Piedra del Sol Azteca: Visión del Cosmos

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En el círculo concéntrico exterior de la Piedra del Sol, dos serpientes de fuego (Xiuhcoatl) rodean el todo. Sus colas nacen en la placa de consagración que indica la fecha 13-Acatl, cada una ocupa un semicírculo encontrándose sus cabezas en la parte inferior, donde abren sus fauces para que asomen dos deidades contrapuestas: Tonatiuh y Xiuhtecuhtli en una representación de la dualidad, del día y la noche; del bien y el mal.

Los cuerpos de las serpientes mitológicas están divididos en trece segmentos (cielos), son el yin y el yang, el día y la noche que nos envuelven, son también la Vía Láctea, la fuerza de expansión más grande con respecto al hombre. Representan el movimiento de inercia que fija los límites del mundo visible y capta la energía que proviene del universo para ser distribuida por el sol.

Xiuhtecuhtli - Tonatiuh

Las dos serpientes Xiuhcoatl constituyen entonces el círculo formal que limita y rodea la creación, y en el círculo central está el Quinto Sol, el foco de la vida, asimilando y difundiendo las energías.

El movimiento del centro de la Piedra hace actuar el sistema en su doble rol de captación (polaridad negativa) y de don (polaridad positiva). Esta doble polaridad produce un movimiento creando así las "zonas de influencia" o círculos concéntricos.

Así, luego del círculo central, un segunda corona simboliza las cuatro eras pasadas, el siguiente los 20 días del calendario, los posteriores están relacionados con los astros.  

Cada una de ellas tiene movimiento propio debido a su propia aceleración, aunque son más lentos a medida que se alejan del Quinto Sol. Llegamos así a una inmovilidad "relativa" que da la apariencia del límite fijado por las grandes constelaciones.

La Piedra del Sol sintetiza el movimiento y el no-movimiento, lo que está al interior y lo que está al exterior, a fin de reunir el centro y el exterior. Esta síntesis resulta de la relación círculo exterior-centro, que da la fuerza centrípeta, y de la relación centro - círculo exterior, que da la fuerza centrífuga. En efecto lo que está en el centro tendería a emanar (función dinámica), lo que es periférico tendería a fijarse (función conservadora), para armonizar y existir.

El Universo

Cerrado por el círculo exterior de las dos serpientes de fuego, y sobre el círculo de los glifos de los días, un sector muy rico en simbología representa la tierra, el cielo, y general todos los puntos del universo a los que el Sol lleva su calor.

Dominan este escenario 8 figuras en forma de "V" que simbolizan los rayos vivificantes del Sol, además de indicar los puntos cardinales.

En una primera corona aparecen cuatro que indican los puntos cardinales principales; entre ellos cuarenta cuadrados con el símbolo del "quincunce" o "Estrella de Quetzalcoatl" de cinco puntos. El cinco es la cifra del centro y éste a su vez, constituye el punto de contacto del cielo y de la tierra.

En una segunda banda, con los otros cuatro dividen el sector ahora en 8, tal vez coincidiendo con las partes en que se dividía en día, las decoraciones presentes simbolizan la luz, la fuerza y la belleza del Sol.

Otras coronas compuestas de arcos a veces entrecortados, son vinculadas por algunos autores a la representación de movimientos planetarios.

El canto

En el canto de la Piedra del Sol están los símbolos del Ilhuicatl (el cielo): Las estrellas sobre el cielo nocturno, además del signo venusino y las dagas de obsidiana como rayos de luz solar sobre el cielo diurno.

 

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