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Arqueología Cronológica de Venezuela

Arqueología cronológica de Venezuela

J. M. Cruxent - I. Rouse.
Introducción 
linkSeries, Horizontes y Tradiciones.

Series propuestas

Lo siguiente es la continuación del capítulo Series, Horizontes y Tradiciones:


El siguiente esquema dará idea de la naturaleza de las series que hemos establecido y de la complejidad de su distribución. El esquema está basado en las pruebas que presentamos a lo largo de la presente monografía y del resumen que hacemos en ellas en la parte de Conclusiones las que referimos al lector para mayor información. En orden de su aparición las series propuestas serían:

1. Serie Manicuaroide. Esta es la única serie no cerámica que proponemos. Está formada, primordialmente, por los complejos de Cubagua, Punta Gorda y Manicuare que fueron sucediéndose en las islas del grupo de Cubagua, frente a la costa oriental de Venezuela, y que parecen constituir una tradición cultural única extendiéndose a través de los Períodos I y II.

El complejo cabecero de Manicuare está representado también en el área de Cumaná, en la costa frontera. Hay un cuarto complejo, el Carúpano, situado en el área del mismo nombre, más al este y en la línea costera, que sólo podemos introducir hipotéticamente en la serie puesto que nuestra información acerca del mismo es demasiado escasa y no podemos llegar a conclusiones definitivas. La punta de hueso, la gubia de concha y la piedra de dos puntas son características, aunque las gubias no aparecen hasta el segundo complejo, o complejo Manicuare. La serie posee ciertas semejanzas con los complejos precerámicos de Haití, de Cuba y de la Florida, de los que trataremos en la sección siguiente, pero por el momento, hasta tener mejor información, la consideramos como habiéndose producido de manera aislada, y local en las islas de la costa de la Venezuela oriental.

2. Serie Saladoide. Es ésta la primera de las series cerámicas de que habremos de tratar aquí. Se caracteriza por los bols de base plana y panza abocinada con asas acintadas verticales y ornamentación pintada blanco-sobre-rojo. Su origen es desconocido. Posee ciertas semejanzas con la alfarería pintada blanco-sobre-rojo de la región amazónica, por ejemplo Marajoara de las bocas del Amazonas (Meggers y Evans, 1957: 344-6), pero el parecido es tan superficial que en realidad apenas tiene significado.

El estilo tipo, el de Saladero, aparece en el Bajo Orinoco en la primera mitad del Período II, y es sucedido por el estilo Ronquín del Orinoco Medio en la segunda mitad de dicho período. Al mismo tiempo parece que la serie se ha extendido hacia el norte, dirigiéndose hacia la costa oriental y a las islas que se encuentran frente a la costa, ya que el estilo El Mayal y la alfarería comercial que se encuentra en los niveles superiores del montículo no cerámico de Punta Gorda son de estilo semejante al Rosquín. Como hemos hecho notar anteriormente las gentes poseedoras de la serie Saladoide pudieron pasar a Trinidad, a las Pequeñas Antillas y a Puerto Rico, una vez obtenida experiencia en la navegación marítima mediante su estancia en la costa (ver. Fig. 4). De igual modo pudieron haber llegado al distrito noroccidental de la Guayana Británica o Belice. La serie sobrevivió hasta alcanzar el Período III mediante cuatro estilos: el Cotua, en el Alto Orinoco, el Agua, en la isla de Margarita y el Chuare y el Irapa, en la península de Paria. No aparece en los períodos posteriores.

Fig. 4. Cronología relativa de las Antillas
Períodos
Venez.
Antillas Mayores Antillas Menores
Trinidad
Cuba
(oeste)
Cuba
(centro)
Cuba
(este)
Haití República
Dominicana
Puerto Rico
(oeste)
Puerto Rico (E)
Is. Vírgenes
Islas Saba y
San Eustaquio
Martinica
V               ? San José
Bani  
  ? Boca
Chica
Capa Esperanza
Pueblo
Viejo
Carrier
IV   Bontour
El Bajo Paquemar
III Bani Meillac   Santa
Elena
Erin
 
Cayo Redondo
y Guayabo Blanco
Macady Anadel Ostiones Roca dorada La Salle Palo Seco
II Couri y Cabaret Railroad Cave Cuevas Cedros
    Krum Bay     Ortoide
Coroso    
I      
     
     
         

Marca la primera aparición conocida de cerámica y agricultura en cada región.    
  Serie Saladoide     Serie Barrancoide     Serie Chicoide

