Guido Boggiani

Biografías. Pueblos Originarios de América
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Guido Boggiani

Italia

1861 -1901

Nació en Novara, en el Piamonte italiano. Cursó en la Academia di Brera, en Milán, y fue discípulo de Filippo Carcano, convirtiéndose en un destacado pintor, representante del naturalismo de Lombardía y miembro del selecto grupo de intelectuales de la bella societá italiana de Humberto Iº.

En el año 1887 se embarcó para la Argentina, para exponer sus pinturas y buscar oportunidades; allí se relaciona con la intelectualidad porteña y surge la idea de explorar lugares inhóspitos, muy del gusto de la burguesía de la época. Al año siguiente llegó a Asunción del Paraguay, donde queda deslumbrado con el Gran Chaco y sus exóticas culturas indígenas.

Boggiani se inserta en los círculos de intelectuales y científicos locales, participa en la fundación de la asociación filarmónica denominada Sociedad del Cuarteto en Asunción del Paraguay y se integra a la Revista del Instituto Paraguayo, de la cual llegaría a ser director.

Recorre varias veces el Chaco paraguayo, entra en contacto con grupos indígenas, conviviendo con ellos. Reúne anotaciones e ilustraciones, sus trabajos etnográficos serán pioneros en la región, entre ellos se destaca "Los Caduveo. Viaje de un artista en América del Sur", editada en Italia (1895).

En 1893 regresó a Italia, consulta la literatura disponible sobre la región y cambia información con otros investigadores. Tres años después, retorna al Paraguay, provisto de una cámara fotográfica, trípode y todos los elementos para el revelado.

Se interesaba particularmente en los grafismos tatuados en el cuerpo de los aborígenes, con los cuales decidió convivir. Toma más de 500 fotografías que él mismo revela en medio de la selva. En sus apuntes leemos: “Terminé ayer tarde el revelado de las placas fotográficas. El resultado fue mejor de lo esperado. Ninguna pérdida: el 80%, espléndidas, otras buenas, poquísimas medianas. Por lo general han dado buen resultado las tomadas con pose rápida o instantáneas al sol y con diafragma muy abierto.... Por un probable descuido mío o por falta de comodidad, he estropeado algunas placas. Las puse a secar sobre el caballete demasiado juntas las unas de las otras y dejando cerradas las ventanas por temor que el polvo que levantaba el viento las ensuciara; le faltó el aire necesario para un rápido secado y la gelatina, por causa de la prolongada humedad, quedó completamente puntillada...”.

Sus trabajos sobre lingüística, etnografía, geografía e historia del Chaco, se publican en la Revista del Instituto Paraguayo, en el Boletín del Instituto Geográfico Argentino y en la Sociedad Geográfica Italiana. Escribe editoriales para el diario La Prensa de Buenos Aires.

A partir de 1898, comienza a remitir los negativos a la Sociedad Fotográfica Argentina de Aficionados. Estos serán editados en 1904, por el investigador alemán Robert Lehmann Nitsche, del Museo de La Plata. La edición, titulada "Colección Boggiani de Tipos Indígenas de Sudamérica Central", está reunida en un álbum de cien postales, con un suplemento reservado de 12 desnudos especiales para científicos, publicado por la Casa Rosauer de Buenos Aires.

Boggiani legó treinta y ocho volúmenes con destino a la comunidad científica, pero fueron sus fotografías las que ganaron en admiración e interés y paradójicamente conducieron a su muerte.

Nativos con los cuales convivía y a los que registraba con su cámara continuamente, empezaron a pensar que los males y enfermedades que padecían se debían a la actividad del nuevo “brujo” y a su extraño elemento demoníaco, con el cual solía robarles su alma.

En el año 1900 la Revista del Instituto Paraguayo, informa que éste se ausentará por un viaje, el 24 de Octubre de 1901 parte de Asunción a una de sus incursiones en el Chaco junto con su peón.

A no tenerese noticias de él, la colectividad italiana de Asunción armó una expedición de búsqueda al mando del español José Fernández Cancio. Este halló los restos del científico el 20 de octubre de 1904, los indios habían separado la cabeza para impedir que su espíritu siguiera haciendo "daño"; la cámara fotográfica junto a otros elementos se encontraba enterrada.

Sus biógrafos han escrito:

“Había algo extraño en todo esto porque Boggiani había vivido anteriormente, durante años, casi en relaciones familiares con los Chamacocos ... da la impresión que los indígenas asesinaron por miedo, por paradójico que resulte, al hombre blanco que los quería, pero que toleraron entre sí durante demasiado tiempo, por temor a sus brujerías que habían causado ya la muerte de mucha gente”."Le cortaron la cabeza para que su alma no se pudiera reunir con el espíritu de su cuerpo y hacer daño aún después de su muerte. Por las mismas razones destruyeron y enterraron sus enseres de brujo: la jeringa para inyectar, una goma de borrar, un tubo de permanganato, la máquina fotográfica con su soporte y las placas de vidrio... la pérdida o el robo del alma es una tragedia irremediable, una amenaza directa para la salud y la vida.”

Sus pertenencias fueron recuperadas por el explorador y botánico checo Alberto Vojtech Fric (1882-1944), que llegó al Paraguay pocos años después. En agradecimiento, Olivier, hermano de Guido, le obsequió los negativos y otros documentos que permanecen en Praga.