Creación de los Yana

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Mitos de la Creación

Extraído de Mitos de la Creación en Norte América (1888). Escrito por Jeremiah Curtin (EE. UU. 1835 -1906)

La Primera Batalla en el Mundo y la Creación de los Yana.

Después que Hehku resucitara de entre los muertos y fuera a su casa, Jupka le dijo a todos los Mapchemaina:

-Ahora suden y naden, mañana deberán ir a cazar temprano.

Los Mapchemaina fueron a cazar al día siguiente, pero no pudieron matar ningún ciervo. No tenían buenas puntas de flecha. Las puntas eran de piedra común. Cuando regresaron a Jigulmatu (montaña redonda) en la noche sin carne de venado, Jupka dijo:

-Hay un hombre en el sur que mata un gran número de ciervos. Su nombre es Kaltsauna, lo tengo que traer para que les enseñe como matar; que vaya Maibyu que viaja muy rápido.

-Yo no sé donde es su casa, no la podré encontrar, dijo Maibyu. Sería mejor enviar a otro.

Personajes mencionados
Ahalamila Lobo gris
Bohkuina Zorro plateado
Chichepa Halcón manchado
Chuhna Araña
Hehku Serpiente con cuernos
Hitchinna Gato montés
Howichinaipa Pájaro pequeño
Hurskiyupa Huérfano
Jewina Pichón rojizo de Halcón.
Jihkulu Gran búho
Jupka Mariposa del gusano de seda.
Kaítsiki Ardilla de tierra
Kaltsauna Lagarto
Kechowala Urraca
Lawalila Halcón Grande
Maibyu Paloma
Malewula Lobo
Mapchemaina Primera gente
Pakalai Jawichi Lagarto de agua
Petaina Zorrillo
Popila Pato
Topuna León de montaña
Tsanunewa Pajarito
Tuina Sol
Wihlaina Ardilla

-Que vaya Lawalila, dijo Jupka.

Lawalila se preparó muy bien, tomó su arco, carcaj y las flechas y se fue. Llegó tan rápido como su hubiera un solo gran paso a la casa de Kaltsauna. Kaltsauna estaba sentado dentro de la habitación con las piernas cruzadas fabricando puntas de pedernal.

Sorprendido el viejo Kaltsauna, con un cuchillo de pedernal que tenía a su lado, se acercó a Lawalila como para matarlo.

-Detente, soy yo, tío; no debemos matarme.

-¿Por qué me llamas tío?, preguntó Kaltsauna, ocultando sus puntas de flecha rápidamente.

-He venido por ti, tío. El jefe me envió aquí. Jupka te invita a ir a Jigulmatu. Quiere verte. No podemos matar venados con las puntas de nuestras flechas. El jefe sabe que usted mata venados todo el tiempo. Quieren que vayas a su casa y le muestres al pueblo cómo se matan venados.

Kaltsauna se limpió las manos, quitó el polvo de las puntas y las envolvió en una piel cuidadosamente. Luego hizo una pintura con polvo de pedernal, y se cubrió la cara con ella; un trozo de pedernal afilado lo colocó a través del tabique de la nariz. Se veía muy amenazante y fuerte cuando estaba vestido y armado para el camino.

-Estoy listo para partir. dijo a Lawalila.

El carcaj de Kaltsauna era de piel de oso, sus arcos y flechas eran de roble negro. Puso pedernales bajo el brazo izquierdo y tomo su arco y flechas con la mano derecha.

-Sigue adelante, yo iré más tarde. Dile a tu jefe que prepare un gran fuego de leña de manzanita.

Lawalila salió y dio el mensaje de Kaltsauna a Jupka. El jefe preparó el gran fuego. "El viene, está llegando", dijo la gente cuando vieron a Kaltsauna a la distancia. Cuando estuvo cerca, trataron de no mirarlo bajando la cabeza.

-Abran paso para mi!. No haré nada si no me das habitación!. Dijo Kaltsauna, cuando llegó cerca de la multitud.

-El viejo siempre habla así, dijo Jupka. El es muy fuerte, por eso es tan audaz, por eso habla así.

-Extiende una piel, dijo Kaltsauna a Jupka.

Kaltsauna vació en ella las puntas de flecha que había llevado, Se sentó y dijo:

-Voy a dividirlos y ponerlos en diferentes lugares.

Agrupó cada tipo de pedernal, y mientras los empujaba decía: "Esto va a ese lugar".

Al pedernal blanco, lo empujó y dijo "Tu ve a Hakamatu (Donde duermen los halcones)". El pedernal blanco desapareció de la piel, fue a Hakamatu, donde desde aquel día ha un montón de pedernal blanco.

