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Timucua

Culturas Originarias de América
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Ficha

Timucua, para los franceses "Thimogona", proviene del nombre con los que el grupo que habitaba lo que hoy es Jacksonville llamaba a los que habitaban el oeste del río St. Johns. Los españoles usaron el término ampliamente convirtiéndose en el nombre para los pueblos de la región que hablaban la misma lengua.

Lengua: Era la lengua más importante de la región, se han detectado al menos 10 dialectos comprensibles entre sí.

No se ha probado ningún parentesco con otra lengua americana. Ha habido diversas propuestas (Joseph Greenberg las ha clasificado dentro de las Chibchano - Paezano) que en general han sido descartadas.

En 1763, los pocos sobrevivientes a la conquista europea fueron trasladados a Cuba, la lengua no sobrevivió mas allá del siglo XVIII.

Hábitat: Se extendían desde el río Altamaha y la isla Cumberland en la actual Georgia hasta el sur del lago George en el centro de Florida, y desde el océano Atlántico al oeste hasta el río Aucilla en el "Mango" de Florida; hubo algunos asentamientos sobre el Golfo de México.

Área Cultural: Bosques Orientales (América del Norte).

Al momento del contacto europeo ocupaban un área aproximada a los 50.000 km2 con una población estimada de 200.000 habitantes distribuida en unos 35 cacicazgos. Aunque a veces formaban alianzas, no formaban una unidad política.

Construían sus aldeas a las orillas de los ríos. Eran excelentes cazadores y pescadores, cultivaban maíz y hortalizas con herramientas de madera y concha. Construyeron enormes graneros para almacenar alimentos.

A principios del siglo XVI llegaron españoles y franceses a Florida, probablemente el primero haya sido Ponce de León en 1513 a quien se le atribuye el descubrimiento para Europa de la península. En 1539 llega Hernado de Soto con un poderoso ejército en una marcha desesperada por conseguir imaginarias riquezas, saquea los alimentos almacenados en graneros y libra al menos dos batallas con grupos Timucua generándoles importantes bajas antes de seguir su camino hacia los dominios de los Apalaches donde espera encontrar oro.

Entre 1562 y 1565 los calvinistas franceses intentaron colonizar la región, tras conflictos iniciales establecieron relaciones amistosas con los Timucuas, fundaron el Fuerte Caroline en la actual Jacksonville e intentaron establecer otros asentamientos a lo largo del río St. Johns.

Enterado el rey Felipe II de España del establecimiento francés en Fuerte Caroline, envió a Pedro Menéndez de Avilés a recuperar el dominio de los territorios que pertenecían a la corona española. El 8 de septiembre de 1565 funda el Fuerte San Agustín que se convertiría en el asentamiento europeo más antiguo ocupado actualmente en EE.UU. Dos semanas después, en un ataque sorpresa al amanecer del 20 de septiembre de 1565 los españoles asaltaron el Fuerte Caroline cuya guarnición era de unas 200 personas, algunos sobrevivientes lograron escapar en los barcos que quedaban en el puerto, el resto fue masacrado.

La historia de los Timucua cambia dramáticamente, desde San Agustín los misioneros españoles establecieron misiones en los principales cacicazgos timucuanos. La población comienza a reducirse rápidamente por las epidemias de nuevas enfermedades infecciosas introducidas por el contacto con los europeos y la guerra.

A principios del siglo XVIII el territorio es invadido por los Creek y los ingleses, cientos de Timucua son esclavizados. En 1763, cuando España cedió Florida a Gran Bretaña los pocos centenares que quedaban marcharon con los españoles a Cuba, se especula que algunos pudieron asimilarse a los Seminole. La tribu se había extinguido.


Jacques Le Moyne de Morgues fue un artista francés que acompañó a los franceses en sus intentos de colonización, sobrevivió al ataque español de Fuerte Caroline. Sus trabajos fueron tomados por Theodor de Bry quien realizó su primera publicación en latín (Francfort,1591). Aquí podrás ver algunos de sus grabados que constituyen un testimonio etnográfico excepcional de los Timucas. Para ver los 42 grabados y el mapa sigue este link.

