Curicaueri

Dioses y Personajes Míticos. Pueblos Originarios
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También mencionado como Tirepenie Curicaueri, Curicaveri, Cuiricaveri, Curicaberi, Kurhikuaeri.

Dios del fuego y la guerra, se le considera la deidad más antigua de los Tarascos. Identifica al enemigo y beneficia a la gente con bonanza material y un hogar con mujeres e hijos. Su representante en la tierra es el "cazonci", el Señor a través del cual los "súbditos" reciben las disposiciones de todo lo relacionado con la guerra.

También se dice que Curicaueri era una Piedra (probablemente un núcleo de obsidiana) de la cual se extraían navajas o pedazos que se le daban a los Señores para que hicieran conquistas en su nombre o para que ocuparan un determinado lugar. De hecho, tener la piedra era un requisito para ser Señor. Ésta se guardaba en un arca, se envolvía con mantas y pieles de venado, se ponía en un altar y se le hacían ofrendas.

Los atavíos de Curicaueri se guardaban en la llamada Casa del Águila, la cual estaba dedicada al Dios. Las mujeres le hacían mantasi y los hombres participaban en las guerras para defenderlo. Curicaueri estaba estrechamente relacionado con el fuego y quizás por eso los señores acostumbraban teñirse el cuerpo de negro con humo.

Su culto, servido por el mismo rey tarasco, comportaba los sacrificios humanos y su secuela de guerras santas. Las víctimas, como personificación ritual del dios, ostentaban adornos de plata en la cabeza y grandes disco de oro o plata en el pecho. Culminado el sacrificio las cabezas eran colocadas en el eraquaréquaro, equivalente al tzompantli ("hilera de cráneos") de los mayas.

Cuando alguien perecía a causa de un rayo, un “fuego divino”, devenía en objeto de deificación. Cuando moría el "cazonci", su cadáver era ofrecido como la máxima ofrenda a Curicaueri.

La veneración doméstica estaba vinculada con el fogón, el humo que se generaba de ellos era la vía de contacto entre los humanos y las deidades de los espacios celestes.

Relación de Michoacán. Segunda Parte Capítulo XXVII.

Cómo aparecieron entre sueños el dios Curicaueri a Hirípan, y la diosa Xaratanga a Tangáxoan y les dijeron que habían de ser señores.

Relación de Michoacán. Segunda Parte Capítulo XXV.

Cómo Taríacuri dio a su sobrinos y hijo una parte de su dios Curicaueri, y cómo los quiso flechar, por unos cúes que hicieron, y de la costumbre que tenían los señores entre sí, antes que muriesen.