Cura Ocllo (Kura Oqllo)

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Kura Oqllo

Inca

? - 1539

Estatua en Ollantaytambo

La última reina Inca.

Hija de Huayna Cápac quien dividiera el imperio Inca entre sus hijos Huáscar (la parte sur con capital en Cuzco) y Atahualpa (la parte norte con capital en Quito). Vivió la cruel guerra civil que terminó con la destrucción de la panaca de Huáscar. El enfrentamiento entre hermanos permitió la dominación del Perú por el reducido ejército de Francisco Pizarro.

El Cuzco se alió con los españoles en la lucha contra los quiteños comandados por Quisquis uno de los principales generales de Atahualpa. En octubre de 1533 Francisco Pizarro para ganar la confianza del pueblo decidió entronizar a Manco Inca, también hijo de Huáscar. El nuevo Sapa Inca tomó como esposa a su hermana Cura Ocllo (una práctica común entre la élite inca era elegir esposa entre las mujeres de la familia).

Cuando Gonzalo Pizarro la conoció en Cuzco quiso hacerla su amante. Manco Inca trató de convencerlo de tomar otras esposas, le ofreció incontables indígenas, las más bellas, se dice que incluso llegó a buscar a la indígena más parecida a su esposa y vestirla igual a ella, entregándosela a Gonzalo aprovechando que el efecto de la embriaguez cubra el engaño. No fue así, Gonzalo estaba obsesionado con Cura Ocllo. El hecho, unido a los abusos constantes de los españoles y a las humillaciones a que estaba expuesto Manco Inca, provocaron que este, en abril de 1536, se enfrentara abiertamente a los españoles.

El Sapa Inca fue fue mantenido cautivo en su palacio. Después de haber prometido a los españoles traerle unas estatuas de oro macizo, pudo dejar la ciudad y se dirigió a Yucay donde convocó un gran ejército. Cura Ocllo abandonó la ciudad y siguió a su esposo para desazón de Gonzalo Pizarro. Ella colaboraría activamente en la organización del bloqueo al Cuzco desde la fortaleza de Sacsayhuamán.

Manco se replegó a la región montañosa de Vilcabamba, al norte del Cuzco, donde los incas tenían una serie de establecimientos, desde allí gobernó en el exilio, manteniendo las instituciones, ritos y tradiciones andinas y lanzando eventuales incursiones contra los españoles cuya influencia se extendía inexorablemente entre las antiguas naciones andinas que los incas conquistaron.

En 1539 los españoles atacaron el refugio de los rebeldes en Vilcabamba y tomaron prisionera a Cura Ocllo. Algunos relatos cuentan que durante el camino hacia Cuzco la prisionera se cubrió el cuerpo de excrementos para alejar de sí a Gonzalo Pizarro.

Cura Ocllo se convirtió en moneda de cambio, Francisco Pizarro intentó negociar la rendición de Manco para salvar la vida de su esposa.

Ilustración: Instagram@flavia_ch11

Manco Inca se mantuvo firme en su rebelión, haciendo saber al conquistador que no estaba interesado en diálogos de paz. Francisco Pizarro ordenó entonces la ejecución de Cura Ocllo.

El cronista Pedro Pizarro describió así su muerte:

"(D) este enojo mandó el Marques matar a esta muger de Mango Ynga y atándola a un palo, unos cañares la varearon y flecharon hasta que murió. Dezían los españoles que allí se hallaron que nunca este yndia habló palabra ni se quexó, y así murió de varazos y flechazos que le dieron. ¡Cosa de admiración que una muger no se quexase ni hablase ni hiziese ningún mudamiento con el dolor de las heridas y de la muerte!."

Según la tradición sus últimas palabras las dirigió a sus verdugos: "¿Sacan su ira con una mujer?... Dense prisa y acaben conmigo y así podrán satisfacer todos sus deseos".

Una vez muerta colocaron su cuerpo en una canasta y lo enviaron flotando por un río para que fuera encontrado por los hombres de Manco Inca. Pocos días más tarde, Manco Inca recibió el cadáver que llevó a Vilcabamba.

Cura Ocllo fue una de las primeras heroínas que murió con valor por recuperar sus tierras y mostró dignidad, patriotismo, coraje y amor a su tierra y su raza.