Historia Shipibo - Konibo

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Los antecesores de los Shipibo-Konibo habrían llegado al Ucayali procedentes del norte entre los años 650 a 810 a. C. Se desarrollaron sociedades complejas con una alta densidad poblacional y una práctica temprana de agricultura de tubérculos a las que se asocia un particular estilo de cerámica denominado cumancaya.

Los pueblos que hoy conforman los Shipibo-Konibo mantuvieron relaciones comerciales con los pueblos andinos desde la época pre-Inca y con otros pueblos amazónicos, incluso los de habla Tupí-Guaraní.

Juan de Salinas y Loyola
(España, 1492 -1582)

Estuvo con Hernán Cortés en la conquista de México.

En 1531 se unió al grupo de Francisco Pizarro estando presente durante la captura y muerte del inca Atahualpa (1533).

En busca del mítico Dorado salió de Loja (Ecuador) en una expedición hacia el oriente y fundó una serie de ciudades en la Amazonia configurando las gobernaciones de Yaguarzongo y Malinas.

Imagen: Monumento en Loja.

En 1558 Juan Salinas de Loyola, conquistador español que buscaba el Dorado, surca el Ucayali, encontrando en sus riberas a diversos pueblos indígenas en lo que sería el primer contacto europeo con los Shipibo-Konibo.

Juan Santos Atahualpa
(Cuzco, 1710 -1756)

Aduciendo ser descendiente de Atahualpa intentó expulsar a los españoles y restaurar el Imperio Inca.

Encabezó una rebelión (1742-1756) que logró congregar a las tribus de la selva amazónica, entre ellos los Shipibo.

Imagen: Busto en el Panteón de los Próceres, Lima.

En el siglo XVII comienza la actividad de los misioneros. Los franciscanos intentaron abrirse paso hacia el Ucayali a través de los ríos Perené y Tambo; por su parte los jesuitas intentaron remontar el Ucayali desde el norte. Para las órdenes que competían entre sí, el balance resultó absolutamente decepcionante: los nativos, que ante todo veían a los misioneros como importantes proveedores de herramientas por su mejor rendimiento que las tradicionales, se rebelaron continuamente a su conquista espiritual.

Entre 1742 y 1756 participaron en la Rebelión del quechua Juan Santos Atahualpa que pretendía expulsar a los españoles y restaurar el Imperio Inca, su plan era ganar primero la selva, luego la sierra y finalmente la costa para coronarse Inca en Lima. Al frente de las tribus selváticas, logró controlar un extenso territorio de la selva central; el Virreinato del Perú estableció a lo largo de la sierra una línea de posiciones fortificadas conectadas mediante columnas de caballería para impedir el progreso de los sublevados, la rebelión se desintegró hacia 1756 y su cabecilla simplemente desapareció sin que se volviera a saber de él. Terminada la rebelión en estas tierras, nunca totalmente dominadas ni por los incas ni por los españoles, se reinició la labor evangelizadora.

En 1760 los franciscanos retomaron sus actividades misioneras desde el norte. Primero con los Shetebo de la región de Cushibatay, quienes aceptaron agruparse para formar la aldea de San Francisco de Manoa. Luego con los Shipibo del Pisqui y del Manoa, quienes constituirían las nuevas reducciones. Asimismo, los franciscanos recuperaron San Miguel de los Conibos, la antigua misión que en el siglo anterior había sido objeto de litigio con los jesuitas. La actividad misionera se hallaba en su apogeo, las conversiones indígenas se multiplicaban y para responder a las necesidades de las diferentes reducciones del Ucayali y sus afluentes, se enviaron refuerzos de personal misionero desde Lima.

En 1766, Runcato, líder shetebo, rechazando el sistema de reducciones, abandonó San Francisco de Manoa y desencadenó un levantamiento general en el Ucayali con el apoyo de grupos vecinos shipibo y konibo. Catorce misioneros fueron asesinados y hubieron de pasar 23 años antes de que se pudieran realizar nuevas entradas hacia las viejas misiones de Manoa. Se iniciaba el período de fusión de los shetebos, conibos y shipibos, proceso que finalizaría a mediados del siglo XX.

Las actividades misioneras finalizaron con la proclamación de la independencia del Perú en 1821. Simón Bolívar suprimió las órdenes misioneras y clausuró los conventos. Los franciscanos españoles fueron deportados.

A mediados del siglo XIX comienzan a llegar colonos para explotar los recursos del territorio shipibo-konibo. En 1860 comienza la explotación del caucho, a inicios del siglo XX con la caída del precio del caucho la actividad más importante pasó a ser el cultivo de algodón, en todos los casos los nativos fueron la fuerza de trabajo en condiciones de servidumbre.

En la década de 1930 llegaron misioneros protestantes que establecieron varias escuelas en las aldeas shipibo-konibo. El Estado peruano intentando vincular la Amazonia al desarrollo nacional construyó la carretera Lima-Pucallpa y un aeropuerto, esto provocó una ola migratoria hacia la ciudad de Pucallpa, fundada durante la fiebre del caucho el 13 de octubre de 1888, en el medio del territorio shipibo-konibo.

A partir de 1990 comenzó una fuerte migración desde las comunidades shipibo-konibo a la ciudad de Pucallpa, conformándose asentamientos humanos en el distrito de Yarinacocha, habitadas por familias que mantenían vínculos con sus comunidades de origen. El departamento de Lima alberga también población shipibo-konibo, siendo Cantagallo el asentamiento indígena amazónico más conocido y numeroso en Lima Metropolitana (distrito del Rímac).