La Pipa Sagrada. Alce Negro

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La Pipa Sagrada
Los Siete ritos secretos de los indios Sioux

Alce Negro

La Pipa Sagrada
8. Tapa Wanka Yap. El lanzamiento de la pelota

Hasta estos últimos tiempos se practicaba entre nosotros un juego de pelota con cuatro equipos y cuatro metas situadas en las cuatro Regiones. Hoy día muy pocos de los nuestros comprenden todavía por qué este juego es sagrado o qué era en el origen, en un pasado lejano, cuando no era un simple juego, sino uno de nuestros ritos más importantes.

Hoy voy a describiros este rito; es el séptimo y último que el Gran Espíritu nos dio en aquella época, en una visión.

Este juego representa el transcurso de la vida humana, vida que debería estar consagrada a tratar de coger la pelota, pues ésta representa el Gran Espíritu, o el Universo, como explicaré más adelante. Tal como se practica actualmente el juego, es difícil hacerse con la pelota, pues todas las posibilidades —que representan la ignorancia— están contra uno, y sólo uno o dos equipos pueden coger la pelota y marcar. Pero en el rito original todos podían apoderarse de la pelota, y si pensáis en lo que ésta representa, veréis que este hecho encierra una gran verdad.

Fue un lakota, Washkan mani —Se Mueve Caminando—, quien recibió este rito en una visión, hace muchos inviernos. No habló de ello a nadie durante mucho tiempo, hasta el día en que un lakota llamado Alto Cuerno Hueco vio en un sueño que Se Mueve Caminando había recibido un rito que tenía que pertenecer a todos. Por esta razón, Alto Cuerno Hueco construyó una tienda-santuario, según nuestra costumbre, en el círculo del campamento, cargó el Calumet según el rito y, acompañado de cuatro hombres santos, fue a ver a Se Mueve Caminando, a quien ofreció el Calumet.

«¡Hi ho! ¡Hi ho! ¡Hechetu welo! ¡Está bien!», dijo Se Mueve Caminando, «¿Qué deseas de mí?»

«He sabido por un sueño —dijo Alto Cuerno Hueco— que has recibido un rito lleno de misterio, que será el séptimo que la Mujer Bisonte Blanco nos prometió al principio. La tribu espera que ahora realices este rito.» «Así es —respondió Se Mueve Caminando—. Anuncia a todo el mundo que mañana será un día santo, que deben pintarse los rostros y ponerse sus mejores vestidos. Tendremos este rito que el Gran Espíritu me ha enviado a través del bisonte.»

Se Mueve Caminando elevó entonces el Calumet hacia el Cielo y rogó: «Oh Abuelo, Wakan-Tanka, ¡míranos! Nos has dado este Calumet para que nos acercáramos a Ti. Con el Calumet hemos caminado por el sendero sagrado durante este tiempo. Hemos hecho tu voluntad en la tierra y ahora queremos ofrecerte una vez más este Calumet. ¡Danos un santo día rojo y azul! ¡Qué sea sagrado; qué todos se alegren!»

Se Mueve Caminando dijo entonces a Alto Cuerno Hueco y a los otros cuatro hombres santos que debían reunir los objetos siguientes: un Calumet; kinnikinnik; hierba aromática; una pluma de águila moteada; un cuchillo; un hacha; salvia; una pelota de pelos de bisonte cubierta por una piel de bisonte; un saquito lleno de tierra; pintura roja y azul; un cráneo de bisonte; un secadero de carne pintado de azul.

Los cinco lakotas se fueron a hacer los preparativos para el día siguiente. Ya se habían agrupado muchas personas alrededor de la tienda-santuario. Un hombre dijo: «Debe de ser el séptimo rito, pues hasta ahora no hemos tenido más que seis, y creo que se trata de un juego que representa la vida. Me parece que se lanzará una pelota, pues acabo de oír que en el equipo debe haber una. ¡Mañana será un gran día!»

Durante toda la noche la gente habló de lo que iba a suceder al día siguiente, y todos eran felices, pues lo que prometió la Mujer Bisonte Blanco iba a cumplirse enteramente. Antes del alba todo estaba listo. Se había esparcido salvia por el suelo de la tienda; y en el instante preciso en que iba a salir el sol, Se Mueve Caminando se acercó con pasos lentos al santuario, llorando, pues había pensado en los seis ritos que su pueblo ya poseía, y sabía que la Mujer Bisonte Blanco estaría de nuevo entre ellos.

