La Tiza

Sitios Arqueológicos y Arqueoastronómicos. Pueblos Originarios de América
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plusSitios en la costa sur peruana

Jarro de cabeza

Entierro de un joven decapitado, a su izquierda el "jarro de cabeza" (click para verlo en detalle).

El sitio de La Tiza esta localizado en el valle del río Aja. El área de ocupación principal estaba sobre una empinada ladera, frente al Cerro Blanco, montaña sagrada para los nascas.

Hay evidencias de ocupación desde tiempos arcaicos -3.500 a. C.-, aunque su mayor actividad comienza hacia el año 100 a.C., alcanzando su mayor esplendor luego del colapso de la cultura Huari. Al retiro de ésta -hacia el año 1.000 d.C.- , las sociedades de la costa sur peruana siguieron su propia trayectoria, pero aunque eran populosas y complejas en términos socio-políticos, sus expresiones artísticas no volvieron a alcanzar en calidad las de los antiguos nascas. Parte o la totalidad de las poblaciones de la cuenca del Río Grande fueron probablemente gobernadas por La Tiza.

La ciudad cubría al menos 28 hectáreas, con una diversidad de arquitectura doméstica que no tiene precedentes en los asentamientos en la región Nasca: cuatro tipos distintos que pueden reflejar jerarquías sociales y/o presencia de diferentes grupos étnicos. En el sitio no hay arquitectura monumental, al parecer los rituales se llevaron a cabo en pequeñas áreas adyacentes a las áreas domésticas.

El 22 de Junio de 2010, el estado peruano declaró al sitio Patrimonio Cultural de la Nación.

Decapitación y renacimiento

En el año 2004, la arqueóloga Christina Conlee, en el marco de las investigaciones para el Proyecto La Tiza, descubrió el entierro de un individuo decapitado: "El cuerpo estaba sentado, con brazos y piernas cruzadas, pero sin cabeza".

Las marcas de corte en las vértebras, sugieren la utilización de un afilado cuchillo de obsidiana para cercenar la cabeza. Junto a un codo del esqueleto se encontraba el "jarro de cabeza", representando la "cabeza trofeo" decapitada, de la cual crece el tronco de un árbol con ojos. La vasija ha sido datada entre el año 325 y 450 d.C.

Todo lo pertinente al enterramiento (la postura del esqueleto, el jarro de cabeza y la disposición del cuerpo) indicaba que había sido un sepelio deliberado y respetuoso. "Nadie habría hecho eso con un enemigo", informa Conlee. El análisis con isótopos de la osamenta masculina reveló que el joven había vivido en las inmediaciones del sitio, no era un enemigo capturado en combate; la arqueóloga sugiere se trató de un sacrificio ritual: "Aunque podemos encontrar cabezas trofeo durante toda la era nasca, fueron más frecuentes en en épocas de grandes dificultades ambientales, posiblemente sequías. Si este fue un sacrificio, lo hicieron para apaciguar a los dioses, tal vez a causa de una sequía o una cosecha fallida."

Los daños de la vasija indican que fue usada antes de ser incluida en la tumba. Ésta ha sido tan sólo el tercer "jarro de cabeza" hallado junto a un esqueleto sin cabeza. La mayoría fueron ubicadas en lugares domésticos y es muy probable que fuesen empleadas para beber de ellas, seguramente en conexión con rituales de fertilidad: "Si el jarro de cabeza fue utilizado para beber de él durante ritos de fertilidad, entonces su inclusión en la sepultura apoya la relación entre la decapitación y el renacimiento".

Representación de la Orca en las líneas de Nasca.Conlee piensa que los sacrificios rituales formaban parte de las mismas prácticas que se realizaban en las líneas, que tenían que ver con hacer ofrendas a los dioses para traer agua y fertilidad: "Una de las líneas de Nazca muestra a una orca sosteniendo una cabeza trofeo, de modo que la práctica de cortar cabezas y las imágenes de las líneas están conectadas como parte de prácticas rituales."

Las líneas eran trazadas a modo de caminos que eran recorridos durante las ceremonias rituales en las que se pedía lluvia, en esa región en la que la principal amenaza era la sequía. "Allí donde están las líneas era donde se celebraban las ceremonias; eran como grandes templos al aire libre, donde se realizaban las ofrendas a los dioses", dijo Conlee.


Christina ConleeChristina Conlee

Arqueóloga y profesora asociada del Departamento de Antropología de la Universidad estatal de Texas (Estados Unidos).

Trabajó en múltiples proyectos arqueológicos en el norte de México, Alemania y la costa sur de California. Sus trabajos en la región andina de América del Sur se relacionan especialmente con el colapso de las sociedades complejas. Lleva a cabo un trabajo de campo a largo plazo en los sitios La Tiza y Pajonal Alto, ambos en la región de Nasca.