La matanza de Rincón Bomba. Octubre de 1947.

 
 
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Video de unos cuatro minutos extraído de Encuentro.
Testimonios de sobrevivientes a la matanza de Rincón Bomba.

En octubre de 1947, en La Bomba, paraje cercano a Las Lomitas, Formosa, cientos de pilagás fueron asesinados con ametralladoras por la Gendarmería Nacional Argentina.

linkCultura Pilagá

A fines de abril de 1947, unos 1000 aborígenes del oeste formoseño llegan al ingenio azucarero San Martín del Tabacal -Departamento de Orán, Salta-, propiedad de Robustiano Patrón Costas, que manejaba su empresa como un "señor feudal". Extracto del artículo publicado en el diario El Laborista (22.07.1946):

"Los toma a trabajar en su ingenio y les paga lo que quiere. Si encuentran que las condiciones del ingenio son demasiado duras se escapan antes de cumplir con su contrato, la policía particular de Patrón Costa los persigue como si fuera caza mayor y los balea y mata si es necesario."

Llegaban para la zafra que se realizaba entre mayo y diciembre, cuando recibieron la primer paga, resultó ser menos de la mitad de lo prometido. Los pilagás dejaron de trabajar pidiendo dialogar con la patronal, quienes por respuesta militarizaron el ingenio y expulsaron a los aborígenes.

En un penoso viaje, “volvieron a pie hasta Las Lomitas porque carecían de medios para hacerlo por ferrocarril...” (Diario “Norte”, 13 de mayo de 1947). Se instalaron en La Bomba, un paraje cercano, donde los pilagás se reunían para escuchar la palabra del líder evangelista Tonkiet y sanarse.

Pablito

Pablito. (Oñedié)

El cacique sobrevivió a la matanza, fue posteriormente capturado cerca de la frontera con Paraguay, hacia donde intentaba escapar.

Las necesidades eran muchas. Una delegación encabezada por los líderes Nola Lagadick, Paulo Navarro. (Pablito, Oñedié) y Luciano Córdoba (Tonkiet) pide ayuda a la Comisión de Fomento de Las Lomitas y al jefe del Escuadrón 18 de Gendarmería Nacional, comandante Emilio Fernández Castellanos. Recibieron algunos aportes solidarios, aunque la situación era cada vez más desesperante.

El gobierno del presidente Juan Domingo Perón dispuso el envío de tres vagones por el Ferrocarril General Belgrano, con alimentos ropas y medicinas. La carga llega a la ciudad de Formosa en la segunda quincena de setiembre. El tren permanece en la estación -a la intemperie- unos diez días, para llegar a Las Lomitas los primeros días de octubre, dos de los vagones estaban semivacíos y los alimentos en mal estado produjeron intoxicación grave entre los consumidores (se estima fallecieron 50).

Los cantos religiosos, danzas y música con tambores que realizaban por las noches molestaban a los habitantes del pueblo, que llevaron su preocupación a las autoridades de Gendarmería Nacional y enviaron telegramas al Gobernador.

Había miedo que los pilagás atacaran, se agitaba el fantasma de malones sobre poblaciones blancas. La indisciplina tenía que cesar, la gente debía ser encerrada en un espacio controlado para ser enviada a trabajar. Aquella expresión de libertad cultural y religiosa debía terminar. Ante la negativa a ser trasladados a las reducciones ("donde debían estar"), el escarmiento no tardaría en llegar.

Octubre Pilagá.
Relatos sobre el silencio.

En el año 2010, Valeria Mapelman presentó un documental con testimonios de los sobrevivientes al genocidio del pueblo pilagá.

Octubre Pilagá

Canción al monte de Pilancho González incluida en la película:

Gendarmería decidió formar un "cordón de seguridad" alrededor del campamento aborigen con 100 gendarmes prohibiendo a los pilagá la entrada al pueblo. Pablito -hablaba castellano- solicitó una entrevista con el Jefe, le fue concedida a campo abierto al atardecer del 10 de octubre.

Unos 1.000 pilagás observaban detrás de un madrejón (cauce de río seco), portaban grandes retratos de Perón y Evita. En tales circunstancias se producen descargas cerradas de ametralladoras desde el monte, al otro lado del madrejón. Caen asesinados más de 300 pilagás.

Después del fusilamiento, "...pensando que al llegar la noche atacarían avanzando sobre Las Lomitas, efectuamos tiros al aire desde todos lados para dispersarlos. El tableteo de la ametralladora, en la oscuridad, debemos recordarlo, impresiona bastante. Muchos huyeron escondiéndose en el monte, al que obviamente conocían palmo a palmo..." (Comandante Mayor Teófilo Ramón Cruz).

Durante diez días continuaría la masacre. Persiguen a los que escaparon, unos en dirección a Pozo del Tigre, otros a Campo del Cielo, los más se guarecen en los montes. Partidas de gendarmes apoyadas por un avión, encuentran y masacran otras doscientas personas, quemaban los cadáveres porque "no había tiempo para enterrarlos", a medida que avanzaban.

Finalmente los que sobrevivieron fueron llevados a las reducciones, según informes oficiales padecían subalimentación y “hambre aguda”.

El trágico suceso permaneció oculto a la opinión pública hasta el año 2005, cuando los abogados Carlos Díaz y Julio García presentaron una denuncia contra el Estado Nacional, solicitando ante el Juzgado Federal de Formosa una indemnización "por daños y perjuicios, lucro cesante, daño emergente, daño moral y determinación de la verdad histórica". Según ellos fueron asesinados unos 500 pilagás, más de 200 desaparecieron y con los 50 intoxicados, en aquellos días murieron más de 750 pilagás. La justicia aún no se ha pronunciado.