Íkaros. Cantos Sagrados

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Los íkaros (icaros o ícaros) llamados besho en su lengua tiene una presencia cultural fundamental en el universo cultural del pueblo shipibo-konibo-xetebo. Son cantos de carácter sagrado cuyo propósito, generalmente, es la sanación.

No siempre están relacionados de manera directa a objetivos terapéuticos, ni solo pueden ser entonados por el chamán. Son considerados también como íkaros los cantos producidos por el diseño del kené, ciertos cantos que las madres les cantan a sus hijos en el momento de amamantarlos, como conexión afectiva y también para su buen crecimiento; cantos del chamán a su discípulo para la iniciación de este último; cantos para pescar; cantos para encontrar el amor; cantos para ayudar a morir a una persona desahuciada que está sufriendo. También se canta el íkaro a algún objeto o pócima. Esto consiste en “cargar” el elemento, a través del canto del chamán con propósitos de limpieza, protección, sanación o alguna otra intención particular.

Para los shipibo-konibo-xetebo, la palabra y las vibraciones del canto tienen poder y el íkaro, como canto sagrado y de poder, incide en la persona u objeto y logra una transformación en el mismo. Tres dimensiones forman parte de la estructura:

Tipos de íkaros:

El proceso terapéutico, mediante el canto de los ikaros, se realiza con la interacción entre la planta sagrada, que contiene al espíritu sanador, el chamán que expresa el canto, el íkaro que es el canto mismo y el paciente. Lo fundamental para lograr el éxito de este proceso curativo es armonizar al espíritu humano con el espíritu del mundo natural. Los espíritus ayudan al chamán a sintonizarse con la energía de la enfermedad y del cuerpo del paciente. Además, el chamán invoca a los seres de otros mundos para que lleguen en su ayuda. Esta conexión mágica espiritual permite al chamán entonar el ikaro adecuado para cada paciente. El canto del chamán destruye o deshace el aire de la enfermedad con la vibración de su sonido; es por esta razón que al íkaro se le considera el poder del chamán.

La sanación mediante los ikaros se realiza en un contexto ritual y ceremonial, por la noche y en un espacio cerrado, ya sea este en el campo o en la ciudad. Durante la sesión, la comunidad guarda respeto y procura no perturbar el proceso terapéutico-

El origen de las enfermedades, comúnmente denominadas daños, se encuentra en la relación desarmonizada del ser humano con la naturaleza, con seres espirituales o con otros seres humanos. La causa de la enfermedad puede estar en algún daño intencionado producido por algún brujo o yobé, curandero que hace daño, que trabaja con espíritus negativos y otras plantas específicas
diferentes a las que usa el chamán.

Existen dos tipos de maestros sanadores vinculados a los ikaros:

En los rituales ceremoniales con fines terapéuticos en los cuales se utiliza el canto de los íkaros, el chamán logra ver la enfermedad del paciente con la ayuda de la ayahuasca. El paciente la consume mientras recibe los cantos íkaros, con lo cual visualiza aspectos relacionados a su mal y a su historia de vida, para lograr una mayor comprensión sobre sí mismo, y sanar. En las visiones producidas por la ingesta de ayahuasca, suelen presentarse elementos de la naturaleza sobre los cuales el chamán realiza una interpretación simbólica, descifrando así el mensaje proveniente del espíritu de la planta.

La fuerte presencia de los chamanes y su importancia en el pueblo shipibo-konibo-xetebo, se ve representada en su historia y en sus tradiciones culturales, así como en el poder social que estos tienen. Las familias de chamanes cuentan con el respeto y reconocimiento por parte de la comunidad a la cual pertenecen.

El proceso de transferencia de los conocimientos y saberes vinculados a los íkaros se da al interior de la familia del chamán como también a discípulos externos, en base al principio de la confianza, pues el chamán valora a los íkaros como un tesoro espiritual que debe preservar con celo y cuidado. Sin embargo, para los chamanes, muchas veces son las plantas sagradas mismas, a través de su ingesta y de una dieta específica que puede durar varios meses y que es asumida de manera voluntaria por el discípulo, las que posibilitan el aprendizaje del íkaro. La persona dispuesta a recibir estos conocimientos pasa por la dieta, la cual es muy rigurosa y consiste en lo siguiente: no consumir azúcar, sal, aceite, frituras, alcohol, medicina occidental ni drogas; y no tener relaciones sexuales. En ciertos casos, puede comerse pescado y plátano asado. Durante el tiempo de la dieta, se toma un preparado de alguna planta sagrada específica. Así logran un mayor estado de sensibilidad que les permite conectarse con los espíritus y seres de otros mundos y así aprender a sanar al paciente. Asimismo, gracias a la dieta, el canto del íkaro adquiere un timbre más suave lo que permite su ingreso con más profundidad en el cuerpo del enfermo, generando un mayor poder curativo.

Los íkaros son parte fundamental del sistema del chamanismo, pero además trascienden el plano curativo, pues tienen características visionarias y míticas. El íkaro constituye el nexo energético y sonoro entre los espíritus de la naturaleza y el espíritu humano. Los espíritus de la naturaleza poseen la fuerza y energía necesarias para restablecer la salud de la persona y lo logran gracias al íkaro. En este proceso el chamán es el medio, legitimado por la población y por estas fuerzas espirituales, para llevar esa energía de sanación hacia la persona enferma. El íkaro, manifestado tanto en cantos, como también en soplidos, mediante palabras y vibraciones, es un medio para sanar pero a su vez es el fin mismo del oficio del chamán, ya que la acción de ikarear se entiende como curar.

Los íkaros son el tesoro más valorado por el chamán, pues el saber emplear este lenguaje espiritual para adquirir la capacidad curativa significa algo esencial, tanto para él como para su comunidad. En el íkaro reposa la sabiduría y el poder del chamán, quien es considerado como la voz de los espíritus. Esta comunicación es para el maestro sanador una experiencia curativa pero también reveladora y existencial, pues le permite ver. diagnosticar, conocer y además sanar. Es mediante la reconexión entre el hombre y la naturaleza que se logra restablecer la salud, y ello representa no solo una comprensión holística de la salud sino también del mundo, en la cual el ser humano es un elemento más del mundo natural y su desconexión de este último lo enferma.

Patrimonio Cultural de la Nación
Declarado por el gobierno peruano con la Resolución Viceministerial (Nº 068-2016-VMPCIC-MC) del 15 de junio de 2016:
Artículo 1: Artículo 1.- Declarar a los íkaros del pueblo shipibo-konibo-xetebo como Patrimonio Cultural de la Nación, pues constituyen un elemento transversal de la cultura de este pueblo indígena amazónico y son expresión de su relación íntima y armoniosa con la naturaleza, relación que se establece sobre la base de aprender de ella, cuidarla, escucharla y respetarla.