Alonso de Illescas. Creación del Reino Zambo

Biografías. Pueblos Originarios de América
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Florentino Ameghino

Cabo Verde

1528 ~ ?

La imagen corresponde al "Illescas de Oro", busto del héroe que la Federación de Organizaciones y Grupos Negros de Pichincha (FOGNEP) entrega anualmente en reconocimiento a quienes luchan en favor de los afroecuatorianos.
Integraba el grupo de negros, que en octubre de 1553, aprovechó el naufragio en la ensenada de Portete, para escapar a la libertad comandados por Antón. A la muerte de éste -1555-, Alonso de Illescas fue el nuevo líder.

Mapa. Tierra de las Esmeraldas

Era originario de Cabo Verde, pasó a los ocho años a Sevilla a servir en la casa de Alonso Illescas, de quien tomó el nombre en bautismo. Allí aprendió las costumbres, religión y la lengua española. Llegó a América con su amo que quería formar un emprendimiento comercial entre Sevilla y Lima.

El conocimiento de la culturas hispana y africana, más su destreza en las artes de la guerra, determinaron su reconocimiento entre negros e indios, posición que fortaleció utilizando el sistema del terror ya empleado por Antón. El historiador ecuatoriano Jacinto Jijón y Caamaño (1890 ~ 1950) cuenta: "en un lugar cercano a la Bahía de San Mateo llamado Bey vivía un cacique poderoso de nombre Chilindaule a quien Alonso, de acuerdo con sus parientes propusieron alianza; hecha la amistad dió el Curaca una fiesta en Dobe a la que fue Illescas con sus compañeros y parientes, quienes, cuando Chilindauli y los suyos se encontraban embriagados, asesinaron al Cacique y a los más que podían serles de estorbo, adueñándose de los demás. Entonces, Alonso alzóse a Señor absoluto de la comarca".

Illescas aprendió las lenguas nativas como una forma de dominio y control, estableció relaciones de parentesco vía matrimonio con las hijas de los caciques para mantener la paz luego de los enfrentamientos bélicos; así comenzó con los niguas al casarse con la hija del cacique principal y continuaría durante toda su gestión. Según relata Cabello Balboa: "... con cuyo favor de parientes vino a tener mando y señorío entre los negros e indios, producto de las uniones Alonso Illescas tuvo a su mandar catorce o quince mujeres que los años de cada una no exceden a la cantidad de todas".

El mestizaje le permitió ampliar los vínculos políticos, la red de relaciones sociales y daba cohesión a una sociedad conformada por negros, zambos e indios, al margen del control colonial. Illescas sembró en Esmeraldas el proyecto de libertad denominado "Reino Zambo", cuyo sentido de gobierno era una alianza entre indígenas y africanos, quienes se protegían del peligro español.

El liderazgo alcanzado por Alonso Illescas se vio disputado por otro grupo de cimarrones -esclavos rebeldes-: los Mangache que dominaban la región de la Bahía San Mateo.

La autoridad de estos linajes la ejercieron desde sus propios espacios de habitación a través de cacicazgos, donde había un jefe que tenía a su mando varias parcialidades conformadas por negros, indios y mulatos. En gran parte estas parcialidades estaban formadas por indios cautivos como los yumbos. Entre 1605 y 1607, bandas multiétnicas lideradas por negros atacaron estos pueblos que una vez sometidos se los destinaba a trabajar en chacras de los negros en condiciones de sujeción.

La conflictividad entre los Illescas y los Mangache-Arobe -sospechaban que Alonso había asesinado a su padre- se fue superando, más tarde los encontramos estrechamente emparentados - Juan Mangache se casó con una hija de Illescas - como señores principales de varias comunidades y ocupando espacios específicos: los Illescas en Cabo Pasado al sur, y los Arobe en la bahía de San Mateo, al norte.

Sus sitio de habitación - palenques - se encontraban en el monte: "... sus rancherías estaban en una hoya calidísima, húmeda y muy enferma, y jamás visitada de buenos aires, y atormentada de mosquitos, grillos, hormigas y otras sabandijas, y más residían allí, por ser parte escondida que por ser habitable".

