Viaje al Río de la Plata. Ulrico Schmidl

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Viaje al Río de la Plata

Ulrico Schmidl

Introducción

1. La navegación de Amberes a España

2. La navegación de España a las Canarias

3. Viaje de la Palma a Santiago

4. Viajan por alta mar y describe sus maravillas

5. Llegada a Río del Janeiro y muerte de Osorio

6. Llegan al Río de la Plata y puerto de San Gabriel. Los charrúa

7. La ciudad de Buenos Aires y los indios querandí

8. La batalla con los indios querandí

9. Se fortifica Buenos Aires y se padece hambre

10. Expedición de Jorge Luján

11. El sitio de Buenos Aires

12. Padrón de la gente y preparativos

13. Viaje de Mendoza con Ayolas a fundar Buena Esperanza

14. Regresa don Pedro de Mendoza a España y muere en el viaje

15. Alonso Cabrera llega al Río de la Plata

16. Parten en busca del Paraguay y llegan a los corondas

17. Llegan a los gulgaises y machkuerendes

18. Llegan a los zechennaus saluaischco y mepenes

19. Llegan a los kueremagbeis y agá

20. Los pueblos carios

21. Describe la ciudad de Lambaré y su captura

22. La asunción fundada. Guerra de los agá

23. Los payaguá. Viaje de descubrimiento

24. Cerro de San Fernando y viaje a los payaguá

25. Ayolas viaja por tierra de los payaguá y naperú

26. Se sabe de la muerte de Ayolas. Eligen a Irala

27. Bajada de Irala a Buenos Aires en 1541. Tragedia de Corpus Christi

28. Traición de los timbú y asalto a Corpus Christi

29. Llega la carabela de Santa Catalina y viaje del autor a encontrar a Cabrera

30. Naufragio cerca de San Gabriel. Los sobrevivientes llegan a Buenos Aires y pasan a La Asunción.

31. Llega Alvar Núñez Cabeza de Vaca a Santa Catalina y pasa a La Asunción

32. Cabeza de Vaca manda una expedición a los suruchacuiss y otros indios

33. Guerra contra Tabaré. Éste es vencido

34. Cabeza de Vaca sube a San Fernando a los payaguá, guasarapos y sacocíes

35. Viaje de Hernando Ribera a los orejones "sueruchuessis" y a los "acharés"

36. Llegan a los "scheruess" y son bien recibidos por ellos

37. Buscan a los amosenes y pasan por los syeberis y ortueses

38. Regreso de Hernando de Ribera. Sublevación de la gente

39. Impopularidad de Cabeza de Vaca. Matanza de los suerucuesis

40. Prisión de Cabeza de Vaca. Su deportación a España. Elección de Martínez de Irala

41. Discordia entre los cristianos. Alzamiento, de los carios. Yapirús y batatáes ayudan a los españoles

42. Los cristianos, con auxilio de los yeperú y batatá, ganan los pueblos de la frontera y Carayebá

43. Toma del pueblo Juerich Sabayé. Perdón de Thaberé

44. Entrada de Irala al Chaco Boreal por los payaguá y mbayá

45. Visitan a los mbayá, chané, thohannes, payhonos, mayehonas, morronnos, perronoss

46. De los borkenes, leichonos, kharchkonos, syeberis y peyssennos

47. De los maygennos y karckhokíes y de las salinas

48. De los machkaisíes y llegada al Perú

49. De la tierra de los marchkhaysíes. Regreso al Río de la Plata. Alzamiento de Diego de Abreu

50. Motín de Abreu. Schmídel recibe cartas de España

51. El autor emprende viaje de vuelta. Baja por el Río de la Plata y sube por el Paraná

52. Pasan por los tupí. Su descripción. Llegan al pueblo de Juan Kaimunnelle (Ramallo)

53. Llegada a San Vicente. Viaje a España. Maravillas del mar

54. Llegada a Lisboa y Sevilla. Pasa a Cádiz. Escapada de un naufragio

55. Vuelve a embarcarse el autor en Cádiz. Llegan a Inglaterra y de allí a Amberes

 

