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La leyenda de los Césares

Ricardo E. Latchman (1929)

Sus orígenes y evolución

El origen de la historia

Segunda parte del desarrollo de la leyenda

La leyenda de los españoles perdidos

Las expediciones de búsqueda en el siglo XVI

La leyenda en el siglo XVII

El siglo XVIII

El estado actual de la leyenda

Conclusiones del autor

Las expediciones de búsqueda en el siglo XVI

Las riquezas de los primeros, el oro, plata y piedras preciosas, o los animales de carga, los vestidos de lana, etc., ahora figuraban como patrimonio de los descendientes de los náufragos, quienes se habían establecido en una gran ciudad de la cual se contaban maravillas fantásticas.

Innumerables expediciones se iniciaron para ir en descubrimiento de esta fabulosa ciudad, las cuales fracasaron una tras otra, sin encontrar indicio del pueblo que se buscaba con tanto afán. Empero no se disminuía el entusiasmo y la fe en su existencia.

La documentación que abona la convicción en la realidad de todos estos rumores es inmensa, pero por lo general muy poco conocida. En gran parte, y especialmente después de mediados del siglo XVII, los documentos tienen mucho de fantasía, pero los del siglo XVI son de otra indole y parecen indicar que se fundaban en hechos verdaderos.

A continuación reproducimos algunos de los que tienen un aspecto más verídico, colocándolos en orden más o menos cronológico, para demostrar la gradual evolución de la leyenda y los diferentes factores que entraban en su desarrollo.

Este examen, a la vez que aclara en algo un punto de alto interés histórico, presenta una fase etnológica de no menos importancia para el estudio de las diferentes mezclas únicas habidas en la Pampa y en la Patagonia, que hasta ahora no se han tornado en cuenta.

La primera expedición en busca de lo de César, fue la de Diego de Rojas (1543-1546) a la cual hemos hecho referencia.

En 1551, Francisco de Villagra, a su vuelta del Perú con socorros para Pedro de Valdivia, tuvo que invernar en el valle de Guantata o Cuyo, donde algunos años después se fundó la ciudad de Mendoza. Durante su estada en este lugar envió dos expediciones a explorar el país, una al este, a la provincia de Conlara y otra hacia el sur, en busca de lo de César. La última llegó hasta el río Diamante. No logró el resultado apetecido, pero en ella los expedicionarios recibieron las primeras noticias de los españoles que vagaban por la Patagonia.

Más o menos por el mismo tiempo, Pedro de Valdivia, que se encontraba en el sur de Chile, ocupado en la fundación de la ciudad que había de llevar su nombre, mandó a Gerónimo de Alderete a fundar otra ciudad al pie de la cordillera y a reconocer la región. Alderete atravesó la cordillera y tuvo varias escaramuzas con los Puelches que habitaban las faldas orientales. En esta jornada recogió noticias tanto de los Incas como de los españoles que andaban en la Patagonia.

En la extensa Información levantada en 1589 por Ramírez de Velasco a que hemos hecho varias referencias, figuran las declaraciones de numerosas personas que algunas noticias tenían acerca de los Césares. En cuanto a la expedición de Alderete, los testigos más importantes eran Gerónimo de Vallejo o Calleja, escribano de Santiago del Estero, el Capitan Pedro Sotelo de Narváez y Alonso de Tula Cerbín, escribano mayor de Tucumán.

Vallejo conoció personalmente a Alderete, estuvo con él en España y se vino con él cuando regresaba, con el objeto de entrar en su compañía y completar el descubrimiento de la Patagonia. Dijo que Alderete le comunicó que en ella había quedado gente de la armada del Obispo de Plasencia, "los cuales tenían paz con los indios naturales de aquellas provincias e era causa estar juntos con indias de las de la dicha provincia y en ellas tener hijos, mediante lo cual hacían con los indios anistad e daban lo necesario que había menester, etc".

Pedro Sotelo de Narváez declaró que "estando este testigo en el Reyno del Perú se topó con un antiguo soldado de Chile que se llamaba Banda de Aguilar y le dijo que el adelantado Alderete en el Reyno de Chile, antes de ser adelantado había fecho una entrada con ochenta soldados de a caballo y pasando cierta cordillera había bajado hacia los llanos y entre unas lomas habían topado unos valles muy grandes y de mucha copia de gente y llegando a unas chacaras habían tomado vasijas de plata y de oro y unas hachas de oro bajo y que pasando adelante la gente de aquella tierra se había congregado, haciendo escuadrones cada pueblo o parcialidad de por sí...y volvieron al dicho Reyno de Chile, pretendiendo el dicho adelantado Alderete hacer la dicha Jornada de la Sal y que esa provincia se conoce también con los nombres de Lin-Lin o la Trapananda; después de lo cual ha terido este testigo. en estas provincias y en las del Perú, mucha noticia de la dicha tierra..."

Alonso de Tula Cerbin repite las mismas noticias con pocas variaciones.

El año siguiente Valdivia mandó a Francisco de Villagra a que cruzara la cordillera y descubriera hasta el mar del Norte y hasta el Estrecho de Magallanes por el Sur. En esta expedición, que sólo llegó hasta el río Limai, que no pudieron vadear. Villagra también adquirió noticias de los náufragos. aunque no queda constancia que haya sabido algo de los Incas. Igual cosa se puede decir de la expedición de Pedro de Viliagra en 1553, en busca de las salinas que existían al otro lado de la cordillera, las que halló.

En 1563 se recibieron en Chile las primeras y únicas noticias de los náufragos. Llegaron a la ciudad de Concepción, despues de muchas aventuras y peripecias, dos de los tripulantes del buque perdido en el Estrecho. Se llamaban respectivamente Pedro de Obiedo y Antonio de Cobos.

Se les levantó un informe sumario, ante el licenciado Julián Gutierrez de Altamirano, Teniente General del Reino de Chile, en que figura la relación dada por estos dos individuos, que comienza así: "Relación que dió Pedro de Obiedo, natural del condado de Nieva y Antonio de Cobos, carpintero de la ribera, personas, etc..."