Click sobre las imágenes para ampliarlas y sobre los epígrafes para leer la descripción.:

plusCeremonias realizadas por Saturioua antes de ir en una expedición contra el enemigo.

Se informa en el relato de la segunda expedición que los franceses hicieron un tratado de alianza y amistad con el poderoso Rey de los alrededores llamado Saturioua para poder erigir un fuerte en su territorio. Se acordó que los amigos y enemigos serían mutuos y en momentos de necesidad debían apoyarse. Unos tres meses después que se hiciera este tratado, el Rey solicitó a Laudonnière a los arcabuceros ya que quería hacerle la guerra a un vecino. Laudonnière envió al capitán Caillot con un grupo de soldados para que dijera que en ese momento no podía proporcionarle hombres porque esperaba poder reconciliarse con este enemigo. Indignado con esta respuesta, el Rey decidió irse inmediatamente (no pudo diferir su expedición porque había reunido todas las provisiones necesarias y había convocado a los reyes vecinos). Entonces, en presencia de los soldados enviados por Laudonnière, reunió a sus hombres, todos ataviados con plumas y otros ornamentos de la moda india y se sentaron en un círculo alrededor de él. Se encendió un fuego de leña a su izquierda y a su derecha se colocaron dos grandes jarrones de agua. Como si se hubiera apoderado de un violento enojo, el rey movió terriblemente los ojos, comenzó a emitir un profundo sonido gutural y luego gesticulando violentamente dejó escapar unos gritos horribles que sus soldados repetían, golpeando sus caderas y sacudiendo sus armas. Luego, el rey tomo un cuenco de madera lleno de agua y se volvió hacia el sol, lo adoró y le pidió la victoria sobre sus enemigos, para que pudiera derramar su sangre como iba a derramar el agua con la que había llenado su cuenco. Con un movimiento rápido, arrojó el agua al aire y mientras caía sobre sus soldados gritó: "Que hagas con la sangre de mis enemigos lo mismo que acabo de hacer con esta agua". Arrojó el segundo cuenco en el fuego y gritó: "Que así puedas apagar a mis enemigos y regresar con sus cabelleras". Luego se levantaron y pusieron en marcha su expedición.

plusOutina consulta a un brujo sobre la disposición del ejército enemigo.

Laudonnière envió varios indios prisioneros a su rey Outina que vivía a unos sesenta kilómetros al sur del fuerte francés. Estos hombres habían sido capturados por Satourioua durante la expedición anterior. Como resultado de la acción francesa, se celebró un tratado solemne con Outina y se prometió una amistad recíproca. El motivo por el que los franceses querían este tratado era que el territorio de este Rey podía ofrecer acceso tanto por tierra como por río a las montañas de los Apalaches, donde había oro, plata y cobre. La amistad con este Rey duró apenas un año permitiendo en ese período que los franceses llegara fácilmente a esas montañas. Bajo los términos de esta alianza Outina le pidió a Laudonnière algunos arcabuceros para ayudarlo a hacer la guerra a su enemigo. Le enviaron veinticinco hombres al mando de Ottigny, los recibió con gran placer, contando con la victoria debido a su cooperación ya que la fama de sus armas se había extendido a los países vecinos e inspirado terror. Ahora el Rey estaba listo y se fueron. El primer día fue fácil, el segundo más difícil a través de un terreno pantanoso cubierto de material espinoso. Los indios llevaban a los franceses sobre sus hombros, lo que fue un gran alivio para ellos por el fuerte calor. Por fin llegaron a la frontera. El Rey detuvo a su ejército y llamó a un anciano brujo que tenía más de cien años pidiéndole que revelara las disposiciones de los enemigos. El brujo despejó un espacio en medio del ejército y pidió a Ottigny el escudo que estaba blandiendo. Lo puso en el suelo y dibujando un círculo de cinco pies de diámetro a su alrededor dibujando algunos signos en su interior. Arrodillado con los talones sobre el escudo, se se sentó de tal manera que no estaba tocando el suelo en ninguna parte. Murmurando de manera ininteligible, gesticuló como si estuviera involucrado en un discurso vehemente. Después de un cuarto de hora se veía tan aterrador que su rostro ya no parecía humano. Se contorsionó hasta que sus huesos se escucharon agrietarse e hizo muchas otras cosas muy poco naturales. Por fin, agotado y como su estuviera confundido, retomó su aspecto original. Luego dejó el círculo, saludó al Rey y le informó el número de enemigos y en que lugar lo estaban esperando.