El capitán Pedro de Arévalo, en la relación sobre Esmeraldas del año 1600 enviado al presidente de la Audiencia y oidores, relata el poder político alcanzado por los negros: "Los negros se mezclaron entre los indios y tomaron sus rritos, ceremonias y trajes y las mujeres que les parecio las mas principales y cacicas y se fueron apoderando y señoreando de aquella tierra e yndios […] son señores absolutos della y de los dichos yndios y ellos los mandan y gobiernan y no se conoce otro cacique ni señor dellos en la dicha provincia mas que los dichos negros que entre si por sus parcialidades los tienen repartidos".

Illescas, desde su posición de máximo jefe étnico y su estrategia combinada de lucha, alianza y jefatura desarrollada entre los grupos aborígenes, puso inicialmente resistencia a la penetración española, luego inició relaciones con los blancos sin apartarse del proyecto de construcción social autónoma.

Sus acciones iniciales consistieron en rescatar y prestar ayuda a los náufragos que llegaban a la costa esmeraldeña, como fue el caso del mercedario Escobar proveniente de Panamá quien, frente a la ayuda de Illescas e interés por acercarse a la religión católica, inició labores de adoctrinamiento y bautizó a los cuatro hijos del líder: Enrique, Sebastián, Justa y María.

La iniciativa de Illescas motivó a las autoridades españolas a enviar una misión a cargo del capitán Andrés Contero; ésta se tornó agresiva y en la búsqueda de suprimir el liderazgo negro en la región se capturó a Alonso con su familia. El líder negro logró que uno de soldados de la expedición, Gonzalo de Ávila, lo liberara; estableciendo vínculos de parentesco con el español al entregarle a de sus hijas como esposa.

Jhoan de Reina y María Becerra, nuevos náufragos que llegaron a la costa esmeraldeña, fueron socorridos por Gonzalo Ávila y Alonso Illescas, quienes aprovecharon su presencia para enviar una comunicación a las autoridades. En el documento, Ávila manifiesta: "... que su suegro y el estaban entretenidos en aquella manera de vida por el temor que tenían al castigo, debido a sus culpas y delitos y que si hubiera alguna persona, que movida con piadoso celo, alcanzasen perdón de los que gobernaban la tierra del Perú, en nombre de su majestad, reduciría a sus servicios aquellas Provincias y que el que tal perdón les llevase sería de ellos bastísima gratificados de su solicitud y trabajo."

Mediante la Provisión Real el 8 de Julio de 1577 Miguel Cabello Balboa fue comisionado a "reducir a la cristiandad a los indios y negros de Esmeraldas y abrir un camino entre Quito y el Pacífico".

En la bahía de Atacames -donde levantó una capilla- se reunió con Alonso Illescas, que llegó acompañado por Gonzalo de Ávila y un séquito de nativos. Le propuso celebrar los sacramentos - matrimonio, confesión y bautismo -, Illescas los aceptó pero para una etapa posterior, cuando se pueda contar como madrinas a mujeres españolas, quienes podrían enseñar a su gente a llevar una vida urbana.

Balboa le entrega el documento con las provisiones reales concedidas por las autoridades reales, ellas se da lugar a las aspiraciones del líder negro: El perdón del rey, que suponía el reconocimiento de su libertad, su nombramiento como cacique y gobernador que significaba que las diversas parcialidades controladas por jefes secundarios estaban a su mando. En respuesta Illescas prometió obediencia al rey, y someterse al proceso de reducción -interés fundamental de la Corona- que le preveía un nuevo lugar de asentamiento: la Bahía de San Mateo.

Illescas volvió a sus "rancherías" para organizar el traslado, pero no regresó: los indios estaban recelosos de la presencia de los extranjeros e iniciaron una sublevación contra los negros, cuyo líder debía atender.

Frente al fracaso de la misión de Cabello Balboa, en 1585 se envió una nueva expedición militar, la del capitán Diego López de Zuñiga, quien luego de ser nombrado gobernador de Esmeraldas inició una campaña agresiva: quemó casas y cultivos, desconoció la autoridad de Illescas, y privilegió sus intereses buscando el río de oro del que hablaban los nativos.