Hablando del naufragio dijeron que se habia salvado toda la gente menos trece personas y que "el capitan llamado Sebastián de Arguello, sacó en tierra ciento cincuenta soldados, treinta aventureros, cuarenta y ocho marineros, artilleros y grunetes y trece mujeres casadas y todas las armas, municiones, bastimentos y sustentos; que luego se puso tasa para el buen gobierno y duración; el otro navío que era la capitana, se sustentó bordeando y le vieron como se enmaró la vela, que fue el que se embocó en el mar del sur, en que venia Riveros, uno de los conquistadores desta tierra y luego se metió el dicho capitan Arguello la tierra adentro con su gente inclinandose al noreste que estaba en 52 grados y 13 minutos adonde estuvieron cuarenta dias y después de haber dejado alli diez piezas de artilleria de todos calibres y jarcias y lo que no podian llevar, habiendo caminado siete dias, descubrieron gente que les venia a reconocer, aunque se les alargaron; y desde alli en adelante fueron en orden mas estrecha y con más cuidado echando emboscadas de dia y de noche hasta que a otras jornadas tomaron lengua de un indio corpulento y blanco con quien no se entendieron más que por señas y visajes: éste les guió a una poblaci6n donde antes de llegar a ella como dos leguas les acometieron una junta de más de tres mil indios que a la primera rociada de las mangas de la arcabuceria huyeron....cogieron doce y por no entenderlos se resolvieron seguirles a los que huian por su rastro y rumbo y dieron en una población a orillas de un lago largo siguiendo a la gente que della salia con golpe de mugeres y gente menuda. Hallaron mucho substento de géneros de la tierra como cecinas de carne de animales, volátiles, pescado seco y otros mariscos.

El capitán se alojó y fortificó y ordenó con un bando público que nadie se osase a hacer daño ni desorden en cosa alguna y recogió en un cuerpo todas las mujeres y criaturas, haciéndoles manifestaciones de halagos y paz y alos tres días fue soltando a algunas para que llamasen a sus maridos dándolas algunas cosillas de las que llevaban, y al fin en menos de cinquenta días sin haber podido pelear mas fueron viniendo recaudos mal entendidos hasta que por abreviar vinieron los caciques y demás gente y se alojaron en sus casas".

Dijeron que entre los españoles había tres sacerdotes que comenzaron a predicar a los indios y a bautizarlos, que a los españoles que se unían con las indias les obligaron a casarse según los ritos de la Iglesia.

Hablan también de los Incas que vivían mucho más al norte y que hacían constante guerra a los naturales entre los cuales se habían quedado. El Capitan Arguello resOlvió ayudar a los indios con quienes estaban ahora emparentados y "vino a la mano con ellos y rompió a la gente del Inga de modo que hizo lo que pareció bastaba para conservarse quietos él y su gente y parcialidades y a sus parientes, hizo que los tuviesen respeto y themor para en lo adelante y se hicieron tregua al no venir a las manos, etc.

Este Obiedo y su camarada habiendo estado en aquella parte en el año 1567 (segurmente en 1557), mataron a uno de los más queridos soldados que tenia el capitan Arguello y se partieron y llegaron con gran trabajo a la población del Inga del Perú y sus gentes que estan poblados desta parte de la Cordillera de Chile, el cual inga le traían sus indios al hombro sobre una silla; seria de edad de veinte y siete años, con una señal de una borla sobre la frente y nombraba Topa Inga; y esta población por donde se metieron dicen que era prolongada por alguna por donde entraban y salían desaguaderos. La tierra era muy fértil y por la parte más principal que los fueron llevando caminaron dos días poco a poco y vieron multitud de oficiales plateros con obras de vasijas de plata gruesas y sutiles y algunas piedras azules y verdes toscas que las engastaban. La gente era lucida y aguilena y al fin de la del Perú sin mezcla de otras. Dizen que les enbidaban con plata y ellos se excusaron, pidiendo solo de comer y pasaje el cual se lo dieron y para el camino veinte indios que los pusieron en lo alto de la cordillera en derecho a la Villa Rica y entregados con rehenes a los pulchez pasaron y vinieron a la ciudad de Concepción donde estuvieron por huéspedes el maestro del campo el general Juan (Juliana) gutierrez de Altamirano."

El mismo documento dice que después de la muerte de Pedro de Valdivia, el licenciado Altamirano fue elegido en 1554 por Francisco de Villagra por su lugar teniente y maestro de campo y que "tomo a cargo este gobierno el dicho Altamirano y yendo sobre la cordillera de la Villa Rica a una escolta por sal, cogió un indio pulche con su familia y les dio las mismas noticias referidas. Y habiéndole ofrecido la libertad y a su gente otros premios lo envi6 con una carta para el capitan Arguello".

Oviedo en su declaración dijo que "estaban los españoles del Obispo de Plascencia en la parcialidad de los indios donde se emparentaron y que son siete poblaciones en la orilla de un lago que está en la altura de cuarenta y siete grados y medio".

El único lago en la latitud indicada del grado 47,5 es el lago Cochrane, que tiene forma alargada. Un grado más al norte se encuentra el lago Buenos Aires, más grande y más accesible. Este último lago fue en todo tiempo un punto de reunión de las tribus nómades de la Patagonia, la tierra sagrada y lugar de sepultura de muchas de ellas. Es posible que éste sea el gran lago en cuyas orillas se hallaban las tolderías de los indios y donde establecieron su morada los españoles náufragos. Todo esto, sin embargo, no sale del terreno de las conjeturas.