3. Serie Barrancoide. Son característicos de esta serie los bols con base anular y borde plano saliente con incisiones, provistos de patas modelado-incisas. Tampoco en este caso podemos establecer su origen. Parece existir cierta relación en maneras que ya no podemos determinar con cierta alfarería modelado-incisa de la región Amazónica de los que nos ocuparemos en la próxima sección. Su estilo cabecero, Barrancas sucedió Saladero y coexistió con el Ronquín del serie Saladoide en el Bajo Orinoco durante el Período II, habiendo pruebas de influencias mutua: Al parecer, durante la última parte del Período II la serie se difundió hacia el norte, a través de la región del lago de Valencia (estilo La Cabrera) alcanzando la costa central (estilo El Palito). Al mismo tiempo la serie Saladoide se extendía hacia la costa este, en dirección norte. La serie llegó también a Trinidad y posiblemente a Belice o Guayana Británica durante la parte última del Período III influenciado asimismo al resto de las Antillas y causando una nueva serie en la zona, la Chicoide, de la que trataremos posteriormente. Al mismo tiempo la serie Barrancoide se conservó como tradición de las Barrancas al estilo Barrancos del Período III en el Bajo Orinoco, y había un ejemplo similar de persistencia que va del estilo de El Palito al de Taborda en el Período IV en la costa central.

4. Serie Tocuyanoide. Las vasijas características de esta serie son boles trípodes o tetrapodes cuyas patas se extienden por las panzas hasta llegar casi al borde. La ornamentación se caracteriza por la presencia de dibujos de forma curva hechos con pintura roja y/o negra sobre blanco —combinación de colores inversa a la Saladoide— además de incisión de línea ancha.

A diferencia de las dos series anteriores, esta posee un aspecto general mesoamericano y norteandino. Como advertimos en la próxima sección puede haberse derivado del Primer Horizonte Pintado de Reichel-Dolmatoff, que se encuentra en el nordeste de Colombia. El estilo La Pitia, situado sobre la frontera entre Venezuela y Colombia, es intermedio entre el Primer Horizonte Pintado y la serie Tocuyanoide. El estilo Tocuyano, en el área montañosa de Barquisimeto, es el cabecero. Los estilos La Pitia y Tocuyano pertenecen a la segunda mitad del Período II, igual que los otros tres estilos de la serie: los de Agua Blanca que lleva la serie a los Llanos Occidentales, y los Aeródromos y Cerro Machado que la hacen extenderse a través de las montañas de la costa central, cruzando la línea de difusión de la serie Barrancoide, según hemos advertido anteriormente. La serie persistió durante el Período III en el estilo Sarare y luego se extinguió, aunque el estilo Betijoque de los Períodos IV y V conservó alguno de sus caracteres. Estos dos últimos estilos se encuentran respectivamente, en las montañas de Barquisimeto y de Trujillo.

5. Serie Arauquinoide. Durante la última mitad del Período III hacen su aparición dos series, siendo la primera de éstas la Arauquinoide, limitándose a las orillas del Orinoco y a la zona adyacente de los Llanos. Es muy posible que se originase a partir de la serie Barrancoide, que en tiempos anteriores se había extendido considerablemente por la zona, lo que parece indicar la presencia de apéndices modelado-incisos y de bordes salientes en forma de pestaña, decorados con incisión de línea ancha. Pero la serie Arauquinoide posee también desgrasante de esponja, que parece proceder de la región amazónica, habiendo descendido a lo largo del Orinoco, y otros caracteres, como la incisión de líneas finas y rectas y el trabajo de aplicación, en especial los rostros superpuestos sobre los cuellos de botijas globulares, que se cree provienen de las tierras altas de Colombia desde las cuales descenderían tales rasgos por los ríos Meta, Vichada u otros. Por lo que hasta ahora sabemos, el estilo Arauquín fue el único de la serie que continuaba existiendo durante la última parte del Período III, con la posible excepción de la alfarería encontrada por Evans, Meggers y Cruxent en San Fernando, en el alto Orinoco, cuya exacta posición cronológica no ha sido determinada aún. Según se advertirá en la sección siguiente, los caracteres barrancoides del estilo Arauquín tuvieron difusión o contactos con la región amazónica, a través de San Fernando, dando lugar —total o parcialmente— al modelado inciso de aquella región. Durante el Período IV se extendió la serie hacia los Llanos centrales, con el estilo Matraquero, y hacia el Orinoco Medio en la forma del Estilo Camoruco. Por medio del estilo Matraquero influyó en la alfarería de Valencia de las montañas centrales, pero tales influencias no fueron tan intensas como para poder incluir el estilo Valencia en la serie Arauquinode. La serie persistió dentro del Período V en el Bajo Orinoco en la forma del estilo Guarguajo.