Capítulo 48. De los machkaisíes y llegada al Perú

De allí marchamos nosotros a los dichos machkaisies y nos llevamos algunos de los korchkaykies para que nos mostrasen el camino; y cuando estábamos a 3 días de viaje de este pueblo, de allí los dichos karchkokies nos dejaron callados, no por esto dejamos de viajar y llegamos a un agua corriente llamada Machkaysies, que tiene milla (legua) y media de ancho, y cuando llegamos allá no dábamos nosotros con un vado seguro para pasarlo; así pues, Dios, nuestro Señor, nos concedió su Divino favor, mediante el cual logramos pasar esta agua, es decir, en la forma que sigue: hicimos unas pequeñas balsas para cada 2, de palos y ramas, y nos dejamos llevar aguas abajo, esto mediante llegamos a la banda del agua; y en el pasaje este se ahogaron de la gente nuestra 4 personas de una de las balsas. ¡Dios nos favorezca [a ellos y] a nosotros! Esta agua da buen pescado, iten fieras como tigres muchas, y está a no más de 4 millas (leguas) de camino de los Machkaysís.

Después que nosotros ya nos acercábamos a algo más que una milla (legua) larga de camino de los dichos machkaysis, allí nos salieron al encuentro y nos recibieron muy bien, y en seguida nos empezaron a hablar en español; nos quedamos fríos donde estábamos y acto continuo les preguntamos a quien estaban sometidos, o a quien tenían por señor; contestaron ellos a nuestro capitán y a nosotros, que eran súbditos de un caballero en España, llamado Peter Ansuless (Pedro Anzures, fundador de Chuquisaca) Entramos, pues, nosotros en el pueblo de ellos y encontramos que los chicos, como también algunos hombres y mujeres, estaban todos comidos de un insecto, que se parece a una pulga; éstos, si llegan a meterse entre los dedos de los pies de la gente, salvando los respetos sea dicho, o cualquier otra parte del cuerpo, allí comen y penetran hasta que sale al fin un gusano allí, como los que se hallan en las avellanas; pero hay que sacarlos oportunamente, para que no se echen a perder las carnes; pero si se deja pasar demasiado tiempo, acaban por comerse los dedos enteros: mucho se podría contar sobre esto. De nuestra tantas veces citada ciudad Nostra Singnora de Sunssión a este pueblo machkaysies, por tierra hay 377 millas (leguas) según la altnere (altura).

Ahora, pues, unos 20 días de tiempo estuvimos acampados en este pueblo de los mackaysíes. Por esos días nos llegó una carta de una ciudad llamada Lyeme(Lima) en el Perú; allí en aquella sazón se hallaba el gobernador principal por la Cesárea Majestad con el nombre de presente (presidente) o lizenziate(licenciado) de Cascha (La Gasca), quien por aquel entonces había hecho cortar las cabezas a Connsulo Presero (Gonzalo Pizarro) y a otros nobles y plebeyos que hizo decapitar junto con él, o condenar á galeras; es decir, que así lo hizo, porque el dicho Consulo Piesiero (Gonzalo Pizarro), ya finado, no quiso sometérsele al licenciado de Cascha (La Gasca), sino que se alzó  con la tierra contra la Cesárea Majestad; por esto el dicho presente de Cascha (presidente La Gasca), en nombre de la Cesárea Majestad, con demasiado rigor le dio su merecido; porque muchas veces sucede que uno hace más que lo que el mandato de su superior le faculta a hacer, y que lo que le ha encargado su señor, como suele suceder en el mundo. Yo tengo para mí que la Cesárea Majestad le hubiese perdonado la vida al dicho Connsulo Piesiero (Gonzalo Pizarro), si él en persona imperial lo hubiese prendido; esto le dolía, que se le impusiese señor en lo que eran bienes suyos; porque esta tierra del Perú era a todas luces delante de Dios y del mundo, de él Consulo Piesiro, en razón de que él junto con sus hermanos Margose (el Marqués) y Ernando Piesieron (Hernando Pizarro), habían sido los primeros de todos que descubrieron y conquistaron la tierra del tal reino. Esta tierra con razón se llama tierra rica; porque todas las riquezas que posee la Cesárea Majestad salen del Perú y de Nove Hispaniam (Nueva España) y Terra firma (Tierra Firme). Pero la envidia y el odio son tan grandes en el mundo que el uno al otro no se quiere el bien; así también le aconteció al pobre Connsulo Piesiero, que un rey había sido, y después se le había hecho cortar la cabeza. ¡Dios lo favorezca! Mucho habría que escribir sobre esto, pero el tiempo no lo permite.

