Sayri Túpac

Biografías de Pueblos Originarios
Cargando ....
Portada Pueblos OriginariosPortada
Twitter Pueblos Originarios
Facebook Pueblos Originarios
Secciones Pueblos OriginariosSecciones
Inca

1535 - 1561

Sayri Túpac

Entrevista entre Sayri Túpac y el Virrey Andrés Hurtado de Mendoza.

Dibujos de Guaman Poma de Ayala en "Nueva crónica y buen gobierno" (1615).

Abajo: Casamiento cristiano de Sayri Túpac y Cusi Huarcay.

Casamiento de Sayri Túpac
Los Incas de Vilcabamba
Choquequirao

El valle de Vilcabamba situado entre los ríos Apurímac y Urubamba, en una zona de muy difícil acceso, constituyó el último bastión de resistencia Inca frente a la invasión española. La inició Manco Inca y la continuarían sucesivamente tres de sus hijos.

En la imagen la fortaleza de Choquequirao.

Los cuatro rebeldes:
Manco Inca (1533 - 1544)
Sayri Túpac (1544 - 1558)
Titu Cusi Yupanqui (1558 - 1570)
Túpac Amaru (1570 - 1572)
Videos. "Sucedió en el Perú" (TV Perú):
El inicio de la Rebelión. Duración 10:01
Manco Inca y Sayri Túpac. Duración 07:53
Titu Cusi y Túpac Amaru. Duración 07:22
Fue hijo de Manco Inca y Culchima Caype, tenía unos diez años, cuando su padre Manco Inca fue asesinado; el gobierno de Vilcabamba estuvo por unos años en manos de un consejo de regentes que mantuvieron la resistencia a través de una campaña de guerrillas en el camino del Cuzco a Huamanga.

Al asumir sus funciones Sayri Túpac empezó negociaciones con el gobierno español, lo que lo enfrentó al resto de la élite de Vilcabamba. Primero buscó establecer relaciones con Pedro La Gasca, quien solo le ofreció unas cuantos terrenos, entonces prefirió quedarse en su reducto hasta poder lograr un mejor convenio.

El acuerdo llegaría con el virrey Andrés Hurtado de Mendoza, a través de la intermediación de Juan de Betanzos. Este relata en sus crónicas que tras una breve negociación aceptó diecisiete mil castellanos de renta, una encomienda en el valle de Yucay (Valle Sagrado o de Urubamba) y tierras encima de la fortaleza del Cusco, para que edificara su morada. A cambio debía abandonar la lucha en la selva de Vilcabamba, cristianizarse y reconocerse como vasallo del rey de Castilla.

Dejó sus tierras y el 5 de enero de 1558 ingresó en Lima. Los cronistas indican que el Inca entró a la Plaza de Armas cargado en unas andas de oro, acompañado de 500 indios nobles. El virrey y la audiencia salieron a recibirle. Entró al palacio virreinal y allí declaró que su propósito era someterse a la autoridad del rey, con el objeto de evitar más derramamiento de sangre. Al día siguiente el arzobispo de Lima, fray Jerónimo de Loayza, invitó al Inca a comer, al finalizar se leyó una real provisión en la que se otorgaba al Inca una serie de tierras, indios y rentas.

Poco después Sayri Túpac decidió regresar a la sierra para establecerse en el Cuzco. Estando ya allí fue bautizado junto con su mujer. Meses después de haber llegado a esa ciudad, decidió trasladarse a vivir al valle de Yucay.

Parecía quedar así resuelto el problema para los españoles que generaban los herederos del Tahuantinsuyo refugiados en Vilcabamba, pero a los tres años de la salida Sayri murió, al parecer envenenado por el cacique principal del pueblo de Yucay, Francisco Chilque, si bien nunca se le pudo probar tal hecho.

Titu Cusi Yupanqui toma el control de la resistencia incaica, aunque en realidad lo venía haciendo desde que su hermano se había bautizado.

Cusi Huarcay

Sayri Túpac tuvo como esposa principal a su hermana Cusi Huarcay. Con el fin de que la pareja reciba el bautizo, a pedido del Rey de España, el papa Julio III otorgó una dispensa especial y el obispo del Cuzco, Juan Solano, los pudo casar en la catedral. A fines de 1558, el Inca y la Coya fueron bautizados, con el conquistador Alonso de Hinojosa como padrino. Para esta época la pareja contaba con una niña, bautizada como Beatriz Clara Coya.

Aparentemente en ese momento Titu Cusi adquiere poder de facto y organiza el gobierno de Vilcabamba.

Cusi Huarcay queda desprotegida con la muerte de su esposo en 1561, hacia 1564 trabó amistad con Arias Maldonado, vecino de los más ricos del Cuzco, pronto se muda con él, llevando a su hija que tenía recluida en un convento. Pero la idea de casarla con un pariente de Maldonado y juntar las mejores posesiones del Cuzco, escandalizó al pueblo. Los Maldonado fueron desterrados a España acusados de conspiración.

A la llegada del virrey Francisco de Toledo (1569), fue obligada a casarse con un oscuro soldado llamado Juan Fernández Coronel.

A su muerte fue enterrada al lado de Sayri Túpac en la iglesia de Santo Domingo, sobre el Coricancha.

Fuentes:

Juan de Betanzos: El gran cronista del Imperio Inca
Mª Carmen Martín Rubio. Universidad Complutense Madrid