Hay una relación, más o menos del mismo tiempo, que parece referirse a la tripulación del otro navío varado en la costa de la Patagonia. En la declaraci6n de Blas Ponce, éste habla de un marino francés, "que en tiempo de Don Juan Gerónimo de Cabrera vio este testigo en esta tierra un soldado extranjero que dezian ser frances que se llamava fulano de Ybaceta el qual fue con el dicho don Gerónimo a la dicha jornada y murió en la población de Córdoba (1573) el qual antes que se hiciera la dicha poblaci6n animava mucho al dicho don Ger6nimo para que hiciese el dicho descubrimiento y dezia que el viniendo por el mar del norte en un navio de franceses que benian en demanda del Estrecho de Magallanes para pasar por el y yr a las Molucas a resgate de especeria y otras cosas, como a cien leguas del rrio de la Plata hazia el Estrecho avian topado un navio de españoles que dezian hera uno de los que el obispo de Plascencia enviava por el estrecho perdido y desvalijado que avian tenido gran tomenta y se murió la gente de hambre los quales le dijeron que por necesidad que avian tenido de comida avian echado de alli cerca de do los toparon mas de cinquenta hombres para que fuesen la tierra adentro en busca de comida y naturales los quales no la avian hallado y benian con disinio de alzarse con el navio y echar la gente que estava en el en tierra y salbarse ellos con la comida que avia en el y que porque no pereciesen todos los avian dejado a los primeros que saltavan en tierra y se yban en busca de la tierra mas cercana poblada de españoles para proveherse y no perecer de hambre porque en la tormenta que tuvieron grande avian echado todo quanto tenian en el mar y que llegando el navio de los dichos franceses en la misma costa a tomar agua en un puerto les salieron a rresgate de pescado ciertos yndios naturales de la tierra los quales les dijeron por señas como gente como ellos estavan tierra adentro y que trayan arcabuces y peleavan con los naturales de la tierra y les tomavan sus comidas y mujeres y que no rrescatavan como los franceses sino que por fuerza de armas lo tomavan y eran muy bellacos y brabos que mataron muchos yndios y que por esto entendia que avia mucha gente poblada procedida de españoles y que poseyan buena tierra, y a que este Ybaceta dixo este testigo al tiempo que tratava con el dicho don Gerónimo que como podia dar noticia aviendo pasado más de cien años la entrada la enbiada del armada del obispo de Plascencia el qual le dixo no avia tanto y contó el dia mes y año del armada y el tiempo que el avia topado el navio que era entonces de hedad de quince años el Ybaceta y quando le contó al dicho don Gerónimo en presencia deste testigo seria hombre de más de ochenta y cinco años y por la quenta y rrazon que dize se hallo no dezir mentira, el qual dixo que de alli a año y medio bolbio otra vez en otro navio de franceses en demanda del dicho estrecho y que avia estado en otro puerto mas hazia el rrio de la Plata ynbernando un ynbierno para poder pasar el estrecho en buen tiempo medito el navio en un rrio mas dle dos leguas rrio arriba adonde los naturales les trayan muho pescado y caza y maiz a rresgate de cuchillos y hierro Y quenteria que les davan los quales naturales les dezian por señas como gente como ellos estavan poblados ocho o diez jornadas de donde ellos estavan que porque no se yban a juntar con ellos y que rrescataron con los dichos yndios piezas de oro y que sefialaron a un perro que tenian en el navio y les dijeron que los cristianos questavan la tierra adentro tenian de aquellos y los atavan con unas sogas hechas de aquel metal de oro que rrescatavan con ellos y que tenian mucho dello porque lo hazian buscar de bajo de la tierra a los yndios, y que preguntandoles de que se bestian aquellos cristianos les señalaron unas mantas de pellexos de corderos de guanacos muy bien sobadas y aderezadas pintada la carnaza de colores y que también se bestian de las mantas de lana de obexa de la tierra que tenian los naturales y les enseñaron una diziendo como aquella y que hera de cumbe como lo del Piru".

Esta relación merece algunas observaciones y alguno reparos, porque los detalles no están del todo concordantes; pero es probable que esto se deba al hecho de ser contado de segunda mano y después de un intervalo de muchos años.

El naufragio del buque del Obispo de Plasencia, al ser éste visto por Ybaceta, tuvo lugar a principios de 1540 y casi al mismo tiempo, aparece en idéntico lugar el buque francés. Según la relación, cuando sucedió este acontecimiento, Ybaceta tendría quince años. El francés, si hemos de creer a Blas Ponce, murió en la fundación de la ciudad de Córdoba en 1573 y tendría entonces, si los datos anteriores fuesen exactos, 48 años. Pero el declarante le calculaba una edad de 85 años. En todo esto hay, en alguno de los detalles, un evidente error, de nada menos de 37 años.

Morla Vicuña cree que el buque visto por Ybaceta no sería el de la armada del Obispo de Plasencia sino la nao San Gabriel, de la armada de Fray García de Loayza en la expedición de 1527.

Empero, Morla Vicuña en su interpretación incurre en algunos errores de criterio. Supone que Ponce hubo declarado que Ybaceta acompaño al gobernador Gerónimo de Cabrera en 1583, siendo que explicitamente dice que murió en la población de Córdoba en 1573, o sea, diez años antes, y debió ser en aquella jornada cuando entusiasmaba a Cabrera para emprender la expedición en busca de los españoles perdidos. El error de Ponce parece haber sido en la edad que atribuía a Ybaceta. No es probable que éste haya tenido ochenta y cinco años, porque soldados de esa edad no son muy comunes, sobre todo para tomar parte en expediciones de descubrimiento como era aquella de Cabrera.

No se sabe a punto fijo cual fue el lugar en que naufragó el buque del obispo de Plasencia, ni se puede poner confianza en el número de leguas indicado por Ybaceta, porque éste venia navegando y no pudo formarse una idea muy exacta. Es de suponer que el puerto donde invernó la segunda nave francesa fuese la boca del río Negro. Si fuese así, los españoles de que hablaban los indios, deben haberse establecido más adentro en el mismo río, posiblemente en o cerca de la isla de Choelchoel, lo que seria concordante con otras noticias posteriores.

De todos modos, suponiendo que las noticias de Ybaceta sean verídicas en su fondo, es imposible confundir este grupo de náufragos con aquél que bajo el capitán Arguello se estableció a orillas de un lago cordillerano en el grado 47,5.

Resulta entonces que en el siglo XVI corrían rumores de hallarse en el sur de la Pampa o en la Patagonia, tres grupos distintos de gente, alrededor de los cuales se forjó la leyenda de los Césares. El primero era el de los Incas, radicados en la vecindad de la cordillera entre los grados 35 y 42; el segundo era la gente española dirigida por el capitán Arguello y que se encontraba en la región andina en el grado 47,5: y el tercero lo formaba la gente del buque de la armada del Obispo de Plasencia que se suponía náufrago en la costa del Atlántico y establecida cerca del litoral, entre los ríos Colorado y Negro.

Estos últimos, según las noticias que corrían, eran mandados por dos capitanes llamados Juan y Pedro de Quirós; pero no se sabe si eran parientes o hermanos como suponen algunos.

Tomando en cuenta estos diversos hechos es más fácil comprender las aparentes contradicciones que circulaban respecto de los Césares y explicar los diferentes derroteros seguidos por las numerosas expediciones que fueron en su descubrimiento.

Indudablemente los rumores que llegaban a las ciudades españolas eran muy abultados a la vez que indefinidos; pero en general eran comprensibles y aun probables en su esencia.

Respecto de los dos capitanes Quirós, existen varias noticias.

Fray Reginaldo de Lizárraga declaró que Juan de Espinosa, hallandose en Chile en 1557, en tiempos de don Garcia Hurtado de Mendoza, había oído decir a muchas personas principales como eran el Capitán Peñaloza y Diego Pérez, "que habiendo ydo a la otra parte de la cordillera hazia el mar del norte se avian tomado yndios que dezian por nueba cierta que avian benido cristianos en demanda de los cristianos de Chile, pero que la muchedumbre de yndios que se les avia opuesto no los avia dejado pasar y que tubieron que bolberse dejando señales de cruces en los árboles y hasta una carta en una olla al pie de un árbol que los que pasaron la cordillera hallaron después."