plusOrden de marcha observada por Outina en una expedición militar.

Cuando el rey Satourioua partió para la guerra, sus soldados avanzaron sin ningún orden en particular dispersos por todos lados. Por otro lado, su enemigo Olata Outina, quien ya se ha mencionado, y que es considerado el Rey de Reyes, superior a todos los demás en número de súbditos y riquezas, marcha con sus tropas en formación militar. Él va solo en medio de sus filas, pintado de rojo. Las alas del ejército, en el orden de marcha está integrado por hombres jóvenes, el más fuerte de ellos también va pintado de rojo, son los exploradores que reconocen las tropas enemigas. Como los perros tras las bestias salvajes, cazan al enemigo por el olor y cuando encuentran rastros de ellos regresan corriendo a su ejército para informar. De la misma manera que nuestros soldados pasan órdenes con trompetas y tambores, usan heraldos que tiene ciertos gritos para cuando detenerse, avanzar, atacar o realizar alguna otra maniobra. Se detienen al atardecer y nunca pelean por la noche, Cuando acampan, se dividen en escuadrones de diez, los más valientes separados. El Rey elige un lugar en el campo o en el bosque para pasar la noche y después de haber comido e ido a descansar, se colocan diez escuadrones de los hombres más valientes en un círculo a su alrededor. A unos diez metros, unos veinte escuadrones forman otro círculo alrededor del primero A veinte metros de distancia hay otro círculo de cuarenta y esta formación continúa ampliándose de acuerdo con el tamaño del ejército.

plusCómo trataron los hombres de Outina a los muertos del enemigo.

Durante el tiempo que los franceses tuvieron tratos con el gran jefe Olata Outina en la guerra contra sus enemigos no se libró ninguna batalla campal. Todo los encuentros fueron emboscadas y escaramuzas, tropas nuevas que reemplazaban constantemente a las que se retiraban, Se atribuía la victoria a quien puso en fuga al enemigo primero, incluso cuando el número de las pérdidas propias fueran cuantiosas. En estas escaramuzas, los que caen son arrastrados inmediatamente por hombres encargados de esa tarea. Con una astilla de caña, más afilada que cualquier hoja de acero, cortan la piel con la cabellera, los pelos mas largos se retuerzan en una trenza, el pelo de la frente se enrolla hasta el largo de dos dedos con la parte posterior de la cabeza a la manera de la cinta de un gorro. Inmediatamente después -si tienen tiempo- cavan un agujero donde hacen un fuego de hierbas que humeante llevan en sus calzas de cuero. Secan el cuero cabelludo hasta que se endurece. Al final de la batalla, es costumbre cortar los brazos de sus víctimas en el hombro y las piernas en los muslos. Los huesos que quedan al descubierto se aplastan, los miembros que aún gotean sangre se secan con el mismo fuego. Lo que me asombró (porque yo era uno de los hombres enviados por Laudonnière bajo el mando de Ottigny) fue que nunca abandonaron el lugar de la batalla sin perforar los cadáveres mutilados de sus enemigos a través del ano con una flecha. Durante esta tarea una fuerza protectora siempre los rodeaba.

plusTrofeos y ceremonias después de una victoria.