Muchos salieron para ir al encuentro de Se Mueve Caminando, y también ellos lloraban al acercarse a la tienda sagrada. El profeta fue el primero en entrar y se sentó en la dirección del sol poniente; luego escarbó el suelo ante sí con un cuchillo y pidió a los ayudantes que trajeran una brasa. Cogió hierba aromática, que sostuvo sobre el humo, y rezó:

«Abuelo Wakan-Tanka, siempre has sido y siempre serás. Tú has creado todas las cosas; no hay nada que no Te pertenezca. Has conducido al pueblo rojo a esta isla, y nos has dado el conocimiento para que conociéramos todas las cosas. Sabemos que es tu luz la que llega con la aurora, y sabemos que es el Lucero del alba quien nos da la sabiduría. Tú nos has dado el poder de conocer a los cuatro Seres del Universo y de saber que en realidad estos cuatro Seres son Uno. Vemos siempre los cielos sagrados y sabemos lo que son y lo que representan. Éste será un gran día, y todo cuanto se mueve en la tierra y en el Universo se alegrará. En este día pongo tu hierba aromática en este fuego que Te pertenece, y el humo que desprenda se extenderá por todo el Universo y se elevará hasta las profundidades del cielo.»

Se Mueve Caminando bajó el brazo para poner la hierba aromática sobre el ascua, deteniéndose cuatro veces; luego purificó el Calumet, la pelota, el cráneo de bisonte y todos los pertrechos.

«Oh Wakan-Tanka, Abuelo —rezó el profeta—, he hecho uso de tu hierba aromática y el humo se ha extendido por todo el Universo. Quiero edificar aquí el lugar del misterio, y el día que se acerca lo verá. Se mirarán cara a cara. Al hacer esto cumplo con tu voluntad. Éste es tu lugar, ¡oh Wakan-Tanka! ¡Estarás aquí con nosotros!»

Cuando los primeros rayos penetraron en la tienda, Se Mueve Caminando cogió un hacha de piedra, la ofreció al Gran Espíritu, y golpeó en el centro del emplazamiento consagrado que había escarbado ante sí. Ofreció el hacha al Oeste y golpeó hacia ese lado, y del mismo modo golpeó el suelo de las otras tres Regiones; y después de dirigir el hacha a la Tierra golpeó de nuevo en el centro. Luego tomó el cuchillo y quitó lentamente la tierra del lugar que había escarbado, y la colocó al Este; después cogió un puñado de esta tierra purificada y, tras ofrecer un poco al Poder del Oeste, la puso en el lado Oeste del lugar consagrado. De la misma manera, puso tierra en las otras tres Direcciones y en el centro. Luego, con la tierra que había amontonado al Este, hizo un montículo en el centro y la esparció cuidadosamente por todo el sitio sagrado, para nivelarla finalmente con una pluma de águila.

Se Mueve Caminando tomó entonces un palo puntiagudo 1 y después de ofrecerlo al Gran Espíritu, trazó en la tierra blanda una línea que iba de Este a Oeste, y, después de ofrecer el bastón a los cielos, trazó otra línea de Norte a Sur. Finalmente, el altar se terminó con dos líneas de tabaco sobre los dos senderos dibujados en la tierra, y a continuación este tabaco fue teñido de rojo. Así, este altar representa el Universo y todo lo que hay en él, y en su centro reside el Gran Espíritu. Él está realmente presente en este altar, y ésta es la razón por la que se hace con tanto cuidado y según los ritos precisos.

Mientras procedía de este modo, el profeta cantó el canto de la Pipa sagrada —el channon pawakan olowan—, al tiempo que otro hombre tocaba el tambor rápida y suavemente:

¡Amigo, haz esto! ¡Amigo, haz esto! ¡Amigo, haz esto!
Si haces esto, tu Abuelo te verá.
Cuando estés de pie en el círculo sagrado,
Piensa en mí al poner el tabaco en la Pipa.
Si haces esto, Él te dará todo lo que pidas.