También oyó decir a Espinosa "que en casa de fulano de Escobar vezino de la ciudad de Santiago, bió a un yndio de los llamados puelches dixo al dicho fulano de Escobar que dicho yndio siendo él muchacon havia pasado la cordillera hazia el mar del norte y avia llegado a un rrio grande a la ribera del qual estavan poblados españoles y entre ellos avían dos frayles de la horden de San Francisco ..y que tenían los españoles dos capitanes que se llamavan Juan de Quiros y Pedro de Quiros y que el dicho Juan de Espinosa despues desto bajando del reyno de Chille a la ciudad de los Reyes del Piru saviendo questava en ella Juan Enriquez que pasó por el estrecho de Magallanes en los navios del obispo de Plascencia se fue a él el dicho Juan de Espinosa y le dixo lo que avia oydo dezir al yndio puelche de Chille y el dicho Juan Enriquez dijo al dicho Juan de Espinosa que hera verdad que dos navios de los del obispo de Plascencia se avian quedado en la boca de un rio antes de llegar al estrecho y todos los españoles que en ellos benian y que él hera soldado del capitan Pedro de Quirós que el dicho yndio puelche dixo estava con los españoles y los dichos dos navios y gente dellos se quedaron alli por hacer mucha agua y el dicho Juan Enriquez se embarcó juntamente con una muger y otros y se fueron a los navios que estavan para navegar y pasaron adelante"

Agregaba Espinosa que en tiempos del gobernador Rodrigo de Quiroga "havia oydo en casa de Alonso de Escobar en Santiago de Chile, que algunos de sus indios puelches referian que los españoles dichos residian en medio de dos brazos que hazian un rio que traian espadas de metal y perros bravos y tenian muchos hijos y obedecian a un español ya muy de días a quien llevaban en andas y se llamava Juan de Quiros".

En la declaración del indio Jofré, dice que había visto a los españoles que venían en demanda de las ciudades pobladas "y que los capitanes que trayan a esta gente el uno se llamaba Juan y el otro Quirós".

Cristóbal de Hernández también declaró que el capitán de los españoles que venían en busca de Chile se llamaba Quirós y que era "hombre muy biejo".

Morla Vicuña estima que se ha confundido a estos capitanes Quirós con dos capitanes del mismo apellido, llamados, respectivamente, Juan y Martín de Quirós, que iban en la armada de Diego Flores de Valdés, que se dirigía al Estrecho de Magallanes en 1581 para fundar una colonia, bajo las órdenes de Pedro Sarmiento de Gamboa.

Esto no puede ser, porque las declaraciones a que hemos aludido se referian a noticias propagadas muchos años antes de la fecha de dicha expedición de Sarmiento. Además, es difícil que Cristóbal de Hernández pudiera hacer semejante confusión, porque fue él quien guió a don Alonso de Sotomayor y los 400 soldados que con este gobernador venían, en vez de quedar en el Estrecho con Sarmiento, se desembarcaron en Buenos Aires, llevados por la misma flota de Diego Flores de Valdés, dos de cuyos buques eran mandados por los dichos Juan y Martín de Quirós. Sabido esto por Cristóbal de Hernández, es difícil que los pudiera confundir con el otro Juan de Quirós de que tenia noticias desde tantos años antes.

Coinciden los apellidos, pero es evidente que se trataba de otras personas. Juan Enriquez, que venia en el buque que se quedó varado en la costa de Patagonia y que siguió viaje al Perú en el buque de Camargo que llegó hasta Quilca, dice expresamente que el capitán bajo cuyos órdenes había salido de España se llamaba Pedro de Quirós y que tanto éste como Juan de Quirós habían quedado con los náufragos.

Después de haber levantado su Información, el gobernador de Tucumán, Juan Ramírez de Velasco, mandó un aviso a S. M. el Rey de España, fechado el 10 de Julio de 1589, en que dice, hablando de la armada del Obispo de Plascencia: "Por el estrecho de magallanes dellos se perdieron tres navios gruesos en el comedio que ay desde la boca del gran rrio de la plata hasta el estrecho de magallanes de que se salvaron mas de mill hombres y algunas mugeres y ganados y asnos que llebaban para poblar y este genero se pone aqui porque por el dan señas los naturales de los dichos españoles los quales viéndose faltos de mugeres las tomaron y quitaron a los yndios comarcanos a la costa do se hallaron al tiempo que se perdieron sus naves y dellas an procedido la generación de los dichos españoles que oy dia estan alli, etc".

Esto es, en resumen, lo que pudo sacar en limpio el gobernador Ramírez de Velasco, en las investigaciones que prosiguió entre los años 1587 y 1589, Es indudable que el número de españoles es muy exagerado, porque en ningún caso habrían pasado de 250 a 300, divididos en dos grupos, que no tenían relación entre sí. Es cierto que también, incluye la tripulación del buque de Alvarado, que volvió a Europa, pero aún incluyendo estos no habrían pasado de 500 personas.

El punto importante en esta investigaron es que después de pesar toda la evidencia y estudiar todas las diferentes declaraciones, no le quedó en la mente del gobernador, ninguna duda acerca de la existencia en la Patagonia de un grupo o grupos de españoles, sobrevivientes y descendientes de los náufragos.

Respecto del establecimiento en la Pampa de un pueblo de Incas, quedó igualmente convencido el gobernador, como resultado de sus investigaciones.

Dos años antes después de examinar lo que alegaba el Capitán Hernán Mexia de Miraval y los catorce testigos presentados por éste dirigió al Rey una Información que comienza como sigue: "En la muy noble ciudad de Santiago de Estero, caveza desta govercación de Tucumán en diezyocho días del mes de hebrero de mili e quinientos e ochenta e siete años; el muy ilustre señor Juan Ramírez de Velasco, gobernador, etc... dixo que por cuanto a sus noticias es benido que a distancia de setenta o ochenta leguas de la ciudad de Cordova desta governación está una provincia de yndios que se llama balle de Talan y Curaca en que se dice ay mucha cantidad de yndios bestidos y bien tratados y que tienen y poseen oro y plata y otras muchas cosas y ganados y para que su magestar rreal sea ynformado dello mandó se rreciva ynformación de testigos para averiguar que cosa es, etc."

Conviene ver lo que declararon los testigos presentados por Mexia de Miraval; porque da un aspecto nuevo a toda a cuestión posterior de lo de César.

