Juana Azurduy

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Juana Azurduy

Mestiza

1780 - 1862

Imagen: Busto en la ciudad de La Paz, Bolivia.

Juana Azurduy nació el 12 de julio de 1780 en Toroca, pueblo al norte de Potosí, en esos momentos perteneciente al Virreinato del Río de la Plata, actualmente Bolivia.

Hija de Eulalia Bermúdez, una mestiza proveniente de Chuquisaca y de Matías Azurduy, un hacendado blanco de buena posición económica.

Juana realizó tareas en el campo acompañando a su padre, así entró en contacto con los pobladores originarios de la región y aprendió las leguas quechua y aymara.

Huérfana a temprana edad, quedó al cuidado de sus tíos, quienes la enviaron al Convento de Santa Teresa de Chuquisaca donde esperaban se consagrase como monja. De espíritu rebelde abandonó la vida religiosa para volver a sus fincas de Toroca y reencontrase con Manuel Ascencio Padilla, que pertenecía a una familia vecina y amiga y con quien compartía los ideales de libertad y justicia para con los hombres y mujeres de piel cobriza. Se casaron en 1805, tendrían cinco hijos y lucharían juntos en las guerras de emancipación del Alto Perú.

Leer: Juana Azurduy, La Teniente Coronela.
Pacho O'Donnell 1994.

Juana y su esposo se sumaron a la "Revolución de Chuquisaca" que el 25 de mayo de 1809 destituyó destituyó al presidente de la Real Audiencia de Charcas, el levantamiento fue sofocado a inicios del año 1810 por las tropas realistas. La familia Padilla logra escapar evitando la prisión y el destierro, pasan a la clandestinidad ayudados por los indígenas. Inician una vida de guerrilleros - para esos momentos tenían cuatro hijos: Manuel, Mariano, Juliana y Mercedes - afrontando el frío, el hambre y las enfermedades de las alturas y los pantanos.

Producida la Revolución de Mayo en Buenos Aires, la capital virreinal, los Padilla dan todo su apoyo a la Expedición Auxiliadora del Alto Perú que se interna en el altiplano al mando de Juan José Castelli y Antonio González Balcarce con el propósito de avanzar hasta Lima para así terminar con el foco de resistencia al servicio del rey. Juana les da alojamiento en Saphiri y Churubamba, mientras Manuel Ascencio une sus fuerzas al ejército auxiliar porteño.

El 20 de junio de 1811, la Expedición Auxiliadora del Alto Perú es derrotada por las tropas realistas al mando del general José Manuel de Goyeneche en la Batalla de Huaqui (cerca del río Desaguadero, hoy Bolivia). El desastre patriota tiene penosas consecuencias para los Patilla, todas sus propiedades son confiscadas, también sus animales y el grano cosechado. Juana Azurduy es apresada y confinada con sus hijos a una hacienda permanentemente vigilada con el objetivo de esperar se presentara Manuel Ascencio para apresarlo, quien a pesar de la emboscada y cobrando la vida de algunos carceleros logra rescatar a su familia.

Juana junto a sus hijos se refugian en las alturas de Tarabuco protegidos por los indios del lugar. Manuel se ausentaría durante casi un año continuando con sus correrías, mientras Juana se entrenaba duramente, la dama de Chuquisaca se convertía en una guerrera implacable.

Un nuevo ejército proveniente de Buenos Aires se habían internado en el altiplano para auxiliar a los patriotas, esta vez el jefe era Manuel Belgrano. Los esposos Padilla se presentaron ante él y de inmediato se forjó entre ellos una amistad que mantendrían hasta el final de sus días.

Juana recorre la región convocando voluntarios para unirse en la lucha por la independencia y la libertad. Es la Pachamama, susurraban los indios, ilusionados que si la seguían les sucederían cosas buenas.

El 1º de octubre de 1813 en la Batalla de Vilcapugio, el ejército de Belgrano es derrotado por los realistas. A Juana se le había negado participación considerando que su gente no reunía las formalidades de un ejército regular. Entonces decidió organizar un batallón que denominó "Leales", al que le inculcó tácticas y estrategias militares que pudo aprender de algunos textos que el mismo Belgrano le facilitó.

El Batallón Leales participaría en la Batalla de Ayohuma el 14 de noviembre de 1813, pese a la nueva derrota, Belgrano emocionado con el coraje de doña Juana y sus "Leales", le obsequia su espada que ella lucirá hasta su última batalla.

El ejército rioplatense se retira del Alto Perú y los Padilla se dedican a comandar acciones de guerrillas contra los realistas. Por la persecución a la que se ven sometidos, deciden que sus hijos no están en condiciones de continuar huyendo, Juana con sus hijos se quedarán en valle de Segura, mientras Manuel continuará con la causa.

