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Plaza en Oaxaca

1. Edificio Municipal de Oaxaca.

Debido a la frecuencia de los terremotos todas las estructuras de la ciudad capital de Oaxaca son bajos, pero alcanzan gracia arquitectónica con sus paredes de piedra verde entre los grandes árboles que han susurrado a los vientos durante siglos. Oaxaca esta situada a 362 km al sureste de la ciudad de México.
Fotografía de Clifton Adams

Monte Albán

2. Misterios ancestrales esperan las excavaciones en Monte Albán.

Una vasta área inexplorada, con cientos de montículos, muchos de ellos, sin duda, ricos en reliquias de la civilización olvidada, son promesas de futuros descubrimientos. Afortunadamente, el autor encontró el campo intacto, a excepción de algunas tumbas que habían sido abiertas y saqueadas.
Fotografía de Roberto A. Turnbull

Monte Albán, importante hallazgo arqueológico en América.
Los tesoros de una tumba en Oaxaca, México, revelan la espléndida cultura de los mixtecos.

Por el Dr. Alfonso Caso
Director de las excavaciones en Monte Albán y Jefe del Departamento de Arqueología de Museo Nacional de México.

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Traducción del artículo publicado en Octubre de 1932 en The National Geographic Magazine.

En el sur de México, en la confluencia de las dos grandes cadenas montañosas que bordean la República a lo largo del Atlántico y el Pacífico -una región de altas montañas constantemente sacudida por terremotos- se encuentra el Estado de Oaxaca. Prácticamente toda su área es montañosa, pero cerca del centro tres grandes valles -Etla, Tlacolula y Zimatlán- se reúnen formando la región más rica y poblada del Estado.

En la unión de los valles y sobre el río Atoyac está la moderna ciudad de Oaxaca, que los españoles fundaron, bajo el nombre de Antequera, hace cuatro siglos.

El territorio de Oaxaca fue habitado en tiempos pasados, y lo sigue siendo, por numerosas tribus indígenas que hablan lenguas diferentes. Las tribus más importantes fueron los mixtecas y los zapotecas, que estaban en guerra constante hasta el momento en que la conquista española los sorprendió y los fijó definitivamente en el territorio que ahora ocupan.

Azteca y Maya no fueron las únicas culturas tempranas americanas

Para la gran mayoría de los que no son especialistas en el campo de la historia antigua de México, había sólo dos culturas desarrolladas: los aztecas, que habitaron la meseta y los mayas que florecieron en Yucatán y América Central. Sin embargo hubo otros pueblos que tuvieron en algunos aspectos un desarrollo inclusive superior: los mixtecos y los zapotecos. Dos etnias mutuamente antagónicas que constituían en vínculo entre los pueblos de la meseta central con los de Yucatán y América Central.

Se sabe mucho de la historia y la vida de los aztecas por los escritos de los Conquistadores, de los frailes que les acompañaban y de los indígenas que aprendieron a escribir con caracteres europeos. Hay vestigios de su pasado en los libros indígenas escritos en maguey, papel agave o pieles de venado y en los grabados de calendarios y sucesos históricos realizados en piedra.

Nuestro conocimiento de los mayas es menor, pero en los últimos años las expediciones y trabajos realizados, principalmente por instituciones estadounidenses, han dado como resultado la obtención de excelentes datos que arrojan luz sobre la historia de este gran pueblo.

Hasta ahora es poco lo que se sabe de los zapotecas

Por otra parte, es prácticamente desconocida la historia de los mixtecos y zapotecos, más que un conocimiento histórico lo que se sabe proviene de leyendas.

Artesanas Indígenas

3. Nativas vendiendo sus artesanías en el mercado de Oaxaca los días sábado.

Indias zapotecas y mixtecas conservan la habilidad artística de sus antepasados fabricando cestas y cerámicas de exquisito diseño.
Fotografía de Clifton Adams

Hace tres años empecé la investigación de este punto en particular, y en aquel momento publiqué un libro titulado "Las Estelas Zapotecas", comprometiéndome a estudiar los jeroglifos que esos monumentos contenían. En ese momento me di cuenta que había una indudable relación con los mayas y los aztecas, pero que me faltaban datos y elementos para llegar a una conclusión definitiva.

A los efectos de llevar a cabo las investigaciones necesarias, organicé, bajo el auspicio del Departamento de Monumentos del Gobierno Federal de México, una expedición a Monte Albán que duró hasta febrero de este año.

Por primera vez en México, otras instituciones, como la Universidad Nacional y el Instituto Panamericano de Geografía e Historia, colaboraron en la financiación de la expedición, al igual que particulares: los señores Dwight W. Morrow, Eleazar del Valle, Rafael E. Melgar, y J. Velázquez Uriarte. La Universidad Nacional me asignó a dos estudiantes de mi propio Departamento de Arqueología: la señorita Eulalia Guzmán y el Sr. Juan Valenzuela, cuyos servicios resultaron de valor excepcional.

Tocados de plumas

4. Las plumas aún tienen significado ritual en entre los zapotecos.

Tocados de plumas brillantes prestan majestuosidad y color a las danzas religiosas nativas en Oaxaca. Descubrimientos arqueológicos demuestran que el estilo de los adornos se remonta a la época de los constructores de las tumbas.

El sitio arqueológico de Monte Albán se encuentra en una cadena de montañas que se extiende a lo largo de Valle de Oaxaca alcanzando una altura de unos 300 metros sobre el valle.

