Alexander von Wuthenau

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Alemania

1900 - 1994

Alexander von Wuthenau

Reunió gran cantidad de objetos que representaban figuras con distintas fisonomías raciales, a partir de ello sugirió una audaz teoría del poblamiento americano.

Cabezas olmecas

Ampliar imagenEn 1982, publicó esta comparación de cabezas olmecas con la del rey Taharka de Egipto.

Su padre era oficial de la guardia real de Prusia, la madre era hemana de Sophie, esposa del archiduque austriaco.

Gozó de una educación elitista, ya no tiene que luchar en la Primera Guerra Mundial, estudia derecho internacional y empieza una carrera como diplomático. Dentro de la misma va en 1928 a Buenos Aires, donde por primera vez busca a los verdaderos americanos, después, desde 1930 hasta 1934, a Washington y luego, cuando tendría que haberse reportado con el embajador Ribbentrop en Londres, está harto y deja de ser diplomático alemán.

Von Wuthenau empieza a buscar a los “verdaderos americanos”, mientras se gana la vida como pintor y arquitecto.

En 1935 llega a México y encuentra, por fin, a los americanos originales, es decir: indígenas. La antiquísima historia del “Nuevo Continente” le fascina tanto que el historiador de arte Wuthenau se enamora inmediatamente de la cultura prehispánica, le encantan sobre todo las piezas de cerámica y escultura, en las que encuentra una variedad y calidad artística comparable con cualquier producto de altas culturas del resto del mundo.

En su casa en San Jerónimo, Distrito Federal, reune una colección notable de arte prehispánico. Su cuarto de trabajo era un pequeño museo donde exhibía piezas clasificadas por las características raciales que muestran los hombres representados.

Con todo el gusto del mundo Wuthenau discutía con los historiadores tradicionales, y le encantaba refutar la teoría de la inmigración exclusiva por el Estrecho de Bering.

Sostenía que las relaciones entre el Viejo y el Nuevo Mundo se desarrollaron durante el reinado del faraón egipcio Ramsés III (siglo XII a. C), defensor de tesis difusionistas entre las más audaces, como el poblamiento hebreo de América, o el origen africano de los olmecas.

Considerando a los navegantes sobresalientes de los pueblos antiguos, al contra-historiador Wuthenau no le cuesta nada imaginarse un tráfico bastante frecuente vía los océanos Pacífico y Atlántico. Y por falta de documentos escritos hay que convocar a los artistas prehispánicos de América al “estrado de testigos de la historia”. Alex hace exactamente esto en su libro “Unexected Faces” (“Caras inesperadas”), una obra muy original y llena de anécdotas autobiográficas, en donde destaca la argumentación inconvencional de Wuthenau.


Fuentes:

http://www.thomasfitzner.com/apartado.php?art=83