¡Amigo, haz esto! ¡Amigo, haz esto! ¡Amigo, haz esto!
Si haces esto, tu Abuelo te verá.
Cuando estés de pie en el círculo sagrado,
Envía tu voz a Wakan-Tanka.
Si haces esto, Él te dará todo lo que deseas.

¡Amigo, haz esto! ,Amigo, haz esto! ¡Amigo, haz esto!
Si haces esto, tu Abuelo te verá.
Cuando estés de pie en el círculo sagrado,
Con gritos y lágrimas, envía tu voz a Wakan-Tanka.
Si haces esto, tendrás todo lo que deseas.

¡Amigo, haz esto! ¡Amigo, haz esto! ¡Amigo, haz esto!
Para que tu Padre te vea.
Cuando estés de pie en el círculo sagrado,
Eleva tu mano hacia Wankan-Tanka.
Haz esto, y Él te concederá todo lo que deseas.

Hay un gran poder en este canto, pues nos lo dio la Mujer Bisonte Blanco cuando nos trajo la Pipa muy santa. Este canto se practica todavía en nuestros días, y reanima mi corazón cada vez que lo canto o lo oigo.

Mientras el profeta y gran sacerdote Se Mueve Caminando construía cantando el altar, una muchacha que tenía que jugar un papel importante en el rito fue introducida en la tienda por su padre; después de dar la vuelta a la tienda en el sentido del movimiento del sol, se colocó a la izquierda del gran sacerdote. Su nombre era Wasu Sna Win, Mujer Granizada Ruidosa, y era hija de Alto Cuerno Hueco.

Se Mueve Caminando cogió la pelota ritual hecha con pelo y cuero curtido de bisonte. La pintó de rojo, el color del mundo, y marcó las cuatro Direcciones con cuatro puntos azules, el color del cielo; después pintó dos círculos azules alrededor de la pelota, formando así dos caminos que unen a las cuatro Regiones. Con estas líneas azules, que rodeaban completamente la bola roja, los Cielos y la Tierra fueron unidos en ella, lo que le confirió un carácter eminentemente sagrado.

El gran sacerdote puso hierba aromática sobre una brasa y purificó el Calumet en el humo, luego levantó el Calumet hacia el cielo y rezó: «Oh Wakan-Tanka, mira este Calumet que vamos a ofrecerte. Sabemos que Tú eres el primero y que siempre has sido. Queremos caminar por el sendero sagrado de la vida con la Pipa de misterio que Tú nos has dado en una mano y cogidos de la otra a nuestros hijos. Así, las generaciones vendrán y se irán, y vivirán según el misterio. Éste es Tu día sagrado, pues en este día estableceremos un rito que completará el número de ritos del Calumet. Oh Wakan-Tanka, dirige Tu mirada hacia nosotros mientras Te ofrecemos el Calumet. En este día los cuatro Poderes del Universo estarán con nosotros. Oh Tú, Poder del lugar donde se pone el sol, que controlas las aguas, vamos a ofrecer este Calumet;¡ayúdanos con tus dos días benéficos! ¡Ayúdanos!» El tabaco destinado al Oeste y a los demás Poderes o Direcciones fue puesto en el Calumet con estas plegarias:«Oh Tú, Poder de donde vive el Gigante, que purificas con tu soplo blanco; y Tú, Ser alado que guardas este sendero recto: Te colocamos en esta Pipa, ¡ayúdanos, pues, con Tus dos días rojo y azul!»

Oh Tú, Poder del lugar donde sale el sol; y Tú, Lucero del alba, que separas las tinieblas de la luz, dando sabiduría a los hombres; contigo queremos ofrecer esta Pipa;¡ayúdanos con tus dos días benéficos! »

Oh Tú, Poder del lugar hacia el que siempre miramos, de donde las generaciones vienen y van; oh Tú, Cisne Blanco que guardas el sendero de misterio; hay un lugar para Ti en este Calumet que vamos a ofrecer al Gran Espíritu. ¡Ayúdanos con Tus dos días benéficos!»