El viaje de Oaxaca a Monte Albán es de unos 20 minutos a través de una excelente carretera que permite disfrutar de los magníficos paisajes que ofrece este excepcionalmente fértil valle regado por el río Atoyac. El clima es semitropical, el frío es desconocido y el calor en verano no es excesivo.

Los cultivos de la zona templada y de la "tierra caliente" hacen del Valle de Oaxaca un verdadero paraíso; en la autopista que conduce a Monte Albán pueden verse pueblos enclavados entre huertos de frutales y campos de caña de azúcar o de maíz, el cereal que ha alimentado al indio americano desde tiempos inmemoriales. Llegar a Oaxaca desde Puebla es un viaje de 12 horas atravesando una extensa área y sobre todo un gran cañón, el Tomellín, un lugar donde el calor es abrasador en verano. Los oaxaqueños dicen, refiriéndolo, que al fin de alcanzar el cielo, que es Oaxaca, hay que pasar por el infierno.

Oaxaca ce encuentra en el centro de los valles, al ser la metrópoli de un región de riquezas mineras, fue en otro tiempo una ciudad opulenta, con muchas industrias bien desarrolladas. Sus plateros, herreros y alfareros eran célebres en Nueva España, y aún hoy producen artículos de incomparable belleza.

La ciudad está construida casi exclusivamente de piedra, de un color verde precioso, sus casas son bajas y diseñadas para resistir terremotos, sin perder majestuosidad y gracia (Foto1). Uno de los grandes terremotos en la historia de Oaxaca se produjo recientemente -14 de enero de 1931-, destruyendo gran parte de la ciudad y afectando una extensa área en el Estado.

Plataforma Sur

5. Con casi 40 metros de lado a lado, esta gran escalera se considera la más amplia de América.

Con 33 escalones, alcanza los 13 metros de altura. El ala exterior (la angosta franja oscura al lado de la pared de apoyo a la izquierda), se superpone a un conjunto anterior y similar (centro), que a su vez cubre una tercera parte (derecha). Antes de que comenzaran las excavaciones, todo el lugar estaba sepultado.
Fotografía de Alfonso Caso.

Aunque gravemente dañada, la ciudad se está rehabilitando y presenta muchas atracciones pintorescas, entre ellas el mercado de los sábados e Oaxaca. Numerosos indios de la región zapoteca y mixteca vienen a la ciudad en ese día para vender los productos fabricados artesanalmente. Muchos de ellos son de una belleza difícil de superar en otras partes de México (Foto 3).

Excavación en la Plataforma Norte de Monte Albán

Dejando Oaxaca por el puente del río Atoyac, el camino asciende rápidamente a lo largo de la ladera de la montaña, en 20 minutos se llega a la plaza central de Monte Albán. La montaña entera fue transformada por los antiguos nativos y las terrazas, muros, pirámides y montículos son claramente perceptibles.

La plaza principal de Monte Albán es un rectángulo de 300 metros de largo por 200 de ancho, la totalidad de su área esta rodeada por plataformas desde las que se levantan las pirámides. En el centro de la plaza hay tres grandes montículos, uno de ellos fue excavado hace más de un siglo, pero de su contenido no existe ningún registro (Foto 2).

En octubre del año pasado comenzamos la exploración del sitio trabajando en la estructura que cierra la gran plaza por el lado norte, una aglomeración de ruinas cubiertas de hierba y arbustos. La primera tarea fue la de eliminar la vegetación de este monumento, y después guiándonos por las lineas de los desechos, descubrimos los últimos peldaños de la gran escalera que conducen al edificio. Al término de la excavación, se encontró que la escalera era de casi 40 metros de ancho por 13 de alto con 33 escalones (Foto 5).

En un hecho curioso que la regla general de las ruinas nativas de México muestran una estructura construida sobre otra, dejando oculta la primera. Por lo tanto, en la gran escalinata de la Plataforma Norte, encontramos tres períodos de construcción, o más bien, tres escaleras superpuestas.

Grupo que realizó los trabajos de campo

6. Relieves grotescos en las piedras de las paredes representan un problema.

Debido a que las esculturas no tienen características zapotecas y que sólo aparecen en los bloques utilizados para construcciones ordinarias, el autor cree que son reliquias arrancadas de los edificios de una civilización anterior. Al igual que esta representación de un hombre con un pie torcida, todas las figuras de los seres humanos representados presentan deformidades corporales.
Fotografía de Alfonso Caso.

Todavía es un misterio para nosotros por qué los indígenas mexicanos ejecutaron estas obras superpuestas, que aparentemente no siguen ningún fin práctico, pero representan un gran gasto de tiempo y energía. Por medio de la superposición de las tres escaleras, la altura total del edificio se incrementó al menos en 60 centímetros, mientras que fue dos veces necesario cubrir las escaleras previas con lodo y piedras. Probablemente algún motivo religioso hizo que los antiguos habitantes de Monte Albán renovaran periódicamente sus monumentos.

La gran escalera, que se cree es la más amplia de América, es soportada por cada lado por dos paredones de 12 metros de ancho, la base está decorada con un panel doble similar a los encontrados en las paredes de los palacios de Mitla.

A cada lado de la gran escalera, encontramos otras dos que dan acceso a la parte superior de la plataforma, orientadas hacia el este y el oeste, están construidas por roca rallada, unidas con barro y cubiertas con una capa de estuco, probablemente fueron pintadas de rojo.

Uno de los hallazgos más extraños de Monte Albán resultan las esculturas en relieve de los seres humanos, todos los cuales tienen algún tipo de deformidad corporal. Algunos muestran las cabezas aplanadas, otras extraordinariamente alargadas. En algunos las extremidades, por lo general los pies, se tuercen, otros están doblados y en algunos casos se encontraron características hermafroditas (Foto 6).