6. Serie Ocumaroide. Esta serie está constituida por una mezcla de caracteres saladoides, por lo cual puede haberse originado del contacto entre estas dos series durante la segunda mitad del Período III. Las formas son preferente saladoides puesto que aparecen por regla general bases planas y bordes sencillos, sin pestañas, pero hay asimismo algunas bases con patas que indican una influencia tocuyanoide. La ornamentación, por otra parte consiste sobre todo en pintura roja y/o negra sobre blanco de acuerdo con la tradición tocuyanoide, aunque los dibujos son más rectilíneos y algunos de ellos se parecen mucho a los de la alfarería de Saladero. La serie se conoce por dos estilos de últimos del Período III, el Ocumare y el Boca Tacagua por uno de la ultima parte del Período III y del IV, llamado Aroa, y por el estilo Palmasola, que se limita al Período IV. Estos estilos forman una serie contigua que se extiende a lo largo de la costa central, precisamente en la zona en que debieron entrar en contacto las series Saladoide y Tocuyanoide. En esta misma región hay también un estilo barrancoide, el de El Palito, y poseemos ciertas pruebas de la existencia de contactos entre éste y la serie Ocumaroide, como por ejemplo los dos trozos de pipas de arcilla en las que hay trabajo de incisión y modelado. Como se observará en la sección siguiente, también aparece un estilo semejante al Ocumaroide en a parte fronteriza de la costa colombiana, pero no conocemos hasta ahora la existencia de nada análogo en Venezuela occidental.

7. Serie Dabajuroide. Parece que el resto de las series se originaron durante el Período IV. El estilo Dabajuro, que da nombre a una de ellas, figura entre los de más complejo trabajo de Venezuela. Al desgrasante mineral, primitivamente presente en la región, se añade el de concha. Las formas son fundamentalmente tocuyanoides, pero muestran elementos característicos de todas las series anteriores, incluyendo tanto bases anulares como de pata. Los dibujos pintados son en rojo o negro sobre blanco, de acuerdo con la tradición tocuyanoide, pero aparecen también diversas formas de incisión, punteado, trabajo de aplicación y apéndice con aplicaciones. Las superficies de algunas vasijas han sido trabajadas hasta hacerlas desiguales mediante operaciones manuales o con impresión de tejidos. La serie, al parecer, constituye un desarrollo local situado en la costa occidental. De allí se extendió hacia el este, a lo largo de la costa, a través de los estilos Cumarebo y Guaraguaro, hasta llegar a Punta Arenas en la costa oriental, haciéndose más simple a medida que progresaba hacia el este. La serie se encuentra también en las islas holandesas que están frente a la costa occidental, de las cuales no tratamos aquí, así como también en la isla Margarita, frente a la costa oriental, dando lugar al estilo Playa Guacuco. Nos ha sorprendido reconocer la serie en los estilos Capacho y La Mulera, del área de San Cristóbal, en el extremo meridional de las montañas, adonde llegó posiblemente siguiendo el lago de Maracaibo. El estilo Dabajuro es el único, que sepamos, que se extiende a los tiempos históricos, esto es, hasta el Período V.

8. Serie Tierroide. Una serie hasta cierto punto similar, y emparentada con la anterior, parece haberse desarrollado en las montañas, a la espalda de la costa que fue asiento preferido del pueblo Dabajuroide. Esta serie se caracteriza por su fino desgrasante de arena, por su menor variedad de formas en relación con la serie Dabajuroide, y por la importancia que da a la ornamentación pintada en la que se encuentran colores iguales que en la anterior, aunque formando mayor número de combinaciones, y dibujos típicos, distintivamente pequeños, como sus diminutos pájaros. Los apéndices y el trabajo de aplicación aparecen raramente estando ausentes por completo la incisión y el punteado. Con su centro en el estilo Tierra de los indios, en el área de Barquisimeto, la serie se extiende hacia el suroeste, a través de los estilos Chipepe y Mirinday, llega a los Andes y se dirige hacia el nordeste con el estilo San Pablo. Este último se prolonga hasta la costa central al dar lugar al estilo San Pablo, y la serie aparece también en los Llanos occidentales, en el estilo Caño del Oso. También en este caso la alfarería se va haciendo más sencilla a medida que se aparta de su centro de Tierra de los Indios. En el centro y en el estilo San Pablo, alcanza hasta el Período V. Tanto la serie Dabajuroide como la Tierroide parecen estar relacionadas con el Segundo Horizonte Pintado de Colombia nororiental, según indicamos el la sección siguiente.