Oh Tú, Ser alado de los cielos azulados; Tú que posees alas poderosas y ojos que ven todas las cosas: Tú vives en las profundidades de los cielos; Tú estás muy cerca del Gran Espíritu. Vamos a ofrecer este Calumet; ¡ayúdanos con Tus dos días rojo y azul! »Oh Tú, Abuela, de quien provienen todas las cosas terrestres, y Tú, Madre Tierra, que traes a todos los frutos y los alimentas: ¡míranos y escucha! Sobre Ti hay un sendero sagrado por el que caminamos pensando en el misterio de todas las cosas. Sobre Ti será santificada esta virgen joven y pura, Granizada Ruidosa, pues ella estará en el centro de la tierra sosteniendo la pelota ritual. ¡Ayúdanos, oh Abuela y Madre con Tus dos días felices, ahora que ofrecemos este Calumet al Gran Espíritu!»

Durante estas plegarias el Calumet fue cargado y apoyado en el pequeño secadero azul; éste estaba formado por tres palos, dos de los cuales estaban clavados en el suelo y sostenían al tercero.

Se Mueve Caminando cogió entonces la pelota y la ofreció a la muchacha diciéndole que se pusiera en pie, que sostuviera la pelota en la mano izquierda y que levantara la derecha hacia el cielo. Luego se puso a rezar, teniendo la Pipa en la mano izquierda y elevando la derecha hacia los cielos: «Oh Abuelo Wakan-Tanka, Padre Wakan-Tanka,¡míranos! Mira a Granizada Ruidosa que está aquí de pie sosteniendo el Universo en su mano. Todo lo que se mueve sobre esta tierra hoy se alegrará. Los cuatro Poderes del Universo, así como los cielos, están en la pelota. Todo esto, Mujer Granizada Ruidosa lo ve. La aurora del día con la luz del Gran Espíritu está ahora con ella. Ella ve sus generaciones futuras y el árbol de la vida en el centro. Ve también el sendero sagrado que lleva del lugar al que siempre miramos hasta el lugar donde vive el Gigante. Ve a su Abuela y Madre Tierra y a todos sus parientes en las cosas que se mueven y crecen. Ella está allí de pie con el Universo en la mano, y allí todos sus parientes son realmente Uno.

Oh Abuelo Wakan-Tanka, Padre Wakan-Tanka, es por tu voluntad que tu luz brilla en esta muchacha. Hoy sentimos todos tu presencia. Sabemos que estás aquí con nosotros. ¡Por esto y por todo lo que nos has dado, Te damos gracias!»

El gran sacerdote se colocó frente al cráneo de bisonte y le habló en estos términos:

«Espíritu Huntka, hoy te han dado un color que pongo sobre ti, pues eres pariente de nuestro pueblo bípedo y vivimos gracias a ti. Cuando haya puesto esta pintura sagrada sobre ti, saldrás con esta muchacha y comunicarás tu gracia a todos los seres.»

Luego el profeta y gran sacerdote pintó al bisonte trazando una línea roja alrededor de su cabeza y una línea recta que bajaba por entre los cuernos hasta en medio de lasórbitas. Cuando terminó fue a sentarse cerca de Granizada Ruidosa y le dijo:

«Granizada Ruidosa, estás aquí sentada de un modo sagrado. Está bien, pues los espíritus de los bisontes han venido a verte. Voy a revelarte, por tanto, la visión que tuve. En ella, me dirigía al lugar donde vive el Gigante, y vi un gran pueblo en marcha. Tenían su guardia, sus jefes y sus hombres santos, exactamente como nosotros. Y cuando llegué a su proximidad se detuvieron, y uno de sus jefes avanzó hacia mí y me dijo:

«Hombre, mira estas gentes, que son celestes. Van a enseñar a andar a una muchacha muy estimada, y en su vida verás cuatro edades.»

