Indígenas de Brasil: Fotografías de Lévi-Strauss

Colecciones Pictóricas y Fotográficas. Pueblos Originarios de América
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Claude Lévi-Strauss inició su carrera antropológica con los trabajos de campo realizados entre los años 1935 y 1939 en el Mato Grosso y el sur de la Amazonia, Brasil. Allí visitó a los Caduveo, Bororo, Nambiquara y Tupí-Kawahib. Volcó sus experiencias en Tristes Trópicos (1955), y reunió un material fotográfico -exhibido en el Musée du Quai Branly (París, Francia)- que fue en parte publicado en Saudades do Brasil (1994), aquí presentamos algunas fotografías:

Lévi-Strauss

En su campamento del Mato Grosso.

Saudades do Brasil

Portada del libro de fotografías publicado por Plon (París, 1994).

Nambiquara.

"Ni los hombres ni las mujeres usan ropa, ... la estatura de los Nambiquara es pequeña: 1,60 m para los hombres, 1,50 para las mujeres".

Mundo Nambiquara

Alimentándose con una masa realizada con mandioca cocinada bajo las cenizas.

Fotografía publicada en Saudades do Brasil.

Mundo Nambiquara

Caza del día: tucanes.

Fotografía publicada en Saudades do Brasil.

Mundo Nambiquara

Polígamos o monógamos, ellos se demuestran un alegre afecto.

Fotografía publicada en Saudades do Brasil.

Despioje

Ellas mantienen el cuidado de su aspecto aún cuando se les quitan los piojos -observar las pulseras hechas de pedazos de la cola del armadillo-, tarea que a veces realizaban varias personas a la vez.

Fotografía publicada en Saudades do Brasil.

Adornos faciales

Barras, pasadores nasales emplumados, tembetás de fibra de bambú, son objeto de variaciones diarias.

Fotografía publicada en Saudades do Brasil.

Joven Nambiquara.

Fotografía de 1938.

Tiro con arco.

Lévi-Strauss fotografía a un Nambiquara que muestra la técnica del tiro con arco.

Sueño Nambiquara

Caso excepcional entre los indios sud americanos (que son los inventores de la red para dormir), los Nambiquara duermen en el suelo.

Fotografía publicada en Saudades do Brasil.

Oftalmía purulenta

Una epidemia de oftalmía purulenta muy dolorosa afectó a los Nambiquara durante la estadía de Lévi-Strauss. Varios miembros de su expedición fueron contaminados. Hubo escenas desoladoras.

Fotografía publicada en Saudades do Brasil.

Oftalmía purulenta

Los Nambiquara trataban la infección con un líquido -cuya naturaleza Lévi-Strauss no pudo determinar- que aplicaban con una hoja enrollada en forma de cono que funcionaba como gotero.

Fotografía publicada en Saudades do Brasil.

Los Caduveo y los Bororo.

Pequeña vaina para el pene visible en el indio sentado de frente.

Fotografía publicada en Saudades do Brasil.

Los Caduveo y los Bororo.

En un día de fiesta, el pene está adornado con un blasón que identifica el clan del portador.

Fotografía publicada en Saudades do Brasil.

En la Amazonia

Cada cabaña albergaba cinco o seis familias.

Fotografía publicada en Saudades do Brasil.

En la Amazonia

Podría decirse, que esta pequeña sociedad, bien provista de alimentación animal y vegetal, vivía en el ocio, preocupada sobretodo por su estética corporal.

Fotografía publicada en Saudades do Brasil.

En la Amazonia

La aldea parecía una joya engastada en el bosque.

Fotografía publicada en Saudades do Brasil.

En la Amazonia

El cabello era tratado con esmero, se lo recortaba con teas. Depilaban pestañas u cejas.

Fotografía publicada en Saudades do Brasil.

Mujer Bororo pintando el rostro de un bailarín.

Para la pintura del cuerpo se utilizan diferentes sustancias vegetales, especialmente polvo de polen y semillas rojas de la bixa orellana (achiote). Del fruto verde de la genipa se obtiene por oxidación un líquido azul-negro.

