Visión de los vencidos

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Visión de los vencidos

Miguel León Portilla

Introducción

Interés por la historia en el mundo indígena.

Relaciones y pinturas nahuas acerca de la Conquista.

Valor humano de las relaciones indígenas de la Conquista.

Capítulo I: Presagios de la venida de los españoles

Los presagios, según los informantes de Sahagún

Testimonio de Muñoz Camargo

Los presagios y señales acaecidos en Tlaxcala

Capítulo 2: Primeras noticias de la llegada de los españoles

Motecuhzoma interroga a los nigrománticos

Llegada del macehual de las costas del Golfo

Preparativos ordenados por Motecuhzoma

Capítulo 3: Las idas y venidas de los mensajeros

Motecuhzoma instruye a sus mensajeros

Los dones que se ofrecen a los recién venidos

Llegan los mensajeros ante los españoles

Regreso de los mensajeros

Lo que vieron los mensajeros

Capítulo 4: Actitud psicológica de Motecuhzoma

Motecuhzoma envía magos y hechiceros

Se informa a Motecuhzoma del fracaso de los magos

La angustia de Motecuhzoma y del pueblo en general

Motecuhzoma piensa en huir

Capítulo 5: Los españoles se ponen en marcha: Llegada a Tlaxcala y Cholula

Los españoles se ponen en marcha

Llegada a Tlaxcala

Intrigas contra los de Cholula

La matanza de Cholula

La versión tlaxcalteca de la matanza de Cholula

Muerte del enviado tlaxcalteca

La ruina de Cholula

Capítulo 6: Nuevo envio de presentes y la aparición de Tezcatlipoca en las cercanías del Popocatépetl

La reacción de los conquistadores al recibir el oro

Tzihuacpopoca finge ser Motecuhzoma

Motecuhzoma envía más hechiceros

La aparición de Tezcatlipoca

Abatimiento de Motecuhzoma

Capítulo 7: El príncipe Ixtlilxóchitl recibe favorablemente a los españoles

La marcha hacia el rumbo de Tetzcoco

Llegada a la ciudad

Ixtlilxóchitl se hace cristiano

La reacción de Yacotzin, madre de Ixtlilxúchitl

Ultima deliberación de Motecuhzoma

Capítulo 8: Llegada de los españoles a Mexico-Tenochtitlan

Motecuhzoma sale al encuentro de Cortés

Diálogo de Motecuhzoma y Cortés

Entrada de los españoles a México-Tenochtitlan

Los conquistadores muestran su interés por el oro

Los españoles se apoderan de las riquezas de Motecuhzoma

El testimonio de Alva lxtlilxóchitl

Capítulo 9: La matanza del Templo Mayor en la fiesta de Tóxcatl

Los preparativos de la fiesta de Tóxcatl

Hacen la figura de Huitzilopochtli

El principio de la fiesta

Los españoles atacan a los mexicas

La reacción de los mexicas

Los españoles se refugian en las casas reales

El llanto por los muertos

El mensaje de Motecuhzoma

Los mexicas sitian a los españoles

La versión de la matanza según el Códice Aubin

Capítulo 10: Regreso de Cortés: La Noche Triste

Los españoles abandonan de noche la ciudad

Se descubre su huída

Comienza la batalla

La matanza del canal de los toltecas

Los españoles se refugian en Teocalhueyacan

El botín recogido por los mexicas en Tenochtitlan

La relación de Alva Ixtlilxóchitl

Capítulo 11: Comienzo del asedio México - Tenochtitlan

La actitud de los mexicas después de idos los españoles

La peste azota a los mexicas

Reaparición de los españoles

Los españoles atacan con bergantines

La reacción defensiva de los mexicas

Desembarco de los españoles

Avanzan los españoles al interior de la ciudad

La gente mexica se refugia en Tlatelolco

El capitán mexica Tzilacatzin

Capítulo 12: Incursiones de los españoles en la ciudad sitiada

Quince españoles son apresados y sacrificados

Nuevo ataque español

Cincuenta y tres españoles sacrificados

La situación de los sitiados

Los españoles entran al mercado de Tlatelolco

El incendio del templo

Otra incursión de los españoles

Colocación de la catapulta en el mercado de Tlatelolco

Contraataque de los mexicas

La acción del "Tecolote de Quetzal"

Capítulo 13: Rendición de México - Tenochtitlan

El último presagio de la derrota

La decisión final de Cuauhtémoc y los mexicas

La prisión de Cuauhtémoc

La huida general

Los españoles se adueñan de todo

Cortés exige que se le entregue el oro

La relación de Alva Ixtlilxóchitl

La prisión de Cuauhtémoc

Cuauhtémoc frente a Cortés

La duración del sitio

La relación de Chimalpain: lo que siguió a la toma de la ciudad

Capítulo 14: Una visión en conjunto. Relación de la Conquista (1528) por informantes anónimos de Tlatelolco

Capítulo 15: Cantos tristes de la conquista

Se ha perdido el pueblo mexica

Los últimos días del sitio de Tenochtitlan

La ruina de tenochcas y tlatelolcas

La prisión de Cuauhtémoc

 

Capítulo XV
Cantos tristes de la conquista

Tal vez el mejor final que pueda darse a la Visión de los vencidos sea la transcripción de unos cuantos icnocuícatl, cantares tristes, verdaderas elegías, obra de los cuicapicque o poetas nahuas postcortesianos.

El primer icnocuícatl acerca de la Conquista que a continuación se transcribe, proviene de la colección de "Cantares Mexicanos" y probablemente fue compuesto hacia el año de 1523. En él se recuerda con tristeza la forma como se perdió para siempre el pueblo mexica. El siguiente poema es todavía más expresivo. Tomado del manuscrito indígena de 1528, describe con un dramatismo extraordinario cuál era la situación de los sitiados durante el asedio de México-Tenochtitlan.

