María Josefa Roco

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Cacica María Josefa Roco

Pehuenche

1766 aprox. - ?

Imagen: Representación de la cacica por la artista Belén Burzichelli a encargo de la profesora María Elena Izuel.

Cacica Pehuenche, defensora de la paz, solicitó al Virrey la construcción de un fuerte para frenar la guerra con los Puelches.

Nació hacia 1766 en las tolderías del Campanario, zona de actual Malargüe (Mendoza), lugar donde se habían asentado grupos pehuenches provenientes de Chile que habían cruzado la cordillera. Hija de caciques: su padre Roco, su madre Güentenao.

Los pehuenches, liderados por el cacique Ancan Amán, habían atacado el fuerte San Carlos, matando a su comandante y a 13 soldados. Como represalia, el comandante de frontera José Francisco de Amigorena, con 600 hombres marchó hacia el Campanario, entre los oficiales se encontraba Miguel Teles Menezes.

En las tolderías no se encontraban ni Roco ni Ancán Amun que habían partido hacia Buenos Aires. El abuelo -cacique Güentemao- de María Josefa fue asesinado, ella con su madre, hermanos y otros prisioneros fueron llevados a Mendoza. Era el año 1780.

La familia Roco fue alojada en la casa de Amigorena "como rehenes y no esclavos" tal como lo manifestó la cacica Güentemao en un documento.

María Josefa, que había sido designada cacica por su abuelo que había notado en ella condiciones especiales para el cargo, el 5 de noviembre de 1780 fue bautizada en la Iglesia Matriz de Mendoza.

Luego de negociaciones los caciques Roco y Ancan Amún acordaron la paz con los mendocinos. María Josefa se casaría en 1787 con el cacique Neculgueno, enviudaría en 1796. Habría tenido un breve segundo matrimonio.

Entre los nativos existía la creencia que la muerte era provocado por un mal enviado por un enemigo. El fallecimiento del cacique Roco provocó una sangrienta lucha entre puelches y pehuenches; Panichine, hermano de María Josefa, sostenía que el culpable era Bartolo Guelecal de los puelches y así comenzaron a matarse entre ellos.

En 1804 la Cacica Roco se enteró que el Marqués de Sobremonte había sido designado Virrey, lo conocía de cuando como Gobernador regional había visitado en dos ocasiones la ciudad de Mendoza. Decide entonces ir a Buenos Aires a solicitarle la fundación de un fuerte para detener la guerra entre las tribus.

Con una comitiva se lanzó a caballo hacia la pampa, sorteados los peligros de un viaje de más de un mes, llegaron a Buenos Aires a inicios del mes de octubre de 1804.

El fuerte de San Rafael, bautizado así en homenaje al virrey Rafael de Sobremonte, contribuyó al fin de las disputas entre Pehuenches y Puelches y a la defensa de la frontera sur de Mendoza.

Esquema del fuerte:

El 3 de octubre tuvieron una entrevista con Manuel Belgrano, secretario del Consulado en Buenos Aires. Concertaron la construcción del fuerte como lo consigna el Acta que se conserva en el Archivo de Buenos Aires.

En enero de 1805 emprende el regreso, en el transcurso del mismo, el Virrey le envió una carta al comandante de Mendoza con las instrucciones para la construcción de un fuerte en las Juntas del Diamante con el Atuel y que prepara una comisión encabezada por Miguel Teles Menezes y como acompañante Fray Inalicán, que había sido pedido por los nativos.

La expedición, por sugerencia de la Cacica, estaba integrada por solo 20 hombres, ella había indicado que si era más numerosa los nativos se sentirían amenazados y podrían atacarla.

A fines de marzo se encuentran las dos expediciones a orillas del río Diamante, allí determinaron que las Juntas de los ríos Atuel y Diamante no era el lugar apropiado por ser inundable, eligieron una barranca norte del río.

El 1º de abril, Teles Menezes realizó un parlamento a los nativos: pidió permiso para instalar un fuerte y transitar por los pasos hacia Chile. La Cacica Roco tomó de un brazo a su hermano Panichine y a Bartolo Guelecal, su gran enemigo, y pedirles que sellaran la paz con un abrazo. Concluido el parlamento, los caciques pidieron a Fray Inalicán que firmara por ellos y se los invitó a comer para el día siguiente cuando quedaría formalmente fundado el fuerte.

Una vez que se construyeron las viviendas fuera del fuerte, la Cacica con su sobrina se instaló en forma definitiva. Viajaría en varias oportunidades a Mendoza y también a ver a sus caballos a Los Molles.

Ayudó al general San Martín, cuando este le pidió, al visitarla en Mendoza, que fuera a ver a su hermano Panichine al Campanario para pedirle que ayudara a la revolución, y este así lo hizo, permaneciendo fiel al Ejército Libertador.

Siempre buscando la paz, participaría en varios parlamentos, el último del cual hay noticias fue en 1829. Después se pierde su rastro.


Fuente:

Una mujer entre dos mundos. Cacica María Josefa Roco.
María Elena Izuel.
Editorial Armerías, 2014.