Ofrenda Moderna

7. Nativos de tiempos modernos rindieron homenaje a los antiguos dioses.

En la base de la Gran Escalera, y a lado del muro de contención, se encontró este cuenco con los cinco platos pequeños en su interior. Evidentemente se trató de una ofrenda de comida y bebida. El Dr. Caso estimó la antigüedad de estos utensilios en no más de 50 años.
Fotografía de Alfonso Caso.

Estas piedras esculpidas fueron utilizadas en la Plataforma Norte, simplemente como material de construcción y muestran que fueron arrancadas de construcciones viejas. Puesto que no presentan las características del estilo zapoteca, no creo que pertenezcan a la misma civilización que construyó la Gran Plataforma. Aunque algunos llevan jeroglíficos, no pueden ser descifrados por cualquiera de las claves de los escritos hasta ahora conocidos en México o América Central.

¿Quienes fueron los autores de estos escritos, y por qué se prefieren mostrar lisiados en sus piedras esculpidas?. La resolución de este interrogante será uno de los principales objetivos en las exploraciones que voy a poner en marcha este otoño.

¿Era la intención ridiculizar a ciertos enemigos? ¿O deberíamos ver en estas esculturas la representación de enfermos que llegaban a un templo en el que había un dios que realizaba curaciones milagrosas? Podría Monte Albán haber sido a la vez una especie de Lourdes?

Por el momento podemos ofrecer sólo hipótesis, porque todavía carecemos de datos suficientes para resolver el problema.

Reliquias

8. Reliquias de la parte superior de la Tumba 7

Un caracol de mar con un extremo cortado para formar una boquilla y utilizarse como trompeta. El collar y los pendientes son de jade pulido. No se hallaron restos humanos cerca de estos objetos.
Fotografía de Alfonso Caso.

En la base de la Gran Escalera y al lado del muro de contención, encontramos el cuenco y los cinco platos que muestra la foto 7. Los platos se encontraban dentro del cuenco y parecen haber contenido alimentos y bebidas. Las piezas son modernas, probablemente de no más de 50 años de edad, lo que demuestra que en los tiempos modernos, los indígenas de Oaxaca homenajean a los dioses una vez venerados en las colinas sagradas de Monte Albán.

En los famosos edificios de Mitla, otro lugar en el estado de Oaxaca, pude ver los signos de una adoración reciente al encontrar en una piedra una corona de flores conocida como zempoaxochitl, utilizada en los entierros ceremoniales nativos, y los restos de una vela de cera que algún alma piadosa encendió para pedir a los dioses de Mictlan (el reino de los muertos) por el eterno descanso de sus familiares.

En la parte superior de la plataforma, en el Montículo B, hay un templo subterráneo que muestra indicios de superposición. En este montículo encontré numerosos objetos de jade, tales como perlas, placas, etc. que parecen haber sido arrojados como ofrendas y numerosas vasijas pequeñas, algunas con forma de garra de jaguar. Todo esto representa una intensa actividad religiosa en el montículo, probablemente durante la la próxima temporada de trabajo, después de terminar la excavación de templo subterráneo. encontremos suficientes datos para determinar a que Dios se hicieron tales ofrendas.

Cristal de Roca

9. Incluso el cristal de roca se rindió ante los artesanos mixtecos.

La producción de esta perfecta urna en cristal de roca uno de los materiales más difícil de trabajar -aún hoy en día- demuestra los recursos de los lapidarios mixtecas. Fue encontrada en la Tumba 7.
Fotografía de Alfonso Caso.

Objetos de jade y oro de Monte Albán se encuentran en diversos museos

Durante mucho tiempo, en colecciones privadas o de museos, se han presentado objetos de jade y oro provenientes de Monte Albán. Por esta razón, uno de los objetivos de mi investigación de diciembre pasado fue la exploración de las tumbas, de las que pensé esos objetos se habían sacado.

La primera tumba que hemos explorado, al sur de la plaza principal, había sido saqueada, por lo que nuestro trabajo se limitó a la limpieza de piedras y suciedad que se había acumulado en su interior.

La segunda tumba, al oeste de la plaza, estaba intacta, y sólo contenía unas pocas vasijas de arcilla.

De las otras tumbas situadas a unos mil metros al norte de la plataforma, sólo una -la cuarta- había sido saqueada, aunque por su construcción era la más importante de las que hemos explorado.

Abriendo los tesoros de la tumba

En todas las otras tumbas (Nos. 3, 5, 6,8,9) encontramos esqueletos humanos, cerámica, y algunos artículos de jade, concha y obsidiana. En la Tumba 7 se produjeron los mejores rendimientos durante el primer período de trabajo en Monte Albán, resultando uno de los descubrimientos arqueológicos más importantes de América.

Excavación a la entrada de la tumba.

10. Entrada al túnel a 18 metros de la tumba.

Primero se excavó el montículo hasta el techo de la cámara, al comprobar la posición de la puerta, se realizó un corte directamente hacia ella.
Fotografía de Roberto A. Turnbull

Los indios de Oaxaca creen que todo el que explora una tumba es castigado por los espíritus de los muertos, y puede llegar a ser embrujado. Cuando investigué la Tumba 7 y no hubo indicios de hechicería, en Oaxaca surgieron varias historias. Una de ellas la menciono debido a sus características de folklore: Una noche cuando estaba en la plaza central de Monte Albán, en un pozo de agua cristalina abierto a los pies de uno de los monumentos flotaba una nave roja hecha con la cáscara de una calabaza, dentro de ella había un pez dorado. En lugar de asustarme por esta extraña maravilla, tomé la jarra y el pez me informó de la ubicación del tesoro de la Tumba 7. Por lo tanto, no era extraño que aquel a quien los peces de Monte Albán habían hablado pudiera estar en peligro de hechizo cuando entró en la tumba.

