José Domingo Duquesne

Biografías de Pueblos Originarios
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José Domingo Duquesne

Colombia

1745 - 1822

linkCalendario Muisca
Eclesiástico y científico nacido en Bogotá, el 23 de febrero de 1745 (según otros, 1748), muerto en la misma ciudad, el 30 de agosto de 1822.

Hijo del francés Juan Francisco Duquesne, de Montpellier, y de la santafereña Clara Ignacia de la Madrid, José Domingo Duquesne cursó estudios en el Colegio Mayor y Seminario de San Bartolomé, doctorándose en Teología y Derecho Canónico en 1774.

En su examen de filosofía disertó sobre ciencias naturales, tema iluminista muy original cuando las tesis universitarias versaban sobre asuntos teológicos.

Misionero en los pueblecitos indígenas de Gachancipá y Lenguazaque, entre 1775 y 1795, Duquesne aprendió la lengua muisca, no sólo para adelantar sus prédicas sino para consultar a los últimos chibchas, cuya lengua estaba casi extinguida entonces, debido a que la Real Cédula del 22 de abril de 1577 había "advertido de no consentir que por ninguna manera persona alguna escriba cosas que toquen a supersticiones y manera de vivir que estos indios tenían, en ninguna lengua, porque así conviene al servicio de Dios Nuestro Señor"; además, hacia 1638 se habían cerrado las últimas escuelas bilingües en la Nueva Granada.

Para entregársela al sabio gaditano José Celestino Mutis, Duquesne escribió en 1795 una Disertación sobre el calendario de los muiscas, que Mutis a su vez dio al barón Alexander von Humboldt, cuando en 1801 visitó Bogotá.

Duquesne también escribió una Gramática chibcha, extraviada hasta hoy. En 1800 regresó a la capital del virreinato, porque fue nombrado por Carlos IV, canónigo de merced de la catedral metropolitana. Traía consigo la piedra calendárica, la gramática y una interpretación suya sobre el famoso enigma Aelia Lelia Crispis, considerado antiguamente como inescrutable por los anticuarios europeos.

El 24 de septiembre de 1808, el canónigo Duquesne pronunció en la catedral un sermón exhortando a la paz y tranquilidad del virreinato, a la obediencia y fidelidad al rey, justo en los momentos en que los franceses invadían España.

Hasta 1816 fue provisor y vicario capitular, gobernando así a la Iglesia durante el difícil tránsito de la Colonia a la República. Por entonces, Duquesne había sido un convencido realista pero por ser neogranadino se vio bajo la sospecha del pacificador Pablo Morillo. Durante la reconquista española, el 26 de mayo de 1816, se le detuvo junto con casi un centenar de curas párrocos. Enviado a las mazmorras de Puerto Cabello, logró salir poco después y se fue a Caracas, donde fue tratado por la curia con toda consideración. De esta época se recoge una ocurrente anécdota: acusado de patriota y sintiéndose inocente, se las ingenió para tomar partido gritando en el momento de su aprehensión: "Me llevan sin haber cometido delito porque ni aún siquiera he dicho Viva la Patria", tres palabras entonces delatoras.

Las vicisitudes que debió sortear Duquesne desde la proclamación de la Independencia (1810) hasta su consumación (1819), se explican por el hecho de que las atrocidades realistas fueron cambiando su filiación política. Lo cierto es que al regresar definitivamente a Bogotá, Duquesne volvió a sus actividades eclesiales, constituyéndose de hecho en gobernante de la Iglesia católica, ante la virtual sede vacante del arzobispado.

Duquesne fue uno de los hombres más cultos de su tiempo: sabía latín, griego, italiano, francés, chibcha. Se le puede considerar como fundador de la antropología en Colombia, su primer arqueólogo, su primer etnohistoriador, y uno de los primeros filólogos indoamericanos.

José Manuel Groot asegura que el voto de Duquesne en el cabildo era decisivo, y que su muerte fue lamentada por todos sus colegas. Y agrega con sutil ironía: "Siempre había sido realista, pero Morillo lo volvió patriota".

La obra científica de Duquesne, escrita en las postrimerías de la Colonia y durante el advenimiento de la República, cobra insólita importancia hoy día, cuando la antropología comparada nos ofrece nuevas interpretaciones. Su análisis del sistema aritmético y de los glifos muiscas constituye el más antiguo intento de hermenéutica calendárica precolombina en América equinoccial. Fundándose en la numeración muisca, y en una piedra pentagonal con nueve figuras esculpidas en sus fases, sentó puntos de referencia para establecer analogías con los calendarios asiáticos y mesoamericanos.

En 1579 y 1582, el cronista Pedro de Aguado se refirió, en el capítulo XX de su Recopilación historial, al calendario de los chibchas y a su sistema numeral, pero estas partes fueron eliminadas por la censura colonial.

La obra de Duquesne se puede considerar como un rescate del conocimiento científico de los últimos chibchas sobrevivientes a fines del siglo XVIII.

Gustavo Vargas Martínez


Fuentes:

Gran Enciclopedia de Colombia del Círculo de Lectores, tomo de biografías.