Finalmente, el tercer poema, que forma parte del grupo de poemas melodramáticos que servían para ser representados. Comprende desde la llegada de los conquistadores a Tenochtitlan, hasta la derrota final de los mexicas. Aquí tan sólo se transcriben los más dramáticos momentos de la parte final. Estos poemas, con más elocuencia que otros testimonios, muestran ya la herida tremenda que dejó la derrota en el ánimo de los vencidos. Son, usando las palabras de Garibay, uno de los primeros indicios del trauma de la Conquista.

Se ha perdido el pueblo mexica

El llanto se extiende, las lágrimas gotean allí en Tlatelolco.

Por agua se fueron ya los mexicanos;
semejan mujeres; la huída es general

¿Adónde vamos?, ¡oh amigos! Luego ¿fue verdad?
Ya abandonan la ciudad de México:
el humo se está levantando; la niebla se está extendiendo...

Con llanto se saludan el Huiznahuácatl Motelhuihtzin.
el Tlailotlácatl Tlacotzin,
el Tlacatecuhtli Oquihtzin . . .
Llorad, amigos míos,
tened entendido que con estos hechos
hemos perdido la nación mexicana.
¡El agua se ha acedado, se acedó la comida!
Esto es lo que ha hecho el Dador de la vida en Tlatelolco.

Sin recato son llevados Motelhuihtzin y Tlacotzin.
Con cantos se animaban unos a otros en Acachinanco,
ah, cuando fueron a ser puestos a prueba allá en Coyoacan ...

 

La suerte de los vencidos
La suerte de los vencidos
(Quejas contra el corregidor Magariño. Archivo de Indias)

Los últimos días del sitio de Tenochtitlan

Y todo esto pasó con nosotros.
Nosotros lo vimos,
nosotros lo admiramos.
Con esta lamentosa y triste suerte
nos vimos angustiados.

En los caminos yacen dardos rotos,
los cabellos están esparcidos.
Destechadas están las casas,
enrojecidos tienen sus muros.

Gusanos pululan por calles y plazas,
y en las paredes están salpicados los sesos.
Rojas están las aguas, están como teñidas,
y cuando las bebimos,
es como si bebiéramos agua de salitre.

Golpeábamos, en tanto, los muros de adobe,
y era nuestra herencia una red de agujeros.
Con los escudos fue su resguardo, pero
ni con escudos puede ser sostenida su soledad.

Hemos comido palos de colorín,
hemos masticado grama salitrosa,
piedras de adobe, lagartijas,
ratones, tierra en polvo, gusanos ...
Comimos la carne apenas,
sobre el fuego estaba puesta.
Cuando estaba cocida la carne,
de allí la arrebataban,
en el fuego mismo, la comían.

Se nos puso precio.
Precio del joven, del sacerdote,
del niño y de la doncella.

Basta: de un pobre era el precio
sólo dos puñados de maíz,
sólo diez tortas de mosco;
sólo era nuestro precio veinte tortas de grama salitrosa.

Oro, jades, mantas ricas,
plumajes de quetzal,
todo eso que es precioso,
en nada fue estimado ...

La ruina de tenochcas y tlatelolcas

Afánate, lucha, ¡oh Tlacaltéccatl Temilotzin!:
ya salen de sus naves los hombres de Castilla y los de las chinampas.

¡Es cercado por la guerra el tenochca;
es cercado por la guerra el tlatelolca!

Ya viene a cerrar el paso el armero Coyohuehuetzin;
ya salió por el gran camino del Tepeyac el acolhua.

¡Es cercado por la guerra el tenochca;
es cercado por la guerra el tlatelolca!

Ya se ennegrece el fuego;
ardiendo revienta el tiro,
ya se ha difundido la niebla:

¡Han aprehendido a Cuauhtémoc!
¡Se extiende una brazada de príncipes mexicanos!
¡Es cercado por la guerra el tenochca,
es cercado por la guerra el tlatelolca!

La suerte de los vencidos
(Quejas contra el corregidor Magariño. Archivo de Indias)

La prisión de Cuauhtémoc

¡Es cercado por la guerra el tenochca;
es cercado por la guerra el tlatelolca!

Ya se ennegrece el fuego, ardiendo revienta el tiro:
ya la niebla se ha difundido:

¡Ya aprendieron a Cuauhtemoctzin:
una brazada se extiende de príncipes mexicanos!

¡Es cercado por la guerra el tenochca;
es cercado por la guerra el tlatelolca!

Pasados nueve días son llevados en tumulto a Coyohuacan

Cuauhtemoctzin, Coanacoch, Tetlepanquetzaltzin:
prisioneros son los reyes.

Los confortaba Tlacotzin y les decía:
"Oh sobrinos míos, tened ánimo: con cadenas de oro atados.
prisioneros son los reyes."

FinResponde el rey Cuauhtemoctzin:
"Oh sobrino mío, estás preso, estás cargado de hierros.

"¿Quién eres tú, que te sientas junto al Capitán General?
"¡Ah es doña Isabel, mi sobrinita!
"¡Ah, es verdad, prisioneros son los reyes!

"Por cierto serás esclava, serás persona de otro:
"será forjado el collar, el quetzal será tejido, en Coyohuacan.
"¿Quién eres tú, que te sientas junto al Capitán General?
"¡Ah es doña Isabel, mi sobrinita!
¡Ah, es verdad, prisioneros son los reyes!"


Capítulo anterior

Fuente:

Obra publicada en la web de la Universidad Nacional Autónoma de México, DGSCA.
Se han incluido vínculos a las biografías de los personajes más relevantes.

http://biblioweb.dgsca.unam.mx/libros/vencidos/indice.html