El 6 de enero de este año comenzamos la exploración del pequeño montículo ocupado por la Tumba 7, en la parte superior encontramos los cimientos de algunas pequeñas habitaciones con una gruesa capa de mortero como piso, también un canal de cerca de 20 centímetros de ancho que no era para drenaje, pues había sido cerrado en sus extremos. Este tipo de canal es característico de las tumbas zapotecas, pero su propósito aun es desconocido.

En la parte superior de la tumba, rescatamos un caracol de mar, cuya punta había sido cortada para formar una boquilla y utilizarlo como una trompeta. Al lado dos hermosos collares de jade y dos aretes del mismo material, no había restos humanos cercanos (Foto 8).

Grupo que realizó los trabajos de campo

11. A este grupo la Tumba 7 reveló sus tesoros.

El autor (usando anteojos) se sitúa ligeramente hacia adelante, a su derecha su señora y a la izquierda el asistente Martín Bazán. Eulalia Guzmán y Juan Valenzuela, que se arrodilla delante del Dr. Caso, son estudiantes en el Departamento de Arqueología de la Universidad Nacional a cargo del autor.
Fotografía de Roberto A. Turnbull
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Es frecuente encontrar en la región oaxaqueña, huesos de un hombre o un perro junto a otros objetos cerca de la tumba principal. Los nativos creían que en el camino tomado por el espíritu hacia el reino de los muertos, había un ancho río difícil de alcanzar. Por eso mataban a un perro para que acompañara a su amo en el último viaje. El espíritu del perro iba a ayudar al de su amo a cruzarlo. Los restos humanos encontrados cerca de las tumbas zapotecas probablemente tenga una explicación similar: tal vez algún esclavo fue ejecutado para acompañar a su jefe a la esfera más allá de la tumba.

Cuando encontramos el caracol de mar y los objetos de jade, supimos de inmediato que la tumba de abajo sería muy rica en reliquias.

El primer objeto revelado por los rayos de luz fue un cráneo humano

Hicimos una abertura cerca de las primeros hallazgos, pronto los sonidos de nuestros golpes nos indicaron que había una cavidad abajo y que estábamos directamente sobre el techo de una tumba, antes de llegar a la bóveda del enterramiento, todavía debíamos atravesar una segunda capa de estuco.

Hacia las 4 de la tarde del 9 de enero se comenzó a retirar una de las piedras que formaban el arco de la segunda cámara de la tumba. Iluminado a través de la estrecha abertura pude ver un cráneo humano junto a dos vasos, uno de los cuales parecía ser de color negro, resultando ser una copa de cristal de roca que parecía negro a causa de la tierra que contenía (Foto 9).

Estructura bajo los escombros

12. Bajo los escombros de años, el esfuerzo de siglos.

En la base de una de las paredes laterales de doce metros de ancho de la Gran Escalera, el Dr. Caso (a la izquierda del grupo inferior) conversa con el señor José Reygadas Vertis, Jefe del Departamento de Arqueología de México (centro). Arriba los trabajadores están limpiando los escombros que cubrían completamente la gigantesca estructura.
Fotografía de Roberto A. Turnbull
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Luego quité otra piedra adyacente a la primera, y la apertura fue suficiente para que uno de mis asistentes, el Sr. Valenzuela, pudiera meterse en la tumba. Iluminando el camino con una linterna, bajó, y no pudo contener sus exclamaciones de asombro ante las riquezas reveladas. Mi afán por contemplar las maravillas de nuestro descubrimiento me dio fuerzas extraordinarias y pude atravesar la estrecha abertura.

Lo primero que vi fue una gran vasija blanca en el centro de la segunda cámara. Al iluminar desde el interior, vi que era translúcida. El material de esta hermosa pieza es una variedad de mármol ónix, conocido en México como tecali (Foto 15).

En el umbral o vestíbulo que separa las dos cámaras de la tumba y en el centro de un amontonamiento de huesos, había objetos de oro, cuentas, campanillas, etc. Colocados en los huesos del brazo de uno de los esqueletos brillaban diez pulseras, seis de oro y cuatro de plata. He encontrado también aquí lo que al principio parecía ser una pequeña vasija de oro adornado con la figura de una araña, pero que, posteriormente he llegado a pensar fue utilizado como un broche para cinturón.

Finalmente, cerca de la puerta de la tumba, vi una diadema de oro y junto a ella el penacho, torcido y doblado, que en algún momento lo había decorado (Foto 21).

Relieves peculiares

13. El relieve de las esculturas muestra motivos peculiares.

La comparación de las figuras de estas piedras tomadas de una de las tumbas, con las de algunos bloques de la construcción de la Gran Escalera, pone de manifiesto las razones de la creencia del autor que fueron producidas por diferentes etnias.
Fotografía de Roberto A. Turnbull
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Al salir, me sentía atraído por el cráneo, adornado con un mosaico de turquesa, que estaba en la primera cámara cerca del vestíbulo (Foto 19).

El piso de la tumba reluce por las joyas

Valenzuela y yo habíamos hecho la primera inspección de la tumba, pisando sobre las piedras que sobresalían de manera irregular de la tierra, para realizar el examen sin perturbar los objetos y huesos humanos. Al alumbrar el piso de la tumba, nos pareció radiante, con perlas, cuentas de oro, y un sinnúmero de pequeñas piezas planas de color turquesa que en un tiempo habían formado un rico mosaico. Era imposible reconstruirlo, no obstante mi primera intención fue ver si podía salvarlo, aunque fuera sólo una parte.