Principiaremos con la declaración del mismo Hernán Mexia, quien dice: “que tiene noticias que aora setenta años poco más o menos tiempo en que la magestad del emperador don Carlos questá en el cielo dió, licencia a don Gutierrez de Cárdenas obispo que fué de Plasencia para que embiase una armada de navios e gente de guerra y guarnición por el estrecho de Magallanes al rrescate y aprovechamiento de las Molucas y que de la que se hizo se perdieron tres navios en la distancia que ay desde la boca del rrio de la Plata hasta el estrecho de los quales se salvaron al pie de mill hombres y algunas mugeres y jumentos y jumentas que la gente llevaba para la población y que la gente quealli quedó viendose faltos de mugeres las tomaron e quitaron a los yndios comarcanos a la costa donde aportaron con sus navíos al tiempo que se perdieron y de esta española a procedido generación que se entiende ser mucho número y algunos yndios naturales de la cibdad de Córdova de la dicha provincia refieren averlos visto y que venian con exército formado en busca de cristianos de que tenian noticia, dizen ndan bestidos de pellejos, traen animales que tienen orejas muy largas muy grandes en que cargan sus hatos y comidas y otros rrefieren que traen cruces en que adoran, dizen traer espadas de fierro negro sin vaynas y que entienen son de casta de españoles y que avian provado de salir a aquella parte donde al presente está poblada la cibdad de cordova que es lo postrero de dicha gobernación hazia el estrecho y por las guerras de los naturales y falta de basticentos y aver topado grandes lagunas de agua que deven ser bayas o puertos del mar no an proseguido su camino dexando puesttas por señal cruces en la última parte donde avian llegado y que también provaron pasar a Chille por las espaldas del estado de Arauco y por la guerra de los naturales se bolbieron a sus estancias y propios asientos.

Ansi mismo dize que a distancia de setenta o ochenta leguas de la dicha cibdad de Cordova hazia el estrecho de Magallanes comienza una provincia de yndios que se llana el balle de Tilan y Curaca en que se entiende que ay yndios puliticos bien bestidos y bien tratados belicosos en guerra cuyo asiento y tierra es abundante de oro y plata y otras cosas ricas y tienen mucho genero de ganado como ambas a dos cosas constan a vuestra magestad por estas ynformaciones que el governador de las dichas provincias de tucumán hizo y envia a vuestra magestad......y que ay noticia aver mucha cantidad de yndios yngas que yban conquistando aquella tierra a tiempo que los españoles entraron en el piru los cuales sabido la prision de su ynga y señor hicieron asienlo en las tierras que abian conquistado y sujetado donde estan con grande aumento y poseen muchas riquezas de oro y plata en tierra buena y fertil y abundosa de mucha comida y prosiguiendo adelante hazia el estrecho a las espaldas de la cordillera de Chile hasta el mar del norte en mas de ciento cinquenta leguas de ancho, tenemos noticia que ay muchos yndios belicosos en la guerra de donde se sustenta de soldados en las guerras que con soldados vasallos de vuestra magestad".

Se ve por esta declaración que a fines del siglo XVI todavía no se hacia confusión entre los diferentes rumores, conservándose nitidas las tradiciones distintas de los Incas y de los españoles náufragos.

Pero la declaración de Cristóbal de Hernández nos proporciona mayores detalles respecto de los Incas de la Pampa. Este capitán conocia igualmente las versiones que corrían en Chile como las que se discutían en Buenos Aires y en Córdoba, y en su relación resume todos los datos que había recogido al respecto. También conocia la tradición de los españoles perdidos en la Patagonia y refiere lo que había oído acerca de ellos. Su relación es la siguiente: "Que despues de aver beynte y dos años que sirve a su magestad en el Reyno de Chille a donde se tiene gran noticia de la dicha tierra que por las muchas guerras de los naturales de aquel Reyno no se ba a poblar y bino a dar abiso a su señoria del dicho gobernador Juan Ramirez de Velasco de como los yndios de la dicha provincia estavan más cerca de la ciudad de Cordova desta gobernación que no de la governación de Chille, y que la causa que este testigo tiene noticia de la dicha tierra e provincias de los yndios es porque luego que el señor governador don Alonso de Sotomayor llegó a la ciudad de Mendoza del Reyno de Chille de su gobierno apercivió a este testigo para que fuere con gente de guarnición a descubrir el camino que ay desde Mendoza al puerto de Buenos Ayres donde su señoria desembarcó luego que llegó de España y yendo este testigo en descubrimiento del dicho camino llegó a un rrio que se dize el rrio quarto y que es en el término de la ciudad de Cordova y setenta leguas de la ciudad de Mendoza adonde halló a don Luis su hemano con quatrocientos y tantos soldados que traya de España para guiarlos por el dicho camino al reyno de Chille y en el dicho camino tomó yndios e yndias de la dicha provincia de Talan que le dieron relación de la dicha tierra gente y trato della que algunos de las dichas piezas son Juana, yndia de su servicio ... y después bolbiendo por el dicho camino tomó este testigo a un yndio que se llama Pelan, que ambas piezas son las que trajo y otros yndios que tiene en Chille ...y todos los dichos yndios los unos y los otros an dicho a este testigo muchas y diversas veces con lenguas que les entienden y ynterpretan lo que dizen y lo que an dicho a este testigo es que en su tierra de los dichos yndios de Talan y Curaca ay gran suma de yndios poblados en pueblos grandes juntos a una laguna y a un rrio y que todos ardan bestidos y gente de rrazon y tratan con oro y plata y que hazen sus sementeras y cogen mucha comida y que tienen muchos carneros de la tierra destos que en el Perú sirven de llevar cargos y que tambien se sirven de otros animales que dizen son mayores de los dichos carneros y que tienen los cuernos bueltos los puntos para atras para lo cual colige este testigo que deven ser bufanos y que dizen que son los machos pepos y las hembras blancas y que tienen lana muy blanda de que hazen muy fina ropa con que se visten y que ay un cacique y señor entre ellos muy grande a quien todos obedecen y que dizen que la tierra es muy buena y fertil y que tienen minas de oro y plata y que las labran y benefician y que desde la dicha ciudad de Cordova a Talan abra setenta leguas poco mas o menos y lo save este testigo porque a estado cerca de la dicha tierra y lo que a este testigo a oydo dezir a los dichos yndios del trato y pulicia que tiene la dicha gente de Talan y Curaca entiende que son yndios de los yngas del Piru que se huyeron y se fueron alli y que son yndios que pelean con arco y flechas y ayllos y que hazen unas armas anchas como de hechura de espadas y blancas que dan a entender que son de plata y que el señor de Curaca se llama Quilquilla en su lengua y que cuando sale fuera de la casa sale mucha gente con él y que trae una corona de oro en la caveza con una borla delante della que por la noticia que tiene y lo que a oydo dezir de la dicha gente que es belicosa y de razón serán menester quatrocientos o quinientos hombres armados para conquistallos y que la tierra donde estan es parte llana y parte fragosa y que tienen lanzas con que pelean y que tienen jarros de plata y oro con que beben de hechura de gubiletes y otras piezas de plata y que la labran entre ellos y señalan de que hechura son los martillos e bigornias con que labran y dixo que son redondos los martillos y amarillos de la hechura de los con que labran los yndios del Piru que es diferente herramienta de la que tienen los plateros españoles y que tambien dizen que tienen esmeraldas porque les fué mostrada una y dixeron ser corn0 ella y que las esmeraldas las traen las mugeres de los dichos yndios por zarzillos engastonadas en oro o en plata y que las tienen en mucho y no tratan con ellas sino con oro y plata y que hacen de la manera que sacan el oro en que dan a entender que lo sacan con bateas y que ellos le an histo sacar con bateas al cacique de Talan y que la plata a oydo dezir este testigo a los dichos yndios que la sacan de un cerro grande y que asi mesmo ha oydo dezir a la dicha yndia Juana y a otros yndios de los que este testigo a tornado que más alla desta buena tierra que se dize Curaca estan una gente que dizen que son españoles y que andan por alli perdidos y que estos españoles andan ya bestidos como yndios con camisetas y saraguel y que tenian unas espadas biejas de yerro sin bayna y que tienen barbas largas y estan rebueltos con los naturales y casados con yndias de la tierra y que tienen hixos y las casas muy grandes y a oydo decir a los dichos yndios que estos españoles que andan perdidos an salido algunas vezes a buscar a otros españoles y en llegando a Curaca que es la tierra buena donde estan los dichos yndios Yngas, los dichos yndios les hazen la guerra y les matan alguna gente y se huelven a sus pueblos porque no tienen fuerza para pasar adelante y como gente perdida no saven donde an de yr a hallar españoles ..."