Colección del Musée du Quai Branly (París, Francia).

Rostros pintados

Tradicionalmente las pinturas estaban reservadas a las mujeres que mutuamente se prestaban ese servicio. La boca se torna una flor extraña y complicada ...

Fotografía publicada en Saudades do Brasil.

Mujer Caduveo con el rostro pintado.

Las pinturas en el rostro marcan el paso de la naturaleza al cultivo, del animal al hombre "civilizado". Su composición es diferente según el hombre que las lleva y el grupo al que pertenece; determinan la jerarquía de los estatus.

Colección del Musée du Quai Branly (París, Francia).

Muchacha Caduveo,

Muchacha Caduveo con vestido de fiesta y el rostro y cuerpo pintado.

Niña Caduveo,

Mujer Caduveo con el rostro pintado.

Las mujeres practican dos tipos de pintura: una angular y geométrica, otra curvilínea. Con frecuencia realizan una combinación de ambas. El estilo curvilíneo generalmente se usa en el rostro, el geométrico en el cuerpo.

Colección del Musée du Quai Branly (París, Francia).

Mujer Caduveo con el rostro pintado.

Lévi-Strauss estimaba que “el conjunto de prendas de un pueblo siempre está marcado por un estilo” y que corresponde a la etnología notar y comprender sus sistemas, sin oponerlos al de otras sociedades, dado que cada una de ellas debe conservar su originalidad y su identidad.

Colección del Musée du Quai Branly (París, Francia).

Mujer Caduveo con el rostro pintado.

Más allá de su carga simbólica, este rostro puede aparecer como una verdadera obra de arte. La elaboración y el refinamiento de los dibujos son prueba de ello. Forman una suerte de máscara o, en todo caso, un lenguaje de signos que es leído y comprendido por el grupo social al que esta mujer pertenece.

Colección del Musée du Quai Branly (París, Francia).

Mujeres Bororo con vestidos de fiesta.

En Tristes Trópicos, Lévi-Strauss describe la vestimenta de las mujeres Bororo: “Las mujeres llevaba un taparrabo de algodón impregnado de achiote alrededor de un cinturón rígido de corteza”. “Las mujeres poseen verdaderos joyeros, que se transmiten de madre a hija: son adornos de dientes de mono o colmillos de jaguar ensamblados en madera y fijados con finas ligaduras”.

Colección del Musée du Quai Branly (París, Francia).

Bororo

Tipo de indio Bororo.

Colección del Musée du Quai Branly (París, Francia).

Joven Bororo con atuendo para danzar.

Los tocados constituyen un elemento decorativo y un emblema de gala. Generalmente, están relacionados con los rituales importantes. Pueden asociarse a los pájaros, de los que se sacaron las plumas, y simbolizan la capacidad de grandeza del hombre digno de llevarlos.

Colección del Musée du Quai Branly (París, Francia).

Adornos del jefe de una danza funeraria.

Un jefe Bororo sin adornos es un hombre desprovisto de los atributos correspondientes a su poder. Lévi-Strauss fotografió un tocado de ceremonia compuesto de plumas de águila y puesto a secar al sol sobre un tocón de palmera antes de su uso.

Colección del Musée du Quai Branly (París, Francia).

Penacho del Gran Jefe Bororo.

Lévi-Strauss explica que este gran penacho era “indispensable para el ritual”, la elección de las plumas -en parte de la harpía, una de las rapaces más poderosas del mundo- seguía precisas normas. Señala que “el conjunto alcanza casi dos metros de altura”.

Colección del Musée du Quai Branly (París, Francia).

Bororo con atuendo ceremonial.

Este indígena que mira fija e intensamente la cámara, habría sido un gran colaborador de Lévi-Strauss. Tiene un adorno nasal y un tembetá bajo su labio inferior.

Colección del Musée du Quai Branly (París, Francia).

Bororo con atuendo ceremonial.

Este Bororo fue fotografiado con su atuendo ceremonial completo. Se destaca un pendiente labial propio de su clan y una gran corona de plumas rojas y amarillas. Parece exhibir sus más ricas prendas para un momento de eternidad.

