Pericúes (Edúes o Coras)

Culturas Originarias de América
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Los pericúes -conocidos también como edúes o coras- habitaron el extremo sur de la península de Baja California (México).

Desaparecieron en la segunda mitad del siglo XVIII. Los registros conocidos de su lengua no son suficientes para clasificarla, aunque se supone relacionada con el dialecto Yumano - Cochimí (Hokana).

Hábiles navegantes, capturaban peces, mariscos y mamíferos marinos en las aguas del sur del Golfo de California. El agave, el fruto de los cactus y la caza menor eran recursos terrestres. La agricultura no se practicaba.

Fueron de los pocos grupos nativos de las costas de California que no poseían balsas de juncos, las hacían de madera y usaban remos de doble hoja. Usaban arpones, dardos arcos y flechas para la pesca y la caza.

No usaban la cerámica, canastas de cestería y calabazas eran sus recipientes.

Las comunidades parecen haber sido políticamente independientes, los puestos de liderazgo eran hereditarios, algunas veces ocupados por mujeres. Las guerras intercomunitarias parecen haber sido frecuentes, con los Guaycura (sus vecinos del norte) los conflictos fueron crónicos.

Los contactos con los europeos comenzaron en 1534 cuando Fortún Jiménez enviado por Hernán Cortes para explorar el Océano Pacífico desembarcó en la península. A partir de ello tuvieron encuentros esporádicos -amistosos algunas veces, otras hostiles- con exploradores, misioneros, marineros de los galeones de Manila y buscadores de perlas hasta inicios del siglo XVIII cuando llegaron los jesuitas.

Las misiones establecidas para los pericúes fueron Nuestra Señora del Pilar de la Paz de Airapí (1720), Santiago de los Coras de Añiñí (1724) y San José del Cabo Añuití (1730).

En el año 1734 se produjo la Rebelión de los Pericúes, el 1º de octubre fue asesinado el jesuita Lorenzo Carranco en Añiñí, y dos días más tarde Nicolás Tamaral en Añuiti. El control jesuita en la región quedó interrumpido por dos años. Sin embargo, las bajas por el combate con los españoles y las epidemias que ellos les llevaran terminaron diezmando la tribu. Para la época en que la Corona expulsó a los jesuitas de Baja California (1768) los pericúes ya habían sido asimilados culturalmente.

Viñeta sobre el martirio de Jesús Lorenzo Carranco, muerto en el inicio de la Rebelión de los Pericúes en la Misión de Santiago de los Coras de Añiñí, el 1 de octubre de 1734.
Noticias de la California y de su conquista temporal y espiritual , Madrid, 1757.

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