Dijo que cuando estos españoles perdidos iban en busca de los de Chile, "benian a pie y que el capitan dellos se llamaba quiros y hera hombre muy biejo y que llegaron a una provincia de mucha gente de yndios y los dichos yndios les avian dado una batalla y en ella muertoles mucha gente y les hisieron bolver a la parte de donde avian salido y por esta causa entiende este testigo que dichos españoles fueron los que llegaron a la provincia de los yndios yncas curacas que tambien asi lo dizen los dichos yndios que este testigo a tornado".

Tomada la declaración de Cristóbal Hernández, acto continuo, se hizo comparecer a la india que figura en ella, quien se llamaba Juana Upina, y dijo ser natural de un pueblo que se dice Omora, junto a Talan. El testimonio de esta india es muy parecido a lo que declaró el testigo anterior y es evidente que la mayor parte de sus noticias las había adquirido de ella y del indio Pelan.

Dijo la india en su declaración que "no save que tantos años a que la tomó el dicho su amo porque no lo entiende mas de que la tomó cerca del dicho pueblo de Telan ... y que en el balle del Telan adonde esta testigo es vezina ay muchos yndios y pueblos grandes dellos tambien cerca del dicho está otra poblacion de Curaca donde ay muchos más yndios que en Telan y questan poblados junto a un rrio y que los yndios de la provincia de Telan ban alla a tratar con ellos y llevan lo que tienen y traen oro y plata y carneros de cargar y que los yndios de Telan dizen que los yndios adonde ban al rrescate que es a Curaca laban el oro en bateas y lo sacan de unas cordilleras coloradas y tambien les a bisto esta testigo traer oro y plata labrada en basos como gubiletes y dellos que tienen dos bocas y dos asas y que traen topos de plata para las mugeres con que se ponen y prenden sus bestidos y traen cucharas de plata y lo save al uso dellos y que traen sortijas de oro y tijeras y cuchillos de plata y lo save porque lo a visto ...y que tambien a visto traer a los dichos yndios de Telan patenas de oro y de plata para ponerse por gala en los pechos y tambien traen ticas de oro que son como plumajes para poner los yndios en la cabeza y que los dichos yndios de Telan dizen que el cacique señor de la tierra trae una corona de oro en la cabeza con una borla en ella que cae en medio de la frente y que quando este dicho curaca sale fuera iba con él mucha gente y que traen chipanas de oro metido en los brazos y a bisto que traen los yndios de Telan esmeraldas de la hechura y color de una esmeralda que le fué mostrada para zarzillos y agujereadas por medio que tambien a bisto esta testigo que los yndios de Telan traen unos animales grandes como carneros de la tierra que dice que tienen unos cuernos bueltos las puntas atras con una buelta que dan y que los machos son negros y las hembras blancas y el macho le llaman entre los yndios ovejas y a la hembra castilla y que tienen lana muy blanda de que hazen ropa fina y que traen rropa de yndios muy galana de yndios de rrescate y que asi misma a oydo dezir a los yndios de Telan que aquellos yndios a donde van ellos a rrescatar dizen que bieron a unos cristianos que andan por allá perdidos y questan lejos de allí poblados y rebueltos con los yndios y casados con yndias y que tienen zaragueles y camisetas de yndios por bestidos y son barbados".

Terminada la declaración de la india Juana Upina, el gobernador Ramírez de Velasco: "mandó parecer ante si a Pelan yndio ynfiel natural que dijo ser del pueblo de Tocote que es junto a Telan". Su declaración es, en general, igual a la de la india, con algunos detalles más.

"Y tienen un señor ... que suele poner cincha de oro en lacabeza a manera de corona y tiene puesto un collar de oro en el pescuezo y que suelen tener unas chipanas para poner en los brazos, de oro y que suelen ponerse patenas de oro muy grandes en el pecho, etc ..."

Dijo que el cacique de Telan se llamaba Nanaia.

Según estas relaciones, había a unos setenta u ochenta leguas al sur o al suroeste de la ciudad de Córdoba un pueblo de indios llamado Talan o Telan, en cuya vecindad había otros pueblecitos, dos de los cuales se llamaban Omora y Tocote. El cacique de Telan se llamaban Nanaia. Los indios de esta comarca comerciaban con los de otra, mas distante, hacia el sur, que se llamaba Curaca, que parece haber sido de Incas y cuyo señor se apellidaba Quilquilla. Por otras declaraciones, sabemos que la distancia entre Telan y Curaca era aproximadamente cien leguas. Si estos indios de Curaca eran Incas como parece por las relaciones, es probable que el cacique o jefe de ellos se llamaba el curaca, voz quechua que significa jefe o cacique de una provincia, y el pueblo de que hablaban sería el pueblo del curaca, transformado en Curaca por los indios de Telan. Estos incas fabricaban objetos de oro y plata, los que comerciaban con los indios de Telan en cambio de los productos que ellos les llevaban.