Al regreso de una expedición militar se reúnen en un lugar seleccionado para ese propósito. Allí, en una ceremonia solemne, apilan los brazos, las piernas y el cuero cabelludo de sus enemigos en filas de postes altos clavados al suelo. Hombres y mujeres se sientan en círculo alrededor del hechicero que sosteniendo una pequeña imagen murmura mil imprecaciones maldiciendo al enemigo. En otro lado, tres hombres están arrodillados. Uno de ellos sostiene un palo con ambas manos y golpea una piedra plana siguiendo el discurso del hechicero. A sus lados están sentados dos hombres, tienen en sus manos el fruto de cierta planta que crece como una calabaza o un melón, Esta fruta ha sido perforada en ambos extremos, ahuecada y secada. Los indios llenan este recipiente con pequeñas piedras o semillas, unen un mango de palo y lo agitan para hacer un ruido como las campanas de mano. Todo esto es acompañado por cantos. Estas ceremonias se celebran cada vez que toman prisioneros.

plusLos empleos de los hermafroditas.

En este país hay numerosos hermafroditas, una mezcla de ambos sexos. Son considerados odiosos por los indios, pero como son robustos y fuertes, los usan para el transporte en lugar de las bestias de carga. Cuando los reyes se lanzan a la guerra, son los hermafroditas quienes transportan los suministros. Colocan a los indios, muertos por enfermedades o heridas, en una camilla hecha de dos bastones cubiertos con una estera de cañas finas tejidas. La cabeza descansa sobre una almohada, una piel se enrolla alrededor del estómago, otra sobre las caderas y una más alrededor de las pantorrillas. Luego toman cinturones de cuero de unos tres o cuatro dedos de ancho y los sujetan a los extremos de los postes. Así llevan a los muertos al lugar del entierro. Las personas con enfermedades infecciosas son llevadas a lugares reservados para ellos en los hombros de los hermafroditas que les suministran alimentos hasta que se recuperan.

plusLas viudas peticionan al Rey.

Las mujeres cuyos esposos han sucumbido en la batalla o han muerto a causa de una enfermedad tienen la costumbre de reunirse en un día que les parece más adecuado para comparecer ante su Rey. Se acercan a él, vencidas por el dolor se cubren el rostro con las manos, gritan y gimen. Le piden al Rey venganza para sus esposos muertos, que les proporcione medios para vivir durante su viudez y se les permita volver a casarse después del tiempo establecido por la ley. El Rey, apiadándose de ellas, concede sus peticiones. Regresan a casa llorando continuamente como prueba del amor que sintieron por sus esposos. Después de haber pasado varios días de luto, llevan las armas de sus esposos, beben tazas en sus tumbas y luego comienzan a llorar y a celebrar otras ceremonias funerarias.

plusCeremonias de mujeres que lloran por sus maridos fallecidos.

Después de llegar al lugar del enterramiento de sus maridos, en memoria de estos valientes hombres se cortan el pelo debajo de las orejas y lo esparcen en las tumbas donde ya han arrojado copas de conchas y las armas de sus esposos. Luego regresan a casa, tienen prohibido volver a casarse hasta que su cabello haya crecido lo suficiente como para cubrir sus hombros. También dejan crecer sus uñas limando los lados para hacerlas puntiagudas. Los hombres también practican esta costumbre, cuando pueden agarrar un enemigo, hunden sus uñas profundamente en su frente, y rasgando la piel los dejan ciegos y sangrientos.

plusModo de tratar a los enfermos.

