Timbú

 
 
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  • Ficha

Timbúes, tiembus.

Parcialidad de los Chaná-Timbú (Grupos canoeros del Litoral)

Hábitat: Sur de la provincia de Santa Fe, en Entre Ríos la costa oriental e islas del río Paraná desde la desembocadura del río Carcarañá hasta las tierras bajas del departamento Victoria.

Área Cultural: Pampa (América del Sur)

Lengua: Chaná

Mapa de los Chaná-Timbú:

Chaña Timbú (Grupos del Litoral)
Indios Timbúes y fuerte Buena Esperanza (1536).

Ampliar ImagenIndios Timbúes y fuerte Buena Esperanza (1536).

Indios Timbúes y fuerte Buena Esperanza (1536).

Ampliar Imagen"Viaje al Río de la Plata". Ulrico Schmidl.
Capítulo 28: Traición de los timbú y asalto a Corpus Christi.

Por sus características particulares y forma de vida similar, se incluyen en una cultura mayor el "Grupo canoeros del litoral" o Chaná-Timbú.

Junto a los carcaraés, fueron los grupos canoeros que comenzaban con una agricultura incipiente basada en maíz y zapallos. Entre sus hábitos alimenticios estaba la ingestión, a modo de pan, de tierra (geofasia) frita en grasa de pescado.

Ulrico Schmidl en su "Viaje al Río de la Plata" (Capítulo 13), los llama "tiembus":

"... esta gente llámase tiembus, se ponen en cada lado de la nariz una estrellita de piedrecillas blancas y celestes, los hombres son altos y bien formados, pero las mujeres, por el contrario, viejas y mozas, son horribles, porque se arañan la parte inferior de la cara que siempre está ensangrentada.

Esta nación no come otra cosa, ni en su vida ha tenido otra comida, ni otro alimento que carne y pescado. Se calcula que esta nación es fuerte de 15.000 o más hombres. Y cuando llegamos como a 4 millas (leguas) de esta nación, nos vieron y salieron a recibirnos de paz en 400 kanneonn (canoas) o barquillas con 16 hombres en cada una. Las tales barquillas se labran de un solo palo, son de 80 pies de largo por 3 de ancho y se boga como en las barquillas de los pescadores en Alemania, sólo que los remos no tienen los refuerzos de hierro."

En proceso de "guaranización" a la llegada de los españoles, rápidamente desaparecieron como grupo cultural por mestizaje y aculturación.

La destrucción del fuerte Sancti Spiritus (10 de diciembre de 1529).

Ruy Díaz de Guzmán, en "La Argentina" (1612) hace un relato, que hoy en día se considera de sesgo cultural, la relación entre los españoles y nativos, y la lucha por la tierra; carente de bases históricas:

Al partir Sebastián Gaboto para España, deja a Nuño de Lara a cargo del fuerte. Éste procura mantener la paz en el poblado, especialmente con su vecinos timbues, gente de buena voluntad.

Los caciques principales timbú eran dos hermanos: Mangoré y Siripo. Tenían alrededor de treinta años, eran respetados y temidos por su trayectoria guerrera. Mangoré visitaba frecuentemente la fortaleza y pronto se obsesionó con la andaluza Lucía de Miranda, casada con el soldado Sebastián Hurtado. El cacique le hacía presentes y proveía de alimentos; ella agradecida, lo trataba amablemente; pero no correspondía su amor. Indignado, intentó fallidamente raptarla, entonces persuadió a su hermano que no era conveniente mantener relaciones con los españoles; al contrario había que destruirlos.

Aprovechando que una compañía en busca de provisiones había salido del fuerte, y que en ella iba Sebastián Hurtado, Mangoré reune cuatro mil guerreros; para emboscar a los españoles, envía al fuerte una delegación de 30 jóvenes cargados de provisiones. Los que habían quedado en en fuerte tuvieron un gran festín, y aposentaron a sus visitas quienes en la noche franquearon la fortaleza a los guerreros de Mangoré, sorprendiendo dormidos a los habitantes. Valerosa fue la resistencia española en especial de Nuño de Lara, quien antes de morir acuchilló mortalmente a Mangoré, pero no suficiente; sólo sobrevivieron cinco mujeres entre las que estaba Lucía de Miranda y tres o cuatro muchachos, que llevaron cautivos.

Leyenda de Lucía Miranda

El pintor santafesino José García Baños (1903 -1974), refleja la ejecución de Lucía en la hoguera, ante la mirada de Siripo, su esposo atado a un árbol ya fue ultimado.

Ante la muerte de su hermano, Siripo toma por esclava a Lucía, pero pronto la convierte en esposa; al regresar Sebastián Hurtado y ver la fortaleza asolada y destruída, no hallando entre los cuerpos el de su mujer, fue en su búsqueda entre los timbúes quienes lo apresaron y llevaron ante Siripo. Éste les ordenan que lo quitaran de su vista y ejecutaran inmediatamente; pero Lucía ruega por él, y bajo la promesa que ni siquiera se hablarían, el cacique decide dejarlo con vida.

El matrimonio comienza a tener encuentos furtivos, denunciados por una antigua mujer celosa, Siripo comprueba los hechos y ordena ejecutar a la pareja, a ella en la hoguera, él a flechazos atado a un algarrobo.

Esta es la historia contada por Ruy Díaz de Guzmán, que los hechos históricos no contrastan; si existió Sebastián Hurtado, pero ninguna mujer española integraba la comitiva de Gaboto.

Lo sucedido es que poco antes de que Gaboto partiera, los exesos españoles provocaron que los nativos dejaran de ir a comerciar al fuerte, las relaciones eran tensas y se temía un ataque indígena.

Una madrugada, ya sin Gaboto a cargo del fuerte, la guardia había descuidado el lugar. Centenares de nativos rodearon el fuerte sigilosamente y avanzaron sobre los somnolientos españoles. Éstos en vez luchar salieron despavoridos sin saber hacia donde correr. El jefe del fuerte Gregorio Caro (Nuño de Lara según el relato de Guzmán) fue el primero en refugiarse en los barcos. Una de las naves logró retirarse de la zona de combate, el otro, varado, fue tomado y quemado. El fuerte con las veinte casas que hiciera construir Gaboto fue totalmente destruido.