Para comenzar adecuadamente la exploración, se midió su longitud, de modo de localizar la posición de la puerta exterior, después de salir por la abertura del techo se lo volvió a cubrir. Me di cuenta de la riqueza incalculable de mi descubrimiento, desde el punto de vista material, artístico y científico. Yo no tenía conocimiento de ningún descubrimiento anterior de un tesoro arqueológico en América.

Trabajo continuado toda la noche

A pesar de que ya eran las seis de la tarde, me decidí a trabajar toda la noche y descubrir la entrada a la tumba lo más rápido posible, Seis de nuestros mejores obreros comenzaron a cavar una abertura de 7 metros al este de donde habíamos penetrado por primera vez en la tumba, nos iluminábamos con la luz de antorchas de gasolina.

Los primeros objetos encontrados fueron fragmentos de grandes vasijas de cerámica de características zapotecas, al frente había urnas con la figura de un dios profusamente adornado con una cresta de plumas, colocadas sobre un pedestal de arcilla hueco (Foto 14).

Después de retirar las urnas, cavamos hasta que llegamos a una piedra que servía de dintel de la puerta, y a otras piedras planas, irregulares que cerraban la entrada. La eliminación de ellas provocó que la puerta se llenara con tierra casi hasta la altura del dintel, aunque una grieta me permitió utilizar la luz y por segunda vez ver el tesoro contenido en la tumba.

A partir de entonces nuestro trabajo era más sencillo y a la vez más delicado. Tuvimos que ampliar la abertura para eliminar la suciedad que bloqueaba la tierra, pero era necesario examinar cada puñado de material para ver si había objetos de la tumba mezclados.

Urnas del Dios Emplumado (rotas)

14. Urnas de arcilla rotas, representando al Dios Emplumado, fueron encontrados en la antecámara de la Tumba 7.

Los pedestales son huecos. La posición de los fragmentos indicó que las urnas habían sido rotas intencionalmente y posteriormente enterradas en la antecámara.

Jarrones de mármol onix

15. Jarrones de tecali (mármol ónix) muestran la notable destreza artística.

La copa de la izquierda lleva intrincadas inscripciones. La del centro, aunque realizada en mármol lleva tallas tan elaboradas y discretas que parecen haber sido hechas sobre arcilla. Las cabezas de serpiente -apoyo de la tercera- son tan delgadas que resultan traslúcidas. Fotografías de Alfonso Caso.

Eran las 3 de la mañana del 10 de enero, cuando tuve la oportunidad de ingresar en la tumba por segunda vez, en esta oportunidad acompañado por dos asistentes, los señores Martín Bazán y Juan Valenzuela. Reunimos los artículos de oro más accesibles, en cada caso medimos las distancias con los muros norte y este de la tumba. Esa primera noche recuperamos 36 objetos de oro, entre ellos la diadema, la pluma y el gran pectoral que representa el "Caballero-Jaguar" (Foto 22).

Nuestra posición no era precisamente cómoda, estábamos obligados a ir de rodillas, con cuidado de perturbar los huesos humanos y los objetos. Por otra parte la antorcha de gasolina que nos daba luz incrementó el calor, transformando la tumba en un verdadero baño de vapor.

Al oír un ruido en la entrada, vi al conductor de nuestro camión y a uno de los capataces mirando las operaciones, nunca olvidaré la emoción y el asombro que reflejaban sus rostros.

Burla a la etnia conquistada?

16. La escultura de la roca burla a la etnia conquistada?

En las paredes de la Gran Plataforma se encontraron muchas lápidas talladas con figuras distorsionadas.
Fotografías de Alfonso Caso.

Inscripciones en Monte Albán

17. Las inscripciones pueden resolver los misterios de Monte Albán.

Las inscripciones en las piedras que se encuentran el las esquinas del Gran Montículo, pueden ser de gran importancia arqueológica o meramente ornamentales, los estudiosos deberán determinarlo.

Después de catalogar los primeros objetos recogidos en la Tumba 7, hicimos nuestra salida justo al amanecer. Dejé a mis asistentes para proteger las excavaciones y regresé a Oaxaca para colocar en una caja fuerte el tesoro obtenido.

Durante una semana, mis dos asociados, mi esposa y yo exploramos la tumba, la recopilación de los objetos y los hueso fueron catalogados luego de cada jornada de más de 14 horas. Todos los objetos estaban en el suelo o a una profundidad de 2 a 3 centímetros. Esto indica que los entierros fueron hechos sobre el piso que cubre el fondo de la tumba; quienes pusieron los cuerpos en reposo no salieron por la puerta, lo hicieron por el techo, sellando la entrada con una gran piedra con una inscripción zapoteca.

La humedad destruyó varios objetos

A causa de la humedad de la tumba, y porque probablemente los muertos fueron enterrados en posición sentada, los restos humanos no eran más que montones de huesos, sin forma y en su mayor parte desintegrados. No se conservaron telas, maderas y otros materiales perecederos. Las hermosas máscaras y las corazas decoradas con mosaicos de turquesa, se habían separado, las piezas se habían fijado sobre madera.

Había cinco husos de cerámica, que las mujeres usaban en los telares. Aunque los estudios preliminares de los huesos del Dr. de la Borbolla aún no han dado una prueba definitiva de que alguno de los esqueletos fuera femenino, el hallazgo de estos malacates, así como algunos anillos de diámetro muy pequeño, sugiere la posibilidad de que uno de los cuerpos haya sido el de una mujer.