Tomó el pedernal azul y lo envió al borde del país Yana. Al amarillo lo envió a Iwĭ'ljami (arroyo Montgomery). Al oeste -Hakachimatu (Polecat Spring.)- envió pedernal negro, y azul con rayas blancas. En Jigulmatu colocó pedernal verde; luego dijo:

-Encontrarán estos pedernales donde los puse, las personas que vengan después de ustedes también las encontrarán. Habrá pedernal en esos lugares para siempre, para cuando la gente los quiera.

Además de pedernal, Kaltsauna dio a cada uno de los Mapchemaina una cuña hecha con cuerno de venado y un trozo de piedra; les mostró como hacer las puntas de flecha. Las primeras puntas de flecha fueron las que Kaltsauna hizo.

A la mañana siguiente, Kaltsauna regresó a su casa. Al segundo día Jupka llama a todos los Mapchemaina y les dice:

-Tengan sus puntas de flecha listas, sudar esta noche, nadar temprano en la mañana y salir a una gran cacería luego.

Ellos hicieron lo que Jupka mandó, se dirigieron hacia el oeste a lo largo del Judjilpa (arroyo Cedar), hacia Tahaujwakaina, el cañón que está más allá de Hakamatu.

De un grupo de robles salió un oso grizzly. Se abalanzó sobre Chichepa que estaba entre los cazadores- Chichepa había soñado la noche anterior que desde la roca del cañón había saltado y estaba asustado.

Chichepa corrió hasta que llego a Tahaujwakaina, el oso estaba tan enojado que rompía grandes robles mientras lo perseguía. Había un agujero en la parte superior de la roca. Chichepa saltó en él. El oso se puso de pie sobre sus patas traseras. Apenas podía mirar por encima de la parte superior de la roca. No lo pudo ver, recorrió toda la roca, no vio señales de Chichepa. Luego se volvió y entró en los densos arbustos de donde había salido.

Los cazadores luego fueron hacia el sur y comenzaron a encontrar ciervos. Bohkuina mató al primero, Howichinaipa al segundo, Kechowala al tercero, Jihkulu al cuarto, el quinto Petaina, y así sucesivamente obtuvieron veinte ciervos. Se dividieron en dos: los que tenían ciervos volvieron a Jigulmatu, en el orden en que los habían matado, Bohkuina primero, los otros siguiendo cada uno a su turno.

El segundo grupo fue hacia el este. Después de un tiempo llegaron a Ketmatu (Lugar del Veneno). Malewula y Topuna mataron sendos ciervos, Tesanunewa mató un gran ciervo, terriblemente feo, su cuerpo parecía hinchado. Hitchinna, Kaitsiki y Wihlaina mataron ciervos, cada uno de los integrantes mató un ciervo.

Todo en grupo se volvió hacia Jigulmatu entonces, y hubo una gran alegría en la casa de sudor Jupka. Las mujeres prepararon bellotas y ratones para comer.

Jupka nunca fue a cazar, se quedaba en Jigulmatu siempre, solo en la casa; programaba las cosas que se debían hacer y les mostraba como hacerlo. Cuando regresaron de la caza, todos ponen frente a él los ciervos cazados. Jupka con su cuchillo de pedernal trozó la carne y la cocinó. Luego todos los Mapchemaina comieron juntos. Al finalizar, Jupka se puso de pie y dijo:

-Deseo que todos entren en la casa del sudor esta noche. Me gustaría decirles donde cazaremos mañana.

Entraron en la casa de sudor esa noche, fumaban sentados cuando Jupka les habló. Jupka no comía nunca, fumaba tabaco todo el tiempo, era la única cosa que tenía en su cuerpo. Dijo:

-Creo que el mejor lugar para cazar mañana es el norte.

-No nos gusta ir al norte para cazar, dijeron algunos.

-Bueno, otro dirá a dónde ir. Es noche tenemos a Howichinaipa para cantar y bailar la danza de los ciervos.

Jupka pensó un momento: "Le voy a decir a Ahalamila, es buena persona para soñar y cantar sobre ciervos, el decidirá que camino tomar mañana para la caza."

Ahalamila hizo un fuego y sopló el humo de su pipa en todas las direcciones, luego tomó hojas de abeto y las arrojó al fuego, mientras se quemaban cantó:

"Wílichuláina kúlmachi, Wílichuláina kúlmachi"  (Una roca de cuarzo, una roca blanca, una roca de cuarzo, una roca blanca).