Colección del Musée du Quai Branly (París, Francia).

Tiro con arco.

Los brazos del arquero Bororo están cubiertos de plumas; el tirador ha colocado la flecha y prepara el tiro.

Colección del Musée du Quai Branly (París, Francia).

Interior de vivienda Caduvea.

Lévi-Strauss explica: "Pocas viviendas albergaban una sola familia: algunas, parecidas a hangares alargados, albergaban hasta seis". Eran familias asociadas en una comunidad de trabajo. Los objetos de uso cotidiano están colgados o amontonados alrededor de ellos.

Colección del Musée du Quai Branly (París, Francia).

Aldea Kejara de los indios Bororo.

Lévi-Strauss: “El trazado del pueblo, es comprendido en su interacción con las relaciones sociales del grupo, con su estructura de alianzas, de diferencias, de intercambios”. “La disposición espacial, constituye para los habitantes un recuerdo permanente de la estructura social”.

Colección del Musée du Quai Branly (París, Francia).

"La Casa de los Hombres".

La casa de los hombres Bororo es el lugar donde los hombres casados duermen siesta, conversan, fuman y preparan por turnos una comida a base de gacha de maíz. También concurren los adolescentes a dormir y es utilizado para ciertas ceremonias. Todo lejos de la vista de las mujeres, que no tienen acceso a ella, excepto el día en que se les pide el matrimonio.

Colección del Musée du Quai Branly (París, Francia).

Danzas

Al atardecer, una parte de la población se instala para presenciar las danzas que la otra parte ofrecerá.

Fotografía publicada en Saudades do Brasil.

Ceremonia funeraria Bororo.

Los participantes salen de la Casa de los Hombres, uno de ellos lleva un enorme bulto circular realizado con hojas. La ceremonia marca el paso del difunto a la categoría de ancestro, lo que le garantiza la vida eterna. Los bororo piensan que el mundo debe ser reconstruido a la muerte de una persona, de ahí la importancia acordada a los funerales.

Danza del clan Ewaguddu (1).

Hombres de este clan del pueblo Bororo aparecen, envueltos en hojas, alineados frente a la casa ceremonial. Algunos de ellos tienen una diadema de plumas que les da un carácter sobrenatural.

Danza del clan Ewaguddu (2).

Esta danza se desarrolla en un contexto funerario. Los hombres y las mujeres formaban en esta oportunidad, según Lévi-Strauss “una multitudinaria danza dirigida por líderes desnudos caminando hacia atrás y agitando sus sonajas, mientras que otros hombres cantaban sentados”.

Ceremonias fúnebres.

Las ceremonias en memoria de un indio fallecido pueden durar varios días.

Fotografía publicada en Saudades do Brasil.

Bailarines del clan Paiwe.

Los hombres del clan Paiwe de los Bororo del Mato Grosso llevan un tocado y un taparrabo hechos con hojas. La persona de espaldas sostiene una sonaja. Al fondo se observa la Casa de los Hombres construida en el centro del pueblo.

Mujer Caduvea pintando cerámica con tiza diluida.

El trabajo de la cerámica para los Caduveo, era tan fundamental como el de la cestería, el metal o el tejido. En ellos las representaciones geométricas o abstractas, generalmente están relacionados con su cosmogonía.

Colección del Musée du Quai Branly (París, Francia).

Campamento Tupí-Kawahib

Cuatro casas cuadrangulares albergaban una población de veinte personas. En primer plano, una gran vasija de arcilla donde se cocina el maíz para la fabricación de una bebida fermentada: el cauim. En el fondo la jaula del águila harpía. Como otras tribus, los Tupí-Kawahib, mantenían en cautiverio a esta formidable ave de presa. Sus plumas eran consideradas un bien preciado con virtudes mágicas.

Fotografía publicada en Saudades do Brasil (1994).

Preparación del cauim

Mujer Tupí-Kawahib preparando el cauim, bebida alcohólica fermentada.

Fotografía publicada en Saudades do Brasil (1994).

Lévi-Strauss

En su campamento del Mato Grosso.