Como se puede ver en este grabado, los indios hacen una plataforma larga y ancha donde ponen a la persona enferma con la cara hacia arriba o hacia abajo de acuerdo con su queja. Con la ayuda de un instrumento puntiagudo se hace un agujero en la frente desde donde se succiona sangre con la boca y se escupe en un recipiente de barro o de calabaza. Las mujeres que están amamantando, o están embarazadas o padecen alguna enfermedad vienen y beben esta sangre, especialmente cuando se trata de un joven fuerte, para que pueda mejorar su leche y hacer que su descendencia sea más fuerte y con mayor energía. A otros, acostados boca abajo, administran vapores que obtienen arrojando ciertas semillas al fuego. El humo, entrando por la boca y la nariz, circula por todo el cuerpo e induce al vómito y expulsa la causa de la enfermedad. Los indios poseen una cierta plata cuyo nombre es petum en Brasil y los españoles llaman tabaco. Las hojas secas de esta planta se colocan en la parte más ancha de un tubo. Los indios las quemaban e inhalaban el humo profundamente desde la parte más estrecha de la tubería, exhalando por la nariz y la boca para disipar los males. Son comunes las enfermedades venéreas, para curarlas tienen remedios provistos por a naturaleza.

plusModo de labranza y siembra.

Los indios cultivan la tierra con diligencia. Han aprendido a hacer azadones con espinas de pescado y a encajarlas con asas de madera. Con estos pueden excavar el suelo con bastante facilidad ya que no es pesado. Una vez que la tierra se ha roto y nivelado, las mujeres siembran frijoles, mijo o maíz. Para hacerlo son ayudadas por personas que las preceden con un palo y hacen agujeros en el suelo donde se arroja la semilla. Con la siembra terminada se deja el campo en paz. De hecho, es su temporada de invierno que es bastante fría en esta región y dura tres meses del 24 de diciembre al 15 de marzo. Estando siempre desnudos, los indios buscan refugio en los bosques. Al terminar el invierno regresan a sus casas antes de la maduración de los cultivos. La cosecha es recogida, el maíz se almacena para ser usado durante el año.

plusLos indios depositan sus cultivos en graneros públicos.

Hay en este país muchas islas que producen gran cantidad de diversos frutos que cosechan dos veces al año. Son llevadas a sus tierras en botes, luego los apilan en almacenes que son grandes, simples, hechos de barro y piedras pequeñas. Están cubiertos con ramas gruesas y tierra blanda adecuada para este propósito. Por lo general, estos almacenes se construyen en una colina cerca de un río. Para evitar que la fruta se pudra, los rayos del sol no deben penetrar en el edificio. Aparte de la frutos, los indios ponen allí otros alimentos que que desean conservar. Van y toman cuando lo necesitan sin ningún desacuerdo entre ellos. Podría desearse que tal falta de avaricia prevaleciera entre los cristianos y que sus mentes estuvieran menos atormentadas.

plusModo de secado del pescado, animales salvajes y otras provisiones.

Para preservar la carne de los animales, los preparan de la siguiente manara: se plantan cuatro estacas bifurcadas en el suelo sobre las cuales se colocan palos para formar una rejilla sobre las cuales se colocan los peces y animales. Un fuego se enciende debajo para secar la carne con el humo. Como lo muestra el grabado, los indios tienen mucho cuidado en este procedimiento para que las provisiones no se echen a perder. Supongo que preparan todo esto para los meses de invierno, cuando están en los bosques, ya que en ese momento nunca pudimos obtener nada de ellos. Como hemos dicho antes, el almacén está cerca de un río y no lejos de bosque para que se puedan llevar provisiones en canoas cuando sea necesario.

plusCaza de ciervos.

En ninguna parte hemos visto cazar ciervos como lo hacen los indios. Se ponen dentro de las pieles de los ciervos más grandes que han podido matar, de modo que sus cabezas están dentro de la de los animales. Como una máscara, ven a través de los agujeros de los ojos. Así vestidos, pueden acercarse al ciervo sin asustarlos. De antemano descubren el momento en que los animales se acercan al río a beber. Arco y flecha en mano, es fácil para ellos apuntar, especialmente porque los ciervos son numerosos en este país. La experiencia les ha enseñado a proteger su brazo izquierdo con un trozo de corteza para evitar ser lastimado por la cuerda del arco. Saben como preparar las pieles de una manera maravillosa, sin instrumentos de hierro, utilizando conchas. En mi opinión, nadie en Europa podría rivalizar con su habilidad.

plusMatando cocodrilos.