Puso una hermosa roca de cuarzo blanco en el suelo, a cada lado de ella colocó una ramita de abeto y una azul de haya, marcó con ellos el este, oeste, norte y sur del cuarzo.

Ahalamila quedó mirando las ramitas que crecían rápidamente y se convirtieron en pequeños árboles. Caminó a su alrededor y cantó, pellizcaba las hojas o los brotes mientras caminaba. Pronto la piedra comenzó a moverse, se hinchó y cambió de forma hasta que la final se convirtió en un ciervo blanco Al amanecer el cervantillo comenzó a caminar entre los árboles, olfateando los alrededores.

Ahalamila recogió al pequeño cervantillo, sopló humo en su boca y por todo su cuerpo, el cervantillo se convirtió de nuevo en cuarzo.

Cuando se hizo día, Ahalamila dejó de cantar. "He terminado", dijo. "Es mejor que vayamos al sur para cazar."

Jupka llamó: "Levantarse, hay que comenzar a cazar. Howichinaipa irá adelante para hacer un fuego"

Howichinaipa marchó primero hacia el sur, la Mapchemaina le siguió poco después. llegaron al lugar donde Howichinaipa había hecho el fuego. El lugar era llamado Wewauna (Lugar Redondo), cerca de Hakamatu.

-Vengan al fuego, esperen un tiempo antes de comenzar a cazar. Dijo Howichinaipa.

Diez hombres fueron más al sur, mientras los demás esperaban alrededor del fuego. Esos diez hombres fueron al sur rápidamente, cinco de ellos giraron al este, otros cinco retornaron a Wewauna. Volvieron casi al mismo tiempo pero no había ninguna pieza de casa. Ahalamila y Howichinaipa comenzaron a discutir y luego se pelean porque los diez hombres no pudieron encontrar ciervos.

Howichinaipa estaba ofendido porque Jupka le había llamado primero, pero luego cambió de idea y llamó a Ahalamila a cantar para los ciervos También estaba celoso pus quería a una de las esposas de Ahalamila que era hermana de de su propia esposa. La esposa de Howichinaipa era Chuhna y la de Ahalamila era su única hermana. Howichinaipa quería tener a las dos hermanas como sus esposas. Por esas dos razones los Mapchemaina no pudieron encontrar ciervos ese día. Howichinaipa tenía poder sobre los ciervos, y los había enviado bajo tierra.

Los hombres habían buscado ciervos en muchos lugares, sin poder encontrarlos se dirigieron a Chupirkoto (Rocas Rojas): "Ahalamila nos dijo que deberíamos encontrar ciervos. ¿Donde están?, No podemos verlos"

-No lo se, dijo Ahalamila. ¿Por que no encontramos ciervos. Cante y bailé anoche. En los sueños vi a los ciervos al sur de Jigulmatu.

-Usted no va a ver ciervos hoy, dijo Howichinaipa. No puede encontrar ciervos, no importa lo mucho que cante y baile. No es capaz de encontrar ciervos, pero tiene una buena esposa. Ella es muy bonita.

-Los ciervos estaban llegando, dijo Ahalamila. Usted los echó de allí. Y saltó sobre Howichinapia para golpearlo, éste escapó a través del suelo.

Todos tomaron partido y comenzaron a pelear, unos a favor de Ahalamila otros tomaron partido por Howichinaipa. Éste surgió debajo de la tierra y se enfrentó con Ahalamila.

Ahalamila cayo muerto, también Topuna e Hitchinna. Varios intentaron matar a Howichinaipa, pero el se movía tan rápido que ninguno de sus enemigos podía golpearlo. Jihkulu luchó siempre a su lado para ayudarlo.

La lucha continuó hasta el final en Hwitalmauna (Lugar plano de los silbidos), al sur de Jigulmatu. Hubo muchas bajas en ambos lados. Hay muchas rocas en Hwitalmauna ahora, son los Mapchemaina muertos en esa primera batalla.

-Tenemos que matar a Jihkulu, dijeron los amigos de Ahalamila.

-No deben hablar así, dijo Jihkulu. Ustedes no me pueden matar. Yo soy el mejor peleador de este mundo, ... nunca nadie me ha golpeado, nadie ha de hacerme daño.

Jihkulu disparó sobre Jewina, pero falló. Usted no me puede golpear! -exclamó Jewina. Jewina había soñado mucho tiempo antes que si llevaba la piel de coyote en batalla no sería asesinado, pero Jihkulu disparó fuera de la piel y lo mató fácilmente.

Jupka, desde su casa de sudor en Jigulmatu, escucho el griterío en Hwitalmauna. "Están luchando, tengo que parar la batalla!", exclamó. Corrió al sur y se metió en medio de la pelea.