Es interesante notar que entre las armas que empleaban figuran las boleadoras con el nombre quechua de ayllo.

Los animales con "cuernos rebueltos" sólo pueden haber sido ovejas europeas, obtenidas con toda probabilidad de los españoles náufragos en una de sus tentativas de salir del territorio donde estaban encerrados. Se sabe que la expedición del Obispo de Plasencia llevaba asnos, ovejas, y cabras para fundar una población y que estos animales se salvaron juntos con la tripulación. Las ovejas españolas o carneros merinos son cornudos y la lana blanda era indudablemente de estos animales.

Fuera de las declaraciones que acabamos de reproducir, existen varias otras que todas parecen confirmar las noticias dadas. Por ejemplo, dice el Padre Maestro Alonso Barzana de la Compañía de Jesús: "Que este testigo estando aora dos años (1585) en la ciudad de Córdova... oyó contar al capitan Gaspar de Medina..lo de los españoles y entonces oyó dezir este testigo que por aquellas tierras donde estavan los dichos cristianos o cercano a ellas avia gran suma de ingas de los del Cuzco que se avian retirado alli o de Chille o de otras partes donde estavan y que hablavan la lengua del Cuzco y que indios comarcanos a los yndios de Cordova que sirven en ella los encontravan andando a caza bestidos muy bien como yngas hablando con ellos que estavan la tierra adentro mucha cantidad de yndios y que este testigo oyó muchas veces a diversas gentes en el piru asi a rreligiosos como a seglares de la ynnumerable gente y rriquezas que ay en el Lin Lin y questan poblados en una laguna a la usanza de México y que es grandisimo rrey aquel de linlin y que es inga y que trae en campo ordinariamente quarenta mill combatientes demás de ser la otra gente ynnumerable".

El escribano de Santiago del Estero, capital de la provincia de Tucumán, se llamaba Alonso de Tula Cerbin. El fue el que tomó las declaraciones de todos los testigos de la Información levantada por el gobernador Ramírez de Velasco. A su turno dejó una deposición jurada que decía que, por las noticias que había podido averiguar, los españoles de la armada del obispo de Plasencia "avian quedado arrinconados en la costa ...y por las razones dichas se bolbieron a su antigua población ... que avia oido del Padre Francisco Hidalgo y muchas otras personas y especialmente a Blas Ponce y noticias recogidas de los yndios ... y que estos yndios que son naturales de los pueblos de Talan y Curaca yndios de guerra circunvecinos a los yndios que sirven a Cordova dizen tambien que como distancia de cien leguas más o menos de su tierra esta una gran poblacion de yndios de ingas poblados en una laguna como los yndios de Mexico de la Nueva España y que son muy rricos porque se sirven de bajillas e piezas de plata y oro y que estos yndios sacan plata y oro cerca de do estan poblados y que a estos yndios sirven otros muchos yndios comarcanos que tienen sujetos y e oydo dezir en esta ciudad a personas que an benido del Reyno de Chile a esta gobernación que la fuerza de Arauco no consiste tanto en los naturales de aquel estado como en los socorros de yndios, flechas, lanzas e otras armas questos yngas y sus comarcanos les proveen y a estos yngas llaman los Césares por un soldodo llamado César que por hor den del Capitan Caboto llegó a ellos con veinte hombres por un rio llamado Calamuchita que entra en el rio de la Plata y asi la llanman en esta tierra la noticia de César y los naturales desta tierra la llaman linlin y por otro nombre trapananda".

En seguida repite la misma noticia sobre el origen de estos indios que dieron Blas Ponce, la india Juana y el indio viejo y ciego, en las declaraciones que hemos trascrito más atrás.

Las declaraciones anteriores dan algunos detalles que permiten formarse una opinión aproximada sobre la región geográfica en que se suponía estar situada la tierra poblada por los Incas.

La ciudad de Córdoba, fundada el 6 de Julio de 1573 por el gobernador de Tucumán, don Gerónimo de Cabrera, en el lugar llamado Quisquisacate, cerca del río que los indios llamaban Suquia, se halla más o menos en el grado 31,5. Según las noticias de los testigos, el pueblo de Telan o Talan se hallaba a setenta u ochenta leguas al sur o suroeste, de dicha ciudad. Contando a 17,5 leguas por grado de latitud, que era la medida de los cosmógrafos de la época, resulta que Telan, al encontrarse al sur de Córdoba se hallaría entre los grados 35 y 36, y si fuera situado al suroeste su ubicación sería probablemente entre los grados 34 y 35. El pueblo de Curaca, presunta capital de la provincia de los Incas, adonde iban los habitantes de Telan a rescatar objetos de oro y plata, se encontraba como a cien leguas de este último pueblo, lo que nos llevaría, cualquiera de las dos ubicaciones que elijamos, a la región entre el río Neuquen y el Limay. Esta situación corresponde a la de los valles visitados por Gerónimo Alderete. donde se dice haberse encontrado valles con chacras cultivadas, y un pueblo en cuya posesión encontraron vasijas de oro y plata. Corresponde también exactamente a las noticias dadas por Pedro de Obiedo y su compañero, quienes dijeron haber encontrado a los Incas frente a Villarrica, o sea, entre estos dos ríos, más o menos en el grado 39.

Por otra parte, ni los compañeros de Francisco de Villagra que recorrió la región en 1552, ni los de Pedro de Villagra que pasó por allí en 1553, hablan de los Incas ni mencionan haber visto entre los indios, objetos de metal.

Entre las otras noticias independientes respecto de los Incas en la Pampa, hallamos el siguiente documento escrito en 1575 y titulado Solicitud de Gaspar de Zarate a nombre de dicha ciudad de San Juan de la Frontera, entre otras cosas pide la gobernación de la provincia de Conlara para agregarla a dicha ciudad. Pide también lo de César y el rey le responde no ha lugar.

