy escarpados. Para superarlo había dos accesos: un camino de 3 metros de ancho con escalones -se han descubierto más de 180- tallados en la roca; otro una pared vertical, en cuya superficie se hicieron cavidades para sujetar las manos y poner los pies, y llegar a una puerta labrada en la roca que comunica con la plataforma elevada.

Además de las plataformas superiores, existen cuatro terrazas intermedias, la segunda constituye un típico templo semisubterraneo de la cultura Tiwanaku.

Construida en una superficie superior a los 250 metros cuadrados, al parecer fue un centro ceremonial que guarda fuerza y energía magnética. Su ubicación astral se orienta a los solsticios y equinoccios.

Las colonias del oriente: Cochabamba

Hacia el siglo V d. C., la expansión colonial de Tiwanaku, en los valles de la vertiente oriental de los Andes, tuvo su mayor expresión en el valle medio de Cochabamba, a más de 400 kilómetros al este de la capital altiplánica, a una altura media de 2600 metros.

Los beneficios de su geografía, hacían de la región una excelente zona maicera, además la selvática zona del Chapare, era un área ideal para cultivar coca.

El área donde hoy se encuentra la moderna ciudad de Cochabamba, se asentaban grupos de agricultores para aprovechar sus terrenos llanos bien irrigados.

En Quillacollo, un valle situado al oeste de la ciudad de Cochabamba, se han encontrado más de 50 montículos artificiales donde se mezclan materiales locales y de Tiwanaku. Muchos de las ruinas parecen haber sido cimientos de viviendas. En el montículo de Piñami - de 4,5 metros de altura- se hallaron unas 130 tumbas, más de 430 piezas arqueológicas y miles de fragmentos cerámicos. Las dataciones arrojaron para algunas piezas el año 200 d. C., para las tumbas se las ubica ente el 600 y el 1.100, es decir dentro del período tihuanacota. El montículo -que terminó convirtiéndose en el centro de barrio de Piñami- registra una construcción compuesta de tres recintos sobre una superficie de 100 x 50 metros, uno de ellos aún sin excavar (al 2.005).

Vasa challador

Vaso Challador

Al igual que en el valle de Moquegua, a comienzos del siglo VIII, la colonización tuvo mayores contingentes y complejIdad. Se diseminaron por los valles de Cochabamba y Quillacollo. La colina de San Sebastián, situada casi en medio de la actual ciudad de Cochabamba, parece haberles evocado la Pirámide de Akapana, porque los colonos ofrendaron en su cima y faldas una serie de objetos valiosos, incluyendo los restos de un importante personaje Tiwanaku, que fue enterrado justo en el lugar donde se alza hoy el monumento a las Heroínas de la Coronilla.

Los nuevos colonos trajeron consigo una mayor diversidad de finas vasijas del altiplano, pero pronto se comenzaron a manufacturar variantes locales, los vasos en forma de embudo o “challadores”, constituyen un aporte netamente cochabambino al repertorio alfarero de Tiwanaku.

Al no haberse hallado asentamientos defensivos, es improbable que Tiwanaku haya ejercido una férrea dominación de la población local mediante coerción militar. Las relaciones entre el Estado altiplánico y los jefes cochabambinos habrían sido recíprocas económicamente, basadas en relaciones culturales de antiguas