Urnas de la Isla de los Sacrificios.

Arte Precolombino
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plusCultura Totonaca

De la Isla de los Sacrificios, denominada así por Juan de Grijalva en 1518 al encontrar en ella cuerpos humanos que habían sido sacrificados en ofrenda a sus dioses, proceden bellas urnas talladas.

José Pijoán 1 las describió: " ... talladas en un alabastro fino, llamado en México tecali. Es un material compacto, casi sin vetas. En láminas delgadas es translúcido, hasta el punto de haberse aplicado alguna vez en substitución del vidrio para ventanales. Es característica de los vasos de la Isla de los Sacrificios su forma alargada, como tazas sostenidas por tres pies esféricos, o por una banda circular a manera de cojinete."

"La perfecta técnica con que fueron esculpidos los vasos de la Isla de los Sacrificios hace pensar que eran apreciados como objetos preciosos por su estética. No hay en ellos simulacros de divinidades. Acaso el conejo, que encontramos en uno, sea una referencia a la Luna. El venado también alude al agua, a la lluvia: acaso Tlaloc. Pero el mono, símbolo zoomórfico de todo lo juguetón y alegre, es contrario a la idea del rito tremendo que incorporamos en estos vasos. Su belleza clásica hubiera sido apreciada por los antiguos griegos; es de lógica occidental, europea, que los cuerpos de animales atiendan, como seres vivos, al servicio de recoger líquidos en su panza. La transfiguración de las formas orgánicas se puede reducir a un mínimo."

Comentario de Alfonso Caso sobre la pieza que incluyó en "Trece obras maestras de la arqueología mexicana" (1938)

"Esta urna tuvo, sin duda, un objeto ritual y debió haber sido usada en el templo que existía en la Isla de los Sacrificios. Era un santuario tan venerado que acudían a él desde muchos puntos de la costa, y aun de regiones que no estaban habitadas por totonacas La decoración del vientre es en forma de gajos e imita la calabaza, forma primitiva usada por muchos pueblos de la tierra. En el cuello reside el interés principal de la decoración y posiblemente la explicación del uso a que estaba destinado el recipiente. Consiste en tres fajas casi de la misma anchura. Las fajas superior e inferior están formadas por círculos que tienen un punto en el centro y significan invariablemente cuentas de jade o, en sentido metafórico, «cosa preciosa». La faja intermedia está formada por una especie de greca en la que los meandros tienen sus puntas unidas y parecen representar un objeto ondulante, un liquido.

"La representación de una linea ondulada con jades es bastante frecuente en la glífica teotihuacana y azteca, y se traduce por líquido precioso, es decir, en lenguaje esotérico, la sangre humana, que contiene la substancia mágica con la que se alimentan los dioses.

"Difícilmente podemos imaginar que un objeto destinado al sacrificio humano tenga la serena belleza y el equilibrio que posee esta magnífica ánfora; pero es que para el indio americano la idea de que el mundo subsiste por su sacrificio es tan natural que la muerte no engendra en él temor ni esperanza. El mundo está sujeto a la voluntad de los dioses, pero no puede subsistir sin el sacrificio del hombre."

Museo de Historia Natural, México.

Museo de la Universidad de Pennsylvania.

Museo Nacional, México.

Peabody Museum. Harvard University.


Fuente:

Summa ArtisImágenes, y epígrafes correspondientes, tomadas de Summa Artis. Historia General del Arte. Volumen X. Espasa Calpe S.A., Madrid, 2004

1 José PijoánJosé Pijoán Soteras.
(Barcelona 1881 - Lausana, 1963).

Crítico de arte e historiador español.