Tampoco es posible determinar a partir de los adornos si uno de los cuerpos era más importante que los otros, aunque los que se encuentran en el vestíbulo que separa las dos cámaras y el que ocupa el interior de la tumba justo debajo del nicho parece haber sido decorado con mayor riqueza.

Los nichos en la Tumba 7 estaban vacíos, como los de otras tumbas que hemos explorados, con la excepción de la N° 9, en la que se encontró una vasija cerámica en el nicho de la izquierda.

Collares de oro, perlas y turquesas

En las tumbas zapotecas los nichos se encuentran siempre uno atrás y dos a los lados, sugiriendo un tipo cruciforme como las de Mitla y la N° 3 de Monte Albán.

Hemos catalogado más de 500 objetos en la Tumba 7, incluyendo collares de oro, perlas y turquesas, compuestos de cientos de cuentas cada uno. Naturalmente, los collares han sido reconstruidos por nosotros. Nada se restaurado o pulido, simplemente se lavó con agua para eliminar la suciedad de la superficie. Sólo en raras ocasiones nos encontramos con perlas todavía en sus cadenas, en otras encontramos las cuentas en el suelo en la misma posición que en el collar original.

La señora Caso reúne las cuentas de un collar. Tumba 7

18. La señora Caso reúne las cuentas de oro y jade de un collar en la Tumba 7.

Cada pieza tiene unos dos centímetros de diámetro. Junto a ellos se encuentran fragmentos de huesos humanos. Para registrar con precisión la posición de las reliquias, el señor Valenzuela mide su distancia a la pared.
Fotografía de Alfonso Caso.

La mayoría de las vasijas encontradas son de tecali (mármol ónix) que se encuentra en abundancia en la sierra norte de Oaxaca.

Una de las piezas más extraordinarias que encontré fue una urna de cristal de roca. Mide 11,5 cm de alto por 7,5 de diámetro, el grosor es de un centímetro (Foto 9). El cristal de roca es uno de los materiales más duros y difíciles de trabajar, es notable como los lapidarios mixtecos crearon un objeto tan perfecto, que incluso hoy en día sería un desafío para artesanos con refinadas y precisas herramientas que desconocían los antiguos nativos.

Existen pocos ejemplos de piezas realizadas en cristal de roca por los antiguos mexicanos. En Londres hay un cráneo, casi de tamaño natural, y en el Museo Nacional hay un cráneo muy pequeño y un conejo de unos diez centímetros de longitud. La urna de cristal de roca, cuatro pendientes y las cuentas del mismo material encontrados en la Tumba 7, han incrementado ese patrimonio.

Aún no ha sido posible determinar que contenían las urnas y los otros recipientes, es necesario hacer un análisis microscópico de la tierra que contienen. Los cronistas españoles indican que era costumbre indígena enterrar a sus muertos con comidas y bebidas para ser utilizadas en el viaje al mas allá.

Además de cristal de roca, los mixtecos trabajaban otras piedras duras. En la Tumba 7, encontramos pendientes y cuchillos de obsidiana (vidrio volcánico) que es excepcionalmente difícil de moldear (Foto 25).

Los pendientes son redondos, Los nativos lo llevaban en los lóbulos de las orejas, que les perforaban en la infancia y los agradaban poco a poco hasta llevar piezas de cinco centímetros de diámetro. El lóbulo se convertía en un pedazo de carne alrededor del anillo o disco. Estos pendientes de obsidiana eran finos como una hoja de papel y translúcidos.

Los diminutos cuchillos de obsidiana encontrados en la tumba fueron utilizados por los sacerdotes en ritos sacrificiales. Algunas dagas de piedra tallada, que también encontramos en la Tumba 7, se utilizaron con el mismo propósito.

Curiosamente, a pesar que había nueve cuerpos en esta tumba, no encontramos ningún objeto que pudiera clasificarse como arma, hecho que sugiere se trataban de reyes o sacerdotes y no de guerreros.

La cuestión del jade en México.

Cráneo con incrustaciones de turquesa

19. Un cráneo humano con incrustaciones de turquesa conforman una llamativa máscara.

Tal vez este trofeo macabro era el cráneo de un enemigo capturado. El interior estaba pintado de rojo.
Fotografía de Alfonso Caso.

Los numerosos objetos de jade tallados encontrados en la tumba incluyen el mango con forma de serpiente, tres anillos, la cabeza de un ave exquisita con los ojos de oro, una cabeza de águila en la parte posterior de la que fue una placa de oro que servía de adorno labial, diferentes colgantes, uno con forma de una caparazón de tortuga, pendientes y collares de cuentas, entre los cuales es más notable es uno casi blanco, formado por tres grandes perlas rectangulares alternando con perlas esféricas.

La cuestión del jade en México ha despertado gran interés entre los investigados, pero no se han realizado estudios especiales para localizar su fuente; por lo tanto, de vez en cuando todavía se escucha la teoría de que el jade mexicano provenía de China, Es cierto que todavía no hemos sido capaces de localizar yacimientos de jade, pero también es cierto que en los lechos de los ríos, principalmente en Oaxaca y Guerrero se encuentran muchas piedras de jade. De los libros de tributos aztecas que han llegado hasta nosotros sabemos que las ciudades de Oaxaca y Guerrero proveían, a los gobernantes de México, jade, oro, turquesa y otros materiales preciosos como los encontrados en la Tumba 7.