El refugio de Juana deja de ser seguro, y debe internarse en los pantanos infestados de insectos y alimañas. La malaria hace estragos: Manuel y Mariano fallecen, y las niñas -Juliana y Mercedes- que habían sido enviadas con un indio para ser cuidadas hasta que sus hermanos mejoraran, habían sido capturadas por los españoles, los Padilla logran liberarlas, pero muy enfermas también fallecen.

A partir de ese momento, los Padilla que se habían comportado con nobleza con el enemigo, transforman la guerra en algo brutal. Vengar la muerte de sus cuatro hijos pasó a ser su motivación principal.

Juana Azurduy está nuevamente embarazada cuando combate el 2 de agosto de 1814 con Padilla y su tropa, en el cerro de Carretas. Luisa Padilla, la última hija de los amantes guerreros, nace junto al Río Grande y experimenta ahora en brazos de su madre los ardores de la vida revolucionaria.

Juana custodiaba una caja que contenía el botín de guerra con el que solventaban los gastos de las tropas revolucionarias; cuando un grupo de soldados quisieron arrebatársela, se alzó contra ellos con su hija en brazos y la espada obsequiada por Manuel Belgrano, montó a caballo y cruzó el río para llegar la otra orilla. Dejaría a Luisa a cargo de Anastasia Mamani quien la cuidaría los próximos años.

El 3 de marzo de 1816, en los campos de El Villar, al frente de treinta jinetes y doscientos indígenas vencen a las tropas realistas del general José Santos de la Hera y de la Puente. Por esta gesta recibió el rango de teniente coronela por un decreto firmado por Juan Martín de Pueyrredón, director supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata, el 13 de agosto de 1816.

Video homenaje.
Canta Mercedes Sosa, Letra: Felix Luna, Música: Ariel Ramírez.
Imágenes de la película "Güemes, la tierra en armas" de Torre Nilsson, 1971.

Tras una serie de batallas menores, el 14 de septiembre de 1816, las fuerzas de Padilla fueron vencidas en la Batalla de La Laguna. Juana resultó herida y cuando Manuel Padilla acudía a rescatarla fue capturado y ejecutado. Tenía 41 años, su cabeza fue cortada, al igual que la de una mujer que lo acompañaba y pensaron se trataba de Juana. Ambas cabezas fueron expuestas en plaza pública hasta el 15 de mayo de 1817 cuando Juana la recuperó.

Sin recursos, imposibilitada de reorganizar la tropa, acosada por el enemigo y sin la colaboración de los porteños, Juana decide unirse a Martín Miguel de Güemes quien la recibe con demostraciones de afecto y admiración y la incluye en su ejército asignándole tareas de mando y responsabilidad. La relación con el caudillo salteño fue muy cercana durante unos tres años hasta que él muere el 17 de junio de 1821, luego de haber recibido una herida de bala en combate; Juana Azurduy decide abandonar la lucha militar y queda sumergida en la pobreza.

Intentará regresar junto a su hija Luisa, pero recién lo podrá hacer en 1825 cuando reciba una pensión del gobierno boliviano. Ese año la había visitado el libertador Simón Bolívar quien la ascendió a coronel y al ver las condiciones miserables en que vivía le comentó al mariscal Antonio José de Sucre "Este país no debería llamarse Bolivia en mi homenaje, sino Padilla o Azurduy, porque son ellos los que lo hicieron libre".

Pasó varios años en Salta, solicitando al gobierno boliviano sus bienes confiscados. La pensión que le habían otorgado le fue quitada en 1857 bajo el gobierno de José María Linares.

Doña Juana terminó sus días olvidada y en la pobreza, falleció el día 25 de mayo de 1862, fue enterrada en una fosa común, tenía 81 años. Muchos años después cuando quiso rendírsele el homenaje que merecía, se excavó el lugar probable de la sepultura y se rescataron algunos huesos que fueron considerados simbólicamente como pertenecientes a la gran guerrera.

En el año 2009 Cristina Fernández de Kirchner, presidente argentina, firmó el ascenso de grado post-mortem otorgándole el cargo de general.

Monumento a Juana Azurduy en la ciudad de Buenos Aires.

Donado por el estado boliviano, fue inaugurado el 15 de julio de 2015 por los presidentes de Argentina y Bolivia: Cristina Fernández y Evo Morales.

Ocupó el lugar donde estuviera el monumento a Colón - entre la Casa Rosada y la Avenida de la Rábida - hasta septiembre del 2017 cuando por las obras del denominado Paseo del Bajo fue trasladado a la Plaza del Correo.