Ceremonias Totonacas

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Ninin

El totonaca se prepara toda su vida para la muerte: “La muerte es un requisito para volver eternas y puras a las almas, y que éstas, a su vez, puedan apoyar la vida de los hombres, porque esas almas nos ven, nos oyen y nos sienten, es por eso que desde los primeros días de los preparativos de las festividades a los muertos los mayores aconsejan a los niños que se porten bien porque ya vienen las almas de los difuntos”.

Con sus particularidades y sincretismos, y durante 42 días, desde el 18 de octubre y hasta el 30 de noviembre se realiza la Ceremonia Ninín ("no muertos"), representa la visión de lo que hay después de la vida terrenal, nadie muere mientras haya quienes se acuerden de ellos. Se trata de la celebración más importante de los totonacas, los preparativos, comidas y adornos son hechos con mucha anticipación, esmero y sin escatimar en recursos económicos.

En la tradición totonaca se hace una clara diferencia entre los muertos acaecidos de manera natural y los que tuvieron una muerte violenta, estos deben pasar por un proceso de purificación.

La celebración se divide en dos partes, la primera tiene como objetivo rememorar a los difuntos por violencia o cualquier tipo de accidente principalmente por ahogos, iniciando el 18 de octubre, durante la festividad de San Lucas el patrón de estas almas. Este es el comienzo de los preparativos, las familias se reúnen para organizarlos.

La segunda parte comienza el 31 de octubre con una procesión de personajes con rostros pintados de calaveras del cementerio al centro de la ciudad, simboliza el momento en que las puertas del paraíso se abren. Desde ahí hasta el 2 de noviembre, las almas que ya no habitan ese mundo son recibidas con alegría por sus parientes y amigos vivos.

Por último, el 30 de noviembre se marchan las almas de los muertos, son despedidos con música y danzas.

 

Danza de los Voladores

El ritual consiste en la danza y la escalada de un poste de 30 metros de los cuales cuatro de los cinco participantes luego se lanzan atados con cuerdas para descender hasta el suelo. El quinto se mantiene en la parte superior del poste, bailando, tocando la flauta y el tambor y hablando con el Sol. Según la tradición el ritual fue creado para evitar las sequía.

Aunque el ritual no se originó con el pueblo totonaca, es hoy más fuertemente asociado con ellos, especialmente aquellos en los alrededores de Papantla.

 

Danza de los Quetzales

La Danza de los Quetzales es originaria de la Sierra norte de Puebla y Veracruz, se realiza en honor al sol representado por la corona que los danzantes portan en la cabeza.

Respecto al nombre, existen dos teorías: que las coronas de los danzantes se elaboraban con plumas del ave quetzal o que tomó el nombre de la región de Cuetzalan, Puebla, donde el baile era popular.

 

Danza de los Guaguas o Huahuas

Es una variante de la Danza de los Quetzales y está relacionada con la Danza de los Voladores ya que también representa una supervivencia de los rituales agrícolas, solares y cosmogónicos.

La danza de los guaguas de la costa totonaca parece estar relacionada con un culto solar y de fertilidad, pues es parte importante en el ciclo agrícola y el calendario anual de costumbres. Las posiciones adoptadas por los danzantes nos remiten a una antigua concepción indígena relacionada con el supuesto trayecto del sol.

Actualmente se realiza especialmente en las fiestas patronales de las comunidades de la región.

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