Ka-Katak-Tami. Montaña de la Superstición.

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Los pima le temían, los europeos buscaron (y encontraron ?) una mina de oro.

Al este de Phoenix, cerca de Apache Junction, Arizona, una formación volcánica domina el valle del Río Salado. Los pima, por su forma, la llamaron Ka-Katak-Tami, "la montaña chata", la creían habitada por un espíritu maligno -Hauk- y se negaban a cruzarla. Para los apaches, en sus desfiladeros y cuevas se encontraba el acceso al inframundo.

El diluvio de los pima

Según la tradición pima, Gran Mariposa creó a los hombres con su sudor. Los hombres se volvieron conflictivos y envidiosos y su creador decidió ahogarlos a todos. Envió primero a los vientos del Norte, el Este y el Oeste a visitar al chamán Suha, para que exhortara a los suyos a vivir en paz, pero los hombres se burlaron de él por hacer caso a los vientos.

El viento del Sur ordenó entonces a Suha que hiciera una bola con resina y se metiera dentro con su mujer. La pareja juntó provisiones y se metieron dentro de la bola. Se desató entonces un diluvió inmenso y el arca de resina se meció en el agua muchas lunas. Finalmente, dejó de llover y Suha y su mujer se encontraron en lo alto de la "montaña chata". Sus hijos repoblaron el mundo y el sabio chamán les enseñó a construir con adobe, a irrigar la tierra y, sobre todo, a vivir en paz.

Montañas de la Superstición

La erosión produjo un laberinto de cañones en el seno de la montaña.

ChicomoztocEl lugar de las siete cuevas

Algunos piensan que Chicomoztoc, el lugar de las siete cuevas de donde procedían los aztecas estaba en la Montaña de Superstición.

Ilustración en Anales de Cuauhtinchan.

En la región se había desarrollado la Cultura Hohokam antecesora de los Pima, éstos temían a Hauk porque raptaba a las mujeres de la tribu. Según la tradición, Suha, el primer chamán pima, siguió a Hauk cuando este había llevado a una de sus hijos. Suha envenenó el jugo de cactus que el raptor solía beber y le produjo la muerte. Sin embargo, los descendientes de Suha evitaban las montañas, porque creían que el espíritu de Hauk rondaba los desfiladeros.

Otra leyenda cuenta que los pima le temían al Dios del Trueno, que también moraba allí; es probable que en realidad temieran a los apaches, que se atrincheraban allí resistiendo la conquista europea. Se dice que el apache Gerónimo, se "escondía en ellas, desaparecía y reaparecía a varias leguas de distancia", en sus ataques a los asentamientos blancos de Arizona.

La fiebre del oro

Las creencias nativas, dieron origen al nombre que le pusieron los europeos: Montaña de la Superstición, así aparecía en los primeros mapas de la región y en los de la caballería estadounidense que luchaban contra los navajos en el siglo XIX.

Visión de Marcos de Niza

La visión de Marcos de Niza, según Arturo Cruz Corral.

Jacob Waltz

Jacob Waltz

Al parecer fue Fray Marcos de Niza el primer europeo en ver la montaña en 1539 desde las orillas del río Gila. Aunque no llegó explorarla, sus relatos acerca de fabulosas riquezas produjo que se organizaran varias expediciones en busca del oro que contendría.

Al año siguiente, con el fraile como guía, Francisco Vázquez de Coronado encabezó una expedición organizada por el virrey Antonio de Mendoza. Al parecer los apaches le indicaron que en la Montaña había gran cantidad de oro, pero se negaron a ayudarlo. En la exploración, misteriosas desapariciones de los hombres de Coronado le hicieron abandonar la empresa.

El mito continuó, en 1840, los hermanos Peralta, miembros de una acaudalada familia mexicana, habrían encontrado y explotado importantes vetas de oro, al trasladarlo los apaches los asesinaron, para luego enterrar el metal y sellar la mina.

La leyenda se potenciaría con el alemán Jacob Waltz, éste apareció hacia el año 1870 en Phoenix, abonando sus suministros con oro. Supuestamente había ubicado la mina con la ayuda de un descendiente de los Peralta. Vivió sus últimos años con una comerciante -Julia Thomas- de Phoenix, falleciendo en 1891 a la edad de 83 años. Bajo su cama se encontró un bolsa con oro.

Menos de una año después de la muerte de Jacob Waltz, el periódico Phoenix Gazette publicó la historia del extraño comportamiento de la señora Thomas, quien cerró su negocio y se embarcó en la búsqueda de la mina de oro, con un mapa provisto por Waltz. Aunque volvió con las manos vacías, la historia de "La Mina perdida del alemán" se esparció rápidamente. Al presente, no hay noticias de que alguien la haya encontrado.


Lugares Sagrados de AméricaFuente:

Lugares Sagrados de América.

Juan Tafur.

Océano Ambar, 2009.