Pablo Sardicat Soubiret de Soria. Compañía para la Navegación del Río Bermejo

Biografías de Pueblos Originarios
Cargando ....
Portada Pueblos OriginariosPortada
Twitter Pueblos Originarios
Facebook Pueblos Originarios
Secciones Pueblos OriginariosSecciones

Francia

1763 - 1851

Plano del río Bermejo: desde sus cabeceras hasta su desagüe en el del Paraguay navegado y reconocido en 1826 por Pablo Soria miembro de una sociedad formada a este objeto, bajo el nombre de Compañía del Bermejo. Octubre de 1831. Publicado en el Boletín Noviembre - Diciembre de 1833 de la Société de Géographie de París.

Más conocido como Pablo Soria, nació en Oloron-Sainte-Marie, pequeña ciudad de la antigua provincia francesa de Bearne (hoy Pirineos Atlánticos).

Llegó al noroeste argentino hacia 1790. Tenía parentesco con Juan Martín de Pueyrredón (1777 - 1850, militar y político argentino que fuera Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata entre 1816 y 1819). Para 1795 era un próspero empresario que transportaba caudales entre Potosí y Jujuy.

Producida la Revolución de 1810, realizó aportes financieros a los ejércitos independentistas. En 1819 conspiró contra el Gobernador de Salta, Juan Martín de Güemes; fallado su intento, es apresado y condenado a muerte, pena que le es conmutada por el propio Gobernador.

Intentó la explotación de maderas del curso del río Bermejo formando la "Compañía para la Navegación del Río Bermejo", inició el emprendimiento en 1826 con un reconocimiento que finalizó cuando fue apresado por las autoridades paraguayas, quienes lo retuvieron durante cinco años.

Liberado, con su salud y economía quebrada, bajó por el río Paraguay hasta Buenos Aires, donde dio cuenta de los detalles de su viaje.

De regreso a Jujuy desarrolla una intensa acción política, es elegido diputado en 1835 y reelecto en 1839.

Como empresario era propietario de las fincas Reducción, Quemado y Río Negro, que en su conjunto representaban la explotación azucarera más importante de la región.

Falleció en Jujuy el 26 de diciembre de 1851. En su testamento legó a la provincia la finca Reducción, para que con lo producido se construyera un hospital. Hoy, el hospital de mayor complejidad la ciudad de Jujuy lleva su nombre.


Compañía para la Navegación del río Bermejo

En 1824 con accionistas salteños y porteños se formó la Compañía para la Navegación del río Bermejo con la concesión del gobierno de Salta -avalada por el de Buenos Aires- de quince años para extraer maderas del río Bermejo, "en cualquier modo y forma que sea".

La patente de concesión no contemplaba las comunidades indígenas de la zona, negando su existencia por omisión y permitiendo que cualquier contingencia se abatiera sobre ellas. La posibilidad de que la Compañía hiciera o deshiciera a su antojo quedaba abierta.

Con 16 tripulantes, la expedición zarpó el 15 de junio de 1826 desde la confluencia de los ríos San Francisco y Negro, rumbo al Bermejo, al que navegarían durante 57 días, reconociendo la totalidad de su curso y penetrado en el corazón del Chaco.

El empresario francés deslumbrado por la exuberancia de la zona, informaba a los accionistas en 1831: "los bosques existentes son suficientes para proveer la mitad del mundo de las mejores maderas de construcción para obras de toda clase" y agregando que la región presentaba "... tierras llanas, campos y montes con la mejor distribución, feraces y ricos, en producciones naturales, que por sí solas mantiene profusamente una infinidad de hombres sin otro trabajo que el de consumistas; abundancia de excelentes pastos, caza, pieles de nutria, venado y otros: ríos y lagunas llenas de pescado; tierras fertilizadas por la inundación: aires, aguas y temperaturas saludables; en fin, todo lo que puede hacer la prosperidad de la industria, agricultura y pastoreo".