El método de los indios para matar cocodrilos es el siguiente: en el borde de un río erigen una pequeña choza, llena de agujeros y aberturas, donde hay un vigilante para que pueda ver y escuchar a los cocodrilos desde lejos. Estas criaturas, impulsadas por el hambre, salen de los ríos y se arrastran por las islas en busca de presas. Cuando no las encuentran hacen un ruido tan espantoso que se puede escuchar a media milla de distancia. En ese momento, el vigilante llama a los cazadores que están listos. Agarrando un tronco de árbol puntiagudo de diez o doce pies de largo, avanzan hacia el animal que generalmente se arrastra con la boca abierta, entonces le introducen el tronco por la parte más delgada, debido a la rugosidad e irregularidad de la corteza el animal no puede safar. Luego golpean y perforan su vientre que es la parte más suave de su cuerpo. Las espaldas de estos animales, particularmente las de los viejos, son impenetrables, cubiertas con escamas duras. Tal es el método de caza de los cocodrilos de los indios. Estos animales los molestan tanto que tienen que vigilarlos durante la noche y, a veces, incluso durante el día, como si estuvieran protegiéndose contra algún enemigo terrible.

plusPreparativos para una fiesta.

En cierta época del año, los indios acostumbran a celebrar fiestas, para ellas eligen especialmente a los cocineros. Comienzan poniendo una vasija grande y redonda de arcilla (tan bien hecha que el agua puede hervir en ella tan bien como en nuestras vasijas) en algunos troncos que encienden, mientras que uno de ellos alienta las llamas con un abanico. El cocinero jefe arroja lo que va a cocinar en la olla grande, otros vierten agua que les ha sido traída en un recipiente con forma de cubo, otro usa una piedra plana par triturar las hierbas que sazonarán la comida, mientras tanto las mujeres están ocupadas reuniendo todo lo necesario para cocinar. A pesar de estas grandes fiestas, los indios son muy moderados en su alimentación, gracias a lo cual viven hasta una gran edad. Uno de sus jefes me aseguró que tenía trescientos años y que su padre (que me señaló) era cincuenta años mayor que él. Es cierto que al mirarlo parecía piel y huesos. Los indios nos avergüenzan a los cristianos, porque nosotros, por el exceso de comida y bebida, acortamos nuestras vidas considerablemente. Deberíamos asistir a la escuela bárbara para aprender su templanza.

plusComo deliberan los indios sobre los asuntos importantes.

En ciertos días del año, el Rey se reúne con sus nobles en un lugar especialmente preparado para ello. Allí hay un gran banco construido en semicírculo, el el centro se encuentra el trono del Rey realizado con nueve troncos para que sentado se lo vea distinguido, los demás se acercarán a saludarlo. Primero los más viejos hacen sus reverencias llevando dos veces las manos a la cabeza y diciendo: "Ha, he, you, ha, he" a lo que los demás responden: "Ha, ha". Después de saludar al Rey todos se sienta en el banco. Si se deben discutir cuestiones de importancia el jefe recurre primero a los jawas (sacerdotes) y a los ancianos para que expresen su opinión. Los indios nunca toman ninguna decisión sin haber escuchado antes las distintas opiniones y discutido. Luego el Rey ordena a las mujeres que preparen un poco de casina que es una bebida hecha de las hojas de una determinada planta que se pasa a través de un colador. Un indio extendiendo sus brazos dice algunas oraciones al Rey y a los que van a tomar esta bebida caliente que luego se pasa en una gran concha, primero al Rey y luego, por estricto orden de protocolo, a los demás. Esta bebida es tan apreciada que nadie puede beberla en el consejo a menos que haya demostrado su valor en la batalla. Causa sudoración casi inmediatamente después de haber sido tragada. A aquellos que no puedan retenerla nunca se les confiará una tarea difícil o responsabilidad militar, se les considera inútiles para las campañas; a menudo tienen que pasar tres o cuatro días sin comer, pero una vez que logran beber este licor es posible pasar veinticuatro horas sin comer ni beber. Al embarcarse en una expedición, los hermafroditas no llevan más que esta bebida, contenida en calabazas o recipientes de madera. Esto se debe a que la casina nutre y fortalece el cuerpo sin causar embriaguez, como hemos observado en ocasiones.

plusConstrucción de pueblos fortificados entre los floridianos.