«Trajeron una niña de aspecto frágil. Se sentó y vi que era un bisonte hembra joven. Se levantó y empezó a andar, pero dio un traspié y se tumbó. Su tribu, a la que ahora veía como un pueblo de bisontes, se reunió a su alrededor, y un bisonte hembra resopló sobre ella, despidiendo un hálito rojo; y cuando el pequeño bisonte hembra se tumbó por segunda vez, vi que se había transformado en un bisonte blanco muy pequeño. Su madre continuó lanzando su soplo rojo y la empujó con el hocico; y cuando el pequeño animal se levantó por segunda vez, vi que de nuevo había cambiado y era ahora un bisonte más grande. Se echó, y cuando se levantó ya se había desarrollado del todo; entonces huyó por detrás de la colina, y todos los bisontes resoplaron ruidosamente hasta el punto de que el Universo se estremeció. Percibí entonces unos bisontes en las cuatro Regiones, pero se transformaron en hombres y vi a la muchachita de pie en el centro con una pelota en la mano. Lanzó la pelota hacia el lugar donde se pone el sol, y todos se precipitaron y la devolvieron al centro. Del mismo modo, la niña lanzó la pelota hacia el lugar donde vive el Gigante, después hacia el lugar donde sale el sol y luego hacia el lugar al que siempre miramos, y cada vez la pelota era devuelta al centro, a la niña. Por último, la lanzó al aire y al instante todos volvieron a convertirse en bisontes, de modo que ninguno de ellos pudo coger la pelota porque los bisontes no tienen manos como nosotros.

La niña, que de nuevo era un pequeño bisonte, lanzó la pelota hacia mí, y el jefe de los bisontes me dijo:

«Este Universo pertenece, en verdad, a los hombres, pues los bisontes cuadrúpedos no pueden jugar con la pelota; por esto es necesario que tú la cojas y regreses junto a tu pueblo y le expliques lo que aquí te hemos enseñado.»

Se Mueve Caminando explicó entonces el rito a Granizada Ruidosa y a todos los que estaban allí reunidos:

«El bisonte contiene cuatro edades, como ellos me mostraron en mi visión. Granizada Ruidosa y el bisonte representado por este cráneo saldrán juntos de esta tienda, y ella lanzará la pelota como os he explicado en mi visión. Es voluntad del Gran Espíritu que así sea. No olvidáis que la pelota es el mundo, y que es también nuestro Padre Wakan-Tanka, pues el mundo —o el Universo— es su morada. Por esto, aquel que se apodere de la pelota recibirá una gran bendición. Vosotros debéis tratar de cogerla y Granizada Ruidosa será el joven bisonte del centro. Ahora va a salir y se detendrá cuatro veces, y cada uno de sus pasos será en beneficio dé su pueblo.»

Toda la tribu se había reunido alrededor de la tienda para oír lo que allí se decía; todos se habían puesto sus mejores vestidos y estaban contentos. Alto Cuerno Hueco, con el Calumet, fue el primero en salir de la tienda; después de él salió su hija Granizada Ruidosa, que llevaba la pelota en la mano derecha; siguió Se Mueve Caminando, que sostenía el cráneo y resoplaba, y empujó cuatro veces a Granizada Ruidosa con el cráneo, y cada vez salía de éste una humareda roja. Mientras tanto cantaba uno de sus cantos de misterio:

De una manera sagrada, de todas direcciones,
Vienen para verte.
Mujer Granizada Ruidosa ha estado sentada de un modo sagrado.
¡Todos vienen para verla!

Finalmente, cuando se detuvieron por cuarta vez, Alto Cuerno Hueco y Se Mueve Caminando se colocaron a uno y otro lado de la niña, vueltos los tres hacia el lugar donde se pone el sol. Granizada Ruidosa lanzó la pelota hacia el Oeste y uno de los hombres la cogió y, después de besarla y ofrecerla a las seis Direcciones, la de volvió a la niña, que estaba en el centro. De igual modo, los tres se volvieron hacia el lugar donde vive el gigante Wazia, y la pelota fue lanzada en esta dirección; todos se atropellaron para hacerse con ella, y la pelota fue devuelta al centro. A continuación fue lanzada hacia el lugar donde sale el sol, y después hacia el lugar al que siempre miramos; todos los que tuvieron la suerte de atraparla recibieron un caballo o algún otro regalo valioso. A la quinta vez la pelota fue lanzada hacia arriba y hubo un gran bullicio, hasta que, finalmente, un hombre pudo cogerla y devolverla al centro.

Cuando el lanzamiento de la pelota hubo terminado, Alto Cuerno Hueco ofreció el Calumet al profeta; éste dirigió el cañón hacia el cielo y empezó a enviar una voz al Gran Espíritu.