-Quiero que ambas partes dejen de pelear, gritó Jupka.

La batalla terminó en ese momento. Todos siguieron a Jupka a Jigulmatu. Esa noche el dijo: "Van a cazar al norte por la mañana". Todos estaban escuchando en la casa del sudor. Jupka hablo poco tiempo y luego todos hablaron a la vez, parecía que la casa fuera a estallar.

Al día siguiente encontraron ciervos en abundancia al norte. Cada uno los llevaría a la casa del sudor. Cuando regresaban por los espesos matorrales, Popila deseoso de complacer a los amigos de Ahalamila, se convirtió en oso para matar a Howichinaipa.

El oso lanzó sus brazos alrededor del cuello de Howichinaipa, quien pudo zafarse y correr. El oso lo perseguía y casi lo atrapa en una roca cerca de Hakamatu. Howichinaipa saltó a la roca y dijo:

-Estoy casi muerto, ojalá se abriera esta roca, estoy demasiado cansado para correr, no puedo ir más lejos.

La roca se abrió y cayo Howichinaipa. El oso asomó a cabeza y las patas delanteras, la roca se cerró y el oso murió aplastado.

Howichinaipa salió y se paró junto al oso.

-Estoy cansado, dijo él. Yo estaba casi muerto. Han intentado todo lo posible para matarme, pero yo soy difícil de matar. Entonces sacó su cuchillo de pedernal y quito la piel del oso, la puso sobre sus hombros y se dirigió a Jigulmatu. Llegó a la casa al anochecer, detrás de los otros, colgó la piel cerca de la puerta, y dijo:

-Vamos a escuchar lo que los amigos de Ahalamila dirán mañana por la mañana.

La madre de Popila escuchó lo que su hijo había hecho, y al ver la piel del oso, gritó y rodó por el suelo. Al día siguiente, mientras la anciana barría, encontró un pequeño Pakalai Jawichi. Popila Marimi le levantó, tomo una piel de venado para hacerle una manta. Calentó agua con piedras y lo lavó, luego le esparció polvo de pedernal para hacerle fuerte. Ya podía caminar a día siguiente pero ella le dijo.

-Permanece en lugar que te pongo, no debes moverte, puede haber veneno en algún lugar.

-Al segundo día, Pakalai Jawichi, ya podía hablar, entonces preguntó: ¿Por qué lloras todo el tiempo, abuela?

-Me duele oírte decir eso. Toda mi gente estaba muerta excepto mi hijo. Ahora él está muerto y no tengo a nadie.

Al quinto día, el niño estaba caminando en las afueras de la casa, entonces le dijo:

-Abuela, prepara un gran fuego.

Ella preparó un fuego para sudar en la casa. Pakalai Jawichi, apoyado al pilar central canto: "Hála Wata, Hála Wata".

Durante la sudoración, se quedó dormido. Al día siguiente, cuando despertó, le dijo a su abuela: ¿Que voy a hacer con mis manos?-

La anciana le dio un cuchillo de pedernal y dijo: -He tenido esto un tiempo largo, arregla tus manos con él".

Sus dedos estaban unidos hasta la primera articulación, ella le mostró como separar unos de otros. Así se separaron los cinco dedos. Ésta fue la primera vez que se contó en el mundo, y cuando Jupka hizo a los Yana, les dio una mano como la de Pakalai Jawichi.

Cuando terminó la mano izquierda, dijo: - No sé como cortar con la mano derecha.

La anciana le ayudó a liberar los dedos de la mano derecha. Cuando todos los dedos estuvieron libres, el muchacho era capaz de disparar y quería arcos y flechas.

La anciana trajo todos los arcos de su difunta parentela, rompió todos menos uno, que estaba reforzado con los tendones del hombro de un ciervo. Howichinaipa por esos días estaba escondido en un árbol de cedro para observar un pájaro. Pakalai Jawichi sabía que estaba allí y lo llamó con la voz del ave que Howichinaipa estaba mirando.

Howichinaipa bajaba del árbol para observar de donde provenía la llamada. Pakalai Jawichi estaba escondido en otro árbol, donde Howichinaipa no podía verlo; Howichinaipa seguía bajando, Pakalai Jawichi tenía una buena visión de él.

"Si lo golpeo en el cuerpo, la flecha no le hará daño, debo apuntarle a los dedos del pie". Lo hizo y Howichinaipa cayó herido. Pakalai Jawichi lo inmovilizó al suelo con una flecha luego con otra. Entonces corrió a su casa.

-Oh, abuela, exclamó

-¿Cuál es el problema?, preguntó la anciana. "Casi caes en el fuego".