Así es como los indios construyen sus ciudades: eligen un lugar cerca de una corriente rápida y lo nivelan tanto como sea posible. A continuación hacen una zanja circular y se fijan en el suelo estacas gruesas y redondas de la altura de dos hombres. En la entrada del pueblo hacen más estrecha la apertura del círculo en forma de espiral, de modo que esta entrada no admite más de dos hombres por vez. Al principio y al final de este pasaje se levanta un edificio redondo, lleno de agujeros y aberturas, que teniendo en cuenta sus medios, se construyen de manera muy elegante. En cada uno de ellos se colocan los centinelas que son expertos en detectar a los enemigos desde lejos. Detectado el enemigo salen corriendo y gritando, ante esta alarma los habitantes de la ciudad salen corriendo a defender su fortaleza armados con arcos, flechas y palos. La vivienda del Rey está en el medio, y se ha hundido un poco en el suelo para evitar el calor del sol. A su alrededor se agrupan las casas de los nobles, ligeramente construidas y cubiertas con ramas de palmeras. Como se mencionó anteriormente, solo pasan nueve meses del año aquí, emigrando al bosque el resto del tiempo. Harán nuevas casas con los mismos materiales a su regreso si las encuentran quemadas por el enemigo. Así magníficos son los palacios de los indios.

plusCómo incendian la ciudad los enemigos.

Ardiendo de venganza, los enemigos a veces se arrastran en las noches tan silenciosamente como sea posible para ver si los centinelas están dormidos. Si no oyen nada se acercan al pueblo. Las puntas de sus flechas están envueltas en musgo seco al que prenden fuego y las disparan a los techos de las casas que están hechas de ramas secadas por el calor del verano. Cuando ven los techos en llamas se retiran rápidamente, antes que los habitantes noten algo. Corren tan rápido que es difícil atraparlos. En cualquier caso, la gente del pueblo tiene la prioridad de extinguir el fuego, lo que facilita la huida de los incendiarios. Tal es la estrategia utilizada por los indios para destruir la ciudad del enemigo. Sin embargo, la pérdida no es muy grande, la construcción de nuevas casas simplemente requiere un trabajo extra.

plusEn ceremonias solemnes hijos primogénitos son sacrificados al Jefe.

Es costumbre india ofrecer su hijo primogénito como sacrificio a su jefe. En el día señalado, el jefe va a un lugar especialmente asignado para ese propósito y allí se ubica en un banco. En el medio del área hay un tronco que tiene dos pies de altura, la madre del niño se agacha a su frente con el rostro cubierto por las manos lamentando la muerte de su hijo. Las mujeres que han acompañado a la madre se sientan en círculo, luego se levantan, bailan y cantan alegremente sin juntar las manos, la que sostiene al bebé entra en medio de las bailarinas, también bailando y cantando alabanzas. En otro lado, seis indios especialmente elegidos están alrededor del sacrificador, que está magníficamente vestido sosteniendo un garrote. Cuando termina la ceremonia, se apodera del niño y en honor del jefe lo mata en el tocón de madera en presencia de la compañía reunida. Vimos realizar este sacrificio.

plusSolemnidades al consagrar la piel de un ciervo al sol.