Las comunidades indígenas seguían su derrotero, podrían haber acabado con la expedición, sin embargo y salvo excepciones, se limitaron a observarlo y en algunos casos a trabar un leve contacto. Las observaciones de Soria le hicieron pensar que sería importante aprovechar las rivalidades entre las culturas nativas, en las riberas chaqueñas del Bermejo convivían los mataco-mataguayos con su sedentarismo y agricultura incipiente, los grupos guaykurúes y su estirpe guerrera y los vilelas con su cultura de transición.

En los primeros tramos del viaje, los matacos-mataguayos entablaron breves relaciones:

"Las diversas parcialidades de matacos, que ocupan desde la Palca de Soria, a la Esquina Grande, y los Chunupís de este punto, salen al trabajo de las fronteras de Salta, Jujui y Orán de modo que esto se ha hecho necesario a los dueños de los plantíos de caña, que sin ellos, no llenarían sus tareas, y necesario a los indios para comer, vestirse y beber el guarapo [...]. Desde la Esquina, siguen a los chunupíes, otras tribus de matacos, los ocoles y los atalalas. Se agolpaban y llegaban con confianza, desde que vieron nuestras dádivas ... Se apresuraban a traernos ovejas, resinas de palo santo, cueros de venado, ciervo, nutria, corzuela, plumas de avestruz, miel, cera, tejidos de lana y chaguar, indicios todos de la bondad del país; todo lo dan por tabaco y por cualquier cosa, Un cacique regaló al comisionado, entre otras cosas, unas grandes conchas de otras [sic], que no puedo averiguar de donde las había sacado."

A medida que la nave se fue internando, no encontró tanta amistad. Los guerreros guaykurúes, sabedores de las intenciones finales de cualquier exploración "blanca", se mostraron hostiles a los navegantes. En La Cangayé se detectó la presencia de cautivos entre grupos tobas, así como también ganado y diversos elementos provenientes de Santiago del Estero, Córdoba y Santa Fe. Seguramente, estos productos de los malones llegaban hasta las mismas entrañas de Chacho, a través del intercambio con las bandas de mocovíes y abipones que bajaban con más frecuencia hasta los poblados.

El momento de mayor peligro para la expedición fue cuando, durante un par de días, recibieron de manera intermitente una lluvia de flechas que provenía presuntamente de los tobas que las arrojaban sin dejar que los intrusos los vieran. Al parecer parecían intentaban detenerlos, propósito que no lograron, al ordenar Soria aligerar el barco, haciéndolo más veloz y escapando así de los invisibles enemigos.

El 12 de agosto llegaron a la desembocadura del Bermejo en el Paraguay. Sobre la barranca oriental de éste, en la "Guardia del Talli", un puesto colocado allí para vigilar los que navegaran sin permiso o consentimiento del Dictador Francia (José Gaspar Rodríguez de Francia, Paraguay, 1776 - 1840) quien gobernaba el Paraguay con fuerte e inusual personalidad. Soria fue obligado a bajar a tierra, interrogado sobre los motivos de su viaje, él y toda la tripulación fue condenada a prisión y confinada a una goleta durante cinco años; la embarcación y todo cuando ella contenía fue confiscada.

Liberados en julio de 1831, remontaron el Paraná hasta llegar a Buenos Aires. Por entonces la Compañía del Bermejo era una aventura sepultada.

Documentos de la formación de la Compañía:

Solicitud de Pablo Soria Patente librada por el gobierno de Salta. Instalación de la Compañía Despacho del gobierno de Buenos Aires.

Pablo Soria solicita al señor Agente de negocios de la provincia de Salta, la aprobación del proyecto de de navegación del río Bermejo, en nombre de "los empresarios cuya voz llevo" de acuerdo a los siguientes artículos:

"Primero. Se concederá a la Compañía empresaria el privilegio exclusivo de extraer maderas por el río Bermejo, en cualesquiera modo y forma que sea, por el término de quince años, contados desde el día que zarpe del embarcadero de la provincia el primer barco o jangada.

Segundo. Se concederá a la Compañía por el término de quince años el derecho a cobrar ocho pesos por tonelada a todo barco, que, no perteneciendo a la Compañía, trafique el río con cargamento.

Tercero. La Compañía deberá tener barcos en que hacer ese tráfico dentro de dos años, contados desde el arribo a estas balizas del primer barco despachado de la provincia, sea cual fuere su nombre: y no teniéndolos, queda sin efecto el artículo precedente.

