Religión Tiwanaku

Cosmogonía de los Pueblos Originarios
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linkCultura Tiwanaku
Tiwanaku constituyó un centro de ciencias y artes, con alto contenido religioso. Como estado teocrático, la vida social estaba dictada por ritos y ceremonias. El culto debió estar centrado en el Sol -Viracocha- quien surgió de las profundidades del Titicaca para crear el cielo y la tierra, la luna, las estrellas y el día.

Algunas divinidades fueron profusamente representadas en su arte, tales como la llama, el felino, las cabezas trofeo y el Sacrificador.

Viracocha

El dios solar representado en la Puerta del Sol del sitio de Tiwanaku.

"Un dios supremo, aparece rodeado de una corte de soldados-ave y pletórico de signos. Este porta corona solar y rayos-felino -Cielo-Sol- más dos cetros, símbolos de poder. Está parado sobre una pirámide -Tierra- y en el interior de ella, -inframundo- hay un gusano que se repite sobre el pecho de la deidad. Tal imagen atesora un pensamiento cosmovisivo de los tres planos de la realidad: Cielo, Tierra e Inframundo, con sus respectivos atributos según la mitología tiwanakota, Sol, Dios y Gusano. Para completar, lo más significativo de esta conceptualidad cósmica, se observan dos "lagrimones" -Lluvia- bajo sus ojos, éstos poseen alas -Cielo- y cabeza-felino -Poder. Un impar monumento de superior intelectualidad y estética cuya exacta función sigue siendo un enigma."

Crítica de Sordereguer y Punta, en "Amerindia. Introducción a la etnohistoria y las artes visuales precolombinas". Editorial Corregidor, 1999.

Coca

Se la se utilizó para el tratamiento enfermedades, también con finalidades adivinatorias y como ofrendas a las deidades. En la imagen vemos dos personajes de alto rango esculpidos en un sillar de Tiwanaku, fueron representados con un bulto en la mejilla derecha para indicar que están masticando hojas de coca, práctica regular entre los tiwanakotas, que perduró en la región como un símbolo de identidad étnica.

Para desarrollar su complejo mundo religioso utilizaron los Templos y los alucinógenos.

Si bien los Templos ocupaban una posición central en los conjuntos urbanos, sus espacios relativamente pequeños, indican que unos pocos entraban, muy probablemente eran los chamanes quienes mediaban entre la gente y los dioses. Sus escalinatas que conducían a otros planos del mundo y sus monolitos clavados en el suelo eran el teatro para las operaciones de los chamanes en trance.

Sacrificador

Sacrificador con máscara de felino y pectoral en forma de “T”.

Dintel de Kantatallita

Los seis individuos que aparecen convergiendo al centro del dintel de Kantatallita -hoy muy deteriorado-, son chamanes en estado de éxtasis por el consumo de alucinógenos, todos poseen largos apéndices nasales, indicando la vía por la cual consumían las sustancias. El hacha y la cabeza que llevan en las manos, delatan su condición de sacrificadores.

El concepto del Sacrificador, lo vemos también en el Chachapuma, un Dios felino con cuerpo humano, indicando el hábito carnicero del puma, varios de ellos flanqueaban el acceso a la Pirámide de Akapana.

Las partes del cuerpo cortadas eran enterradas en los campos de cultivo, en la creencia que aseguraban buenas cosechas, los chamanes sacrificadores utilizaban a los muertos para dar vida.

Con el tiempo pareciera hubo una división entre los chamanes, una reforma religiosa promovió a algunos de ellos a la categoría de sacerdotes para hacerse cargo de la religión oficial -el Mononito Bennett sería un ejemplo-, el otro grupo pasó a ocupar posiciones marginales.

La ingesta de bebidas alcohólicas y el consumo de alucinógenos, fueron inherentes a lo ceremonial. El Kero una clase de vaso de lados divergentes, era el recipiente utilizado para beber la chicha -obtenida de la fermentación del maíz- en agasajos ceremoniales organizados por el Estado.

Como alicinógeno utilizaban las semillas del cebil, que aspiraban en tabletas inhalatorias, su consumo produce modificaciones en la psiquis de la persona, pero no tiene propiedades estimulantes ni depresoras, sino alucinógenas.

Tableta decorada con una llama

Tableta decorada con una llama.

Las tabletas estaban finamente decoradas -símbolo de status-, y casi siempre una cabeza de camélido estaba tallada en un extremo del tubo; la asociación simbólica estaría vinculada con las caravanas de llamas a lugares lejanos y los "viajes" producidos por el trance alucinógeno y el parecido de los tubos inhalatorios con el largo cuello de los camélidos.


Fuentes:

Tiwanaku. Señores del Lago Sagrado. José Berenguer Rodríguez. Museo Chileno de Arte Precolombino, 2000.