En esta solicitud, en la cual Gaspar de Zárate figura como procurador del Cabildo de San Juan, ante Su Majestad, se lee lo siguiente: "Hazer relación que se informa a su Magestad como estan las provincias de Conlara tierras vistas bien pobladas cinquenta leguas desta ciudad y las provincias come chingones a setenta leguas desta ciudad y que hay clara certidumbre estar cierta cantidad de Ingas poblados quarenta o cinquenta leguas desta ciudad los quales dizen proceder y descender de los Ingas del Perú que se entraron conquistando la tierra adentro y entiendese que es lo que vido César según que V.M. más largamente a oydo y visto"

Con fecha 6 de Octubre de 1589, el Gobernador de Tucumán, Ramirez de Velasco, después de haber mandado su Información, solicita a S. M. que mande sacerdotes de la Compañía de Jesús para que "asi con ellos se podrá poblar aquella costa (del Atlántico, donde se suponia encontrar a los náufragos) y Estrecho de Magallanes y ellos propios conquistarian los naturales questan tierra adentro asi los yngas césares como los demás".

Aun en el siglo XVII persistían los rumores de los Incas en la Pampa. En una carta de Alonso de Ribera al Rey, fechada el 26 de Febrero de 1611, se halla entre otras cosas, que en 1610 un portugués, vecino de Córdoba, se internó en la Pampa para llevar yndios a servir en sus predios y que los yndios le mataron a él y a los que le acompañaron. "Después desto sucedió, que yendo cinco hombres al puerto de Buenos Ayres a sus granjas salió a ellos otra tropa de Indios cinquenta o sesenta leguas de Cordova y los mataron y quitaron las haziendas que llevavan y por estos dos sucesos y asegurar el camino de Cordova a Buenos Ayres mandó salir al Teniente General desta Provincia que asistia en Cordova a hazer algun castigo a los malhechores y fué con sesenta hombres que juntó en aquella ciudad y entró la tierra adentro la buelta de el Sur sueste y dió con rnuchos Indios y trajo noticias muy ciertas de que poco más adelante de donde llegó en un gran Rio que baxa de la gran cordillera de Chile habia mucha gente bestida y labradora y por acabarsele la comida y otras dificultades que se le ofrecieron con la gernte que llevaba se volvieron a Cordova donde trajo doscientos doce Indios chicos y grandes hombres y mugeres y hizo justicia de algunos que alló culpados en la muerte de los españoles que digo arriba".

Entre tanto eran innumerables las tentativas que se hicieron para llevar a efecto el descubrimiento de estas regiones legendarias.

En 1563 el general Juan Jufré, nombrado teniente de Francisco de Villagra, en Cuyo, fundó las ciudades de Mendoza y San Juan. Envió dos expediciones a explorar el territorio, una a la provincia de Conlara (San Luis) y la otra hacia el sur, para tornar noticia de la provincia de Lin Lin, Trapananda o los Césares. Se reconoció la región del río Diamante y los indios confirmaron los rumores de que mas al sur existía un pueblo que tenia abundancia de oro y plata y también que mas allá aun habían españoles que vivían en armonía con los naturales con cuyas mujeres se habían casado.

En 1565 Rodrigo de Quiroga nombró a Juan Pérez de Zurita para el descubrimiento de los Césares: "Podais entrar y entrais con gente, caballos y armas y otras cosas que os pareciesen ser necesarias a el descubrimiento e poblaciÓn de las dichas tierras que está y estubiese poblada de naturales de la otra parte de las cordilleras leste oeste hazia la mar del norte y hasta el Estrecho de Magallanes por la otra parte de la dicha cordillera donde se incluyen las provincias de la Sal, trapananda y las noticias de César que comienzan en la forma susodicha dende el pasaje del Rio de Maule en adelante hazia el dicho estrecho"

No se llevó a cabo esta entrada, sin embargo, porque debido a la sublevación de los araucanos se necesitaba la gente para la guerra y Pérez de Zurita volvió al Perú.

Cinco años más tarde, en 1570, el gobernador de Chile Bravo de Saravia intentó organizar una expedición para mandar a su yerno, Alonso Rodríguez Picado, al mismo descubrimiento. Este también fracasó porque el Virrey del Perú, Francisco de Toledo, le negó el permiso necesario, alegando que no era prudente extraer gente del reino dada la situación critica en que se encontraba.

En 1583, durante el gobierno de don Alonso de Sotomayor, el general Lorenzo Bernal cruzó la cordillera en busca de unas minas de plata. "Salió de la ciudad de Angol con ciento veinte hombres y pasada la dicha cordillera halló unos yndios algarroberos, parte de los quales tomó y el uno dellos que avia estado en Chile dixo al dicho Lorenzo Bernal delante de sus capitanes y muchos soldados como treynta jornadas de alli estavan a la ribera de un rio poblados otros hombres como nosotros a los quales avia visto y savia el camino para yr allá e deziéndole Lorenzo Bernal que si se atreveria y queria llevarles una carta respondió que si y que bolveria con la respuesta a Angol a tiempo de coger la cebada y el dicho Lorenzo Bernal le dió una carta en la qual en suma dexia lo que aquel yndio dezia y por eso y por entender eran españoles y cristianos les avisava que en la silla apostólica rresidia gregorio tercio decimo y en españa rreynava don felipe nuestro señor hijo del emperador carlos quinto y en el piru era virrey don martin enrriquez en Chile governava don alonso de sotomayor y eran tantos de arauco numero y tal letra la dominical y las fiestas mobibles las puso por su orden y les enbio una mano de papel para si quisiesen responder le tuviesen en que y desta suerte despachó al yndio el qual tambien dezia que en el camino avia muchos arenales y a tiempo unos bientos tan rrecios que arrancavan los arboles por las rraices y en Chile es muy poco porque yndios que se an tomado en la guerra desta cordillera nebada que bienen a ayudar a los de Arauco rrebelados dizen que pasada la cordillera ay españoles como nosotros hazia el mar del norte".

En 1576, Domingo de Erazo, procurador ante S. M. del gobernador García Oñez de Loyola, en una carta al rey solicitando socorro de gente, dice: "Y si la gente del Perú sobrare alguna la podrán ocupar el dicho gobernador en descubrir las provincias de Trapananda y los Césares que estan juntas a Chile y las divide una sierra nevada y son las noticias mas aprovadas y ciertas y de las mayores señales de riquezas y multitud de gente".


La Leyenda de los españoles perdidosLa Leyenda de los españoles perdidos La Leyenda en el siglo XVIILa Leyenda en el siglo XVII

Extraída de la obra publicada en la "Revista Chilena de Historia y Geografía"

Se han incluido vínculos a las biografías de los personajes más relevantes.
Hemos distribuido el contendido en capítulos para el acceso más rápido al tema.