-Quiero que veas algo. La anciana tomó su bastón y siguió a Pakalai Jawichi.

-¿Ves esa persona acostada allí?.

La anciana vio a la persona que había matado a su hijo. Estaba inmovilizado a la tierra. Ella estaba tan contenta, que gritó, se dejó caer y rodó por el suelo. Bailó muchas veces alrededor del cuerpo hasta cansarse.

En lo sucesivo, dijo Pakalai Jawichi, todo el mundo lo llamará Howichinaipa. Serás un pajarito, cono estas marcas de flechas a los lados de su pecho. Se convirtió entonces un pájaro y se fue volando, el pajarito que llamamos Howichinaipa.

A la mañana siguiente, después de la segunda cacería Jupka oye un griterío en el este. Un gran Mapchemaina había metido la cabeza por encima del borde del cielo. Jupka le hizo gritar y le dijo:

-Cada vez que te levantes, muéstrate al pueblo de Jigulmatu gritando de esa manera.

La gran persona del este tenía dos perros, pequeños pero fuertes. ¿Quién de vosotros viene conmigo?, pregunto él esa mañana. Quiero un buen perro, siempre me preocupo cuando viajo en el día.

-Yo te daré un nombre ahora, dijo Jupka a la persona del este. El nombre que doy es Tuina. Vas a ser conocido siempre con ese nombre. El nombre del perro, será Machperkami.

Cuando Tuina estaba listo para comenzar, hizo su perro aún más pequeño, lo puso bajo el pelo en la parte superior de la cabeza y lo ató allí.

Cuando estuvo listo, se llenó de luz, como está en nuestro tiempo.

Bohkuina había hecho un camino para que Tuina viajara en su camino al cielo. Tuina fue a lo largo de él hacia el oeste, hasta que llegó a las grandes aguas. Cuando estuvo listo para sumergirse en el agua, un oso pardo que salía del agua lo vio. Tuina puso sus manos como si fueran alas y realizó un gesto como si fuera a saltar.

-Tuina se acerca!. dijo el oso del agua. Va a ser muy caliente aquí si viene. Vayamos a la alta montaña. No podemos quedarnos aquí si Tuina viene.

Una multitud de osos pardos salió del océano y fue a las montañas. Tuina se lanzó al agua, que desbordó por todos los lados, por las orillas rodaron todo tipo de conchas de mar.

Tuina pasó por la parte inferior, atravesó el suelo del fondo del agua y volvió hacia el este. Jupka le había preparado el camino:

He hecho un camino, un camino recto debajo de la tierra para ti, una buena carretera, no hay rocas en ella, todo es suave. Bohkuina hizo la carretera del cielo, en camino del este aj oeste. Yo hice el camino de abajo, el camino bajo la tierra de oeste a este. Cuando llegue al este, podrás descansar un rato, subiendo por la mañana vaya por la carretera hecha por Bohkuina, debes hacerlo todos los días, sin fallar.

Cuando Jupka dejó de hablar, Tuina fue al oeste. regresó en la noche por la carretera de Jupka, y así lo hace siempre.

El día después de que Jupka hablara con con Tuina, le hubiera dado nombre, y encomendado su tarea, dijo:

-Voy a hacer los Yana ahora, y les daré un buen país para vivir.

Preparó un gran número de bastones con ramas del castaño de indias. En la parte superior de Jigulmatu colocó el primer bastón , y dijo:

-Voy a llamarlo Iwilau Yana. (Yana del lugar del medio).

Cuando hubo dicho estas palabras, un hombre se levantó ante él, un Yana.

-Usted se quedará aquí, en el país del medio, dijo Jupka, Va a ser jefe.

Jupka dejo otro bastón que se convirtió en una mujer Yana. Un tercer bastón se convirtió en un niño. "Este es un huérfano de padre y madre", dijo Jupka y lo llamó Hurskiyupa.

Jupka colocó un gran número de bastones alrededor de los primeros y creó la gente común. Todos ellos estaban alrededor del jefe y Jupka les dijo:

-Este es su jefe, él le dirá lo que deben hacer, a él le deberán obedecer.

-¿Qué debo darles de comer a las personas del país del medio?. Ustedes van a comer tréboles y raíces. Yo les haré los palos para excavar estas raíces. Van a comer también pescado y carne de ciervo. Coman y sean fuertes. sean buenos Yana. Cuando el jefe quiera un ciervo, los reunirá y les dirá: Quiero comer carne de ciervo, entonces ustedes deben salir a cazarle y traerle. Deben obedecer siempre al jefe.