Dügü o Walagallo. Principal ceremonia Garífuna

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El Dügü (conocido como Walagallo en Nicaragua), es el mayor rito que la religiosidad garífuna ofrece a los ancestros, evidencia la relación entre pasado y presente de su identidad. Las ceremonias del dügü afianzan los conceptos de la vida después de la muerte, la continuidad de las líneas familiares y la asistencia mutua, estrechando los lazos que unen a los garífunas.

Las mujeres de una familia extensa van al mar para recibir a los botes pesqueros que regresan luego de tres días. Traen mariscos y pescados y en ocasiones un niño representando a sus antepasados.

Dabúyaba, la casa de culto que se erige para la representación del dügü.

En la mayoría de las ocasiones, el objetivo del rito es la curación de una persona poseída por un espíritu ancestral que rige y sanciona la conducta de su familiar, trata de proteger al individuo provocándole una enfermedad que le lleve a cambiar de vida, cuando su comportamiento afecta la vida de la familia y atenta contra la unidad y cohesión del grupo étnico.

También se realiza para curar enfermedades "enviadas por Dios", las causadas naturalmente por la condición humana y en la que se han agotado todos los medios comunes para curarse.

El chaman (buyai) es el que decide si el ritual debe llevarse a cabo. A través de los sueños tiene el poder de comunicarse con los espíritus de los ancestros, ellos le indican como se debe proceder. Si lo recomienda, se inicia una una larga y cuidada preparación, debe sembrarse la yuca amarga para la preparación del casabe (pan hecho con su harina) que ofrendará en el ritual y buscar un patrocinador para solventar los gastos. Todos los parientes deben acudir a la ceremonia, a veces desde lugares lejanos, si alguno no se presentara, los espíritus puede desaprobar la desunión y posiblemente no se cure el enfermo. Así, los antepasados garífunas son el vínculo que une a los emigrantes y fortalece su cohesión cultural.

Reunidos los fondos y la yuca, se inicia la construcción de la casa (dabúyaba) donde se efectuará el ritual, el buyai prepara sobre el suelo dos pequeños montículos, que representan las tumbas de los primeros padres del mundo.

Durante todo el ritual, el chaman (buyai) es poseído por los ancestros, sean en su forma benigna (ahari) o enojada (gubida), que viajan desde la ultratumba de resplandecientes jardines (sairi) y desde la tierra de sus ancestros (isla San Vicente).

Mientras las mujeres preparan el casabe, los mejores pescadores salen al mar por mariscos y pescados para ofrendar a los espíritus.

Cuando los pescadores regresan, con niñas y niños, bailan en honor de los ancestros y entregan sus ofrendas.

El primer baile del dügü es seguido por una procesión de adultos en el interior de la casa ritual, llamada amalijani, que se acompaña con cantos de súplica y sacrificio de animales, generalmente gallos. Hay otros tres bailes fundamentales:

Complacidos los ancestros, éstos transmiten a Dios las súplicas de los familiares vivos para que el enfermo se cure e inicie una nueva vida. Si el enfermo falleciera y el ritual estuviera bien realizado, esa persona salva su alma y no andará penando porque va a estar con Dios.

Esta manera de entender la enfermedad implica la convicción de que los antepasados fallecidos, tienen autoridad sobre sus hijos y nietos, y comprueban su participación en la vida personal y social del garífuna.


Fuentes:

Walagallo: corazón del mundo garífuna. José Idiáquez.

National Geographic. Setiembre de 2001 (Edición en Español).

Garífuna, Garínagu, Caribe: historia de una nación libertaria. Francesca Gargallo

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