Dagas para rituales

20. Dagas de hueso tallado para sacrificios rituales

Varias de estas significativas reliquias se encontraron en la Tumba 7.
Fotografía de Alfonso Caso.

Diadepa y pluma de oro

21. Diadema y penacho de oro coronaron al más poderoso.

El guerrero que usó esta gala debe haber sido una persona de alto rango.
Fotografía de Alfonso Caso.

El acabado y pulido de las piezas de jade, así como el haber sido realizados en este precioso material, les dan el primer lugar entre las riquezas descubiertas en la Tumba 7, en la que también abundaban pequeños azulejos de color turquesa para mosaicos y cuentas.

Hasta ahora no se han encontrado en México ninguna antigua mina de turquesa, por lo que se ha pensado que el material llegaba de Nueva México. Las riquezas de turquesa en la Tumba 7 y el hecho de que los libros de tributos aztecas consignan que varias ciudades de las regiones de Oaxaca y Guerrero abastecían turquesa, demuestra, en mi opinión, que debieron existir en estos Estados, antiguas minas de turquesa que una investigación sistemática puede descubrir.

No se encontraron otros objetos de metal que no fueran de oro, plata o cobre, los únicos que los antiguos indígenas de México trabajaron dominando la fundición, la filigrana, el forjado en frío y el repujado.

El pectoral "Caballero-Jaguar"

Entre los objetos de oro, el gran pectoral en forma de un "Caballero-Jaguar" (Foto 22) es de especial interés. Representa una cabeza humana que lleva como casco una cabeza de jaguar con plumas realizadas con hilos de oro. La boca es una mandíbula humana descarnada, las cuerdas que la soportan pasan por debajo de la nariz. En las orejas dos discos de cabezas de serpiente se proyectan hacia adelante; suspendido del cuello, un collar con un pequeño pájaro como colgante.

Su faceta artística es impresionante, su valor científico no es menor, en las dos placas inferiores aparecen dos años representados por un símbolo similar a las letras AO entrelazadas, que entre los mixtecos significaban un año.

Caballero Jaguar

22. El "Caballero-Jaguar" en las joyas mixtecas.

Los símbolos entrelazados del sugestivo monograma "A O" en la placa inferior derecha del pectoral significaba un año para esta gente, pero nunca fueron utilizados por los zapotecas.
Fotografía de Alfonso Caso.

Serpiente zapoteca

23. La serpiente tenía un lugar en los ritos zapotecas

Esta urna encontrada en la Tumba 6 evidentemente representa una deidad. Estudios futuros pueden revelar la importancia de la lengua en forma de serpiente con las fauces abiertas.
Fotografía de Alfonso Caso.

El pectoral fue realizado por partes luego soldadas por calentamiento del oro. En la parte posterior hay dos pequeños anillos que sirvieron para soportarlo.

Esclavo ejecutado y desollado como sacrificio en favor de la cosecha.

Otro bello objeto de oro es una pequeña máscara de unos ocho centímetros de alto que representa la cabeza del dios Xipe-Totec, "Nuestro Señor el Desollado".

En un ritual sangriento celebrado para hacer fecunda la tierra, un esclavo era despellejado y el sacerdote se vestía con su piel. La pequeña máscara representa vívidamente la piel de la víctima, también los ojos y la boca entreabierta, las cuerdas que cuelgan a cada lado de la cabeza sirven para apoyar la piel. En la parte posterior de la máscara, el pelo esta representado por un trabajo de filigrana, su altura varía en los lados para figurar el mechón de pelo que los guerreros dejaban crecer en uno de ellos (Foto 24).

Símbolo de la nueva vegetación, es también el dios de los artesanos y orfebres, la piel de la víctima se asemeja a la hoja de oro con la que los antiguos joyeros cubrían la madera u otros materiales.

La máscara tiene varias perforaciones que indican que podría ser suspendido, tal vez como una hebilla frontal de un cinturón, ya que la encontramos cerca de los huesos de la cadera de uno de los cuerpos.

Además hay brazaletes y pendientes de oro, collares en el que cada cuenta representa una tortuga, otros en lo que se representan dientes de jaguar, e innumerables collares de perlas esféricas o cilíndricas de varios tamaños.

Uno de los objetos más llamativos es la corona de oro adornada con un penacho del mismo material. Los guerreros utilizaban bandas de cuero rojo para sujetar el cabello y lo adornaban con plumas de águila; el ocupante de la tumba 7, sin duda, debió ser de alto rango, ya que tenía una diadema con penacho de oro (Foto 21).

Entre los objetos de plata, encontramos tres anillos de diseño sencillo. Entre los de plata y cobre, que probablemente formó una aleación natural, encontramos un cuenco con forma de calabaza, anillos decorados con águilas y campanas que alternaban con otras de oro.

Entre los objetos de plata que encontramos tres anillos de diseño relativamente simple. Entre los de plata y cobre, probablemente de una aleación natural, encontramos un cuenco con forma de calabaza, anillos decorada con águilas, tenazas, y algunas grandes campanas que alternaban con otras de oro.

Por primera vez en las tumbas de México, encontramos en la Tumba 7 de Monte Albán, piezas de azabache y ámbar: pendientes y un collar de perlas esféricas con una pequeña cabeza de pato en el centro.

Los nativos apreciaban las conchas de colores, especialmente las rojas. Hay varios collares formados por cientos de cuentas de este color, brazaletes, pendientes y como decoración de pectorales y mosaicos.