Illescas decide enviar una carta a las autoridades españolas, en ella señala que la pacificación no es posible por las "ansias y codicias tan desordenadas que han tenido por buscar oro y esmeraldas", además solicita la ampliación de los beneficios otorgados por la Corona en las provisiones reales: perdón general a toda la población a su mando y a todos sus descendientes, pide la supresión de la tributación para los negros y concluye indicando que si el Rey concede las demandas presentadas, como cacique principal de la región entregará la tierra pacificada. La nueva propuesta no fue aceptada, las autoridades del momento decidieron la reducción de Esmeraldas "por la guerra y no por la paz".

En 1596, con la llegada de un nuevo oidor, Juan del Barrio Sepúlveda, se cambia radicalmente la política de conquista de Esmeraldas, se diseña un plan que contemplaba el uso de la palabra y el fomento de la fe católica a través de la misiones mercedarias para controlar la región. Además plantea aprovechar los conflictos interétnicos, iniciando la labor con aquellas etnias que tenían conflictos con los negros como los capayas. Así lograron la colaboración del cacique Luis Gualapiango del pueblo de Lita, a cambio su nombramiento como gobernador de los indios que poblaban la provincia de Lita.

Para 1598, el misionero Gaspar de Torres junto a indios cayapas, lachas, otubíes y otros de los confines de Lita llegaron a Quito para certificar su lealtad y colaboración en la reducción y pacificación de Esmeraldas. En 1599, lo hacen Francisco Arobe, y dos de sus hijos, Pedro y Domingo, caciques principales en las tierras de la Bahía de San Mateo, para colaborar en la pacificación de la región, según autos de de la Secretaria de la Real Audiencia "Arobe, sus hijos y los indios que lo acompañaban dieron la paz y obediencia al Rey y dellos en su rreal nombre se tomo posesion y el asiento y capitulaciones y ansi quedaron y estan puestos por vasallos suyos en su rreal Corona".

Mediante un documento enviado a Illescas denominado "Real Provisión de perdón y seguro para Illescas, sus hijos, deudos, parientes y los demás a él sujetos", las autoridades daban respuesta a las peticiones del líder negro en su momento -1585- no aceptadas. Los Illescas decidieron acercarse a las autoridades españolas.

El 6 de julio de 1600 los hijos de Alonso Illescas, Sebastián y Antonio, parientes e indios de sus parcialidades salieron a la ciudad de Quito. Los hijos de Illescas -ya bautizados- manifestaron el deseo de ser confirmados. El oidor Juan del Barrio Sepúlveda apadrinó a Sebastián quien adopto el nombre Alonso Sebastián de Illescas, y el fiscal de la Audiencia, don Blas Torres Altamirano, a Antonio quien desde entonces se denominó Baltasar Antonio de Illescas. La intención de los Illescas era asegurar vínculos con las autoridades mediante el parentesco o compadrazgo a fin de garantizar la vigencia de las negociaciones y permanencia del cacicazgo negro constituido al margen del poder colonial.

Se elaboró un documento denominado "Asiento, posesión y juramento de fidelidad", especificando las actividades que debía cumplir la población negra: socorrer a los náufragos que lleguen a la costa, fundar pueblos para ser habitados por negros, zambos e indios bajo el mando de Illescas y con el amparo de la doctrina cristiana; colaboración en las obras del nuevo camino: atención de tambos, navegación por los ríos, vigías en los puertos y establecimiento de una villa de españoles en algún puerto de la costa del Pacífico.

Alonso de Illescas es considerado el máximo adalid de la libertad afroecuatoriana, el 2 de octubre de 1977 el gobierno ecuatoriano lo reconoció como héroe nacional.


Fuentes:

De esclavizados a comuneros en la cuenca aurífera del Río Santiago - Río Cayapas (Esmeraldas). Etnicidad negra en construcción en Ecuador. Siglos XVIII- XIX. Rocío Rueda Novoa