Todos los años, un poco antes de la primavera, es decir a fines de febrero, los hombres del Rey Outina toman la piel del ciervo más grande que han podido capturar. Dejando sus astas rellenan la piel con las plantas más delicadas que crecen allí y la cosen. En las astas, el cuello y el estómago cuelgan los mejor de sus frutos en guirnaldas o coronas. La llevan cantando y tocando flautas a un lugar especial, grande y nivelado y la colocan en un árbol alto con la cabeza y el pecho orientados hacia el sol naciente. Luego los indios rezan al sol para que les brinde buenos frutos similares a los que le ofrecen. El Rey y su hechicero están parados cerca del árbol cantando a la gente, que apartados responde. Luego, el Rey y toda su comitiva saludan a sol y se van dejando la piel del ciervo hasta el año siguiente. Repiten esta ceremonia anualmente.

plusEjercicios de los jóvenes.

Los jóvenes están entrenados para correr. El que corre más tiempo sin parar recibe un premio elegido por los propios competidores. También practican frecuentemente con el arco. Tienen un juego de pelota que practican de la siguiente manera: en medio de un espacio abierto colocan un tronco de árbol de ocho o nueve brazas de altura, y en la parte superior arreglan una especie de obstáculo. Quien logre golpearlo es declarado ganador. También disfrutan de la caza y la pesca.

plusDespliegue para llevar a la Reina elegida al Rey.

Cuando el Rey desea casarse ordena que se elija a la muchacha más hermosa entre las familias más nobles. Un asiento se fija a dos postes robustos y se cubre con la piel de algunos animales raros. Detrás del asiento se coloca una estructura de ramas para dar sombra a la cabeza de la joven. La Reina electa se coloca en esta silla y cuatro hombres fuertes toman los postes y los llevan sobre sus hombros. Cada uno de ellos lleva una horquilla de madera para poner los postes cuando se detienen. A cada lado de la Reina caminan dos hombres agitando elegantes abanicos con mangos largos para protegerla de los ardientes rayos de sol. Otros hombres los preceden soplando trompetas hechas de corteza de árbol, estos instrumentos tienen solo dos orificios: uno en la parte superior y otro en la inferior, es más estrecho el extremo de la boca. De ellos cuelgan bolas de oro, plata y cobre que están diseñadas para hacer un ruido armonioso cuando golpean entre sí. Los siguen bellas muchachas todas con collares y brazaletes de perlas, cada una lleva una cesta llena de la fruta más selecta; en aras de la decencia cuelgan musgos desde su ombligo hasta los musgos. Cierran la comitiva los guardaespaldas.

plusCeremonias por la muerte de un Jefe o sacerdote.

Cuando un jefe de este país muere, es enterrado con gran solemnidad. La copa de la que solía beber se coloca sobre su tumba que esta rodeada por flechas clavadas en el suelo. Sus súbditos lo lloran por tres días y tres noches sin comer ni beber. Todos sus amigos hacen lo mismo y en testimonio del afecto que tenían por el difunto, tanto hombres como mujeres, se cortan más de la mitad de su cabello. Durante las siguientes seis lunas, las mujeres especialmente elegidas par la tarea de lamentar la muerte, al amanecer, el mediodía y el crepúsculo emiten grandes aullidos de dolor. Todos los bienes personales del Rey se llevan a su casa y se queman. Hacen lo mismo con los sacerdotes.

plusModo de recoger oro en las corrientes que bajan de las montañas Apalatcy [Apalaches].

A una distancia considerable del lugar donde hemos construido nuestro fuerte se levantan algunas montañas llamadas Apalatcy [Apalaches] en lengua india. Estas montañas dan a luz tres ríos en cuya arena hay mucho oro, plata y cobre. Los nativos cavan trincheras cerca de las orillas de los ríos para atrapar la arena derribada por la corriente. El agua los llena rápidamente y continúa. Poco tiempo después, los indios sacan la arena que se ha reunido allí con cañas huecas y la transportan por el gran río que desemboca en el mar y que denominamos Río de Mayo [St. Johns]. Los españoles han tomado grandes ventajas de las riquezas que vienen de estos lugares.