La mayor parte de los mosaicos de turquesa estaban sobre bases de madera, no quedando más que los ojos hechos con conchas perforadas. El único mosaico que se conservó, aunque en gran parte dañada, es uno hecho sobre un cráneo humano (Foto 19) probablemente de un guerrero capturado y sacrificado por los mixtecos. Después lo usaron como un macabro trofeo de guerra, se le hizo una abertura en a parte superior y se pintó de rojo su interior. Una imitación de cuchillo realizado con concha se colocó en el hueco de la nariz. El mosaico de turquesa se fijó con una pasta hecha principalmente de copal, sustancia usada por los nativos como incienso.

Desde un punto de vista científico, los hallazgos más importantes son los huesos tallados, que arrojan luz sobre los escritos y la historia de los mixtecos. Los huesos son de animales grandes -jaguares o ciervos- pero su uso es todavía un misterio para mí. Los huesos están tallados en alto relieve, el trabajo es tan exquisito que no es superado por los mejores productos de India y China sobre marfil. Muchos tenían el fondo con incrustaciones de turquesa, que destacaban el diseño. Otros fueron simplemente tallados y utilizados como dagas religiosas en los ritos de sacrificio, que consistían en la extracción de sangre de diferentes partes del cuerpo (Fotos 20 y 28). No voy a describir cada uno de los huesos que forman esta colección importante, ya que hay más de 30.

Los mixtecos usaron tumbas zapotecas.

Además de los objetos que se encontraron cerca o dentro de la tumba, recuperamos -a mayores profundidades- pequeñas vasijas cerámicas y el fragmento de una urna, con características zapotecas, que contrastan con los demás que son mixtecas. Por esta razón, creo que la Tumba 7 se utilizó en dos ocasiones, primero por los zapotecas, quienes la construyeron y después por los mixtecos. Éstos retiraron en contenido de la misma, quedando sólo lo descrito, luego bloquearon con tierra la entrada, para salir por el techo y sellar la salida con una piedra con inscripciones zapotecas, que previamente había sido utilizado en el primer entierro.

Joyas

24. Las joyas encontradas en la Tumba 7 constituyen una riqueza incalculable.

La máscara representa al dios Xipe-Totec, es de oro delicadamente tallada, con pendientes y adornos en los labios, el pelo ha sido figurado con un trabajo de filigrana. Debajo un pendiente y un collar grande con una franja de campanillas, también son de oro. Los demás objetos son de jade.
Fotografía de Roberto A. Turnbull.

Collar de dientes de lobos y cocodrilos

25. Collar hecho con dientes de lobos y cocodrilos y demás adornos mixtecas.

Este surtido corresponde a los objetos más pequeños encontrados en la Tumba 7. La pieza grande del centro es una orejera de jade tallado. En la fila de arriba cuatro pendientes y un anillo de oro, junto a ellos aros de cristal de obsidiana -muy difícil de trabajar- y debajo un collar de dientes de lobos y cocodrilos.
Fotografía de Roberto A. Turnbull.

Es nuestro problema saber el motivo por el cual los mixtecos enterraron sus nobles en esta antigua tumba zapoteca.

En cuanto a la fecha del entierro, no considero que sea muy vieja. Hay indicos que las joyas no pueden ser de una época mucho más antigua que la de la conquista española. Por ejemplo, en un manuscrito del siglo XVI, parece que los indios de Tepetlaztoc dieron a los españoles un collar de pequeñas tortugas doradas exactamente igual que la encontrada en Monte Albán.

Tal es, en resumen, lo que hemos encontrado hasta ahora en Monte Albán, aunque la exploración apenas ha comenzado. El objetivo de esta investigación es recopilar datos que permitan la lectura de los escritos zapotecas y establecer las relaciones entre los zapotecas y los mixtecas con los mayas y los aztecas.

Cientos de tumbas, algunas probablemente tan ricas como la Tumba 7, permanecen sin explorar, y magníficos edificios cubiertos de vegetación y escombros esperan al arqueólogo.

El Gobierno de México, que está trabajando simultáneamente en otros sitios arqueológicos, dedicará más recursos este año para la exploración de Monte Albán. Pero si el apoyo de los particulares respaldara la acción oficial, su excavación se realizaría mucho más rápidamente, y resolvería cuestiones interesantes, no sólo en la historia de México, sino de toda América.

El descubrimiento de la Tumba 7 nos ha dado obras de arte comparable, y en muchos aspectos superior, a las mejores producciones de los antiguos egipcios, griegos y chinos. Se ha demostrado que existía en México, antes de la llegada de los conquistadores españoles, grandes culturas con los logros técnicos y artísticos que no sospechábamos.

Tengo la esperanza de que durante el segundo período de la investigación, que se inaugurará en octubre, se realizarán nuevos hallazgos que ampliarán nuestro conocimiento de esta antigua civilización.

Caballero-Águila

26. Cinco pectorales representan al "Caballero-Águila"

El símbolo del águila representa el sol y el día. El jaguar -utilizado en otras piezas- es el signo de la luna y la noche.
Fotografía de Alfonso Caso.

Artículos de la Tumba 7

27. Más de 500 artículos se han catalogado en la Tumba 7.

La pieza del centro con campanitas como flecos es de oro. Algunos de los otros collares son del mismo metal. También los hay de jade, además de aretes y husillos del mismo material.
Fotografía de Roberto A. Turnbull
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Huesos de ciervos y jaguares tallados

28. Huesos de ciervos y jaguares tallados.

Más de 30 de estas reliquias interesantes fueron encontradas en la Tumba 7. Excepto el peine y los cuchillos de sacrificio, su uso es un misterio; algunos llevaban incrustaciones de turquesa.
Fotografía de Roberto A. Turnbull.