«¡Hi-ey-hey-i-i!», gritó cuatro veces. «Te envío una voz, oh Wakan-Tanka, a Ti que siempre has sido y que estás por encima de todo. Padre Wakan-Tanka, Tú eres el Jefe de todas las cosas; todo es Tuyo, pues Tú eres quien ha creado el Universo. Tú has puesto a nuestro pueblo en esta gran isla y nos has dado la sabiduría que revela todas las cosas. Tú nos has hecho conocer la luna y el sol, los cuatro vientos y los cuatro Poderes del Universo. Sabemos que las generaciones vienen del lugar al que miramos, y que regresan a él; y hemos caminado santamente por este sendero recto y rojo que lleva al lugar donde vive el Gigante. Y, por encima de todo, sabemos que nuestros cuatro parientes más próximos son siempre nuestro Abuelo y Padre Wakan-Tanka, y nuestra Abuela y Madre Maka, la Tierra. Oh Wakan-Tanka, mira hoy a Mujer Granizada Ruidosa, que tiene en la mano la pelota que es la Tierra. Ella tiene en la mano lo que dará fuerza a las generaciones que mañana heredarán la Tierra que es Tuya; y los pasos que darán serán firmes, y serán liberadas de las tinieblas de la ignorancia. Mujer Granizada Ruidosa está aquí en pie, sosteniendo tu Universo, y a partir de este día la pelota pertenecerá a las generaciones futuras, y marcharán alegres cogidos de la mano de sus hijos. Ayúdales a caminar sin ignorancia por el sendero sagrado. ¡Que los cielos nos contemplen y tengan misericordia de nosotros! Abuelo Wakan-Tanka, Padre Wakan-Tanka, ¡que siempre conozcamos y cumplamos tu voluntad! ¡Que siempre la queramos y amemos! ¡Oh Wakan-Tanka, ten misericordia de mí para que mi pueblo viva! »

Entonces todos los presentes fumaron o tocaron el Calumet; los hombres que habían tenido la fortuna de coger la pelota sagrada recibieron caballos o vestidos de bisonte; el pueblo entero estaba de fiesta y todos estaban llenos de alegría, pues lo que Ptesan-Win, la Mujer Bisonte Blanco, prometió al principio se había realizado.

Yo, Wapiti Negro, debo explicaros ahora algunas cosas de este rito que podríais no comprender. Fijaos por de pronto en que es una niña y no una persona adulta la que está en el centro y lanza la pelota. Así debe ser, pues el Gran Espíritu es eternamente joven y puro, y así es esta pequeña que apenas acaba de llegar de Wakan-Tanka; es pura y sin oscuridad.

La pelota es lanzada desde el centro hacia las cuatro Regiones, del mismo modo que el Gran Espíritu está en todas las Direcciones y en todos los rincones del mundo; y la pelota cae sobre el pueblo, al igual que el Poder del Gran Espíritu es recibido por pocos hombres, sobre todo en estos últimos tiempos.

Sin duda os habréis dado cuenta de que el pueblo cuadrúpedo de los bisontes no era capaz de jugar a este juego, y por esta razón lo dio a los bípedos. Esto es muy justo, pues, como dije anteriormente, de todas las criaturas del Universo, sólo los bípedos, si se purifican y se humillan, pueden llegar a ser uno con Wakan-Tanka, o pueden conocerle.

En estos tristes tiempos en que nuestro pueblo se ha hundido, corremos detrás de la pelota, y algunos ni siquiera intentan cogerla; y lloro cuando pienso en ello. Pero sé que la pelota pronto se cogerá, pues el fin se acerca rápidamente, y entonces se la volverá a colocar en el centro, y con ella lo será nuestro pueblo. Mi oración es que así sea; y es para contribuir a este restablecimiento de la pelota por lo que he querido hacer este libro.


Nota:

1 Los sioux tienen la costumbre de trazar los caminos rituales con el palo que sirve para cargar la Pipa y que, por esta razón, es un auxiliar del fuego y un instrumento indispensable para el sacrificio. Los indios dicen que representa la voluntad del hombre, puesto que es necesaria una iniciativa por parte del hombre para que pueda hacer un sacrificio o recibir la sabiduría de Wakan-Tanka.

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