El Sapo

Cosmogonía de los Pueblos Originarios
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sapo En el folklore calchaquí, sobrevive la creencia de que el sapo es un elemento para la lluvia, es por eso que para obtener el agua colocan un sapo "estaqueado" en el suelo, al que suelen castigar con ortigas.

Juan B. Ambrosetti escribió:"como en la superstición popular aún hoy día juega un papel tan señalado este animal, como intermediario para hacer llover, efectuando con él infinidad de actos crueles para conseguir el objeto deseado. No es difícil que los viejos calchaquíes hayan creído lo mismo, y por consiguiente lo consideraran como el símbolo más característico de ese continuo y eterno pedido de agua en cual aquellos indios, para conseguirla, llegaron hasta sacrificar niños. Nada de extraño tiene que en las urnas funerarias, que debía guardarlos, pintasen la imagen del sapo, que sintetiza por sí sola la razón del terrible acto que sus creencias imponían".

Hamppatu (Sapo) Mito quechua

Dos Ñusttas hermanas llegaron a enamorarse de un apuesto guerrero. Eran tan guapo, como solo sabían serlo aquellos que hacían trasladar en legión los trofeos para Inti.

Las hermanas vivían peleando, el se llamaba Majjtta.

Khaura manifestó su rencor a su hermana, diciéndole que con el hechicero había convenido castigar su conducta: la convertiría en "Hamppatu".

Antes de que acabara de hablar, un sapo verde comenzó a saltar en dirección a Khaura como queriendo tragársela. Ella huyó asustada.

Desde entonces la mujer tiene susto al sapo. Porque Hamppatu le “tomó su ánimo para siempre".

Batraciana (Poema Jujeño)

En la charca mas oscura, cuando el campo entenebrece las sombras de la oración rompiendo el silencio, un sapo comienza una partitura; su garganta monocorde tiene voces de violón.

Es él mas profundo bajo de la orquesta batraciana, y monótono y tenaz marca el coro crepitante de los sapos y las ranas un isócrono compás.

Sus voces tienen acento de cánticos con ventuales al celebrar sus maitenes con un místico fervor, y siguiendo sus rituales cantan al campo, a la noche, a la luna, y al amor.

Se oyen notas repentinas y metálicas que al grave conjunto su gracia ponen, mientras sigue el del violón raspando en su única cuerda la única nota que sabe con única obstinación.


Fuentes:

http://www.artesaniasaurora.com.ar

http://members.tripod.com.ar