Señores de Iraca

Biografías de Pueblos Originarios
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Señores Muiscas
Cacicazgo de Iraca

El cacicazgo del valle sagrado de Iraca comprendía los pueblos de Sogamoso, Pesca, Iza, Tobasía, Firavitoba. Busbanzá, Toca, Gámeza, Tota, Mongua y regiones aledañas a la Laguna de Tota.

El cacique además de su mandato político, como depositarios del legado doctrinario de Idacanazas (Bochica), tenían un origen sagrado, reuniendo poderes mágico - religiosos. Se le respetaba y obedecía ciegamente; sus ascendientes se confundían con los astros, especialmente el sol y la luna.

Eran escogidos por los caciques de Gámeza, Busbanzá, Pesca y Toca. Generalmente elegían un cacique o sumo sacerdote de los pueblos de Tobasía y Firavitoba, sucediéndose alternativamente. En caso de discordia se valían del cacique Tundama para que regulase en los problemas.

Vivían en un palacio rodeado de cercados de caña y adornado de láminas y figurillas de oro. Los señores principales antes de tomar decisiones importantes siempre los consultaban.

Nompanim ("Vasija de león")

También mencionado como Nomparem, falleció a principios del siglo XVI.

Representante del pueblo de Tobasía, ocupó el poder cuando sus electores vencieron al usurpador llamado el "Bermejo", por ser pelirrojo.

Dictó cuatro leyes moralizadoras: no matar, no hurtar, no mentir y no quitar la mujer ajena. La primera era castigada con la pena de muerte; para las demás se imponía el castigo de azotes por la primera vez, la deshonra personal por la segunda y la deshonra hereditaria por la tercera reincidencia.

Durante el enfrentamiento de Arroyo de las Vueltas (1514) entre el Zipa Nemequene y el Zaque Quemuenchatocha, apoyó a este último con más de doce mil guerreros dirigidos por él mismo.


Sugamuxi

Muisca - † 1539

Sugamuxi

Monumento en el Museo Arqueológico Suamox (Boyacá).

Sucesor de Nompanim, su nombre significa "El Encubierto".

Luego el enfrentamiento de Arroyo de las Vueltas, abogó por la paz entre el Zipa y el Zaque, logrando una tregua en cuyo transcurso llegaría la conquista española.

Las huestes de Jiménez de Quesada tuvieron conocimiento del Templo del Sol y de las riquezas de Sugamuxi. En los primeros días de septiembre del año 1537 llegaron al Valle de Iraca. Cincuenta hombres al mando del propio Quesada, veinte de ellos a caballo, se acercaron a la empalizada que rodeaba al poblado, adornada con platos y láminas de oro. Centenares de indígenas los estaban esperando, armados con lanzas.

Las crónicas describieron la escena de los veinte jinetes en un grupo compacto arremetiendo al galope contra la multitud una y otra vez. Pese al terror que les producía el caballo que jamás habían visto lograron rechazarlos; los españoles se replegaron al poblado de Iza, para regresar al cuarto día.

Esta vez no encontraron resistencia, sorpresivamente el poblado estaba deshabitado, y el oro que habían visto antes ya no estaba. Tomaron la magnífica residencia de Sugamuxi, aseguraron el poblado y encontraron el Templo del Sol, al cual según ordenes de Quesada accederían con la luz del nuevo día para extraer las riquezas que seguramente los esperaban. Dos soldados desobedientes provistos de teas ingresaron en medio de la noche, provocando accidentalmente su incendio y consecuente destrucción.

El "Tesoro de Sugamuxi", escondido por los indígenas cuando fue descubierta la "Ciudad del Sol", fue buscado con insistencia por los conquistadores españoles y quedó en la tradición histórica y popular de los sogamoseños

Sugamoxi que fue bautizado cristianamente como "Don Alonso", moriría poco tiempo después (1539).