9. Serie Valencioide. Esta serie toma su nombre del estilo Valencia del Período IV, en el área del mismo nombre. Suponemos que se originó en el indicado lugar, a partir del estilo Barrancoide de La Obrera, de fecha anterior. Su alfarería posee desgrasante mineral aunque es considerablemente más áspera que la de la serie Tierroide, no poseyendo las patas características de esta última, sino solamente bases planas o anulares. La forma dominante de las vasijas es la de la botija globular, en vez de los boles abiertos. No existen dibujos pintados, estando formada la ornamentación por trabajos relativamente toscos de punteado, incisión y aplicación, además de apéndices con aplicaciones. Los dibujos son relativamente sencillos con la excepción del estilo cabecero de Valencia, que posee varios motivos únicos, derivados al parecer de la serie Arauquinoide (sección 5, más arriba), como por ejemplo un rostro aplicado sobre un cuello convexo. A partir del estilo Valencia, se extiende la serie a través de Las Minas hasta El Pinar, situado este último yacimiento en la cuenca de Caracas, alcanzando la costa en tres áreas muy separadas, Cementerio Tucacas al oeste; El Topo, en el centro; y Río Chico a oriente (Fig. 26). El estilo Krasky, en las islas de los Roques, parece descender del estilo El Topo. Solamente este último llegó al Período V, por lo que hasta ahora sabemos.

10. Serie Memoide. Esta última serie está compuesta solamente por dos estilos en los Llanos centrales, los de Memo y Guaribe, y uno en la costa adyacente, el de La América, pero sospechamos que, cuando se lleven a cabo más extensas investigaciones, se demostrará que su extensión geográfica es mayor. No conocemos aún sus antecedentes. La alfarería posee desgrasante mineral siendo prácticamente las únicas formas existentes las de botija globular y bol sencillos. La ornamentación se consigue generalmente mediante pliegues en las superficies o haciendo impresiones con los dedos, con tejido o con cuerda. El estilo Memo, el más occidental, posee además algunos caracteres que corresponden al horizonte Tierroide, incluso patas y pintura rectilínea, hecho comprensible si tenemos en cuenta que el horizonte Tierroide se extendió hasta llegar a los Llanos occidentales. Los estilos Memo y Guaribe aparecen en los Períodos IV y V mientras el estilo La América se encuentra solamente en el Período V.

Resumen y conclusiones. La única serie no cerámica, la Manicuaroide, aparece, hasta ahora, como una unidad aislada que se sitúa en las islas y en la costa de Venezuela oriental. Hay tres series cerámicas básicas: la Saladoide, la Barrancoide y la Tocuyanoide. Las dos primeras aparecen en el río Orinoco, pero probablemente no están emparentadas. No podemos establecer su origen con certidumbre, pudiendo haberse desarrollado de manera local o provenir de otros lugares de la América del Sur en su parte oriental, esto es, de lugares situados a lo largo del trazo superior derecho de la H de Osgood.

La serie Tocuyanoide, por el contrario, se deriva seguramente de la zona nororiental de Colombia y puede tener su origen en el otro trazo superior de la H que se extiende desde Mesoamérica hasta la parte occidental de Suramérica. Existe, por consiguiente, una dicotomía básica entre la alfarería más antigua de la Venezuela oriental (series Saladoide y Barrancoide) y la de la Venezuela occidental (serie Tocuyanoide), dicotomía que también se manifiesta en otros aspectos culturales, según explicaremos en las Conclusiones.

La Venezuela oriental continuó ofreciendo los estilos de la serie Saladoide y/o los de la Barrancoide, juntamente con otra descendiente de esta última, la serie Arauquinoide, hasta los tiempos históricos. En occidente sucedieron a la serie Tocuyanoide otras dos, dentro de la misma tradición general la Dabajuroide y la Tierroide. En el centro existió una zona de contactó entre las tradiciones oriental, occidental, y sureña que corresponde a la barra horizontal de la H, desarrollándose en esta región tres nuevas series- la Ocumaroide, la Valencioide y la Memoide. La primera de éstas parece haber resultado del contacto entre las series Saladoide y Tocuyanoide, mientras la segunda deriva de la serie Barrancoide, siendo desconocidos los antecedentes de la tercera.

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