Cuarto. Si el gobierno del Paraguay a fuerza armada embaraza este tráfico; mientras dure este impedimento, no correrán los pazos contenidos en los anteriores artículos.

Espero que el señor Agente de Salta los elevará a conocimiento de S.E. el señor gobernador de la provincia, a fin de que, si se aprobase, se extienda la patente, y en caso contrario, se dé este negocio por concluido.

Buenos Aires, Octubre 9 de 1824."

Firmas: Victorino Sola, Pablo Soria.

"Primero. Se concede a la Compañía el privilegio exclusivo de extraer maderas por el río Bermejo, en cualquier modo y forma que sea, por el término de quince años, desde el día que zarpe del embarcadero de la provincia el primer barco o jangada.

Segundo. Se le concede igualmente por el término de quince años el derecho a cobrar ocho pesos por tonelada a todo barco, que, no perteneciendo a la Compañía, trafique el río con cargamento.

Tercero. La Compañía deberá tener barcos en que hacer este tráfico dentro de los dos años contados desde el arribo a las balizas de Buenos Aires del primer barco despachado de la provincia, sea cual fuere su nombre; y no teniéndolos queda sin efecto el artículo precedente.

Cuarto: Si el gobierno del Paraguay a fuerza armada embaraza este tráfico, no correrán los plazos contenidos en los artículos anteriores.

Dada en Salta el 19 de Noviembre de 1824."

"Primero. Los individuos que suscribimos nos asociamos y formamos una Compañía para la navegación del río Bermejo.

Segundo. Su fondo, por ahora, será de treinta mil pesos, divido en acciones de a dos mil pesos, que introduce por su capital cada uno de los subscriptores, a consecuencia del privilegio concedido a este objeto por la provincia de Salta.

Tercero. D. Antonio Fernández Cornejo tendrá una acción sin introducir al fondo los dos mil pesos correspondientes a ella; pero como si los hubiese entregado, retirará las utilidades y se incorporará con los mismos derechos de los demás accionistas.

Cuarto. Los subscriptores compondrán una Junta general: cada uno tendrá un voto; los ausentes concurrirán por medio de poderes.

Quinto. Los accionistas no serán en caso alguno responsables los unos por los otros; cada uno responderá solamente por la suma que ha subscripto.

Sexta. Al ingreso a esta capital de una primera expedición destinada al reconocimiento del río, que debe proveer las nociones previas para calcular y determinar las operaciones posteriores de la Compañía, y fijar la suma de fondos necesarios a su objeto: entonces ella podrá aumentar la subscripción y darse la última extensión y organización como determinare en junta.

Séptima. Hasta el tiempo en que se verifique el artículo anterior, la Junta expedirá sus negocios por medio de comisiones instruidas y conferidas a sus propios individuos, que las desempeñarán gratuitamente.

Octava. Cada accionista entregará la suma de su acción a proporción y según lo demandaran las inversiones.

Novena. Las acciones serán negociables y transmisibles con previo conocimiento del presidente que la Junta se nombrará en el primer acto de su incorporación.

Buenos Aires, Diciembre 21 de 1824."

Siguen las firmas de 16 accionistas, incluido D.A. Cornejo.

A consecuencia de la solicitud hecha por los mismos empresarios ante el gobierno de Buenos Aires, libró el siguiente despacho:

"Buenos Aires, Marzo 5 de 1825. En virtud de la patente autorizada que presenta la sociedad de empresarios para la navegación del río Bermejo, en la provincia de Salta y a los principios que han dirigido la conducta de este gobierno en favor de estas empresas; declarase a los buques pertenecientes a dicha sociedad, que se empleen en el tráfico de frutos de dicha provincia, y mientras goce del privilegio de quince años que ha obtenido, libres del derecho de puerto que la ley designa a los buques de nuestro tráfico: al efecto, transcríbase esta resolución al capitán del puerto y al colector general."

Firma: García


Fuentes:

Nuestros paisanos los indios. Carlos Martínez Sarasola. Emece. 2005

Noticias sobre el gran país del Chaco y Río Bermejo. José Arenales. 1833.