Citlalmina

Biografías. Pueblos Originarios de América
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Citlalmina

Azteca

c. 1408 - 1473

Imagen: Estatua sobre el portal de bienvenida en la Colonia Citlalmina, Ixtapaluca, Méx., México

En 1428, a la muerte del tlatoani Chimalpopoca, Tenochtitlan contaba con la suficiente fuerza para liberarse del sometimiento que ejercían sobre ellos los tepanecas de Azcapotzalco.

Itzcoatl, su sucesor, en principio era partidario del sometimiento al poder de Azcapotzalco. La carismática Citlalmina ("Flechadora de Estrellas") y Tlacaélel conseguirán el cambio de opinión del soberano y de los principales jefes militares.

La pareja Citlalmina y Tlacaélel estuvo unida por un profundo amor que nunca tuvo una realización en el plano físico, se habían considerado siempre como un mismo y solo espíritu dividido en dos cuerpos.

Biografías (Vínculos)
Tlacaélel Tlacaélel

1398 - 1481
Chimalpopoca Chimalpopoca
Gobierno:
1414 - 1428.
ItzcoatlItzcoatl
Gobierno: 1428 - 1440.
Moctezuma I Moctezuma I
Gobierno:
1440 - 1469.
Axayácatl Axayácatl
Gobierno:
1469 - 1481.

Citlalmina fue una mujer extraordinaria, dotada de gran inteligencia, energía y belleza, su liderazgo popular constituyó un factor determinante en la lucha de liberación contra los tepanecas y en todo el proceso de edificación de la grandeza tenochca.

La casa de Citlalmina siempre había sido un lugar de reunión y de diversas actividades, donde Velasco Piña, en "Tlacaélel. El Azteca entre los aztecas", cuenta: “lo mismo se celebraban en ella reuniones conspirativas para urdir planes contra la tiranía tepaneca, que funcionaba permanentemente una escuela para mujeres de condición humilde y un taller donde confeccionaban los mejores escudos y armaduras de algodón compacto de la ciudad”.

Los mexicas hasta entonces sentían temor al solo pensar en perturbar a los tepanecas. Su trabajo comenzó con las mujeres y luego con los hombres, con su carisma les infundió la confianza necesaria para atacar y vencer a los tepanecas.

Durante la primera batalla contra los tepanecas, Citlalmina tuvo que encargarse de un bebé que nació al calor de la misma y lo crió como si hubiese sido su hijo de sangre. Los valores que le inculcó fueron tan fuertes que logró convertirse en uno de los más importantes guerreros jaguar de su tiempo; este rango era un gran honor, eran muy pocos los que lograban dominar las artes mexicas hasta ese grado.

Siempre apoyó a Tlacaélel, quien tuvo una presencia determinante en los gobiernos de Itzcoatl, Moctezuma Ilhuicamina y Axayácatl. Ayudó a fortalecer el imperio, alentando siempre a las mujeres a que apoyaran a sus maridos e hijos para que fueran a la batalla y a que amaran a su pueblo y gobierno; también las hizo aprender oficios que anteriormente sólo realizaban los hombres para poder ser autosuficientes sin esperar que aquellos que se encontraban en batalla se distrajeran de su labor de engrandecer al imperio.

En 1473, Citlalmina descubrió que se estaba armando una conspiración para derrocar al gobierno de Axayácatl, los líderes eran Moquihuix, señor de Tlatelolco y Teconal, máximo dirigente de la corporación de comerciantes, estaban apoyados algunos sacerdotes y militares. Ya con sesenta y cuatro años contrajo matrimonio con Teconal, de setenta años, y enterada de los detalles denunció la rebelión que fue oportunamente sofocada.

Después del ataque, se llevó a cabo el registro de la casa del que fuera esposo de Citlalmina, y en una de las habitaciones, su hijo adoptivo encontró su cuerpo, pero no parecía el de una muerta, aparentaba estar sumergida en un profundo sueño. Se le hicieron funerales dignos de un tlatoani y se cubrió toda la ciudad de flores en su honor.

Citlalmina fue motor de cambio y transformación para que se hicieran realidad las grandes reformas económicas, culturales, bélicas y del sistema educativo, las cuales llevarían a la Nación Mexica a ser la más poderosa de su tiempo. Ha permanecido presente en el inconsciente colectivo mexicano, marcando un antes y después de ella.


Fuente:

Tlacaélel. El Azteca entre los aztecas.
Antonio Velasco Piña.