El Cardón

Cosmogonía de los Pueblos Originarios
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El Cardón Cuenta la leyenda que los cardones que hay en los valles, en especial en Amaicha del Valle, son indios, que convertidos en plantas, aún vigilan los valles y los cerros. Ellos velan por la felicidad de sus habitantes que, de esta manera, nunca más serán perturbados por extraños en conquista de tierras.

Pero más trágico es saber cómo se convirtieron en plantas. Se cuenta que en épocas de la conquista, el Inca, al ver que los españoles estaban dominando y martirizando a su pueblo, envió emisarios a los cuatro puntos del imperio para organizar las tropas y así dar un golpe mortal al invasor.

Para ello, los guerreros se apostaron en puntos claves por donde pasarían los conquistadores, esperando la orden de atacarlos por sorpresa, pero esta orden nunca llegó pues los chasquis enviados fueron capturados en el camino y el Inca fue capturado, torturado y muerto. Los valientes indios esperaron y esperaron y vieron, desorbitados, pasar las tropas europeas sin recibir la orden de atacar ... pasó el tiempo y, desolados, quedaron en sus puestos ... la Pachamama, piadosa, los fue adormeciendo y haciéndolos parte de ella ... así comenzaron a unirse sus pies a la greda y la Madre Tierra los cubrió de espinas para evitar que los dañaran en su sueño ...

Se dice que aún hoy estos estoicos vigías esperan la orden que nunca llegará.

La flor del Cardón

Hubo un nativo que se enamoro de la bella hija de un cacique, pero el padre se oponía a tal pretendiente, con lo cual el joven, en una noche de luna raptó a la indiecita, ante la fuerte negativa del jefe de la tribu.

Al conocerse la novedad fueron perseguidos por las huestes guerreras corriendo toda la noche hasta aclarar el día. Fue en esa ocasión que al llegar al lugar de cardones, el camino se estrechó, y las espinas lastimaron a los enamorados, cuya sangre quedó en los cuerpos gigantescos de los punzantes vegetales. Igualmente la pareja pudo pasar, alejándose para siempre.

De esta historia se cuenta que la sangre de la cabalgadura y jinetes se prendió aquel día de las espinas y al amanecer, se encontraron las flores blancas que anunciarían por siempre la proximidad de lluvias y tiempos de cosecha.


Fuentes:

http://www.folkloredelnorte.com.ar/