Ahora esto era lo que la antedicha carta decía, que, en nombre de la Cesárea Majestad, nuestro capitán Marthín Domenigo Eyolla con su gente de guerra no se moviese de allí so pena de cuerpo y vida, sino que esperase allí entre los maygosís hasta nuevas órdenes. Mas lo cierto del caso es probable que fuese, que el gubernator (gobernador) temía, que nosotros no hiciésemos algún alboroto contra él en la tierra juntándonos con los que se habían escapado de allí y habían huido a los chacos y a los cerros; y eso es precisamente lo que también hubiese sucedido al habernos juntado, los unos con los otros; lo hubiésemos corrido de la tierra nosotros al gubernator (gobernador). Pero el dicho gubernator (gobernador) hizo un convenio con nuestro capitán y le dedicó un gran regalo, con lo que él lo tranquilizó y se aseguró la vida de aquel lance; nosotros la gente de guerra no sabíamos nada de estas componendas, que de haberlas sabido, lo habríamos atado de pies y manos a nuestro capitán y llevado al Perú.

Después de lo cual nuestro capitán envió al Perú, al gubernator (gobernador), 4 mensajeros, y uno capitán llamado Nufflo de Schaifess (Ñuflo de Chaves), el otro Unngate (Pedro de Oñate), el tercero Michel Pude (Miguel de Rutia), el cuarto Abai de Korthua (Rui García). Estos 4 compañeros llegaron al Perú en mes y medio, y primero a una ciudad llamada Poduesies (Potosí), en seguida a otra llamada Kuesken (Cuzco) la tercera Bille de le Platte (Chuquisaca) y la cuarta capital llamada Lieme (Lima); estas 4 son las más principales ciudades y más ricas del Perú.

 Allá cuando estos 4 mensajeros llegaron a la primera ciudad Poduesis (Potosí) en el Perú, allí se quedaron los 2 llamados Michel Puedt (Miguel de Rutia) y Abaie por causa de debilidad, porque se habían enfermado en el viaje; y los otros dos Nueffle (Chaves) y Ungenade (Oñate) siguieron viaje por la posta y llegaron a Lieme (Lima) a lo del gubernator (gobernador); los recibió pues muy bien y les tomó relación de todo, de como se habían arreglado las cosas en la tierra delRío de le Platta, y mandó después que los alojasen bien y los tratasen lo mejor posible, también les regaló a cada uno 2.000 ducados. Después de esto elgubernator encargó a Nueffle Schaifies (Ñuflo de Chaves) que le escribiese a su capitán, para que se estuviese él con su gente allá entre los marckkaysies hasta nueva orden, pero que no les tomase nada ni hiciese mal, no siendo cosa de comer que hubiese allí; porque nosotros sabíamos muy bien que había rescates de plata entre ellos; pero como eran súbditos y vasallos de un español no nos atrevíamos a perjudicarlos.

Pero este correo del gubernator estando en viaje fue descaminado por un español, llamado Parnau que estaba en acecho por orden de nuestro capitán; porque éste desconfiaba que estuviese por llegar otro capitán del Perú a gobernar su gente, como que también ya por ese tiempo se había nombrado uno; por esta causa mandó él, nuestro capitán, al dicho Pernau al camino y le ordenó que si fuese cosa que se tratase de carta, la trajese él consigo a los carios; lo que a su tiempo se cumplió.


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Fuente:

http://www.cervantesvirtual.com